Jardín del Arte, una escuela con amor a la técnica

Hace ocho años, una idea inspirada en los populares talleres de pintura con vino en Estados Unidos, dio origen a Jardín del Arte, un proyecto que hoy se ha convertido en una escuela artística formal que da prioridad a la técnica.
La fundadora, Cecilia Burgos, trajo a Guadalajara el concepto de clases de pintura acompañadas de vino, mucho antes de que se popularizara en México. Lo hizo junto a su hermana, María Burgos, quien pronto asumió el liderazgo del espacio para transformarlo en un taller artístico integral.
“Nos dimos cuenta de que muchas escuelas eran muy costosas. Una mensualidad de cuatro clases podía costar más de 3 mil 500 pesos, sin incluir materiales”, cuenta María Burgos, también artista.
“Yo creo que el arte debería ser una materia obligatoria, no tanto para que todos sean artistas, sino como una vía de expresión emocional y personal. Todos deberíamos tener esa oportunidad”, expresa María Burgos, quien después de explorar técnicas como el óleo, el gis y el carboncillo, encontró en la acuarela una forma de fluir con el color.
Su propuesta para Jardín del Arte es clara: ofrecer clases accesibles que incluyan todo el material necesario, para que nadie se quede sin experimentar la pintura por falta de recursos.

La oferta de talleres
Actualmente, Jardín del Arte ofrece talleres de óleo, acuarela, escultura, tejido y, por supuesto, el original taller de vino y pintura.
Cada clase está diseñada para adaptarse al nivel y ritmo de cada persona, sin importar si es principiante o ya tiene experiencia.
Hay opciones desde 700 pesos mensuales, o paquetes de ocho sesiones por mil 600 pesos, que pueden tomarse en horarios flexibles entre semana o durante los fines de semana.
El equipo docente está conformado por artistas con amplia experiencia, quienes comparten su conocimiento e incluso algunos trucos.
Uno de ellos es el profesor Ernesto Álvarez, quien ha formado alumnos constantes desde hace más de dos años, ayudándoles a desarrollar su talento a partir del dominio en técnicas avanzadas de dibujo y pintura.
Ernesto Álvarez es un pintor y escultor, así que busca que sus alumnos aprendan realmente las técnicas clásicas, ya que justo de eso adolece el arte contemporáneo, de la formalidad y del conocimiento preciso, asegura.
Álvarez busca que sus alumnos dominen de la mejor manera el oficio del artista. Como pintor figurativo, le gusta integrar elementos mágicos y sobrenaturales en sus obras, pero su objetivo principal es que cada estudiante encuentre su estilo.
“Nosotros creemos que todas las personas tienen capacidades similares, pero a quien le guste las artes plásticas puede acercarse con nosotros (…) para profundizar y sabemos que las personas tienen otras actividades y nosotros nos adaptamos a ellos”, comenta Álvarez.
“Llevamos un programa que parte de dos columnas fundamentales: la técnica y el mensaje (…), desde técnicas clásicas hasta arte contemporáneo, pero arte contemporáneo bien hecho con esos fundamentos que dignifican el oficio”.

Además de las clases, el espacio promueve la participación de los estudiantes en exposiciones y subastas con causa, para así brindar una salida real al trabajo y a las obras desarrolladas en Jardín del Arte.
El proyecto acepta estudiantes de todas las edades, desde niños de seis años hasta adultos mayores.
Para conocer más sobre Jardín del Arte o inscribirse a alguno de sus talleres, se puede consultar su cuenta de Instagram: @jardindelartegdl o enviar un mensaje por WhatsApp al 33 2925 9746.

¿Qué es el taller de vino y pintura?
Los talleres de vino y pintura, también conocidos como paint and sip, surgen en Estados Unidos en 2007, después de la devastación que dejó el huracán Katrina, como una manera de recuperar la convivencia a través del arte.
La propuesta es sencilla: disfrutar de una copa de vino mientras se pinta un cuadro, guiado por un artista que facilita el proceso paso a paso.
Los participantes no requieren experiencia previa para trabajar en una obra, en las clases aprenderán la técnica para desarrollar su voz artística.
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Los libros no se prestan, se regalan

Una de las frases más recurrentes, famosas y reconocidas que gira alrededor de los libros, es aquella que dice así: “tonto quien presta un libro, pero más tonto quien lo regresa”, de seguro la has escuchado, tal vez con algunas variaciones en cuanto al nivel del insulto para el pobre ingenuo que los anda prestando. Ya depende mucho del estado de ánimo de quien se entere de una situación de este tipo.
Y haciendo referencia a esta célebre cita, que de seguro en Facebook ya fue compartida con la cara de Paulo Cohelo o del Joker, es hacia donde me gustaría dirigir esta columna, pues aunque muchos piensen que soy un grinch, o que estas fechas me van y me vienen, la realidad es que me anda aflorando la emoción de las épocas decembrinas y más con este frío. En una de esas hasta vuelve a nevar.
Por eso hoy hago un llamado a hacer toda una frase reconocida, digna de que aparezca en un meme junto a la imagen de Scarface o de Pablo Neruda, la de: “Los libros no se prestan, se regalan”. Que se vea que se puede poner a la par de aquella célebre que se repetía mucho por 2012, cuando todos andaban desatados como activistas políticos de redes sociales, inolvidable: “la patria no se vende, se defiende”, compartida hasta el hartazgo sin saber siquiera qué personaje la dijo, o si tan siquiera fue alguna celebridad histórica, política, etcétera, quien la hizo viral. El chiste era sentirse en la onda.
Época para regalar un libro
Hago un llamado a que nos dejemos de la vieja confiable a la hora del intercambio o de los regalos para los seres queridos. Siempre yendo por la salida fácil, con objetos, cosas, ropa, juguetes, que en un sentón son olvidados, que se quedan arrumbados por ahí y que nada más quedan como un recuerdo bonito del momento en que abrieron la bolsa del envoltorio. Es momento de dar algo que va a ser amado y puede crear un nuevo lector, un nuevo miembro del mundo de la literatura. Es la época de regalar libros, paz y amor.
No estoy muy de acuerdo en el consumismo masivo, aclaro, aunque es un hecho que la Navidad se inventó para pasarla en familia y convivir (sin restar méritos a cuestiones religiosas, yo respeto, no me disparen), pero es también un tiempo de darle un detalle a esa persona especial, a compartir el famoso espíritu navideño. Insisto, es buen tiempo para regalar un libro.
Si quieres verte muy a la onda navideña, hay algunas historias propias de la época que son todos unos clásicos y que de seguro saldrías en hombros de la fiesta en la que regalaste ese libro, pues anímate a dar a conocer las obras de Charles Dickens. Infalible. Un clásico que recopila historias como el fantasma de la navidad de Scrooge. Todo gira alrededor de la navidad, el amor, la nieve, la esperanza, la ilusión, de seguro pondrás a alguien de buen humor con tan bellos relatos.

El cascanueces
Otra gran opción es El cascanueces, que a pesar de que lo vemos representado en obras de ballet que inundan los teatros de la ciudad, es un libro muy famoso del escritor Ernst Theodor Amadeus Hoffman. Ya si quien te tocó en el intercambio, es el geek de la oficina, o es un amante de la historia medieval, te tengo una nueva, JRR Tolkien, el famoso creador de la Tierra Media, en donde se desarrollan los libros de El señor de los Anillos, escribió un libro de relatos navideños. No es tan raro, pero sí es único. El libro se llama Cartas de Papá Noel, y es una recopilación de las cartas que el propio escritor le daba a sus hijos haciéndose pasar por el personaje barrigón y barbudo originario del Polo Norte.
Uno que no falla es alguno que diga: escrito por los Hermanos Grimm, encargados de nutrir e inspirar a programas de televisión y películas para niños en estas épocas. Hans Christian Andersen es otro que no sabe fallar, el creador de La Sirenita; también tiene cuentos para grandes y chicos como el de El soldadito de plomo, muy adoc para estos tiempos decembrinos.

Otro gran escritor que le entró a la onda de los cuentos con reflexiones e inspiraciones que calan hasta los huesos con el frío de diciembre, fue Oscar Wilde, que con El gigante egoísta se inscribe con letras de oro en las recomendaciones para regalar un libro.
Otras historias
Y claro, no podemos dejar fuera al que es quizás el mejor y máximo exponente de la literatura infantil a nivel Universal, el Dr. Seuss, que con su Grinch, justo le ha dado todo un giro y sentido al cotorreo navideño. Por ahí agregaría un par que son muy buenos, como El ángel más tonto del mundo de Cristopher Moore o qué tal El cuento de Navidad de Auggie que escribió Paul Auster, uno de los emblemas de la literatura estadounidense.

Lo más seguro es que no sea una idea nueva y original, pero siento que vale la pena impulsarla y repetirla. Los libros no se prestan, se regalan.
‘La digna rabia’, de Adriana González, un relato sobre sombras y arquetipos

Adriana González del Valle presentó La digna rabia, su primera novela, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
La autora compartió con Siker que este proyecto marca su paso de la poesía a la narrativa después de diez años de trabajo creativo y terapéutico relacionado con los arquetipos femeninos.
Recordó que su primer libro, un compendio de poemas, también llegó a la FIL.
González señaló que su escritura se ha mantenido enfocada en la vivencia de las mujeres y en las figuras simbólicas que influyen en su vida emocional, la cual marca su nueva novela.
“La novela surge después de años de trabajar con los arquetipos femeninos”, afirmó la autora nacida en San Luis Potosí.
Añadió que esta primera incursión en la narrativa responde a un proceso interno que buscaba una forma más amplia de explorar “la sombra”, como la definió el pensador Carl Gustav Jung: “aquello que no queremos ser”.
‘La digna rabia’, una historia desde el claustro y la sombra
La novela se sitúa en el siglo XVII en España, donde una monja recluida en un calabozo tras una serie de acusaciones debe enfrentar su sombra.
González explicó que eligió un convento como escenario porque su proceso creativo incluyó un trabajo terapéutico relacionado con el arquetipo de la monja.
Comentó que todas las mujeres, por razones culturales o religiosas, guardan algún vínculo con ese arquetipo.
“Esta monja de alguna manera nos representa a todas, estés casada o soltera, estés vinculada a lo religioso o no. Si tú la lees, vas a poder encontrar cosas en común en pensamientos y creencias”, señaló.
La autora mencionó que su historia muestra el contraste entre lo espiritual y lo oculto dentro de los grupos de poder. “Entre más luz tiene algo, inevitablemente proyecta más sombra”, dijo.
La novela se presenta hoy en la Feria Internacional de Guadalajara.
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