Rushdie da su primera entrevista desde que lo apuñalaron en 2022

Meses después de ser apuñalado repetidamente mientras se preparaba para dar una conferencia, Salman Rushdie está ciego del ojo derecho, tiene dificultades para escribir y, en ocasiones, tiene pesadillas “aterradoras”.
Pero, dijo durante su primera entrevista desde el ataque, todavía tiene un sentimiento de gratitud.
“Bueno, ya sabes, he estado mejor”, le dijo a David Remnick de The New Yorker durante una entrevista publicada el lunes. “Pero, considerando lo que pasó, no estoy tan mal”.
“Las grandes heridas se curan, esencialmente”, continuó Rushdie describiendo. “Tengo sensibilidad en el pulgar y el índice y en la mitad inferior de la palma. Estoy haciendo mucha terapia de manos y me dicen que me va muy bien”.
Remnick, quien habló con Rushdie tanto en persona en la oficina de su agente en Manhattan como a través de Zoom, escribió que el autor ganador del Premio Booker había perdido más de 18 kilogramos y principalmente lee a través de un iPad para poder ajustar la iluminación y tamaño de fuente.
“Hay tejido cicatricial en el lado derecho de su cara”, escribió Remnick. “Habla con tanta fluidez como siempre, pero su labio inferior está caído hacia un lado. El nervio cubital de su mano izquierda estaba gravemente dañado”.
Rushdie, de 75 años, vivió escondido durante años después de que el Gran Ayatolá Ruhollah Khomeini de Irán emitiera una fatwa en 1989 pidiendo su muerte por la supuesta blasfemia de la novela “Los versos satánicos”. Pero hacía mucho tiempo que se movía libremente, con mínima seguridad, y no sentía ningún riesgo en agosto pasado por presentarse en la Institución Chautauqua, un centro educativo y de retiro sin fines de lucro en el oeste de Nueva York.
Rushdie estaba en el escenario cuando se le acercó un joven vestido de negro y con un cuchillo. El presunto agresor, Hadi Matar, se declaró inocente de los cargos de agresión e intento de asesinato. Durante su entrevista con New Yorker, Rushdie se refirió a matar como un «idiota», pero dijo que no sentía ira.
David Remnick on the defiance of Salman Rushdie https://t.co/MgD6ieG1Ne
— New Yorker Fiction (@NYerFiction) February 6, 2023
“Me he esforzado mucho durante estos años para evitar las recriminaciones y la amargura”, dijo. “Simplemente creo que no se ve bien. Una de las formas en que he lidiado con todo esto es mirar hacia adelante y no hacia atrás. Lo que sucede mañana es más importante que lo que sucedió ayer”.
La entrevista salió en vísperas de la publicación de la nueva novela de Rushdie, “Victory City”, que completó un mes antes de ser atacado. Con un protagonista que vive hasta los 247 años, “Victory” es una narración característicamente surrealista y exuberante sobre un antiguo poema imaginado que ha recibido críticas muy favorables, con Ron Charles de The Washington Post escribiendo que “el estilo mágico de Rushdie despliega maravillas”.
Rushdie había estado en silencio durante meses en las redes sociales, pero ahora tuitea de vez en cuando e incluso responde a los insultos. Cuando un tuitero le dijo la semana pasada que estaba viviendo una “vida vergonzosa”, Rushdie respondió: “¡Oh, otro fan! Muy complacido.
Durante su entrevista, señaló con tristeza que las ventas de su libro se habían disparado después del apuñalamiento, como si fuera más popular cuando estaba en peligro.
“Ahora que casi me muero, todos me aman”, dijo. “Ese fue mi error, en ese entonces. No sólo viví sino que traté de vivir bien. Mal error. Recibe 15 puñaladas, mucho mejor.”
El lunes, tuiteó una foto de sí mismo, mirando directamente a la lente de la cámara: su rostro más delgado que en las fotos de antes del apuñalamiento, su ojo derecho cubierto por una lente oscura en el marco de sus anteojos.
Fake quote. Not said by me, https://t.co/TzaZq158aJ
— Salman Rushdie (@SalmanRushdie) February 7, 2023
De lo contrario, todavía está tratando de recuperarse. Rushdie ha escrito que inicialmente tuvo dificultades para escribir ficción después de la fatwa, y ahora está pasando por un momento difícil, diciendo que se sentará a trabajar y «no pasará nada», solo una «combinación de vacío y basura».
Un proyecto que puede intentar: una continuación de sus memorias de 2012 «Joseph Anton», que escribió en tercera persona.
«Esto no me parece una tercera persona», dijo Rushdie sobre una posible secuela. “Creo que cuando alguien te clava un cuchillo, es una historia en primera persona. Esa es una historia de ‘yo’”.
Con información de AP
Retratan el miedo, la introspección y el crecer

Luna Bowling y Milah Padme apenas tienen 17 años y todo lo que en esa edad las trastoca es motivo para llevarlo al arte: el autoconocimiento, la relación con la familia, la timidez, la amistad, el temor a la pérdida.
Motivaciones muy humanas y propicias para su edad son las que estas jóvenes artistas plásticas del Centro de Educación Artística (Cedart) “José Clemente Orozco” plasmaron en óleo y tinta en la exposición dual “Estamos Entrando en Pánico” la cual fue inaugurada esta semana en la Casa-Taller La Rueda, de Sergio Fong, con la presencia de la comunidad de esta casa de estudios y gente cercana.
Con dos estilos visuales muy distintos pero unidos en algunas temáticas, ambas comparten los muros de la galería, en donde llevaron una serie de autorretratos, escenas de la vida familiar y cotidiana, pero también algunas imágenes metafóricas de su andar en el mundo.
“La idea fue hacer una colaboración, porque hemos sido compañeras de trabajo ya por un rato, desde hace tres años y somos muy cercanas. Queríamos tener un diálogo con nuestra obra y contarla juntas”, explicó Bowling.
“El título de la exposición tiene que ver mucho con nuestras personalidades, y como el nerviosismo siempre nos atraviesa, el tema del miedo que también aparece en nuestra obra. Y pues sí, fue como entrar en pánico constantemente es algo que se aparece mucho como en nuestra relación”.

Milah Padme conduce su obra más hacia imágenes de sí misma, juega con una paleta de colores que tienen que ver con el rosa y el azul, aunque también algunas de sus obras son grabados en linografía con tinta negra. En la mayoría, su propia imagen aparece de algún modo, cuestionándose sobre su lugar en el mundo, la dificultad de relacionarse con él y emociones como la ansiedad, el temor y la fragilidad.
“En mi caso lo que hice fue un viaje introspectivo y de explorar cómo me he ido sintiendo en cada momento de estos últimos dos años, y de tratar de poner ese sentimiento en un objeto. En este momento de vida estoy explorándome, y siento la necesidad de ponerme yo para no sentirlo ajeno a mí. Tuve una fase muy azul donde me fasciné mucho con ese tono y de ahí se fue transformando en rosa, aunque sigo conservando la misma gama”, compartió la artista.
Luna Bowling, por su parte, juega con los óleos y con los tonos más terrosos (ocres y cafés), pero también con la luz y la sombra en su obra. Justo ella trabaja con una serie titulada “Luz de papel”, pensando en el tema de la ausencia de la figura materna.
“En específico tengo un retrato de mi mamá, es un díptico en el que estamos mi mamá y yo retratadas muertas, trato de imaginar esta ausencia y pues como el miedo a eso, es una metáfora de la lámpara hecha de papel y ver el símbolo de una figura materna donde quiera que yo vaya en las lámparas”, expresó.
En etapa de formación, ambas ven su vida futura relacionada con las artes plásticas, aunque en el caso de Padme, también está interesada en la danza y el teatro, por lo que busca combinar las tres disciplinas. Bowling busca desarrollar nuevas temáticas en su obra.
“Estamos entrenado en Pánico” estará disponible para apreciarse en las instalaciones de la Casa-Taller La Rueda en Mezquitán 120 hasta el 10 de marzo con entrada libre.
Los libros no se prestan, se regalan

Una de las frases más recurrentes, famosas y reconocidas que gira alrededor de los libros, es aquella que dice así: “tonto quien presta un libro, pero más tonto quien lo regresa”, de seguro la has escuchado, tal vez con algunas variaciones en cuanto al nivel del insulto para el pobre ingenuo que los anda prestando. Ya depende mucho del estado de ánimo de quien se entere de una situación de este tipo.
Y haciendo referencia a esta célebre cita, que de seguro en Facebook ya fue compartida con la cara de Paulo Cohelo o del Joker, es hacia donde me gustaría dirigir esta columna, pues aunque muchos piensen que soy un grinch, o que estas fechas me van y me vienen, la realidad es que me anda aflorando la emoción de las épocas decembrinas y más con este frío. En una de esas hasta vuelve a nevar.
Por eso hoy hago un llamado a hacer toda una frase reconocida, digna de que aparezca en un meme junto a la imagen de Scarface o de Pablo Neruda, la de: “Los libros no se prestan, se regalan”. Que se vea que se puede poner a la par de aquella célebre que se repetía mucho por 2012, cuando todos andaban desatados como activistas políticos de redes sociales, inolvidable: “la patria no se vende, se defiende”, compartida hasta el hartazgo sin saber siquiera qué personaje la dijo, o si tan siquiera fue alguna celebridad histórica, política, etcétera, quien la hizo viral. El chiste era sentirse en la onda.
Época para regalar un libro
Hago un llamado a que nos dejemos de la vieja confiable a la hora del intercambio o de los regalos para los seres queridos. Siempre yendo por la salida fácil, con objetos, cosas, ropa, juguetes, que en un sentón son olvidados, que se quedan arrumbados por ahí y que nada más quedan como un recuerdo bonito del momento en que abrieron la bolsa del envoltorio. Es momento de dar algo que va a ser amado y puede crear un nuevo lector, un nuevo miembro del mundo de la literatura. Es la época de regalar libros, paz y amor.
No estoy muy de acuerdo en el consumismo masivo, aclaro, aunque es un hecho que la Navidad se inventó para pasarla en familia y convivir (sin restar méritos a cuestiones religiosas, yo respeto, no me disparen), pero es también un tiempo de darle un detalle a esa persona especial, a compartir el famoso espíritu navideño. Insisto, es buen tiempo para regalar un libro.
Si quieres verte muy a la onda navideña, hay algunas historias propias de la época que son todos unos clásicos y que de seguro saldrías en hombros de la fiesta en la que regalaste ese libro, pues anímate a dar a conocer las obras de Charles Dickens. Infalible. Un clásico que recopila historias como el fantasma de la navidad de Scrooge. Todo gira alrededor de la navidad, el amor, la nieve, la esperanza, la ilusión, de seguro pondrás a alguien de buen humor con tan bellos relatos.

El cascanueces
Otra gran opción es El cascanueces, que a pesar de que lo vemos representado en obras de ballet que inundan los teatros de la ciudad, es un libro muy famoso del escritor Ernst Theodor Amadeus Hoffman. Ya si quien te tocó en el intercambio, es el geek de la oficina, o es un amante de la historia medieval, te tengo una nueva, JRR Tolkien, el famoso creador de la Tierra Media, en donde se desarrollan los libros de El señor de los Anillos, escribió un libro de relatos navideños. No es tan raro, pero sí es único. El libro se llama Cartas de Papá Noel, y es una recopilación de las cartas que el propio escritor le daba a sus hijos haciéndose pasar por el personaje barrigón y barbudo originario del Polo Norte.
Uno que no falla es alguno que diga: escrito por los Hermanos Grimm, encargados de nutrir e inspirar a programas de televisión y películas para niños en estas épocas. Hans Christian Andersen es otro que no sabe fallar, el creador de La Sirenita; también tiene cuentos para grandes y chicos como el de El soldadito de plomo, muy adoc para estos tiempos decembrinos.

Otro gran escritor que le entró a la onda de los cuentos con reflexiones e inspiraciones que calan hasta los huesos con el frío de diciembre, fue Oscar Wilde, que con El gigante egoísta se inscribe con letras de oro en las recomendaciones para regalar un libro.
Otras historias
Y claro, no podemos dejar fuera al que es quizás el mejor y máximo exponente de la literatura infantil a nivel Universal, el Dr. Seuss, que con su Grinch, justo le ha dado todo un giro y sentido al cotorreo navideño. Por ahí agregaría un par que son muy buenos, como El ángel más tonto del mundo de Cristopher Moore o qué tal El cuento de Navidad de Auggie que escribió Paul Auster, uno de los emblemas de la literatura estadounidense.

Lo más seguro es que no sea una idea nueva y original, pero siento que vale la pena impulsarla y repetirla. Los libros no se prestan, se regalan.
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