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Cultura

Sorpréndeme Madrid en la FIL

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Guadalajara se le conoce por muchas cosas. Por el mariachi, porque se toma tequila, por las tortas ahogadas, y sí, también por tener una de las ferias de libro más importantes del mundo, la más grande de América Latina y una que se encuentra en el top a nivel internacional, que nada le pide a nadie.

Curioso. Sobre todo en un país en el que se lee poco, las estadísticas varían, pero se habla de medio, de uno, dos máximo, en referencia a libros leídos al año. Pero las cosas son así. Criticada por unos, foco de protestas sociales, amada por otros, tomada como pose por algunos más, repudiada, hay de todo, pues esto es lo que le da vida y la ha mantenido en ascenso durante ya 31 años.

Será el negocio de uno, o un despilfarro monetario de la Universidad de Guadalajara, pero es un hecho que por 10 días, es muy grato ver las filas y filas de personas de todas edades, clase social, que quieren entrar, aunque saben perfectamente que van a ver libros, más libros, escuchar conferencias de escritores hablando de problemáticas mundiales o bien de, sí adivinaron, libros, pero ahí están, obligados o cómo lo quieran ver, eso no quita que es emocionante que son pocos los que salen con las manos vacías, ya sí leen o no lo que compraron es otro cantar, pero eso es mucho de lo que le tenemos que agradecer a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Feria Internacional del Libro, Madrid invitado de honor

Por los pasillos de la Expo ha visto desfilar a figuras literarias del nivel de Gabriel García Márquez o Mario Vargas Llosa.

Invitados

Por los pasillos de la Expo ha visto desfilar a figuras literarias del nivel de Gabriel García Márquez, Carlos Monsivais, Mario Vargas Llosa, Herta Müller, Irvine Welsh, Ken Follet, Elena Poniatowska, Eduardo del Río RIUS, Carlos Fuentes, Salman Rushdie, Quino, entre otros escritores de fama mundial que consiguieron alborotar los pasillos por los que circulaban.

También han recibido a polémicos que han logrado acarrear miles de personas, como el caso del cineasta y escritor Alejandro Jodorowsky, la presencia estelar del creador de la saga de Juego de Tronos, George RR Martin, hasta Paulo Cohelo en su momento. Y que decir del día en que todo se alborotó por la presencia de JK Rowling, que al final tuvo que cancelar su presencia decepcionando a los fans de Harry Potter.

Falta unos días para esta fiesta de los libros, a la que siempre acudo con gusto, pero es un tanto decepcionante ver como se viene politizando. Con todo respeto, Madrid, eso de entrada, no me parecía un invitado nada llamativo, pensando en que justamente todo se iba a desviar hacía temas políticos. Queremos libros, no políticos, pareciera que este año los estelares son todos esos personajes que vamos a ver sus caras en muchos lados durante todo el año que viene, todos los presidenciables van a desfilar haciendo promesas y hablando de sus libros.

FIL 2017, pura pose

Fotos: FIL Guadalajara.

La política

¿Y los escritores? Brillando por su ausencia. Los estelares vienen encabezados por la llegada del estadounidense Paul Auster y el francés Emmanuel Carrére junto a la española Almudena Grandes.  Además de los de siempre como Pérez-Reverte, Poniatowska, siempre será un gusto escuchar a Wendy Guerra o a BEF, pero esos actos estelares parece se les olvidaron este año. Tal parece este año todo gira alrededor de Trump y el odio que le debemos tener, sobre migración, sobre conflictos sociales y política, que digo, no está mal, pero dónde dejan la esencia que es justo el recinto favorito de los amantes de los libros. Eso es lo que parece este año quedó de lado.

Pero bueno, espero Madrid sorprenda y reciba con gusto al casi millón de personas que desfilarán por la Expo, que tenga un pabellón espectacular. Y que como cada año suban las ventas de libros, queden historias y anécdotas para el recuerdo y siga creciendo, que al menos uno se enamore del mundo literario y nazcan las ganas de leer más y más, saliéndose de esa pesada loza estadística. Cabe destacar que este año le echaron muchas ganas al foro musical, cada concierto tiene lo suyo, eso es todo un plus para los que gustan de los buenos espectáculos.

FIL no me falles. Nos vemos el sábado ya les contaré qué tal se puso y si cumplió o esto va para abajo con sus ganas de lucir presencia de actores políticos, olvidando que es nuestra fiesta de los libros.

Consulta el programa completo de la FIL en el siguiente enlace ➡️ https://goo.gl/N4iMMT

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Cultura

Retratan el miedo, la introspección y el crecer 

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Luna Bowling y Milah Padme exponen su trabajo.
Luna Bowling y Milah Padme exponen en la Casa-Taller La Rueda. Foto: Especial.

Luna Bowling y Milah Padme apenas tienen 17 años y todo lo que en esa edad las trastoca es motivo para llevarlo al arte: el autoconocimiento, la relación con la familia, la timidez, la amistad, el temor a la pérdida.

Motivaciones muy humanas y propicias para su edad son las que estas jóvenes artistas plásticas del Centro de Educación Artística (Cedart) “José Clemente Orozco” plasmaron en óleo y tinta en la exposición dual “Estamos Entrando en Pánico” la cual fue inaugurada esta semana en la Casa-Taller La Rueda, de Sergio Fong, con la presencia de la comunidad de esta casa de estudios y gente cercana.

Con dos estilos visuales muy distintos pero unidos en algunas temáticas, ambas comparten los muros de la galería, en donde llevaron una serie de autorretratos, escenas de la vida familiar y cotidiana, pero también algunas imágenes metafóricas de su andar en el mundo.

“La idea fue hacer una colaboración, porque hemos sido compañeras de trabajo ya por un rato, desde hace tres años y somos muy cercanas. Queríamos tener un diálogo con nuestra obra y contarla juntas”, explicó Bowling.

“El título de la exposición tiene que ver mucho con nuestras personalidades, y como el nerviosismo siempre nos atraviesa, el tema del miedo que también aparece en nuestra obra. Y pues sí, fue como entrar en pánico constantemente es algo que se aparece mucho como en nuestra relación”.

Luna Bowling y Milah Padme exponen su trabajo.
En la imagen, Luna Bowling y Milah Padme, quienes exponen su trabajo en Casa-Taller La Rueda. Foto: Especial.

Milah Padme conduce su obra más hacia imágenes de sí misma, juega con una paleta de colores que tienen que ver con el rosa y el azul, aunque también algunas de sus obras son grabados en linografía con tinta negra. En la mayoría, su propia imagen aparece de algún modo, cuestionándose sobre su lugar en el mundo, la dificultad de relacionarse con él y emociones como la ansiedad, el temor y la fragilidad.

“En mi caso lo que hice fue un viaje introspectivo y de explorar cómo me he ido sintiendo en cada momento de estos últimos dos años, y de tratar de poner ese sentimiento en un objeto. En este momento de vida estoy explorándome, y siento la necesidad de ponerme yo para no sentirlo ajeno a mí. Tuve una fase muy azul donde me fasciné mucho con ese tono y de ahí se fue transformando en rosa, aunque sigo conservando la misma gama”, compartió la artista.

Luna Bowling, por su parte, juega con los óleos y con los tonos más terrosos (ocres y cafés), pero también con la luz y la sombra en su obra. Justo ella trabaja con una serie titulada “Luz de papel”, pensando en el tema de la ausencia de la figura materna. 

“En específico tengo un retrato de mi mamá, es un díptico en el que estamos mi mamá y yo retratadas muertas, trato de imaginar esta ausencia y pues como el miedo a eso, es una metáfora de la lámpara hecha de papel y ver el símbolo de una figura materna donde quiera que yo vaya en las lámparas”, expresó. 

En etapa de formación, ambas ven su vida futura relacionada con las artes plásticas, aunque en el caso de Padme, también está interesada en la danza y el teatro, por lo que busca combinar las tres disciplinas. Bowling busca desarrollar nuevas temáticas en su obra.

“Estamos entrenado en Pánico” estará disponible para apreciarse en las instalaciones de la Casa-Taller La Rueda en Mezquitán 120 hasta el 10 de marzo con entrada libre.

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Cultura

Los libros no se prestan, se regalan

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Una de las frases más recurrentes, famosas y reconocidas que gira alrededor de los libros, es aquella que dice así: “tonto quien presta un libro, pero más tonto quien lo regresa”, de seguro la has escuchado, tal vez con algunas variaciones en cuanto al nivel del insulto para el pobre ingenuo que los anda prestando. Ya depende mucho del estado de ánimo de quien se entere de una situación de este tipo.

Y haciendo referencia a esta célebre cita, que de seguro en Facebook ya fue compartida con la cara de Paulo Cohelo o del Joker, es hacia donde me gustaría dirigir esta columna, pues aunque muchos piensen que soy un grinch, o que estas fechas me van y me vienen, la realidad es que me anda aflorando la emoción de las épocas decembrinas y más con este frío. En una de esas hasta vuelve a nevar.

Por eso hoy hago un llamado a hacer toda una frase reconocida, digna de que aparezca en un meme junto a la imagen de Scarface o de Pablo Neruda, la de: “Los libros no se prestan, se regalan”. Que se vea que se puede poner a la par de aquella célebre que se repetía mucho por 2012, cuando todos andaban desatados como activistas políticos de redes sociales, inolvidable: “la patria no se vende, se defiende”, compartida hasta el hartazgo sin saber siquiera qué personaje la dijo, o si tan siquiera fue alguna celebridad histórica, política, etcétera, quien la hizo viral. El chiste era sentirse en la onda.

Época para regalar un libro

Hago un llamado a que nos dejemos de la vieja confiable a la hora del intercambio o de los regalos para los seres queridos. Siempre yendo por la salida fácil, con objetos, cosas, ropa, juguetes, que en un sentón son olvidados, que se quedan arrumbados por ahí y que nada más quedan como un recuerdo bonito del momento en que abrieron la bolsa del envoltorio. Es momento de dar algo que va a ser amado y puede crear un nuevo lector, un nuevo miembro del mundo de la literatura. Es la época de regalar libros, paz y amor.

No estoy muy de acuerdo en el consumismo masivo, aclaro, aunque es un hecho que la Navidad se inventó para pasarla en familia y convivir (sin restar méritos a cuestiones religiosas, yo respeto, no me disparen), pero es también un tiempo de darle un detalle a esa persona especial, a compartir el famoso espíritu navideño. Insisto, es buen tiempo para regalar un libro.

Si quieres verte muy a la onda navideña, hay algunas historias propias de la época que son todos unos clásicos y que de seguro saldrías en hombros de la fiesta en la que regalaste ese libro, pues anímate a dar a conocer las obras de Charles Dickens. Infalible. Un clásico que recopila historias como el fantasma de la navidad de Scrooge. Todo gira alrededor de la navidad, el amor, la nieve, la esperanza, la ilusión, de seguro pondrás a alguien de buen humor con tan bellos relatos.

El cascanueces

Otra gran opción es El cascanueces, que a pesar de que lo vemos representado en obras de ballet que inundan los teatros de la ciudad, es un libro muy famoso del escritor Ernst Theodor Amadeus Hoffman. Ya si quien te tocó en el intercambio, es el geek de la oficina, o es un amante de la historia medieval, te tengo una nueva, JRR Tolkien, el famoso creador de la Tierra Media, en donde se desarrollan los libros de El señor de los Anillos, escribió un libro de relatos navideños. No es tan raro, pero sí es único. El libro se llama Cartas de Papá Noel, y es una recopilación de las cartas que el propio escritor le daba a sus hijos haciéndose pasar por el personaje barrigón y barbudo originario del Polo Norte.

Uno que no falla es alguno que diga: escrito por los Hermanos Grimm, encargados de nutrir e inspirar a programas de televisión y películas para niños en estas épocas. Hans Christian Andersen es otro que no sabe fallar, el creador de La Sirenita; también tiene cuentos para grandes y chicos como el de El soldadito de plomo, muy adoc para estos tiempos decembrinos.

Otro gran escritor que le entró a la onda de los cuentos con reflexiones e inspiraciones que calan hasta los huesos con el frío de diciembre, fue Oscar Wilde, que con El gigante egoísta se inscribe con letras de oro en las recomendaciones para regalar un libro.

Otras historias

Y claro, no podemos dejar fuera al que es quizás el mejor y máximo exponente de la literatura infantil a nivel Universal, el Dr. Seuss, que con su Grinch, justo le ha dado todo un giro y sentido al cotorreo navideño. Por ahí agregaría un par que son muy buenos, como El ángel más tonto del mundo de Cristopher Moore o qué tal El cuento de Navidad de Auggie que escribió Paul Auster, uno de los emblemas de la literatura estadounidense.

Lo más seguro es que no sea una idea nueva y original, pero siento que vale la pena impulsarla y repetirla. Los libros no se prestan, se regalan.

 

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