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La monstruosidad

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Música, Altavox, Oliver Zazueta, La música y los monstruos

“Yo he tenido tantos nombres, nombres viejos que sólo pueden pronunciar el viento y los árboles. Yo soy el monte, y el bosque y la tierra. Soy un fauno”.  El Laberinto del Fauno

Algunas tribus de los pueblos amerindios de la región de los Grandes Lagos, entre Canadá y Estados Unidos, creen en la existencia de un ser llamado Wendigo, criatura mitológica de aspecto bestial que devora humanos, al que se relaciona con el canibalismo y el frío extremo.

Algernon Blackwood, en su relato El Wendigo (1909), basado en las leyendas de los nativos algonquinos, se refiere a él como un ser que personifica El Llamado de la Selva, en el que los individuos se precipitan hacia su propia destrucción. Su espíritu podía poseer las almas de los hombres y volverlos irracionales, iracundos y capaces de devorar a sus semejantes.

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“(…) Una especie de voz lastimera y ululante como el viento, que sugería la presencia de un ser solitario e indómito, tosco y a la vez increíblemente poderoso”, cuenta Blackwood en su texto.

Wendigo / Penny and Sparrow

Este monstruo ha sido retomado por H.P. Lovecraft, Stephen King y hasta por la editorial Marvel, que lo ha puesto a pelear contra Hulk, o contra SpiderMan y Wolverine en una serie que ilustraría Tood McFarlane —creador de Spawn—.

La monstruosidad es una de las compañeras más fieles de los hombres en su tránsito histórico. Vivimos inventando especímenes que aterrorizan a nuestros hijos a grados superiores: El basilisco que fulmina con la simple mirada a caballeros medievales; el gigantesco kraken que hunde barcos y devora marineros; el chupacabras que succiona la sangre de los animales de granja en México.

Los bestiarios, o compendios de bestias, abundan desde la Edad Media hasta autores más recientes —Desde altas elaboraciones literarias como las de Borges, Cortázar ó J.R.R. Tolkien, hasta las candorosas y juveniles de J.K. Rowling—, y es moneda corriente entre los fanáticos de los juegos de rol como Calabozos y Dragones.

Bua Ja Ja Já / Luis Pescetti con Cordal Swing

Lullaby / The Cure

Guillermo del Toro, el cineasta tapatío que más relación ha creado con los engendros fantásticos, en filmes como El Laberinto del Fauno, Titanes del Pacífico o la más reciente, aún por estrenarse en este país, La Forma del Agua, ama a los monstruos por lo que pueden enseñarnos de nosotros mismos y porque sus imperfecciones nos permiten desarrollar el verdadero poder de buscar la belleza en el horror.

Dos obras ilustran de forma exacta este axioma: El comic, Soy Una Matagigantes (Joe Kelly y Ken Niimura) y la novela Un Monstruo Viene a Verme (Patrick Ness), en el que cada protagonista, a través del miedo, la muerte y la fantasía, descubre la belleza de la oscuridad, a través de relatos cruentos que tocan fibras sensibles.

Scary Monsters (And Super Creeps) / David Bowie

“My Beloved Monster” / Eels

El horror fantástico es también piedra angular como metáfora anclada en la realidad; no se puede negar que lo ocurrido en el espacio terrenal muchas veces es más atroz y brutal que lo que pasa en la ficción, ahí están los regímenes totalitarios y dictadores que han asesinado con métodos inhumanos a millones.

Los monstruos personales crecen a nuestro par, ya sea dentro del armario o debajo de la cama, como los tenían los personajes de la tira Calvin y Hobbes, estos esperpentos nos hacen entender que la naturaleza de la vida es enfrentar los miedos, antes que ellos nos devoren pedazo a pedazo, deshebrando entre sus dientes nuestras ilusiones.

El Hombre del Saco / Vetusta Morla

Making Monsters for My Friends / The Ramones

 

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Entretenimiento

Seis películas de Navidad que marcaron nuestra infancia

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sesis películas que marcaron la infancia

Ser niño durante las décadas de 1980 y 1990 implicaba sentarse frente al televisor y sintonizar el Canal 5 para ver películas que, con el paso del tiempo, se convirtieron en clásicos de la temporada navideña.

Sin ellas, la Navidad no se sentía completa. Por las noches, era habitual verlas iluminados por las luces del árbol, como parte de un ritual familiar.

Aquí te compartimos seis películas que marcaron nuestra infancia:

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Mi pobre angelito

Uno de los títulos infaltables es Mi pobre angelito (Home Alone, 1990), un clásico que, aunque muy repetido, sigue vigente. La historia gira en torno a Kevin McCallister (Macaulay Culkin), un niño ingenioso que se queda solo en casa después de que su familia lo olvida al salir de vacaciones de Navidad. Su creatividad y ocurrencias lo convierten en el héroe inesperado de la historia.

Vacaciones de Navidad

Otra película emblemática es Vacaciones de Navidad (National Lampoon’s Christmas Vacation, 1989). Chevy Chase interpreta a Clark Griswold, el padre de una familia de clase media estadounidense que sueña con una Navidad perfecta. Sin embargo, todo se descompone con la llegada de un primo incómodo y su peculiar familia, lo que desata una serie de situaciones caóticas. Su éxito en Estados Unidos dio pie a varias secuelas, aunque ninguna logró igualar el impacto de la original.

El regalo prometido

A la lista se suma El regalo prometido (Jingle All the Way, 1996). Arnold Schwarzenegger da vida a Howard Langston, un padre absorbido por el trabajo que deja en segundo plano a su familia. Su descuido lo lleva a olvidar comprar el juguete más codiciado de la temporada, el Turboman, y a emprender una carrera contrarreloj para conseguirlo y no fallarles a su hijo.

Milagro en la calle 34

Milagro en la calle 34 (Miracle on 34th Street, 1994) es un clásico que no siempre tuvo tanta presencia en televisión, pero dejó huella. Se trata de un remake de la versión original de 1947. En esta adaptación, Richard Attenborough interpreta a Santa Claus, acompañado por Mara Wilson, recordada por su papel en Matilda. La historia se centra en un hombre contratado para encarnar a Santa en un desfile navideño, quien se toma tan en serio su papel que termina enfrentando un juicio cuando la gente duda de su cordura.

¡Cómo el Grinch robó la Navidad!

Durante los 25 de diciembre de los años ochenta y noventa, era común que Canal 5 transmitiera ¡Cómo el Grinch robó la Navidad! (How the Grinch Stole Christmas!, 1966), hoy conocida simplemente como El Grinch. Su animación y la forma directa de retratar al personaje principal resultaban cautivadoras: un ser gruñón que despertaba rechazo y simpatía al mismo tiempo.

Santa Claus viene a la ciudad

Como mención especial, destacan las películas realizadas en técnica de stop motion entre las décadas de 1960 y 1970 por Arthur Rankin y Jules Bass. En total, produjeron alrededor de 20 títulos que se volvieron referentes de la Navidad televisiva. Uno de los más recordados es Santa Claus viene a la ciudad (Santa Claus Is Comin’ to Town, 1970), que aún hoy conserva su encanto.

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¿Qué es el cine distópico?

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Fotograma de la Naranja mecánica

El cine distópico es una corriente dentro de la ciencia ficción que retrata mundos donde la sociedad colapsa o vive bajo sistemas autoritarios, tecnológicos o ambientales extremos.

El cine distópico retrata futuros apocalípticos, por ejemplo, producciones como Mad Max, Blade Runner y La Naranja Mecánica. 

Cristian Vargas Díaz realiza un recorrido por las mejores películas del género como La Jetée, Akira, Matrix y Terminator.

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