Montt: ‘El humor tiene que llegar más allá de los supuestos límites’

Para conocer el cotidiano de Alberto Montt, no basta más que asomarse a su Instagram, donde comparte sus viñetas, sus aventuras con su amigo Liniers, su viaje por las Islas Galápagos, pero también lo que le causa angustia, risa y curiosidad. Para conocer su cabeza y su visión del mundo, hay que provocarlo un poco y dejarlo hablar.
Montt (Quito, 1972) es un fascinado por los gatos, un amante del humor (que aclara, no es lo mismo que la risa), es ilustrador y diseñador gráfico, creador del blog Dosis Diarias –galardonado por la Deustche Welle como Mejor Blog en Español-, su huella está en más de 40 títulos, ha hecho libros infantiles y juveniles, incluso ha retratado en dibujos a su propia ansiedad, ese azote del Siglo 21, y es creador del Stand Up Ilustrado, un show junto con Liniers, con quien se ha dedicado a hacer reír mientras dibujan frente espectadores de distintas latitudes de América Latina.
Ecuatoriano-chileno, Mont comparte sus piensos sobre la ansiedad, los límites del humor, sus avatares de la comedia, y su opinión de los memes, esas anónimas jugarretas de la red en los que la ironía y la burla son un nuevo modo de comunicar lo que nos importa como sociedad.
Tienes un libro sobre la ansiedad ¿está basado en tu experiencia personal, es decir has vivido episodios de ansiedad?
“Sí, yo soy una persona ansiosa, a ver, yo creo que todo mundo tiene un cierto nivel de ansiedad, a algunos se les dispara con algunas cosas, a otros con otras, pero todos lidiamos con un poco de ansiedad, especialmente con una vida moderna y exigente como la que tenemos ahora, en donde, la presión sobre cada uno de nosotros es constante, potente y muy demandante. Entonces, la ansiedad es pan de cada día. Ahora, para mí, sin lugar a dudas, el poder dibujarlo me ayuda a sobrellevar los episodios (de ansiedad), a sobrellevar el día a día y esa presión de lo cotidiano”.
¿Cómo abordar la ansiedad desde el humor?
“Es que para mí el humor no tiene que ver con la risa, tiene que ver con el cambio de punto de vista. Entonces, desde esa perspectiva, yo siempre estoy buscando la manera de tratar los temas que me son importantes, forzándome a verlo desde otra mirada. Eso, eventualmente dibujado se convierte en humor, pero no todas buscan la risa, y alivianar, muchas hacen todo lo contrario, generan una especie de carga, te invitan a pensar.
Entonces, para ti hay una distinción entre humor y risa…
“Sin duda, sí. La distinción radica en que la risa puede ser el resultado de la sorpresa, pero el humor es solamente resultado del punto de vista diferente. De hecho, soy muy fanático de Quino, el creador de Mafalda, y no recuerdo nunca haberme reído con él, me he reído más con Tarantino que con Quino, y Tarantino podría parecer aparentemente menos chistoso. Es raro”.
Hablando del humor, este vive un momento de coyuntura, en una sociedad en la que todo alguien siempre se ofende por algo y hay que cuidar lo que se dice, por ejemplo, Ricky Gervais fue duramente criticado en su último show de Netflix, por sus chistes sobre los transexuales. ¿Hasta dónde puede llegar el humor?
“El humor tiene que llegar más allá de los supuestos límites. La obligación del humor es interpelar a quien lo está observando, y luego, uno puede pasarse tres pueblos o no, eso ya es juicio de quien lo lee, del contexto, del espacio social, pero la obligación es siempre estar cruzando líneas, sino, no tiene ningún sentido”.
¿Y también invita a la reflexión?, Tú has dicho que Monty Python o Les Luthiers, además de hacerte reír, te hacen pensar.
“Es que es lo que te digo, para mi Monty Python, Les Luthiers o Fontanarrosa, son gente que estaban todo el tiempo obligándote a verte a ti mismo, eso es brutal, es un ejercicio que se agradece. Parte de mi crecimiento vital como ser humano fue siempre el humor, siempre partió de alguien que estaba tratando de obligarme a ver otras cosas, moviéndome la cabeza. George Carlin o Ricky Gervais, son gente que está todo el tiempo diciendo, ‘a ver, dale, cruza acá, míralo desde acá y después conversamos’”.
¿Hay un límite que no hayas traspasado y que te gustaría hacerlo?
“No, yo creo que todos tenemos límites. Hay cosas que me afectan más, temas que me cuesta tratar, pero no porque sienta que no se deben tratar, sino porque yo no he encontrado la forma honesta, seria y responsable de tratarlo. Desde esa perspectiva yo acepto que la gente trate los temas como los quiera tratar, y luego yo veré si los consumo o no”.
¿Qué proyectos vienen para ti?
“Estoy trabajando constantemente en libros, los proyectos no paran. Estoy haciendo un proyecto de viajes por Latinoamérica ilustrado con anécdotas. Estoy haciendo también un proyecto sobre México, justamente con la editorial Planeta, mi visión sobre este país extraño y maquiavélico, es una locura este país, desde los desayunos ya son una voladura de cabeza. Siempre estoy tratando de encontrarme con espacios nuevos.
¿Para ti es más importante la narrativa de largo alcance, que por ejemplo, una tira política?
“Es que si no, no tiene sentido, para mí el humor del día a día, de contingencia, a mi no me llama. Lo entiendo, lo aprecio desde lejos, pero a no me llama, a mi me gustan las cosas que perduran”.
¿Qué te llama la atención de la narrativa gráfica de hoy en día?
“Me llama la atención que tengas las posibilidades de manejarte en un mundo tan amplio como las redes sociales, y eso te permite generar cosas súper disímiles, y al mismo tiempo, poder picotear de todos lados. Antes era mucho más complicado encontrarse con cosas divertidas, ahora es mucho más fácil que haya gente alrededor tuyo que haga la selección por ti. Hay cosas puntuales, hay autores, pero en lo macro, me llama la atención la posibilidad de lo infinito”.
Ahora vivimos también en un mundo de memes, ¿lo ves como una competencia?
“Yo creo que el meme no es una competencia, creo que es un complemento. Son cosas distintas, el humor hecho con la responsabilidad de alguien que firma, que te dice, ‘hola, soy Juan Toledo y estoy es lo que pienso’, a alguien que hace un meme y que lo tira al espacio sin poner su cara enfrente, tiene su encanto, lo consumo, me gusta, pero lo otro lo respeto”.
Seis películas de Navidad que marcaron nuestra infancia

Ser niño durante las décadas de 1980 y 1990 implicaba sentarse frente al televisor y sintonizar el Canal 5 para ver películas que, con el paso del tiempo, se convirtieron en clásicos de la temporada navideña.
Sin ellas, la Navidad no se sentía completa. Por las noches, era habitual verlas iluminados por las luces del árbol, como parte de un ritual familiar.
Aquí te compartimos seis películas que marcaron nuestra infancia:
Mi pobre angelito
Uno de los títulos infaltables es Mi pobre angelito (Home Alone, 1990), un clásico que, aunque muy repetido, sigue vigente. La historia gira en torno a Kevin McCallister (Macaulay Culkin), un niño ingenioso que se queda solo en casa después de que su familia lo olvida al salir de vacaciones de Navidad. Su creatividad y ocurrencias lo convierten en el héroe inesperado de la historia.
Vacaciones de Navidad
Otra película emblemática es Vacaciones de Navidad (National Lampoon’s Christmas Vacation, 1989). Chevy Chase interpreta a Clark Griswold, el padre de una familia de clase media estadounidense que sueña con una Navidad perfecta. Sin embargo, todo se descompone con la llegada de un primo incómodo y su peculiar familia, lo que desata una serie de situaciones caóticas. Su éxito en Estados Unidos dio pie a varias secuelas, aunque ninguna logró igualar el impacto de la original.
El regalo prometido
A la lista se suma El regalo prometido (Jingle All the Way, 1996). Arnold Schwarzenegger da vida a Howard Langston, un padre absorbido por el trabajo que deja en segundo plano a su familia. Su descuido lo lleva a olvidar comprar el juguete más codiciado de la temporada, el Turboman, y a emprender una carrera contrarreloj para conseguirlo y no fallarles a su hijo.
Milagro en la calle 34
Milagro en la calle 34 (Miracle on 34th Street, 1994) es un clásico que no siempre tuvo tanta presencia en televisión, pero dejó huella. Se trata de un remake de la versión original de 1947. En esta adaptación, Richard Attenborough interpreta a Santa Claus, acompañado por Mara Wilson, recordada por su papel en Matilda. La historia se centra en un hombre contratado para encarnar a Santa en un desfile navideño, quien se toma tan en serio su papel que termina enfrentando un juicio cuando la gente duda de su cordura.
¡Cómo el Grinch robó la Navidad!
Durante los 25 de diciembre de los años ochenta y noventa, era común que Canal 5 transmitiera ¡Cómo el Grinch robó la Navidad! (How the Grinch Stole Christmas!, 1966), hoy conocida simplemente como El Grinch. Su animación y la forma directa de retratar al personaje principal resultaban cautivadoras: un ser gruñón que despertaba rechazo y simpatía al mismo tiempo.
Santa Claus viene a la ciudad
Como mención especial, destacan las películas realizadas en técnica de stop motion entre las décadas de 1960 y 1970 por Arthur Rankin y Jules Bass. En total, produjeron alrededor de 20 títulos que se volvieron referentes de la Navidad televisiva. Uno de los más recordados es Santa Claus viene a la ciudad (Santa Claus Is Comin’ to Town, 1970), que aún hoy conserva su encanto.
¿Qué es el cine distópico?

El cine distópico es una corriente dentro de la ciencia ficción que retrata mundos donde la sociedad colapsa o vive bajo sistemas autoritarios, tecnológicos o ambientales extremos.
El cine distópico retrata futuros apocalípticos, por ejemplo, producciones como Mad Max, Blade Runner y La Naranja Mecánica.
Cristian Vargas Díaz realiza un recorrido por las mejores películas del género como La Jetée, Akira, Matrix y Terminator.
-
ZMG5 enero 2026Cajititlán se prepara para la fiesta de los Reyes Magos 2026
-
ZMG6 enero 2026Todo listo para la festividad de los Reyes Magos en Cajititlán
-
ZMG5 enero 2026Tlaquepaque recauda 6.2 mdp de predial en primer día de cobro
-
ZMG6 enero 2026Reparten 500 roscas y mil 700 litros de chocolate en Guadalajara











