Élites y contrapesos: el nuevo grupo opuesto a AMLO

El sábado pasado, el diario Reforma publicó una nota donde dio a conocer la iniciativa de “un grupo de intelectuales, artistas, empresarios y políticos” que tiene el propósito de servir como contrapeso al gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Liderada por Javier Corral, el actual gobernador de Chihuahua, la iniciativa se construye a raíz de la mayoría aplastante que obtuvo Morena, tanto en el Congreso como en las legislaturas locales. El objetivo principal del grupo consiste en limitar y hacer frente a una presencia mayoritaria en los poderes ejecutivo y legislativo que, a juicio de los firmantes, es poco ventajosa para México.
De acuerdo con el propio Corral, sabotear al gobierno federal está fuera de sus intenciones. Según dijo en la entrevista para Reforma, lo que persiguen es “encarrilar [el proyecto de nación] y encauzarlo en este momento de gran oportunidad de transformación para México”. La noticia no fue sorpresa para nadie, teniendo en cuenta que el gobernador ha sido una de las voces críticas a López Obrador desde meses antes de que se celebraran las elecciones de julio pasado. En un país pintado de guinda, Corral se asume como el líder de un frente de resistencia blanquiazul.
Alfaro se deslinda
Otro de esos frentes parecía naturalmente destinado a Enrique Alfaro, gobernador de Jalisco; y quien en no pocas ocasiones había manifestado su rechazo a las políticas del actual presidente; especialmente, a raíz de la creación de los “súper delegados” federales, que en Jalisco se traducen en la figura de Carlos Lomelí Bolaños. No obstante, aunque su nombre aparece en la nota original como otro de los integrantes, el propio Alfaro negó categóricamente pertenecer al grupo, a través de su cuenta de Twitter. Una decisión que probablemente es resultado del reciente clima de conciliación existente entre el gobernador y el presidente, tras la reciente visita a Palacio Nacional del abanderado de Movimiento Ciudadano.

Twitter: Enrique Alfaro.
Unos se van, otros se quedan
También se deslindaron Juan Villoro y Héctor Aguilar Camín; quienes se asumieron como participantes de la vida pública a través de su trabajo intelectual y académico; pero fuera de agrupaciones de este tipo. Lo mismo hizo Gustavo de Hoyos, líder de COPARMEX y quien representa a un significativo bloque de empresarios que en los últimos meses han tenido desencuentros con el gobierno federal.
La lista del grupo también incluye a Roger Bartra, Jorge Castañeda y Luis Donaldo Colosio Riojas; quienes hasta la fecha no se han pronunciado al respecto. Bajo el hashtag “#YoSíQuieroContrapesos”, los que han manifestado abiertamente su membresía, hasta el día de hoy, son el activista Emilio Álvarez Icaza, el ex-presidente Vicente Fox y los políticos Martha Tagle y Agustín Basave. No obstante, el anuncio de Reforma ha dejado tras de sí una estela de refutaciones y contradicciones que ponen en duda los alcances de la agrupación y engendran discusiones sobre la naturaleza política de sus objetivos.
El Grupo San Ángel
Pero este ejercicio no es inédito. Ya desde los años noventa, después de casi setenta años de gobierno priista; en el país comenzaba a plantearse la idea de los contrapesos y la transición democrática como algo plausible y necesario. En junio de 1994 se oficializó la creación de un grupo cuyas reuniones periódicas ocurrían en el barrio de San Ángel (que le dio el nombre) y cuyos miembros tenían un objetivo en común: impulsar el fortalecimiento de las instituciones democráticas en México (comenzando por unas elecciones limpias para ese año) y “plantar” en la discusión pública las semillas de una alternancia política.
Entre los integrantes del Grupo San Ángel se contaron a Carlos Monsiváis; Carlos Fuentes; Adolfo Aguilar Zínzer; Laura Esquivel; Enrique Krauze; Paco Ignacio Taibo; Sergio Aguayo; Lorenzo Meyer; Bernardo Sepúlveda; Vicente Fox y hasta Elba Esther Gordillo. Jorge Castañeda, quien en muchos sentidos fungió como el vocero y líder moral del grupo, escribió para El País un artículo en agosto de ese mismo año, donde destacó la heterogeneidad de sus miembros como una de sus principales virtudes.
“Es la primera colección de corrientes políticas, de preferencias ideológicas y de diversidad profesional en la historia reciente de México, que realmente actúa de manera conjunta en vez de simplemente ser una junta de abajo-firmantes”, según apuntó.

Foto: UPF.
El México de entonces, el México de ahora
Por supuesto, el México de ese año era muy distinto al de ahora: el Ejército Zapatista de Liberación Nacional había logrado su primer levantamiento; el TLCAN se ponía en marcha tras las intensas rondas de negociaciones; y Luis Donaldo Colosio cumplía casi tres meses de haber sido asesinado. Tras el desastre electoral de 1988 (cuando la célebre “caída del sistema” levantó las sospechas de fraude electoral), el grupo alzó la voz frente a lo que vaticinaban como una situación de emergencia, donde la democracia mexicana corría un grave peligro al mantener sus mecanismos y procedimientos dependientes del propio gobierno.
Después de todo, la Secretaría de Gobernación aún era la responsable de organizar las elecciones. Algo impensable en el México de 2019, donde el INE –aún con los recientes y polémicos recortes sustantivos a su presupuesto– es quien asume esta tarea, como resultado de varios años de negociaciones y reforma política. Sin embargo, no deja de ser curioso que aquellos temas que ocuparon la agenda nacional parecen estar vigentes 25 años después. El efecto Donald Trump transmutó el TLCAN en el AEUMC; los zapatistas se pronunciaron en contra de los proyectos de alto impacto ambiental de López Obrador (comenzado por el Tren Maya); y a través del INAI se desclasificó información relevante sobre el magnicidio de Colosio.
“La historia no se repite, pero en ocasiones rima”, reza la frase que comúnmente se le atribuye a Mark Twain.

Foto: La Prensa.
Un asunto de contrapesos
La suerte del Grupo San Ángel no fue la mejor. Zedillo ganó las elecciones del 94’ y la agrupación comenzó a perder fuerza; aún no terminaba el segundo año de aquel sexenio, cuando ya no había rastros palpables de la iniciativa conjunta. Quizá la misma heterogeneidad y diversidad de intereses que destacó Castañeda, fue lo que terminó por sellar el destino del grupo. Cabe entonces preguntarnos si la agrupación que ahora encabeza Javier Corral guarda o no paralelismos con la que se formó entre las calles empedradas de la capital.
El gobierno de México ya tuvo su primera transición democrática de la era moderna en el año 2000, y de nuevo en 2018. La izquierda, si es que aún podemos llamarle así, ostenta el gobierno federal y el PRI perdió la gran mayoría de sus gubernaturas. Sin embargo, las demandas más urgentes de la sociedad civil siguen sin satisfacerse. Por ello es natural y necesario que existan los contrapesos. ¿Cómo podría argumentarse lo contrario, justo cuando el federalismo, la forma de organización política y administrativa que nos rige, está bajo la lupa? En un escenario como este –donde además el voto diferenciado sigue siendo un desconocido para los electores mexicanos–, buscar espacios de disidencia organizada es positivo.
Y un asunto de élites
Pero nada es tan sencillo. Recuperando de nuevo a Castañeda; el Grupo San Ángel también representó un fragmento de la realidad política mexicana y sus formas de organizarse. “La política siempre ha estado reservada a las élites y el Grupo San Ángel refleja esta realidad”, escribió sin reparos el ex-canciller. Haciendo eco del mismo razonamiento, José Ramón Cossío advertía el año pasado que los comicios del 2018 traerían consigo un relevo de élites políticas. Y junto con ello, el enojo de quienes fueron relevados.
Es indudable que nuestro país funciona de acuerdo con los arreglos políticos entre las distintas facciones que aglutinan el poder. Desde luego no es un asunto de poderes ocultos (son, por el contrario, muy visibles). Simplemente, las prioridades que se fija cada gobierno están determinadas, en gran medida, por los grupos que les respaldan y que seguramente contribuyeron a ponerlos donde están.
No es casual, entonces, que la gran mayoría de quienes hicieron segunda voz a Corral; provengan de los partidos políticos que establecieron una coalición electoral en 2018: el PAN, el PRD y Movimiento Ciudadano. No es casual que casi todos simpatizaran con Ricardo Anaya, abanderado de dicha coalición, el año pasado. Un año donde quedó claro que, por lo menos en la política mexicana, el pragmatismo puede más que la ideología. ¿Y dónde quedan los priistas en todo esto? ¿Optaron por desmarcarse o se fueron todos a Morena? Ya son muchos años en que Plutarco Elías Calles no descansa tranquilo en su tumba.
El verdadero equilibrio
Es evidente la legitimidad de todas las iniciativas que pugnan por un balance democrático; cuando las condiciones actuales le otorgan al gobierno todo el poder. Eso es un hecho. Pero esa legitimidad sólo puede mantenerse cuando las fuerzas políticas que sustentan dichas iniciativas, parten de principios éticos. Después de todo, el fortalecimiento de la democracia está intrínsecamente ligado a la responsabilidad moral de la oposición. Pero si detrás del discurso del equilibrio existe un fin meramente electoral; entonces esa iniciativa tramposa se vuelve perniciosa para la democracia. No hay diálogo, sino simulación.
La correlación de fuerzas entre élites es positiva, en la medida en que permite un reparto del poder que vuelve menos vulnerables las instituciones públicas. Pero frente a esas condiciones oligárquicas, la verdadera salvaguarda del estado de derecho recae en la sociedad civil. Cuando está organizada, cuando se vincula con el resto del mundo y cuando logra con su trabajo permear la agenda pública, se convierte en el verdadero contrapeso. Ese es el contrapeso que queremos todos.
Cristian J. Vargas Díaz es Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad de Guadalajara, e “intrigoso” como consecuencia. Les debe a RayBradbury, Juan Rulfo y Thomas Mann su gusto por la literatura y su vejez prematura. Cinéfilo y “seriéfago” enfermizo, sigue aprendiendo a escribir.
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¿Qué hacemos con el SIAPA? Parte 3

Tras haber revisado en las entregas anteriores la anemia financiera y la esclerosis institucional operativa del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), toca ahora hablar de lo que realmente importa: la reconstrucción. Pero antes de sacar la calculadora y el vernier, nos toca mirarnos al espejo como sociedad.
1. Descolonizar el grifo: Más allá del fetiche de la tubería
Durante décadas, en el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) hemos asumido que la gestión del agua sea un “asunto de ingenieros”. Con el respeto que merece la disciplina, pero la gestión hidrosanitaria ha sido colonizada por una visión puramente física que reduce el ciclo del agua a un sistema de presiones, análisis químicos, válvulas y diámetros. Hemos olvidado que el agua no fluye solo por tubos, sino por realidades sociales, marcos jurídicos, vulnerabilidades de salud y equilibrios ecosistémicos.
Es urgente descolonizar el conocimiento hidrosanitario. Necesitamos sentar a la mesa no solo al que sabe de hidráulica o saneamiento, sino al economista que entiende de elasticidad de la demanda, al sociólogo que comprende la segregación urbana, al abogado que defiende el derecho humano al agua y, sobre todo, al ciudadano que recibe el “chocolate” líquido en su casa.
En el bréte mexicano de “querer ser siempre el niño en el bautizo, el novio en la boda y el muerto en el entierro”, nos hemos olvidado de que la construcción conjunta no es un concurso de egos; en este caso, es nuestra balsa de salvamento.
Si no somos capaces de generar consensos y evitar protagonismos estériles, seguiremos ahogándonos en un vaso de agua… sucia. La solución debe ser multidimensional o no será.
2. La arquitectura de la solución: Orientarse a resultados.
Para aquellos que creen que la administración pública es solo “imaginarse en el futuro”, “echarle ganas” o peor, salir en videos, permítanme ejemplificar un ejercicio de Cadena de Valor Público aplicado a la potabilización, ese proceso místico que el SIAPA parece haber olvidado en algún cajón de la colonia moderna.
A. El diagnóstico del lodo
La problemática es clara: Agua con parámetros de turbiedad y presencia de metales fuera de norma en puntos críticos de la red. Las causas no son “el destino” o “el crecimiento urbano”; son el desdén del diseño institucional y su operación: la obsolescencia o caducidad de las plantas potabilizadoras —como Miravalle—, la falta de mantenimiento en los sedimentadores y una red de distribución que parece colador romano.
B. La solución lógica
No se trata de comprar más cloro, sino de atacar las causas: sustitución de tecnologías para el retiro de metales, modernización tecnológica de las plantas y sectorización de la red para evitar la recontaminación.
C. La Cadena de Valor (El “cómo” sin cuentos)
1. Objetivo de resultado (Propósito): Los usuarios del AMG reciben agua que cumple con la NOM-127-SSA1-1994 (o su actualización) directamente en sus grifos.
Riesgo externo: El estrés hídrico extremo que altere la calidad química de las fuentes superficiales (Chapala/Calderón) o profundas (a mayor profundidad, más contaminación geogénica).
2. Objetivos de producto (Componentes): Plantas separadoras de contaminantes químicos y metales, instaladas; potabilizadoras rehabilitadas y sistemas de filtración avanzada operando al 100%.
3. Objetivos de proceso (Actividades): Licitación transparente de tecnologías, mantenimiento preventivo de lechos filtrantes y dosificación automatizada de reactivos.
D. El tablero de control (M&E)
Para que no nos den “atole con el dedo”, necesitamos indicadores de verdad:
Indicador de resultado: IR = [(Muestras dentro de norma) / (Total de muestras en domicilio) × 100]. Fuente: Auditorías externas aleatorias (no las del propio SIAPA).
Indicador de producto: IP = [(Caudal potabilizado bajo norma) / (Caudal de entrada) × 100]. Fuente: Registros de supervisión de producto, al salir de la planta y al ingreso al predio.
Indicador de proceso: IPr = [(Número de datos de verificación aleatoria de proceso de mantenimiento preventivo con cumplimiento / Número total de datos de verificación aleatoria de proceso de mantenimiento preventivo) × 100].
3. ¿Privatizar? El espejismo de la eficiencia empresarial
Aquí es donde el debate se pone picante. Existe una pulsión casi erótica en ciertos sectores por privatizarlo todo, bajo la premisa de que “el gobierno es inepto por naturaleza”. Pero cuidado, la historia de México está llena de instituciones diseñadas deliberadamente para fallar, creando el caldo de cultivo perfecto para la “salvación” privada, que suele ser más cara y menos santa.
El SIAPA es un monopolio natural. Sea público o privado, usted no puede elegir que otra empresa le ponga un tubo diferente en su casa. Por ello, el problema no es la propiedad, sino el arbitraje. La variable crítica no es quién opera, sino cómo se regula, supervisa y sanciona.
El espejo de Aguascalientes (Veolia 1993-2023)
Para quienes suspiran por una concesión privada, miremos el caso documentado por el ITESM (2012). Tras 30 años de concesión a Veolia, una empresa internacional “experta” en agua, los resultados son una bofetada a la lógica del libre mercado:
Problemas estructurales:
1. Especulación vs. realidad: Se planeó y permitieron crecer la ciudad con criterios inmobiliarios mientras se sobreexplotaba la escasa agua subterránea.
2. Contratos leoninos: Un título de concesión que no sancionaba el incumplimiento y protegía solo a la empresa.
3. Autoridad omisa: La CCAPAMA (el regulador municipal) terminó siendo un espectador decorativo de los abusos empresariales.
La numeralia del desastre:
Asimetría obscena: La autoridad cargaba con el 89% de la responsabilidad, pero la empresa se quedaba con el 98% de los ingresos. ¡El negocio soñado!
Eficiencia global de risa: Apenas el 30%. Es decir, de cada 10 litros, 7 se perdían entre fugas y mala cobranza.
El robo del tiempo: Se practicaban retrasos voluntarios en la impresión de recibos para cobrar el agua con tarifas indexadas (más caras) meses después del consumo real.
Salud en riesgo: El agua distribuida incumplía la norma de salud por contaminación geogénica (arsénico y flúor).
Conclusión: El balón está en nuestra cancha
Privatizar no es la respuesta; es solo cambiar de amo en un sistema que carece de látigo (arbitraje). La solución estructural para el SIAPA requiere tres pilares: diseño lógico multidimensional, arbitraje externo estricto y un esquema de asignación de recursos que priorice la equidad, no el beneficio político del gobernante en turno.
Como tapatíos, el reto es mayúsculo. ¿Podremos soltar ese “pequeño marranito exigente” del ego y exigir que el SIAPA deje de ser la “caja chica” (o grande) de la política estatal? ¿Podremos descolonizar nuestra mente y entender que el agua es un derecho, no una mercancía ni un botín electoral?
El comienzo de la solución no está en un nuevo director, ni en “la danza de los millones”, ni en una concesión milagrosa; pasa por enfrentar nuestros propios demonios como sociedad: la fragmentación, la desconfianza, la tentación del atajo y dejar de ser espectadores de nuestro propio desabasto. Si seguimos permitiendo que la gestión del agua sea un secreto de Estado entre ingenieros y políticos, lo único que tendremos garantizado en el futuro será sed… y una cuenta muy alta por pagar.
Es hora de actuar. Por el agua, por la ciudad, por nuestros hijos.
Sobre el autor
Sergio E. Gómez Partida es consultor en evaluación, gestión para resultados y planificación en sectores público y privado. Información de contacto: sgpartida@gmail.com; en X: @SergioGmezP
El trimestre más turbulento de Lemus

El primer trimestre de 2026 resultó ser el periodo más turbulento del gobierno de Pablo Lemus Navarro desde su toma de posesión en diciembre de 2024. Tres grandes crisis concentraron la presión sobre el Ejecutivo estatal: el llamado “tarifazo” al transporte público, que detonó semanas de movilizaciones; el abatimiento de Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el 22 de febrero en Tapalpa, con la subsecuente ola de represalias violentas; y, al cierre del trimestre, una crisis hídrica que afectó a cientos de colonias del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG).
El telón de fondo de los tres episodios es el Mundial de Fútbol 2026, que convierte a Jalisco en escaparate internacional y eleva exponencialmente los costos políticos de cualquier percepción de desequilibrios.
Eficacia decisional. La eficacia decisional del gobierno de Lemus durante este trimestre exhibe un patrón recurrente: decisiones iniciales polémicas seguidas de rectificaciones bajo presión social. El caso paradigmático es el llamado “tarifazo”. A partir del 1 de abril de 2026, el pasaje del transporte público estaba previsto para pasar de 9.50 a 14 pesos, lo que representaría un aumento del 47.37 por ciento. El esquema era técnicamente discutible: el Gobernador presentó una opción para pagar 11 pesos mediante una tarjeta de débito de una financiera amonestada por la Comisión Nacional Bancaria y Valores (CNBV), a la que el Gobierno Estatal pagaría 5.45 pesos mensuales por cada tarjeta activa.
Tras semanas de presión ciudadana y legislativa, Lemus acabó cediendo de forma considerable. El Gobierno de Jalisco canceló el aumento de 14 pesos en la tarifa del transporte público, y anunció que el pasaje se mantendría en 11 pesos a partir del 1 de abril, sin importar el método de pago. La rectificación evitó una escalada mayor, pero el costo político fue alto: el gobierno abandonó su postura inicial ante la presión, lo que debilita su capacidad de anticipación y diseño de política pública.
El episodio del Siapa repitió el patrón. En medio de la crisis por la mala calidad del agua potable, el Gobernador de Jalisco anunció la destitución del director del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (Siapa), Antonio Juárez Trueba. La decisión fue reactiva: la destitución ocurrió horas después de que colectivos, académicos y vecinos exigieran una alerta sanitaria y el relevo del funcionario.
Legitimidad política. La legitimidad de origen de Lemus es sólida (a pesar de recursos legales y protestas opositoras los tribunales reconocieron su triunfo) y mantiene niveles de aprobación razonables según lo reportan diversos medios de comunicación. Sin embargo, la legitimidad del ejercicio de gobierno durante este trimestre sufrió erosión en al menos tres frentes.
En el flanco del transporte, la movilización popular fue sostenida e intensa. Las protestas contra el aumento de la tarifa del transporte público y la obligatoriedad de usar una tarjeta de débito de una financiera privada, continuaron con la séptima marcha en enero con consignas como en contra de la decisión gubernamental.
La legitimidad del esquema fue cuestionada adicionalmente por los tribunales. El Séptimo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa otorgó una suspensión provisional a 35 estudiantes, determinando que el subsidio al transporte no puede condicionarse a la entrega obligatoria de datos personales a una empresa privada.
En el terreno legislativo, el conflicto con bancadas de oposición generó fricciones de legitimidad. Los grupos parlamentarios de Morena, Hagamos y Futuro acusaron al Gobernador Pablo Lemus de desinformación, al señalar que el dictamen sobre identidad de género aprobado por el Congreso no autorizaba ni promovía cambios de sexo, y que ni el Congreso ni el Gobernador tienen facultades para cuestionar la vigencia de derechos humanos reconocidos por México en tratados internacionales.
Un episodio adicional que dañó su imagen fue la detención de estudiantes manifestantes, a quienes Lemus acabó liberando. El Gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, liberó a los cuatro estudiantes detenidos por realizar pintas en Palacio de Gobierno y la Catedral durante una manifestación contra la tarifa del transporte público, acusando que los jóvenes fueron “azuzados” por actores políticos de la oposición. La justificación fue percibida por organizaciones civiles como politización de un hecho represivo: más de 50 colectivos y organismos defensores de derechos humanos, entre ellos Amnistía Internacional, calificaron la actuación policial como una grave violación a las garantías individuales.
Cohesión institucional. La relación entre el Ejecutivo y el Legislativo estatal es el punto más frágil de la gobernabilidad de Lemus. El Gobernador gobierna sin mayoría propia: Movimiento Ciudadano sólo logró ganar en cuatro distritos concentrados en el AMG, mientras que la coalición de los partidos PRI, PAN y PRD ganó tres escaños en el Poder Legislativo. Esta situación de no contar con una bancada legislativa robusta se ha traducido en fricciones sistemáticas. El propio Lemus ha descrito el escenario en términos de confrontación.
Un episodio que ilustra la ruptura Ejecutivo-Legislativo es el conflicto en Bolaños. En el municipio de Bolaños existe una situación de conflicto entre mestizos y miembros de la etnia wixárika, a raíz de que se aprobó en el Congreso de Jalisco un cambio de régimen de gobierno por uno de usos y costumbres. Esto provocó el cierre de carreteras y el derribo de una escultura icónica, lo que mantiene el clima de confrontación, que a decir del Gobernador Lemus, les fue advertido a los legisladores, pero lo ignoraron.
La relación con el Gobierno Federal es ambivalente: cordial en lo personal con la presidenta Sheinbaum, pero tensa en lo presupuestal. Lemus ha denunciado en entrevistas que dependencias federales castigan a Jalisco por ser un estado de oposición. Por otro lado, el nombramiento del nuevo director del Siapa por criterios de lealtad personal generó cuestionamientos sobre el criterio técnico frente al político en las designaciones del gabinete.
Estabilidad política. Este es el indicador que registró la mayor caída en el trimestre. El abatimiento de “El Mencho” el 22 de febrero de 2026 fue el acontecimiento más disruptivo para la estabilidad política y el orden público en Jalisco en años recientes. El epicentro fue Jalisco. En Guadalajara, hubo más de 30 puntos de bloqueos y enfrentamientos en toda el AMG. La reacción violenta del CJNG incluyó bloqueos, incendios y tiroteos.
En materia electoral, el Partido del Trabajo lanzó amenazas de impulsar una revocación de mandato contra Lemus a raíz del tarifazo, aunque sin concreción formal durante el trimestre. El trimestre estuvo marcado por un nivel de conflictividad sociopolítica inusualmente alto para Jalisco, con múltiples frentes abiertos de forma simultánea.
El conflicto por el incremento a las tarifas del transporte público fue el más sostenido. Desde principios de enero se registraron protestas prácticamente cada semana, La conflictividad fue multifactorial: partidos de oposición, colectivos estudiantiles, estudiantes mediante amparos, y el propio Congreso del Estado mediante exhortos formales al Ejecutivo. A este conflicto se sumó en enero el choque legislativo en torno a la ley de identidad de género, con acusaciones de desinformación cruzadas entre el Gobernador y las bancadas parlamentarias opositoras.
El episodio de Bolaños al cierre del trimestre añadió una dimensión étnica y territorial a la conflictividad. El municipio de Bolaños registra una situación de conflicto entre mestizos y miembros de la etnia wixárika, con cierre de carreteras. El Gobernador, visiblemente irritado, responsabilizó a los legisladores: “Si ellos tomaron esa decisión, que vayan a dialogar entre las partes también, a explicarle a la ciudadanía de Bolaños por qué tomaron esa decisión. Los quiero ver allá, no encerraditos en el Poder Legislativo”.
Desde un análisis de gobernabilidad, la simultaneidad de estos frentes conflictivos —transporte, seguridad, agua, identidad de género, conflicto étnico— indica una capacidad de gestión institucional desbordada, incapaz de contener la conflictividad dentro de los canales institucionales ordinarios.
Deterioro social y episodios violentos. Este indicador registra la lectura más preocupante del trimestre, determinada por la convergencia de tres crisis de naturaleza distinta.
Violencia organizada. Antes del 22 de febrero, el trimestre mostraba avances genuinos en seguridad. El promedio diario de homicidio doloso, según cifras oficiales, en la entidad se redujo 47% entre septiembre de 2024 y enero de 2026, al pasar de 4.80 a 2.55 casos diarios, siendo enero de 2026 el mes con la incidencia más baja de homicidios en los últimos 11 años. Sin embargo, el abatimiento de “El Mencho” trastocó este panorama. En marzo, Jalisco registró 59 homicidios, aunque dentro de la media regional.
Crisis del agua. El deterioro en la calidad del agua durante marzo representó una crisis sanitaria de gran impacto. En diversas zonas de Guadalajara y Zapopan, el agua que llegaba a los hogares presentó coloración, mal olor y presencia de sedimentos. Al menos 176 colonias fueron reconocidas como afectadas, aunque registros independientes elevaban la cifra a más de 450.
Crisis de personas desaparecidas. Jalisco mantiene una de las crisis humanitarias más agudas del país en materia de personas desaparecidas. Jalisco está entre los que registran el mayor número de personas desaparecidas, con 12,500 casos documentados. Esta crisis adquirió una dimensión política específica en el trimestre, cuando familias de desaparecidos denunciaron intentos de retirar carteles de búsqueda de cara al Mundial. Las familias que colocan los volantes para buscar a sus seres queridos dicen que enfrentan intentos del gobierno por borrar esos rostros de cara al Mundial.
Conclusiones
El primer trimestre de 2026 deja a Pablo Lemus Navarro en una posición de equilibrio precario: no hay síntomas de ingobernabilidad aguda, pero sí un patrón de gobierno reactivo que responde a las crisis cuando ya están desbordadas, en lugar de anticiparlas. La rectificación del tarifazo fue políticamente necesaria, pero reflejó una decisión inicial mal calibrada. La destitución del director del Siapa fue oportuna, pero ocurrió tras semanas de protestas.
El rasgo más preocupante desde una perspectiva de gobernabilidad no es ninguna crisis en particular, sino su simultaneidad y su naturaleza estructural: el transporte, el agua y los desaparecidos son problemas sistémicos que no se resuelven con cambios de director ni con decretos tarifarios corregidos. El Mundial de Fútbol 2026, que inicia en junio, opera como catalizador dual: obliga a acelerar soluciones de fachada al tiempo que expone ante el mundo las fisuras del modelo de gobierno “al estilo Jalisco”.
Sobre el autor
José de Jesús Gómez Valle es analista político. Profesor Investigador en el CUCSH de la UdeG. Contacta: jose.gomezvalle@gmail.com y en X: @jgomezvalle.












