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Mircea Cãrtãrescu y el papel crítico de la poesía

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Mircea Cãrtãrescu

El narrador y poeta rumano Mircea Cãrtãrescu fue galardonado este sábado con el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2022.

Durante su intervención en la ceremonia de inauguración de la edición número 36 la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), Cãrtãrescu señaló el poder de la poesía en un mundo como el nuestro, en el que el poderoso busca imponer su ley sobre el pueblo, al tiempo que desea ser alabado.

Te compartimos el discurso integro de Mircea Cãrtãrescu, traducción del rumano de Marian Ochoa de Eribe.

“En su diálogo La República, Platón imagina lo que para él sería la ciudad ideal, pero que nosotros, con la desventurada experiencia de todas las sociedades utópicas puestas en prácticas desde aquella época, denominamos más bien una cárcel ideal. Era la ciudad cuyos dirigentes tenían derecho a mentir por el bien del pueblo, en la que el control sobre cada ciudadano era total y abarcaba todos los aspectos de la vida, en la que no existía el derecho a la libertad de expresión, en la que los mejores guerreros eran recompensados con las mujeres más bellas en un proceso de eugenesia social que anticipaba el nazismo. Todo ello en nombre de una sociedad inerte, paralizada, donde el individuo era tan solo una pieza indispensable en el mecanismo del estado. Todos los estados totalitarios imaginados a lo largo del tiempo han compartido algo de la pesadilla de la república de Platón.

En aquel mundo, el filósofo incluía también a los artistas, poetas y músicos, cuyo papel era celebrar el estado y a sus dirigentes. Solo se admitían, en la música, las tonalidades mayores, heroicas, optimistas, y estaba terminantemente prohibido alejarse de ellas. Una modificación del modo musical, decía Platón en una de sus páginas más asombrosas, era peligrosa porque podía provocar el vuelco del sistema social. El poder del arte no ha sido jamás expuesto con tanto recelo y espanto. Para el filósofo griego, la música no es un placer de los sentidos, tampoco puro hedonismo, sino que es una fuerza terrible, revolucionaria, que los estados deben temer. Estamos acostumbrados, gracias al pensamiento marxista, a creer que “la base determina la superestructura”.  Pues bien, para Platón la supraestructura musical y artística de la ciudad ideal podía minar su base totalitaria.

Si la música tiene un potencial subversivo y es capaz de trastornar el orden social, la poesía es más temible aún. En la ciudad-estado platónica, los únicos poetas admitidos son los oficiales, los laureados, que cantan himnos y odas a la grandeza de la ciudad. Su partitura está estrictamente regulada, su discurso estético es uno e invariable. El poeta libre, con un discurso plural, ese que imita todas las voces de la ciudad, no encuentra hueco en el orden preestablecido. Él es llamado ante los gobernantes, que se inclinan ante él y reconocen su genio, pero le ruegan que abandone la ciudad, porque no resulta útil en ella. No son genios lo que necesita la sociedad ideal, sino conformistas. El genio es incontrolable y, por ello, subversivo. Él provoca el cambio que más temen los legisladores. Él introduce en la ciudad el desasosiego, la duda, la ironía, el sarcasmo, la sublevación, a fin de cuentas. Él expresa, como decía Kafka sobre su propio arte, la “negatividad” en un mundo de sonrisas felices dibujadas en globos. La literatura, escribía también el autor praguense, no tiene que consolar ni alegrar, sino que debe despertar las conciencias. Debe ser un hacha que rompa el hielo de la mente de las personas.

Pero precisamente este hielo es el orden de la ciudad ideal. Esa incapacidad de evolucionar, esa muerte del alma sobre la que han escrito todos los contrarios a los sistemas totalitarios. El artista, en especial el poeta, se ha opuesto siempre al orden, a la disciplina, a las reglas, a los sistemas, en todas las épocas y en cualquier tipo de sociedad. Le han repugnado siempre el conformismo y la hipocresía. Ha refutado las verdades y los valores aceptados por la mayoría. Se ha alzado siempre contra todo aquello que asfixie la libertad humana. La poesía no es entretenimiento y el poeta no es, como piensan tantos todavía, un inadaptado con la cabeza en las nubes. Incluso en las formas aparentemente inofensivas, como un soneto de amor o un poema sobre la naturaleza, la poesía resulta subversiva en los mundos sometidos a un control estricto, pues esos poemas están impregnados de libertad interior. Incluso en ellos existe el fermento de la insurrección y de la desobediencia.

Durante miles de años, desde La República de Platón hasta nuestros días, los poetas, aparentes pájaros cantores, inútiles e incluso un tanto ridículos a ojos de sus semejantes, han sido perseguidos sistemáticamente, acosados y muchas veces asesinados por sus ideas y sus visiones, y sus libros han sido censurados, prohibidos y quemados en numerosos momentos de la historia. El arte de la poesía, siempre a la búsqueda de la belleza, siempre agonizante y siempre resucitada, se ha encontrado invariablemente entre los medios más eficaces para reavivar las conciencias, para despertar la dignidad humana, para preservar la libertad siempre amenazada en nuestro mundo hobbesiano. La poesía es, de hecho, otro nombre para la libertad.

El poeta es temido y acosado, desde hace miles de años, no solo por su subversión fundamental. En un relato profético titulado El informe de Brodie, Borges habla sobre un mundo humano en profunda decadencia, aletargado, anárquico, lo opuesto a la ciudad platónica. Los miembros de la tribu descubierta por Brodie yacen en el barro, abúlicos, carentes de conciencia de sí mismos y de las instituciones. Pero, de vez en cuando, cuenta Borges, uno de esos que yacen en el suelo se incorpora y, perturbado y alucinado, grita unas palabras que ni siquiera él mismo alcanza a comprender. Si estas asombran y conmueven a los demás, el que las ha pronunciado es llamado “poeta” y a partir de ese momento cualquiera tiene derecho a matarlo. La parábola borgesiana muestra una vez más cuánta energía sagrada encierra el extraño acto de la poesía.

Pues el poeta no es tan solo un revolucionario, es también un profeta. Es un médium a través del cual habla una criatura inapelable y extraña. Es un portal a través del cual lo milagroso, lo sagrado, lo demoníaco, lo extático, lo obsceno, lo divino y lo terrible penetran en nuestro mundo. Él no habla tan solo con sus palabras, para sus semejantes, sino con las enigmáticas palatales y las fricativas de la voz del más allá. Él no es perseguido y asesinado únicamente como un simple contestatario de cualquier orden y de cualquier sistema social, sino también como una voz de lo incognoscible y de lo indomable que el filisteo, el burgués, el hombre materialista teme más que cualquier otra cosa. Los profetas bíblicos no profetizaban voluntariamente, sino obligados por la divinidad, de la que a menudo procuraban huir y esconderse, pues la profecía te quema por dentro como una llama que no se apaga. Del mismo modo, los poetas no pueden callar, tampoco cuando se encuentran bajo la amenaza del hambre, de la pobreza, del desprecio público o del poder arbitrario. Su voz interior debe hacerse oír a cualquier precio.

A pesar de todo esto, pocas veces el desinterés por la poesía, el olvido de su esencia revolucionaria y profética han sido más evidentes que hoy en día, cuando ser poeta y ser vagabundo, asocial, raro, son equivalentes para mucha gente. Una tercera característica de la poesía, tan importante como las dos primeras, se puede deducir de una soberbia página de J.D. Salinger. En el relato Levantad, carpinteros, la viga del tejado, Seymour Glass, el poeta y profeta de su familia, va de visita a casa de su prometida, Muriel, para conocer a sus padres. Estos saben que el joven Seymour ha regresado de la II Guerra Mundial con un síndrome postraumático y están preocupados por su hija. Su intranquilidad se acentúa más aún cuando, al preguntarle qué quiere hacer ahora, una vez que la guerra ha finalizado, él responde: “Querría ser un gato muerto”. Ante esa respuesta, los padres se quedan estupefactos y piensan que el prometido de su hija ha perdido el juicio. Pero Seymour le explica posteriormente a su novia que él se ha referido a una antigua parábola zen. Cuando le preguntan a un monje Zen cuál es el objeto más valioso del mundo, él responde: “Un gato muerto, pues nadie puede ponerle precio”.

La poesía es el gato muerto del mundo consumista, hedonista y mediático en el que vivimos. No se puede imaginar una presencia más ausente, una grandeza más humilde, un terror más dulce. Nadie parece ponerle precio y, sin embargo, no existe nada más valioso. Solo la encontramos en las librerías si tenemos la paciencia de llegar hasta las últimas filas de las estanterías. Los poetas no tienen ya estatuas, como en el siglo XIX, ni reputación, como en el siglo XX. Obsesionadas por las ventas y la rentabilidad, las editoriales huyen de la poesía como alma que lleva el diablo. No se puede imaginar hoy en día un destino más dramático que el del poeta que decida consagrar toda su vida al arte. Los antiguos arruinaban su vida (en muchas ocasiones también la de otros) por la locura de un verso hermoso, pero confiaban al menos en el reconocimiento de las generaciones venideras. Ellos podían creer sinceramente que la belleza —como dijo Dostoievski— es la salvación del mundo, pero hoy ya no sabemos qué es la belleza, ni tampoco el mundo, y no entendemos qué significa “salvar”. ¿Qué vas a salvar si vivimos en lo inmanente y lo aleatorio? Sin la perspectiva de conseguir algo a través del arte y, en definitiva, de su profesión, sin la esperanza en la gloria y en la posteridad, el poeta está condenado a la vida asocial y fantasiosa del consumidor de hachís. “El poeta, como el soldado, no tiene vida propia, / su vida propia es polvo y pólvora”, escribía Nichita Stãnescu. Hoy, cuando la civilización del libro agoniza y cuando penetramos con voluptuosidad en los espantosos desfiladeros de lo virtual, la poesía es menos visible aún. La modernidad implicaba una civilización centrada en la cultura, una cultura centrada en el arte, un arte centrado en la literatura y una literatura centrada en la poesía. La poesía en la época de Valéry, Ungaretti y T.S. Eliot era el meollo del meollo de nuestro mundo. Ahora, la descentralización postmoderna ha producido una civilización sin cultura, una cultura sin arte, un arte sin literatura y una literatura sin poesía. En cierto modo, los polos de la vida humana se han invertido de manera brusca y las primeras víctimas han sido los poetas.

Y, sin embargo, humillada y disuelta en el tejido social, casi desaparecida como profesión y como arte, la poesía sigue siendo omnipresente y ubicua como el aire que nos envuelve. Pues, antes que una fórmula y una técnica literaria, la poesía es un modo de vida y una forma de mirar el mundo. Expulsados de nuevo de la ciudad-estado, los poetas han aprendido a luchar con las mismas armas de la civilización que los condena. Han comprendido la alegría del anonimato, la alegría de la autosuficiencia de producir textos para unos cuantos amigos, han aprendido a protegerse de la brutalidad del mundo circundante y de la vulgaridad del éxito. Nada es más discreto, más admirable y más triste, en cierto sentido, que el poeta de hoy, el último artesano en un mundo de copias sin original, como escribía Baudrillard, el último ingenuo en un mundo de arribistas.

Revolucionaria, profética y ubicua como el aire, la poesía ha iluminado también toda mi vida. No he sido nunca otra cosa que poeta. Incluso mis novelas son, de hecho, poemas. He escrito siempre poesía como una forma de libertad, de solidaridad, de empatía para con todos los hombres. He escrito en contra de las guerras y las discriminaciones de toda índole. He escrito para los que leen poesía y para los que jamás leen poesía.

Agradezco por ello, con modestia y reconocimiento, al jurado que me ha concedido el gran premio internacional de la FIL, es un honor y una alegría inconcebible encontrarme ahora en la lista de los escritores que, desde 1991, han tenido la oportunidad de recibirlo. Recorrer esa lista que abarca a algunos de mis héroes literarios, como Nicanor Parra, Juan Goytisolo, Antonio Lobo Antunes, Alfredo Bryce Echenique, Yves Bonnefoy o Enrique Vila-Matas es suficiente para demostrar la calidad y la importancia incomparables de este reputado premio. Muchas gracias, asimismo, a la presidencia del premio y al presidente de la Feria del Libro de Guadalajara, una de las ferias del libro más famosas del mundo. Y para acabar, gracias a todos los que se encuentran ahora junto a nosotros en esta sala”.

 

Foto: FIL.

 

 

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Todo listo para la FIL Guadalajara 2024

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Todo listo para la FIL Guadalajara y para la cultura árabe

La Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), el evento literario y cultural más importante en español, se celebrará del 30 de noviembre al 8 de diciembre en Expo Guadalajara. En su edición número 38, contará con la participación de España como Invitado de Honor bajo el lema Camino de ida y vuelta.

Con más de tres mil actividades programadas, la FIL promete atraer a más de 800,000 visitantes, consolidándose como un espacio clave para la industria editorial en Iberoamérica. El rector general de la Universidad de Guadalajara, Ricardo Villanueva Lomelí, junto con destacados representantes culturales de España, anunciaron hoy el programa en el Museo de las Artes (MUSA) de la UdeG.

Una agenda literaria diversa y global

Entre las figuras literarias más esperadas están el premio Nobel de Literatura Abdulrazak Gurnah, Irene Vallejo, László Krasznahorkai, Gioconda Belli, Sergio Ramírez y María Dueñas. Más de 850 escritores de 43 países se reunirán en mesas de diálogo, talleres y presentaciones editoriales.

Destaca la entrega del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances al mozambiqueño Mia Couto, junto con homenajes a personalidades como Patricia van Rhijn, Rosa Montero y el dibujante mexicano Darío Castillejos.

Innovación, ciencia y cultura infantil

FIL Niños ofrecerá más de 1,500 sesiones para fomentar la lectura, talleres creativos y espectáculos. FIL Ciencia explorará temas como inteligencia artificial, paleontología y gastronomía científica, con invitados como el chef Ferran Adrià.

España como protagonista

El Pabellón de España reunirá a 229 autores y artistas, destacando nombres como Rosa Montero y Luis García Montero, además de exposiciones, conciertos y un ciclo de cine.

Negocios y profesionalización

Más de 18,000 profesionales de 54 países participarán en encuentros de traducción, edición y tecnología editorial, con un área de exhibición que albergará 450,000 títulos.

La FIL Guadalajara reafirma su papel como punto de encuentro cultural y comercial, prometiendo una edición inolvidable para amantes de la literatura y la cultura. Las entradas ya están disponibles en la plataforma de Boletomóvil.

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FIL 2023 será un homenaje a Raúl Padilla López

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FIL 2023 será un homenaje a Raúl Padilla López

La edición 37 de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), que tendrá como invitado de honor a la Unión Europea, estará dedicada a honrar la memoria de su fundador y presidente, Raúl Padilla López. 

Con diversas actividades para recordar el legado de Padilla López, además de la presentación de un libro en su honor, así lo anunció el rector general de la Universidad de Guadalajara, Ricardo Villanueva Lomelí. 

“Sin duda, será una feria en la que seguiremos homenajeando a su fundador. No puedo negar que habrá momentos de tristeza, pero la feria del libro seguirá siendo una gran fiesta”, declaró. 

Por su parte, la directora general de la FIL, Marisol Schulz Manaut, aseguró que este año el Comité organizador de la feria aprovechará cada oportunidad que tenga para honrar la vida, obra, amor y compromiso de Raúl Padilla con la cultura.

Destacó que entre las actividades programadas, el domingo 26 de noviembre habrá un magno homenaje a Raúl Padilla en voz de sus colaboradores y colaboradoras, escritores y amigos más cercanos. 

Además, la Editorial Universitaria de la UdeG trabaja en un libro homenaje que reúne fotografías, fragmentos de textos que escribió Raúl Padilla, así como comentarios de autores y personas cercanas a él.

“Nos acompañarán para hablar de las muy distintas facetas de un hombre, cuyos alcances son inabarcables; hablaremos del inmenso promotor cultural, fundador de empresas culturales de la envergadura de la propia FIL, el festival de cine o el Centro Cultural Universitario”, declaró Schulz Manaut.

Este año están invitados más de 650 escritores y escritoras provenientes de 45 países, que hablan 33 lenguas distintas y que protagonizarán 630 presentaciones de libros de distintos géneros y áreas del conocimiento; también habrá 18 mil profesionales del libro, provenientes de 49 países, que participarán en 130 actividades.

 

El Salón de Derechos espera más 100 mesas, mientras que la oferta editorial se distribuirá en 43 mil metros cuadrados de exhibición, que albergarán cerca de 450 mil títulos, de dos mil 200 editoriales de 49 países. 

FIL Niños tendrá mil 500 sesiones de 17 talleres de fomento a la lectura y escritura creativa, y 79 funciones de 28 compañías de México, Argentina, España, Austria, Portugal, Francia, Brasil y Chile; además de 36 sesiones de talleres espontáneos. 

En la décima edición de FIL Ciencia, científicos, especialistas y divulgadores se reunirán en torno a 33 actividades en temas como la computación y la física cuántica, las vacunas, la inteligencia artificial, los mitos y realidades del cáncer, la vida marina y la contaminación de los océanos.

El programa académico de la FIL contempla 59 actividades con 262 especialistas, de 36 países, en los ámbitos político, social, económico, cultural, medioambiental y de género. 

Gautier Mignot, embajador de la Unión Europea en México, indicó que la participación del invitado de honor estará marcado por el diálogo y el intercambio cultural mediante la participación de 70 escritoras y escritores provenientes de los 27 estados miembro y de Ucrania, que se reunirán en el pabellón de mil 130 metros cuadrados, basado en una arquitectura inspirada en los valores de sustentabilidad, inclusión, digitalización, hospitalidad y economía circular. 

La edición 37 de la FIL tendrá lugar del 25 de noviembre al 3 de diciembre en Expo Guadalajara. Los boletos están disponibles a partir de este martes en las oficinas de la feria y en su página web www.fil.com.mx

 

 

 

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