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Cultura

Francia, campeón de las letras como en el mundial

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Mujer en París con la bandera Francesa

Francia campeón de las letras…

Debo admitir que he andado triste, nostálgico, con ganas de regresar el tiempo. Todo es culpa del Mundial de fútbol, esperar 4 años para este magno evento y de pronto se esfuma como si nada.

Un mes que fue de muchas emociones, de muchas alegrías, de grandes historias, pero que simplemente ya fue y la vida tiene que seguir, una vida que hoy se siente hueca y que quisiera alargar el Mundial de Rusia por lo menos un mesecito más, no pido más.

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Pero bueno, no se puede. Ya estuvo, y hay que volver a poner los pies en la tierra. Y como a mí me corresponde en este espacio, es momento de darle un cerrojazo a lo que nos dejó la copa, rindiéndole un homenaje al campeón: Francia. Este país que ha llegado a la cúspide del balompié una vez más, pero que culturalmente le ha aportado al mundo de una forma sin igual.

París es la ciudad del romanticismo, aunque también es poseedora de una belleza, arte y cultura impresionantes.

De aquí se han exportado grandes escritores, esos que a pesar de que pasan los años siguen vigentes, que son grandes clásicos, que han sido premiados internacionalmente, hasta llegar al presente. En donde las letras francesas siguen aportando al acervo literario, que siguen plagando los anaqueles de la librería, siempre captando la atención del lector. He aquí un breve repaso.

Mujer leyendo en un café de París.

Foto: Silvina Bidabehere

Sus leyendas

Víctor Hugo. Este parisino supo retratar como nadie el sentir del francés, desde sus cimientos, desde que se fueron forjando como país y viendo hacia adelante. Los Miserables es una de esas obras que no tienen caducidad, que a pesar de que tiene más de cien años de que fue escrita, la puedes tomar y adentrarte en un clásico que sigue causando emociones.

Antoine de Saint-Exupéry. Hombre religioso de una fe inquebrantable. Es este escritor quien le heredó al mundo uno de los personajes más queridos; citado y del que mucho se sigue creando y hablando a su alrededor.

El Principito, este niño inocente que va aprendiendo valores. Una obra clásica para niños y adultos, que recuerda la importancia del amor y la amistad.

Marcel Proust. Ensayista, novelista y un agudo crítico social; este maestro heredó los siete tomos que componen a su máxima obra: En busca del tiempo perdido. Un adelantado a su tiempo que aún hoy es digno de mencionar en clases.

Alejandro Dumas. Uno de los favoritos de las masas, a pesar de que una vez que se lee se entiende que es un tanto complejo. Creador de grandes clásicos épicos que se han llevado al cine y televisión hasta el hartazgo. Es la mente tras El conde de Monte Cristo y Los tres mosqueteros.

Julio Verne. Mi gran favorito. El causante de que aún hoy me guste leer. El eterno Verne, un escritor que ha sido capaz de despertar la imaginación de generaciones enteras, una tras otra, con sus mundos fantásticos, viajes por el mar, al centro de la tierra, en globo, vueltas al mundo en tan sólo 80 días. Verne es una eminencia y una obligación debería ser leérselo a los pequeños. Para grandes siempre tendrá mucho que decir.

Simone de Beauvoir. Estandarte del movimiento feminista del siglo pasado, luchadora incansable por la equidad de género. Una filosofía dura y directa en la que luchó por la igualdad y los derechos humanos, es básico leerla y revisarla para ajustar los ideales que nos rodean en la actualidad.

Guy de Maupassant. Un cuentista que logró revolucionar un género que en ocasiones era menospreciado. Él luchó contracorriente e impuso un sello para la posteridad.

Portada de libro, La vuelta al mundo en ochenta días de Julio Verne.

Sus Nobel

Jean-Paul Sartre. Tal vez no es el más querido, no es el más correcto, no es alguien que te pone las cosas fáciles, pero no cabe duda de que este es uno de los grandes genios de la literatura universal. Sartre supo combinar sus ideales filosóficos con relatos novelados, una voz abierta, que se alza en contra de las injusticias y atrocidades.

Patrick Modiano. No todos los escritores son monedita de oro. Este es uno al que yo personalmente tengo sentimientos encontrados. Entiendo mucho del valor de su obra, no por nada ganó el máximo reconocimiento literario. Sin embargo, es un personaje del que no puedo decir que disfruté sus libros. Es pesado, denso, rebuscado, complicado, no fluye como debería ser por momentos, sin embargo, los expertos han dictado que es una mente brillante de la literatura universal.

Albert Camus. Un escritor que supo cómo causar escándalo, cómo juzgar y hablar de un problema que hoy en día sigue latente: el racismo cultural, la inmigración y la globalización. Un artista en todo el sentido de la palabra, que sigue vigente gracias a sus ideales.

Jean-Marie Gustave Le Clézio. De perfil bajo, pero de una obra deslumbrante. Amante de México y que tiene un libro sobre la vida de Frida Khalo y Diego Rivera que es una belleza. Tal vez su nombre no resuene al lado de sus compatriotas, pero es calidad garantizada.

Portada de libro El mito de Sísifo de Albert Camus.

Lo contemporáneo

Michelle Houellebecq. Este poeta, ensayista y novelista es la gran voz de la literatura francesa del siglo XXI. Un creador provocador, que mira constantemente hacía futuros utópicos, de destrucción, caos, de leyes que parecen llegar para retroceder y no avanzar. Es hoy uno de los básicos literarios.

Pierre Lemaitre. El amo y señor de la oscuridad actual. El gran referente de la novela negra, un escritor que sabe cómo dar giros tenebrosos y macabros en sus historias, él no conoce mucho de finales felices, y, por el contrario, entrega historias angustiantes en las que no sabes a dónde vas a ir a parar.

La lista puede crecer

Yo sé que faltan muchos. De verdad Francia es un país rico en materia literaria, pero aquí hablo de los que me parecen claves, para bien o para mal, según el cristal con que se mire.

Algo debe tener el vino de este país, que calidad hay de sobra. Y bueno, se acabó el Mundial, a ver qué hago de mi vida el resto de estos cuatro años. Tal vez me ponga a leer…

 

Óscar Beltrán ha trabajado en medios impresos y radiofónicos como reportero en las fuentes de cultura, policíaca y deportiva. Ahora se desempeña como editor en jefe de la aplicación para smartphone «Plans».

 

Laberinto        Literatura

 

 

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Cultura

Los libros no se prestan, se regalan

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Una de las frases más recurrentes, famosas y reconocidas que gira alrededor de los libros, es aquella que dice así: “tonto quien presta un libro, pero más tonto quien lo regresa”, de seguro la has escuchado, tal vez con algunas variaciones en cuanto al nivel del insulto para el pobre ingenuo que los anda prestando. Ya depende mucho del estado de ánimo de quien se entere de una situación de este tipo.

Y haciendo referencia a esta célebre cita, que de seguro en Facebook ya fue compartida con la cara de Paulo Cohelo o del Joker, es hacia donde me gustaría dirigir esta columna, pues aunque muchos piensen que soy un grinch, o que estas fechas me van y me vienen, la realidad es que me anda aflorando la emoción de las épocas decembrinas y más con este frío. En una de esas hasta vuelve a nevar.

Por eso hoy hago un llamado a hacer toda una frase reconocida, digna de que aparezca en un meme junto a la imagen de Scarface o de Pablo Neruda, la de: “Los libros no se prestan, se regalan”. Que se vea que se puede poner a la par de aquella célebre que se repetía mucho por 2012, cuando todos andaban desatados como activistas políticos de redes sociales, inolvidable: “la patria no se vende, se defiende”, compartida hasta el hartazgo sin saber siquiera qué personaje la dijo, o si tan siquiera fue alguna celebridad histórica, política, etcétera, quien la hizo viral. El chiste era sentirse en la onda.

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Época para regalar un libro

Hago un llamado a que nos dejemos de la vieja confiable a la hora del intercambio o de los regalos para los seres queridos. Siempre yendo por la salida fácil, con objetos, cosas, ropa, juguetes, que en un sentón son olvidados, que se quedan arrumbados por ahí y que nada más quedan como un recuerdo bonito del momento en que abrieron la bolsa del envoltorio. Es momento de dar algo que va a ser amado y puede crear un nuevo lector, un nuevo miembro del mundo de la literatura. Es la época de regalar libros, paz y amor.

No estoy muy de acuerdo en el consumismo masivo, aclaro, aunque es un hecho que la Navidad se inventó para pasarla en familia y convivir (sin restar méritos a cuestiones religiosas, yo respeto, no me disparen), pero es también un tiempo de darle un detalle a esa persona especial, a compartir el famoso espíritu navideño. Insisto, es buen tiempo para regalar un libro.

Si quieres verte muy a la onda navideña, hay algunas historias propias de la época que son todos unos clásicos y que de seguro saldrías en hombros de la fiesta en la que regalaste ese libro, pues anímate a dar a conocer las obras de Charles Dickens. Infalible. Un clásico que recopila historias como el fantasma de la navidad de Scrooge. Todo gira alrededor de la navidad, el amor, la nieve, la esperanza, la ilusión, de seguro pondrás a alguien de buen humor con tan bellos relatos.

El cascanueces

Otra gran opción es El cascanueces, que a pesar de que lo vemos representado en obras de ballet que inundan los teatros de la ciudad, es un libro muy famoso del escritor Ernst Theodor Amadeus Hoffman. Ya si quien te tocó en el intercambio, es el geek de la oficina, o es un amante de la historia medieval, te tengo una nueva, JRR Tolkien, el famoso creador de la Tierra Media, en donde se desarrollan los libros de El señor de los Anillos, escribió un libro de relatos navideños. No es tan raro, pero sí es único. El libro se llama Cartas de Papá Noel, y es una recopilación de las cartas que el propio escritor le daba a sus hijos haciéndose pasar por el personaje barrigón y barbudo originario del Polo Norte.

Uno que no falla es alguno que diga: escrito por los Hermanos Grimm, encargados de nutrir e inspirar a programas de televisión y películas para niños en estas épocas. Hans Christian Andersen es otro que no sabe fallar, el creador de La Sirenita; también tiene cuentos para grandes y chicos como el de El soldadito de plomo, muy adoc para estos tiempos decembrinos.

Otro gran escritor que le entró a la onda de los cuentos con reflexiones e inspiraciones que calan hasta los huesos con el frío de diciembre, fue Oscar Wilde, que con El gigante egoísta se inscribe con letras de oro en las recomendaciones para regalar un libro.

Otras historias

Y claro, no podemos dejar fuera al que es quizás el mejor y máximo exponente de la literatura infantil a nivel Universal, el Dr. Seuss, que con su Grinch, justo le ha dado todo un giro y sentido al cotorreo navideño. Por ahí agregaría un par que son muy buenos, como El ángel más tonto del mundo de Cristopher Moore o qué tal El cuento de Navidad de Auggie que escribió Paul Auster, uno de los emblemas de la literatura estadounidense.

Lo más seguro es que no sea una idea nueva y original, pero siento que vale la pena impulsarla y repetirla. Los libros no se prestan, se regalan.

 

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Cultura

‘La digna rabia’, de Adriana González, un relato sobre sombras y arquetipos

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La digna rabia, de Adriana González
Adriana González del Valle presentó La digna rabia en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Foto: Especial.

Adriana González del Valle presentó La digna rabia, su primera novela, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

La autora compartió con Siker que este proyecto marca su paso de la poesía a la narrativa después de diez años de trabajo creativo y terapéutico relacionado con los arquetipos femeninos.

Recordó que su primer libro, un compendio de poemas, también llegó a la FIL.

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González señaló que su escritura se ha mantenido enfocada en la vivencia de las mujeres y en las figuras simbólicas que influyen en su vida emocional, la cual marca su nueva novela.

“La novela surge después de años de trabajar con los arquetipos femeninos”, afirmó la autora nacida en San Luis Potosí.

Añadió que esta primera incursión en la narrativa responde a un proceso interno que buscaba una forma más amplia de explorar “la sombra”, como la definió el pensador Carl Gustav Jung: “aquello que no queremos ser”.

‘La digna rabia’, una historia desde el claustro y la sombra

La novela se sitúa en el siglo XVII en España, donde una monja recluida en un calabozo tras una serie de acusaciones debe enfrentar su sombra.

González explicó que eligió un convento como escenario porque su proceso creativo incluyó un trabajo terapéutico relacionado con el arquetipo de la monja.

Comentó que todas las mujeres, por razones culturales o religiosas, guardan algún vínculo con ese arquetipo.

“Esta monja de alguna manera nos representa a todas, estés casada o soltera, estés vinculada a lo religioso o no. Si tú la lees, vas a poder encontrar cosas en común en pensamientos y creencias”, señaló.

La autora mencionó que su historia muestra el contraste entre lo espiritual y lo oculto dentro de los grupos de poder. “Entre más luz tiene algo, inevitablemente proyecta más sombra”, dijo.

La novela se presenta hoy en la Feria Internacional de Guadalajara.

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