Lo que no (sí) vivimos

La añoranza es una característica que en la mente humana se mueve hacia atrás, pero también hacia adelante; ¿cuántas veces no se ha sorprendido usted en ambas situaciones, experimentado la nostalgia por aquellos años felices en los que el corazón nos daba un vuelco a la menor provocación o fantaseando melancólicamente sobre situaciones que le hubiese gustado que ocurrieran?
Call Me By Your Name, el celebrado filme de Luca Guadagnino que celebra la voluntad de amar a quien se desee y contra todo, entrega un instante de este anhelo insatisfecho. Bajo advertencia de spoiler, pero sin revelar la trama, hay que decir que la escena tiene una dosis lo suficientemente capaz de estrujar hasta el corazón de un troll.
El padre del protagonista se abre por completo y entrega una confidencia que será un giro de tuerca que nos invitará a reflexionar sobre nuestra propia existencia, un golpe de efecto maestro de la película que esta semana llegó a cartelera.
“Si hay dolor, aliméntalo. Si hay una llama, no la apagues, no seas cruel con lo que sientes. Nos despojamos de tanto con tal de curarnos lo más rápido posible, que acabamos rompiéndonos a los 30 años. Cada vez tenemos menos que ofrecer cuando empezamos con alguien nuevo. Nuestros corazones y cuerpos se nos regalan una vez en la vida. Antes de que te des cuenta, tu corazón ya estará gastado. Y llegará un punto en que nadie querrá mirar tu cuerpo”, le dice el profesor Perlman’s a su hijo Elio, luego de confesarle su envidia por esa capacidad del joven de entregarse intensamente, algo que él no tuvo.
“Mistery of Love” / Sufjan Stevens
Es curioso que cada cultura tenga su propio término con traducciones literales complicadas cuando se trata de hablar de esta sensación tan peculiar. Saudade llaman los portugueses, gallegos y brasileños a esa emoción vinculada a aquella cosa hermosa que alguna vez fue nuestra, pero que hoy sabemos que no volverá; hiraeth le dicen los galeses, enyorança los catalanes.
Uno de los términos que más llama la atención es la sehnsucht alemana, una palabra muy vinculada al periodo del Romanticismo, que hace alusión al anhelo de lo inasequible, de lo etéreo o lo intangible, al deseo por el deseo.
In Illo Tempore (en aquel tiempo) es la locución latina a la que hace referencia el filósofo Mircea Eliade al referirse al mito del eterno retorno, recurrente en las sociedades humanas sacras y primigenias (y perpetuado en algunos ritos contemporáneos) para definir su propia trascendencia en el devenir histórico a través de la reproducción de los ciclos: Lo que vivimos y viviremos ya fue vivido nos dice. La frase convencional “todo tiempo pasado fue mejor” se nutre de este patrón.
“The Suburbs” / Arcade Fire
https://www.youtube.com/watch?v=f1BGI3e0Aak
En la sociedad postindustrial e híperconectada, sin embargo, la visión de la vida más bien se aleja de esta percepción, para suplantarla por una zozobra infinita por nuestra incapacidad de vivir varias existencias a la vez, como afirma el filósofo surcoreano Byung-Chul Han, “se vive con la angustia de no hacer siempre todo lo que se puede”. Así, padecemos una sobre explotación del yo ante la insaciable necesidad de vivir la mayor cantidad de experiencias posibles y alcanzar la realización individual.
La raíz griega de nostalgia viene de nesthai (regreso a casa) y algo (sufrimiento), es decir el sufrimiento causado por el no retorno al hogar, hayamos estado ahí o no. “No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió”, explica Joaquín Sabina en una de sus canciones más conocidas. El paso siguiente sea quizá saber qué hacer con ese sentimiento que nos carcome, saber que, como ocurre en con la niña de Intensamente, esa imbricada película de Pixar sobre las emociones, la tristeza y el desasosiego sean probablemente el motor para ir hacia adelante. No nos queda de otra.
“1979” / Smashing Pumpkins
“Turn, Turn, Turn”, / The Birds
Seis películas de Navidad que marcaron nuestra infancia

Ser niño durante las décadas de 1980 y 1990 implicaba sentarse frente al televisor y sintonizar el Canal 5 para ver películas que, con el paso del tiempo, se convirtieron en clásicos de la temporada navideña.
Sin ellas, la Navidad no se sentía completa. Por las noches, era habitual verlas iluminados por las luces del árbol, como parte de un ritual familiar.
Aquí te compartimos seis películas que marcaron nuestra infancia:
Mi pobre angelito
Uno de los títulos infaltables es Mi pobre angelito (Home Alone, 1990), un clásico que, aunque muy repetido, sigue vigente. La historia gira en torno a Kevin McCallister (Macaulay Culkin), un niño ingenioso que se queda solo en casa después de que su familia lo olvida al salir de vacaciones de Navidad. Su creatividad y ocurrencias lo convierten en el héroe inesperado de la historia.
Vacaciones de Navidad
Otra película emblemática es Vacaciones de Navidad (National Lampoon’s Christmas Vacation, 1989). Chevy Chase interpreta a Clark Griswold, el padre de una familia de clase media estadounidense que sueña con una Navidad perfecta. Sin embargo, todo se descompone con la llegada de un primo incómodo y su peculiar familia, lo que desata una serie de situaciones caóticas. Su éxito en Estados Unidos dio pie a varias secuelas, aunque ninguna logró igualar el impacto de la original.
El regalo prometido
A la lista se suma El regalo prometido (Jingle All the Way, 1996). Arnold Schwarzenegger da vida a Howard Langston, un padre absorbido por el trabajo que deja en segundo plano a su familia. Su descuido lo lleva a olvidar comprar el juguete más codiciado de la temporada, el Turboman, y a emprender una carrera contrarreloj para conseguirlo y no fallarles a su hijo.
Milagro en la calle 34
Milagro en la calle 34 (Miracle on 34th Street, 1994) es un clásico que no siempre tuvo tanta presencia en televisión, pero dejó huella. Se trata de un remake de la versión original de 1947. En esta adaptación, Richard Attenborough interpreta a Santa Claus, acompañado por Mara Wilson, recordada por su papel en Matilda. La historia se centra en un hombre contratado para encarnar a Santa en un desfile navideño, quien se toma tan en serio su papel que termina enfrentando un juicio cuando la gente duda de su cordura.
¡Cómo el Grinch robó la Navidad!
Durante los 25 de diciembre de los años ochenta y noventa, era común que Canal 5 transmitiera ¡Cómo el Grinch robó la Navidad! (How the Grinch Stole Christmas!, 1966), hoy conocida simplemente como El Grinch. Su animación y la forma directa de retratar al personaje principal resultaban cautivadoras: un ser gruñón que despertaba rechazo y simpatía al mismo tiempo.
Santa Claus viene a la ciudad
Como mención especial, destacan las películas realizadas en técnica de stop motion entre las décadas de 1960 y 1970 por Arthur Rankin y Jules Bass. En total, produjeron alrededor de 20 títulos que se volvieron referentes de la Navidad televisiva. Uno de los más recordados es Santa Claus viene a la ciudad (Santa Claus Is Comin’ to Town, 1970), que aún hoy conserva su encanto.
¿Qué es el cine distópico?

El cine distópico es una corriente dentro de la ciencia ficción que retrata mundos donde la sociedad colapsa o vive bajo sistemas autoritarios, tecnológicos o ambientales extremos.
El cine distópico retrata futuros apocalípticos, por ejemplo, producciones como Mad Max, Blade Runner y La Naranja Mecánica.
Cristian Vargas Díaz realiza un recorrido por las mejores películas del género como La Jetée, Akira, Matrix y Terminator.
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