La crisis de seguridad en Guadalajara y la pérdida del asombro

Las crisis de seguridad en Guadalajara no son nuevas…
Las ejecuciones que vivimos en múltiples puntos de Guadalajara, la semana pasada, forman parte de un patrón de violencia que ya tiene varios años repitiéndose en nuestra ciudad. Si bien la escalada de crímenes se enmarca en la tendencia nacional, la Perla Tapatía aún conserva su capacidad de asombro ante hechos como esos. Capacidad que, no obstante, va erosionándose peligrosamente, con cada nuevo reporte de las atrocidades cometidas.
Pero sería iluso pensar en Guadalajara como la ciudad provinciana e idílica donde “antes esto no pasaba”. Las ciudades, en cuanto que espacios urbanos físicos, pero también simbólicos, son depositarias de los elementos que sus habitantes deciden otorgarles.
Retomando lo escrito por Sergi Valera (1997), la Guadalajara de 2018 no es simplemente la víctima de condiciones externas, sino que se vuelve “la expresión de ideologías sociales imperantes en un determinado contexto”. El interior y el exterior tienen la misma capacidad transformadora, porque nuestra metrópoli no es un espacio estático.
La Guadalajara de los contrastes
Es decir, esta ciudad nos representa a los tapatíos, al servir de espejo para nuestros anhelos, obsesiones, errores, triunfos y creencias. “Guadalajara es lo que los tapatíos hacen de ella”, me atrevo a decir, parafraseando a Alexander Wendt, un teórico de las Relaciones Internacionales. Lo “bueno” y lo “malo” (como cada quien decida interpretarlo) están presentes en un mismo espacio, porque quienes vivimos en esta ciudad le vamos dando forma, día con día.
Fieles a los conceptos que tenemos sobre la identidad mexicana (de Bonfil Batalla a Paz), podemos decir que Guadalajara tiene una raíz doble. Pero estas líneas no son una incursión antropológica sobre la identidad nacional o tapatía (ni me atrevería a intentarlo). No, lo que me interesa rescatar es otro tipo de naturaleza doble; la que percibimos todos los días, cuando caminamos la ciudad y notamos sus amplios contrastes.

Foto: Especial
Fundación y muerte
14 de febrero de 1542: Después de tres asentamientos previos, ordenados por Nuño Beltrán de Guzmán, la ciudad de Guadalajara queda fundada en el Valle de Atemajac por Cristóbal de Oñate. Es establecida con el rango de ciudad, al obtener el título de Carlos I. De acuerdo con las crónicas de la época (según lo rescatado por el Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal del Gobierno de Jalisco), la nueva ciudad sufrió una serie de enfrentamientos, desde los primeros intentos por asentarse.
Un año antes de la fundación definitiva, los conquistadores se enfrentaron con los indígenas de la zona, en la llamada Guerra del Mixtón. Pero la batalla también se libró en el frente religioso, pues una vez que la resistencia indígena fue derrotada, se invocó a San Miguel Arcángel como uno de los primeros protectores o “patrones” de la ciudad. La epopeya bíblica de un Miguel comandando ejércitos, se reprodujo en la Nueva España; quizá anunciando el arraigo católico que Guadalajara conserva hasta nuestros días.
Episodio más escabroso
25 de noviembre de 2011: en uno de los episodios más escabrosos de nuestra historia metropolitana, tres camionetas con las luces encendidas y las puertas abiertas quedaron abandonadas debajo de los Arcos del Milenio. Al poco tiempo, la policía fue alertada y, repartidos en los vehículos, se encontraron 26 cadáveres. Tenían signos de asfixia y uno de los cuerpos yacía decapitado. Las víctimas estaban acompañadas de un mensaje alusivo a la guerra entre cárteles rivales del narcotráfico; además de una amenaza al gobierno del estado, que por entonces lideraba Emilio González Márquez.
Todo ello, a unos días de iniciar la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, y en pleno año de los Juegos Panamericanos. Casi cinco siglos después de la fundación, la ciudad estuvo bajo una especie de “asedio interno”, presa del miedo. La tarde todavía expone las sombras de aquellos cuerpos sin vida, sobre la obra de Sebastián.
El rumor de la discordia
10 de septiembre de 2016: El Frente Nacional de la Familia, a través de su Capítulo Jalisco, se sumó a la marcha contra el matrimonio igualitario que tuvo lugar en varias ciudades del país. Los manifestantes exigieron una reforma a la constitución para que el matrimonio fuese considerado como tal, sólo si estaba conformado por un hombre y una mujer. El mensaje se centró en la defensa de lo que, a su juicio, debía ser una familia tradicional; además del derecho a educar a sus hijos sin “ideologías de género”.
Las pancartas mostraban mensajes que reproduzco justo como los vi: “el matrimonio es entre un hombre y una mujer”, “a mis hijos los educo yo”, y “no queremos 2 papas ni 2 mamas”. Los requisitos incluyeron vestir de blanco, llevar globos azules y rosas, entre otros de carácter simbólico. La buena ortografía en los carteles fue opcional. En cuanto al número de asistentes, la cantidad cambiaba en función de quién daba la cifra: los organizadores dijeron que en La Minerva partieron con un contingente de casi 200,000 personas. Protección Civil de Jalisco, por su parte, no reportó más de 60,000 asistentes.
11 de septiembre de 2016: Afuera del Teatro Degollado –cuyo frontispicio se adorna con la frase “que nunca llegue el rumor de la discordia”–, tuvo lugar una propuesta de matrimonio. Apolo, las nueve musas y quienes pasamos por ahí, fuimos testigos de cómo un chico le pidió a otro que se casara con él.
“Que nunca llegue el rumor de la discriminación”, parecía decir la fachada.
La ciudad de La Minerva
Febrero de 1542: “Señores, el Rey es mi gallo y soy de parecer que nos pasemos al Valle de Atemajac”. Esa es la frase que se le atribuye a Doña Beatriz Hernández, cuyo monumento se encuentra cerca de la Plaza Fundadores. De acuerdo con las crónicas, ella y su esposo, Juan Sánchez de Olea, encabezaron una de las sesenta y tantas familias que se establecieron en la recién fundada Guadalajara.
Famosa por ser “desenvuelta y con pensamiento propio”, seguramente se le describía con recelo, en la época a la que perteneció. La placa que acompaña su escultura (realizada por Ignacio Garibay en 1987), describe su determinación como instrumental en el asentamiento definitivo de la ciudad; según se dice, logró convencer al resto de familias españolas para establecerse en el espacio que hoy ocupa Guadalajara, estando segura de las condiciones favorables que ofrecía el Valle de Atemajac.
Independientemente de la versión romántica de la historia tapatía, la figura de Hernández es una invitación a la reflexión. En la narración que se hace de los procesos históricos, ¿no termina siempre minimizada la participación femenina? Guadalajara se distingue por ser paradigmática.
Contradicciones, la Minerva
Abril de 2017: el año pasado, Guadalajara se volvió parte de una estadística nada honrosa. Según lo reportado por la Universidad de Guadalajara, los feminicidios en Jalisco se incrementaron un 130 por ciento, durante los últimos veinte años. Muchos de los casos de violencia de género, ocurren en la Zona Metropolitana. Apunta el estudio que, “en la mayoría de los casos, las mujeres son asesinadas por sus propias parejas. En muchos de ellos, tienen órdenes de protección que no resultan efectivas porque no hay un seguimiento adecuado”.
Guadalajara también se distingue por sus contradicciones. La Minerva, símbolo imponente del carácter femenino de la ciudad, es al mismo tiempo la custodia y la testigo silenciada.

Foto: Agencia enfoque
Pura tierra mojada
En Guadalajara, el viento ondea las fotos de los desparecidos que cuelgan de la Glorieta Niños Héroes, con la misma intensidad que transporta el aroma de las tortas ahogadas, por las calles de los mercados. La ciudad representa la contaminación audiovisual que trae consigo el periodo electoral, pero también al hombre que vi llorar en una banca de Chapultepec, hace unas semanas. Sin importarle que lo juzgasen por ello, se atrevió a recordarnos nuestra humanidad. Pese a los tiempos que corren, todavía podemos sentir.
Esta ciudad es el frenesí de consumo en épocas decembrinas, pero también es un niño de ocho años, entrando por primera vez al tianguis navideño que solía estar enfrente de la Casa de Los Perros, allá por el año 2000. Es todos los encuentros que ocurren en el área de llegadas del aeropuerto, cada que el Año Nuevo está cerca.
Siendo hogar de la FIL, tiene casi una vocación renacentista, aunque está perennemente atascada en Mariano Otero y López Mateos, en las horas pico. Pese a sus aspiraciones cosmopolitas, le voltea la cara a los migrantes centroamericanos que transitan por Avenida Inglaterra. Es el Silicon Valley mexicano, que a la vez no encuentra cómo resolver el problema del transporte público, y construye una nueva línea del Tren Ligero, cada cierto número de décadas.
Después de todo, es la ciudad de los claroscuros
Unas veces, es la rueda de fuego que Shakespeare recuperó de la mitología griega, para relatar el ciclo de castigos que el Rey Lear debió aceptar; otras, es la ciudad al filo de la eternidad, con la que soñaba Gene Roddenberry en el idealismo más universal. En el sentido de Kawabata, es lo bello y también lo triste.
Pero con todo y su naturaleza doble, la ciudad es nuestra. En ella conviven muchas Guadalajaras. Y aunque las lluvias tarden en asomarse, también es la que huele a tierra mojada.
Cristian J. Vargas Díaz es licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad de Guadalajara, e “intrigoso” como consecuencia. Les debe a Ray Bradbury, Juan Rulfo y Thomas Mann su gusto por la literatura y su vejez prematura. Cinéfilo y “seriéfago” enfermizo, sigue aprendiendo a escribir.
¿Qué hacemos con el SIAPA? Parte 3

Tras haber revisado en las entregas anteriores la anemia financiera y la esclerosis institucional operativa del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), toca ahora hablar de lo que realmente importa: la reconstrucción. Pero antes de sacar la calculadora y el vernier, nos toca mirarnos al espejo como sociedad.
1. Descolonizar el grifo: Más allá del fetiche de la tubería
Durante décadas, en el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) hemos asumido que la gestión del agua sea un “asunto de ingenieros”. Con el respeto que merece la disciplina, pero la gestión hidrosanitaria ha sido colonizada por una visión puramente física que reduce el ciclo del agua a un sistema de presiones, análisis químicos, válvulas y diámetros. Hemos olvidado que el agua no fluye solo por tubos, sino por realidades sociales, marcos jurídicos, vulnerabilidades de salud y equilibrios ecosistémicos.
Es urgente descolonizar el conocimiento hidrosanitario. Necesitamos sentar a la mesa no solo al que sabe de hidráulica o saneamiento, sino al economista que entiende de elasticidad de la demanda, al sociólogo que comprende la segregación urbana, al abogado que defiende el derecho humano al agua y, sobre todo, al ciudadano que recibe el “chocolate” líquido en su casa.
En el bréte mexicano de “querer ser siempre el niño en el bautizo, el novio en la boda y el muerto en el entierro”, nos hemos olvidado de que la construcción conjunta no es un concurso de egos; en este caso, es nuestra balsa de salvamento.
Si no somos capaces de generar consensos y evitar protagonismos estériles, seguiremos ahogándonos en un vaso de agua… sucia. La solución debe ser multidimensional o no será.
2. La arquitectura de la solución: Orientarse a resultados.
Para aquellos que creen que la administración pública es solo “imaginarse en el futuro”, “echarle ganas” o peor, salir en videos, permítanme ejemplificar un ejercicio de Cadena de Valor Público aplicado a la potabilización, ese proceso místico que el SIAPA parece haber olvidado en algún cajón de la colonia moderna.
A. El diagnóstico del lodo
La problemática es clara: Agua con parámetros de turbiedad y presencia de metales fuera de norma en puntos críticos de la red. Las causas no son “el destino” o “el crecimiento urbano”; son el desdén del diseño institucional y su operación: la obsolescencia o caducidad de las plantas potabilizadoras —como Miravalle—, la falta de mantenimiento en los sedimentadores y una red de distribución que parece colador romano.
B. La solución lógica
No se trata de comprar más cloro, sino de atacar las causas: sustitución de tecnologías para el retiro de metales, modernización tecnológica de las plantas y sectorización de la red para evitar la recontaminación.
C. La Cadena de Valor (El “cómo” sin cuentos)
1. Objetivo de resultado (Propósito): Los usuarios del AMG reciben agua que cumple con la NOM-127-SSA1-1994 (o su actualización) directamente en sus grifos.
Riesgo externo: El estrés hídrico extremo que altere la calidad química de las fuentes superficiales (Chapala/Calderón) o profundas (a mayor profundidad, más contaminación geogénica).
2. Objetivos de producto (Componentes): Plantas separadoras de contaminantes químicos y metales, instaladas; potabilizadoras rehabilitadas y sistemas de filtración avanzada operando al 100%.
3. Objetivos de proceso (Actividades): Licitación transparente de tecnologías, mantenimiento preventivo de lechos filtrantes y dosificación automatizada de reactivos.
D. El tablero de control (M&E)
Para que no nos den “atole con el dedo”, necesitamos indicadores de verdad:
Indicador de resultado: IR = [(Muestras dentro de norma) / (Total de muestras en domicilio) × 100]. Fuente: Auditorías externas aleatorias (no las del propio SIAPA).
Indicador de producto: IP = [(Caudal potabilizado bajo norma) / (Caudal de entrada) × 100]. Fuente: Registros de supervisión de producto, al salir de la planta y al ingreso al predio.
Indicador de proceso: IPr = [(Número de datos de verificación aleatoria de proceso de mantenimiento preventivo con cumplimiento / Número total de datos de verificación aleatoria de proceso de mantenimiento preventivo) × 100].
3. ¿Privatizar? El espejismo de la eficiencia empresarial
Aquí es donde el debate se pone picante. Existe una pulsión casi erótica en ciertos sectores por privatizarlo todo, bajo la premisa de que “el gobierno es inepto por naturaleza”. Pero cuidado, la historia de México está llena de instituciones diseñadas deliberadamente para fallar, creando el caldo de cultivo perfecto para la “salvación” privada, que suele ser más cara y menos santa.
El SIAPA es un monopolio natural. Sea público o privado, usted no puede elegir que otra empresa le ponga un tubo diferente en su casa. Por ello, el problema no es la propiedad, sino el arbitraje. La variable crítica no es quién opera, sino cómo se regula, supervisa y sanciona.
El espejo de Aguascalientes (Veolia 1993-2023)
Para quienes suspiran por una concesión privada, miremos el caso documentado por el ITESM (2012). Tras 30 años de concesión a Veolia, una empresa internacional “experta” en agua, los resultados son una bofetada a la lógica del libre mercado:
Problemas estructurales:
1. Especulación vs. realidad: Se planeó y permitieron crecer la ciudad con criterios inmobiliarios mientras se sobreexplotaba la escasa agua subterránea.
2. Contratos leoninos: Un título de concesión que no sancionaba el incumplimiento y protegía solo a la empresa.
3. Autoridad omisa: La CCAPAMA (el regulador municipal) terminó siendo un espectador decorativo de los abusos empresariales.
La numeralia del desastre:
Asimetría obscena: La autoridad cargaba con el 89% de la responsabilidad, pero la empresa se quedaba con el 98% de los ingresos. ¡El negocio soñado!
Eficiencia global de risa: Apenas el 30%. Es decir, de cada 10 litros, 7 se perdían entre fugas y mala cobranza.
El robo del tiempo: Se practicaban retrasos voluntarios en la impresión de recibos para cobrar el agua con tarifas indexadas (más caras) meses después del consumo real.
Salud en riesgo: El agua distribuida incumplía la norma de salud por contaminación geogénica (arsénico y flúor).
Conclusión: El balón está en nuestra cancha
Privatizar no es la respuesta; es solo cambiar de amo en un sistema que carece de látigo (arbitraje). La solución estructural para el SIAPA requiere tres pilares: diseño lógico multidimensional, arbitraje externo estricto y un esquema de asignación de recursos que priorice la equidad, no el beneficio político del gobernante en turno.
Como tapatíos, el reto es mayúsculo. ¿Podremos soltar ese “pequeño marranito exigente” del ego y exigir que el SIAPA deje de ser la “caja chica” (o grande) de la política estatal? ¿Podremos descolonizar nuestra mente y entender que el agua es un derecho, no una mercancía ni un botín electoral?
El comienzo de la solución no está en un nuevo director, ni en “la danza de los millones”, ni en una concesión milagrosa; pasa por enfrentar nuestros propios demonios como sociedad: la fragmentación, la desconfianza, la tentación del atajo y dejar de ser espectadores de nuestro propio desabasto. Si seguimos permitiendo que la gestión del agua sea un secreto de Estado entre ingenieros y políticos, lo único que tendremos garantizado en el futuro será sed… y una cuenta muy alta por pagar.
Es hora de actuar. Por el agua, por la ciudad, por nuestros hijos.
Sobre el autor
Sergio E. Gómez Partida es consultor en evaluación, gestión para resultados y planificación en sectores público y privado. Información de contacto: sgpartida@gmail.com; en X: @SergioGmezP
El trimestre más turbulento de Lemus

El primer trimestre de 2026 resultó ser el periodo más turbulento del gobierno de Pablo Lemus Navarro desde su toma de posesión en diciembre de 2024. Tres grandes crisis concentraron la presión sobre el Ejecutivo estatal: el llamado “tarifazo” al transporte público, que detonó semanas de movilizaciones; el abatimiento de Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el 22 de febrero en Tapalpa, con la subsecuente ola de represalias violentas; y, al cierre del trimestre, una crisis hídrica que afectó a cientos de colonias del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG).
El telón de fondo de los tres episodios es el Mundial de Fútbol 2026, que convierte a Jalisco en escaparate internacional y eleva exponencialmente los costos políticos de cualquier percepción de desequilibrios.
Eficacia decisional. La eficacia decisional del gobierno de Lemus durante este trimestre exhibe un patrón recurrente: decisiones iniciales polémicas seguidas de rectificaciones bajo presión social. El caso paradigmático es el llamado “tarifazo”. A partir del 1 de abril de 2026, el pasaje del transporte público estaba previsto para pasar de 9.50 a 14 pesos, lo que representaría un aumento del 47.37 por ciento. El esquema era técnicamente discutible: el Gobernador presentó una opción para pagar 11 pesos mediante una tarjeta de débito de una financiera amonestada por la Comisión Nacional Bancaria y Valores (CNBV), a la que el Gobierno Estatal pagaría 5.45 pesos mensuales por cada tarjeta activa.
Tras semanas de presión ciudadana y legislativa, Lemus acabó cediendo de forma considerable. El Gobierno de Jalisco canceló el aumento de 14 pesos en la tarifa del transporte público, y anunció que el pasaje se mantendría en 11 pesos a partir del 1 de abril, sin importar el método de pago. La rectificación evitó una escalada mayor, pero el costo político fue alto: el gobierno abandonó su postura inicial ante la presión, lo que debilita su capacidad de anticipación y diseño de política pública.
El episodio del Siapa repitió el patrón. En medio de la crisis por la mala calidad del agua potable, el Gobernador de Jalisco anunció la destitución del director del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (Siapa), Antonio Juárez Trueba. La decisión fue reactiva: la destitución ocurrió horas después de que colectivos, académicos y vecinos exigieran una alerta sanitaria y el relevo del funcionario.
Legitimidad política. La legitimidad de origen de Lemus es sólida (a pesar de recursos legales y protestas opositoras los tribunales reconocieron su triunfo) y mantiene niveles de aprobación razonables según lo reportan diversos medios de comunicación. Sin embargo, la legitimidad del ejercicio de gobierno durante este trimestre sufrió erosión en al menos tres frentes.
En el flanco del transporte, la movilización popular fue sostenida e intensa. Las protestas contra el aumento de la tarifa del transporte público y la obligatoriedad de usar una tarjeta de débito de una financiera privada, continuaron con la séptima marcha en enero con consignas como en contra de la decisión gubernamental.
La legitimidad del esquema fue cuestionada adicionalmente por los tribunales. El Séptimo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa otorgó una suspensión provisional a 35 estudiantes, determinando que el subsidio al transporte no puede condicionarse a la entrega obligatoria de datos personales a una empresa privada.
En el terreno legislativo, el conflicto con bancadas de oposición generó fricciones de legitimidad. Los grupos parlamentarios de Morena, Hagamos y Futuro acusaron al Gobernador Pablo Lemus de desinformación, al señalar que el dictamen sobre identidad de género aprobado por el Congreso no autorizaba ni promovía cambios de sexo, y que ni el Congreso ni el Gobernador tienen facultades para cuestionar la vigencia de derechos humanos reconocidos por México en tratados internacionales.
Un episodio adicional que dañó su imagen fue la detención de estudiantes manifestantes, a quienes Lemus acabó liberando. El Gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, liberó a los cuatro estudiantes detenidos por realizar pintas en Palacio de Gobierno y la Catedral durante una manifestación contra la tarifa del transporte público, acusando que los jóvenes fueron “azuzados” por actores políticos de la oposición. La justificación fue percibida por organizaciones civiles como politización de un hecho represivo: más de 50 colectivos y organismos defensores de derechos humanos, entre ellos Amnistía Internacional, calificaron la actuación policial como una grave violación a las garantías individuales.
Cohesión institucional. La relación entre el Ejecutivo y el Legislativo estatal es el punto más frágil de la gobernabilidad de Lemus. El Gobernador gobierna sin mayoría propia: Movimiento Ciudadano sólo logró ganar en cuatro distritos concentrados en el AMG, mientras que la coalición de los partidos PRI, PAN y PRD ganó tres escaños en el Poder Legislativo. Esta situación de no contar con una bancada legislativa robusta se ha traducido en fricciones sistemáticas. El propio Lemus ha descrito el escenario en términos de confrontación.
Un episodio que ilustra la ruptura Ejecutivo-Legislativo es el conflicto en Bolaños. En el municipio de Bolaños existe una situación de conflicto entre mestizos y miembros de la etnia wixárika, a raíz de que se aprobó en el Congreso de Jalisco un cambio de régimen de gobierno por uno de usos y costumbres. Esto provocó el cierre de carreteras y el derribo de una escultura icónica, lo que mantiene el clima de confrontación, que a decir del Gobernador Lemus, les fue advertido a los legisladores, pero lo ignoraron.
La relación con el Gobierno Federal es ambivalente: cordial en lo personal con la presidenta Sheinbaum, pero tensa en lo presupuestal. Lemus ha denunciado en entrevistas que dependencias federales castigan a Jalisco por ser un estado de oposición. Por otro lado, el nombramiento del nuevo director del Siapa por criterios de lealtad personal generó cuestionamientos sobre el criterio técnico frente al político en las designaciones del gabinete.
Estabilidad política. Este es el indicador que registró la mayor caída en el trimestre. El abatimiento de “El Mencho” el 22 de febrero de 2026 fue el acontecimiento más disruptivo para la estabilidad política y el orden público en Jalisco en años recientes. El epicentro fue Jalisco. En Guadalajara, hubo más de 30 puntos de bloqueos y enfrentamientos en toda el AMG. La reacción violenta del CJNG incluyó bloqueos, incendios y tiroteos.
En materia electoral, el Partido del Trabajo lanzó amenazas de impulsar una revocación de mandato contra Lemus a raíz del tarifazo, aunque sin concreción formal durante el trimestre. El trimestre estuvo marcado por un nivel de conflictividad sociopolítica inusualmente alto para Jalisco, con múltiples frentes abiertos de forma simultánea.
El conflicto por el incremento a las tarifas del transporte público fue el más sostenido. Desde principios de enero se registraron protestas prácticamente cada semana, La conflictividad fue multifactorial: partidos de oposición, colectivos estudiantiles, estudiantes mediante amparos, y el propio Congreso del Estado mediante exhortos formales al Ejecutivo. A este conflicto se sumó en enero el choque legislativo en torno a la ley de identidad de género, con acusaciones de desinformación cruzadas entre el Gobernador y las bancadas parlamentarias opositoras.
El episodio de Bolaños al cierre del trimestre añadió una dimensión étnica y territorial a la conflictividad. El municipio de Bolaños registra una situación de conflicto entre mestizos y miembros de la etnia wixárika, con cierre de carreteras. El Gobernador, visiblemente irritado, responsabilizó a los legisladores: “Si ellos tomaron esa decisión, que vayan a dialogar entre las partes también, a explicarle a la ciudadanía de Bolaños por qué tomaron esa decisión. Los quiero ver allá, no encerraditos en el Poder Legislativo”.
Desde un análisis de gobernabilidad, la simultaneidad de estos frentes conflictivos —transporte, seguridad, agua, identidad de género, conflicto étnico— indica una capacidad de gestión institucional desbordada, incapaz de contener la conflictividad dentro de los canales institucionales ordinarios.
Deterioro social y episodios violentos. Este indicador registra la lectura más preocupante del trimestre, determinada por la convergencia de tres crisis de naturaleza distinta.
Violencia organizada. Antes del 22 de febrero, el trimestre mostraba avances genuinos en seguridad. El promedio diario de homicidio doloso, según cifras oficiales, en la entidad se redujo 47% entre septiembre de 2024 y enero de 2026, al pasar de 4.80 a 2.55 casos diarios, siendo enero de 2026 el mes con la incidencia más baja de homicidios en los últimos 11 años. Sin embargo, el abatimiento de “El Mencho” trastocó este panorama. En marzo, Jalisco registró 59 homicidios, aunque dentro de la media regional.
Crisis del agua. El deterioro en la calidad del agua durante marzo representó una crisis sanitaria de gran impacto. En diversas zonas de Guadalajara y Zapopan, el agua que llegaba a los hogares presentó coloración, mal olor y presencia de sedimentos. Al menos 176 colonias fueron reconocidas como afectadas, aunque registros independientes elevaban la cifra a más de 450.
Crisis de personas desaparecidas. Jalisco mantiene una de las crisis humanitarias más agudas del país en materia de personas desaparecidas. Jalisco está entre los que registran el mayor número de personas desaparecidas, con 12,500 casos documentados. Esta crisis adquirió una dimensión política específica en el trimestre, cuando familias de desaparecidos denunciaron intentos de retirar carteles de búsqueda de cara al Mundial. Las familias que colocan los volantes para buscar a sus seres queridos dicen que enfrentan intentos del gobierno por borrar esos rostros de cara al Mundial.
Conclusiones
El primer trimestre de 2026 deja a Pablo Lemus Navarro en una posición de equilibrio precario: no hay síntomas de ingobernabilidad aguda, pero sí un patrón de gobierno reactivo que responde a las crisis cuando ya están desbordadas, en lugar de anticiparlas. La rectificación del tarifazo fue políticamente necesaria, pero reflejó una decisión inicial mal calibrada. La destitución del director del Siapa fue oportuna, pero ocurrió tras semanas de protestas.
El rasgo más preocupante desde una perspectiva de gobernabilidad no es ninguna crisis en particular, sino su simultaneidad y su naturaleza estructural: el transporte, el agua y los desaparecidos son problemas sistémicos que no se resuelven con cambios de director ni con decretos tarifarios corregidos. El Mundial de Fútbol 2026, que inicia en junio, opera como catalizador dual: obliga a acelerar soluciones de fachada al tiempo que expone ante el mundo las fisuras del modelo de gobierno “al estilo Jalisco”.
Sobre el autor
José de Jesús Gómez Valle es analista político. Profesor Investigador en el CUCSH de la UdeG. Contacta: jose.gomezvalle@gmail.com y en X: @jgomezvalle.












