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Opinión

La crisis de seguridad en Guadalajara y la pérdida del asombro

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Las crisis de seguridad en Guadalajara no son nuevas…

Las ejecuciones que vivimos en múltiples puntos de Guadalajara, la semana pasada, forman parte de un patrón de violencia que ya tiene varios años repitiéndose en nuestra ciudad. Si bien la escalada de crímenes se enmarca en la tendencia nacional, la Perla Tapatía aún conserva su capacidad de asombro ante hechos como esos. Capacidad que, no obstante, va erosionándose peligrosamente, con cada nuevo reporte de las atrocidades cometidas.

Pero sería iluso pensar en Guadalajara como la ciudad provinciana e idílica donde “antes esto no pasaba”. Las ciudades, en cuanto que espacios urbanos físicos, pero también simbólicos, son depositarias de los elementos que sus habitantes deciden otorgarles.

Retomando lo escrito por Sergi Valera (1997), la Guadalajara de 2018 no es simplemente la víctima de condiciones externas, sino que se vuelve “la expresión de ideologías sociales imperantes en un determinado contexto”. El interior y el exterior tienen la misma capacidad transformadora, porque nuestra metrópoli no es un espacio estático.

La Guadalajara de los contrastes

Es decir, esta ciudad nos representa a los tapatíos, al servir de espejo para nuestros anhelos, obsesiones, errores, triunfos y creencias. “Guadalajara es lo que los tapatíos hacen de ella”, me atrevo a decir, parafraseando a Alexander Wendt, un teórico de las Relaciones Internacionales. Lo “bueno” y lo “malo” (como cada quien decida interpretarlo) están presentes en un mismo espacio, porque quienes vivimos en esta ciudad le vamos dando forma, día con día.

Fieles a los conceptos que tenemos sobre la identidad mexicana (de Bonfil Batalla a Paz), podemos decir que Guadalajara tiene una raíz doble. Pero estas líneas no son una incursión antropológica sobre la identidad nacional o tapatía (ni me atrevería a intentarlo). No, lo que me interesa rescatar es otro tipo de naturaleza doble; la que percibimos todos los días, cuando caminamos la ciudad y notamos sus amplios contrastes.

Foto: Especial

Fundación y muerte

14 de febrero de 1542: Después de tres asentamientos previos, ordenados por Nuño Beltrán de Guzmán, la ciudad de Guadalajara queda fundada en el Valle de Atemajac por Cristóbal de Oñate.  Es establecida con el rango de ciudad, al obtener el título de Carlos I. De acuerdo con las crónicas de la época (según lo rescatado por el Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal del Gobierno de Jalisco), la nueva ciudad sufrió una serie de enfrentamientos, desde los primeros intentos por asentarse.

Un año antes de la fundación definitiva, los conquistadores se enfrentaron con los indígenas de la zona, en la llamada Guerra del Mixtón. Pero la batalla también se libró en el frente religioso, pues una vez que la resistencia indígena fue derrotada, se invocó a San Miguel Arcángel como uno de los primeros protectores o “patrones” de la ciudad. La epopeya bíblica de un Miguel comandando ejércitos, se reprodujo en la Nueva España; quizá anunciando el arraigo católico que Guadalajara conserva hasta nuestros días.

Episodio más escabroso

25 de noviembre de 2011: en uno de los episodios más escabrosos de nuestra historia metropolitana, tres camionetas con las luces encendidas y las puertas abiertas quedaron abandonadas debajo de los Arcos del Milenio. Al poco tiempo, la policía fue alertada y, repartidos en los vehículos, se encontraron 26 cadáveres. Tenían signos de asfixia y uno de los cuerpos yacía decapitado. Las víctimas estaban acompañadas de un mensaje alusivo a la guerra entre cárteles rivales del narcotráfico; además de una amenaza al gobierno del estado, que por entonces lideraba Emilio González Márquez.

Todo ello, a unos días de iniciar la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, y en pleno año de los Juegos Panamericanos. Casi cinco siglos después de la fundación, la ciudad estuvo bajo una especie de “asedio interno”, presa del miedo. La tarde todavía expone las sombras de aquellos cuerpos sin vida, sobre la obra de Sebastián.

El rumor de la discordia

10 de septiembre de 2016: El Frente Nacional de la Familia, a través de su Capítulo Jalisco, se sumó a la marcha contra el matrimonio igualitario que tuvo lugar en varias ciudades del país. Los manifestantes exigieron una reforma a la constitución para que el matrimonio fuese considerado como tal, sólo si estaba conformado por un hombre y una mujer. El mensaje se centró en la defensa de lo que, a su juicio, debía ser una familia tradicional; además del derecho a educar a sus hijos sin “ideologías de género”.

Las pancartas mostraban mensajes que reproduzco justo como los vi: “el matrimonio es entre un hombre y una mujer”, “a mis hijos los educo yo”, y “no queremos 2 papas ni 2 mamas”.  Los requisitos incluyeron vestir de blanco, llevar globos azules y rosas, entre otros de carácter simbólico. La buena ortografía en los carteles fue opcional. En cuanto al número de asistentes, la cantidad cambiaba en función de quién daba la cifra: los organizadores dijeron que en La Minerva partieron con un contingente de casi 200,000 personas. Protección Civil de Jalisco, por su parte, no reportó más de 60,000 asistentes.

11 de septiembre de 2016: Afuera del Teatro Degollado –cuyo frontispicio se adorna con la frase “que nunca llegue el rumor de la discordia”–, tuvo lugar una propuesta de matrimonio. Apolo, las nueve musas y quienes pasamos por ahí, fuimos testigos de cómo un chico le pidió a otro que se casara con él.

“Que nunca llegue el rumor de la discriminación”, parecía decir la fachada.

La ciudad de La Minerva

Febrero de 1542: “Señores, el Rey es mi gallo y soy de parecer que nos pasemos al Valle de Atemajac”. Esa es la frase que se le atribuye a Doña Beatriz Hernández, cuyo monumento se encuentra cerca de la Plaza Fundadores. De acuerdo con las crónicas, ella y su esposo, Juan Sánchez de Olea, encabezaron una de las sesenta y tantas familias que se establecieron en la recién fundada Guadalajara.

Famosa por ser “desenvuelta y con pensamiento propio”, seguramente se le describía con recelo, en la época a la que perteneció. La placa que acompaña su escultura (realizada por Ignacio Garibay en 1987), describe su determinación como instrumental en el asentamiento definitivo de la ciudad; según se dice, logró convencer al resto de familias españolas para establecerse en el espacio que hoy ocupa Guadalajara, estando segura de las condiciones favorables que ofrecía el Valle de Atemajac.

Independientemente de la versión romántica de la historia tapatía, la figura de Hernández es una invitación a la reflexión. En la narración que se hace de los procesos históricos, ¿no termina siempre minimizada la participación femenina? Guadalajara se distingue por ser paradigmática.

Contradicciones, la Minerva

Abril de 2017: el año pasado, Guadalajara se volvió parte de una estadística nada honrosa. Según lo reportado por la Universidad de Guadalajara, los feminicidios en Jalisco se incrementaron un 130 por ciento, durante los últimos veinte años. Muchos de los casos de violencia de género, ocurren en la Zona Metropolitana. Apunta el estudio que, “en la mayoría de los casos, las mujeres son asesinadas por sus propias parejas. En muchos de ellos, tienen órdenes de protección que no resultan efectivas porque no hay un seguimiento adecuado”.

Guadalajara también se distingue por sus contradicciones.  La Minerva, símbolo imponente del carácter femenino de la ciudad, es al mismo tiempo la custodia y la testigo silenciada.

Foto: Agencia enfoque

Pura tierra mojada

En Guadalajara, el viento ondea las fotos de los desparecidos que cuelgan de la Glorieta Niños Héroes, con la misma intensidad que transporta el aroma de las tortas ahogadas, por las calles de los mercados. La ciudad representa la contaminación audiovisual que trae consigo el periodo electoral, pero también al hombre que vi llorar en una banca de Chapultepec, hace unas semanas. Sin importarle que lo juzgasen por ello, se atrevió a recordarnos nuestra humanidad. Pese a los tiempos que corren, todavía podemos sentir.

Esta ciudad es el frenesí de consumo en épocas decembrinas, pero también es un niño de ocho años, entrando por primera vez al tianguis navideño que solía estar enfrente de la Casa de Los Perros, allá por el año 2000. Es todos los encuentros que ocurren en el área de llegadas del aeropuerto, cada que el Año Nuevo está cerca.

Siendo hogar de la FIL, tiene casi una vocación renacentista, aunque está perennemente atascada en Mariano Otero y López Mateos, en las horas pico. Pese a sus aspiraciones cosmopolitas, le voltea la cara a los migrantes centroamericanos que transitan por Avenida Inglaterra. Es el Silicon Valley mexicano, que a la vez no encuentra cómo resolver el problema del transporte público, y construye una nueva línea del Tren Ligero, cada cierto número de décadas.

Después de todo, es la ciudad de los claroscuros 

Unas veces, es la rueda de fuego que Shakespeare recuperó de la mitología griega, para relatar el ciclo de castigos que el Rey Lear debió aceptar; otras, es la ciudad al filo de la eternidad, con la que soñaba Gene Roddenberry en el idealismo más universal. En el sentido de Kawabata, es lo bello y también lo triste.

Pero con todo y su naturaleza doble, la ciudad es nuestra. En ella conviven muchas Guadalajaras. Y aunque las lluvias tarden en asomarse, también es la que huele a tierra mojada.

Cristian J. Vargas Díaz es licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad de Guadalajara, e “intrigoso” como consecuencia. Les debe a Ray Bradbury, Juan Rulfo y Thomas Mann su gusto por la literatura y su vejez prematura. Cinéfilo y “seriéfago” enfermizo, sigue aprendiendo a escribir.

 

Bolígrafo    Seguridad

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La muerte de ‘El Mencho’ y el sismo que viene

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El abatimiento del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, ocurrido el domingo 22 de febrero de 2026 durante un operativo militar en Tapalpa, Jalisco representa un hito mayor en la estrategia de seguridad

El abatimiento del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG),
Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, ocurrido el domingo 22 de febrero de 2026 durante un operativo militar en Tapalpa, Jalisco representa un hito mayor en la estrategia de seguridad del Estado mexicano, comparable a golpes pasados contra otros capos históricos. Sin embargo, también inaugura una etapa de alto riesgo e incertidumbre tanto en términos de violencia como de gobernabilidad local y regional. 

Posterior al dispositivo de seguridad que buscaba detener al líder delictivo, grupos delincuenciales respondieron con reacciones violentas en la Zona Metropolitana de Guadalajara y otras regiones de Jalisco, así como en otras entidades: bloqueos de carreteras, quema de vehículos, enfrentamientos armados y otras acciones contra servicios públicos. Esto obligó a autoridades estatales a activar códigos de emergencia y reforzar coordinación con fuerzas federales. 

Es prudente mencionar que la muerte del líder no disminuye automáticamente la violencia; por el contrario, puede intensificarla en el corto plazo debido a la necesidad del grupo criminal de demostrar que sigue operando y no está debilitado.

Organizaciones como el CJNG no dependen de un solo individuo para sobrevivir. Aunque Nemesio Oseguera Cervantes era una figura central, la estructura del cártel es relativamente descentralizada y multifacética, con varios ejecutores regionales, grupos escindidos y brazos operativos. Los bloqueos y quemas de vehículos muestran una estructura con sus engranajes y resortes lubricados, una nómina bien organizada dispuesta a actuar a la luz pública y una correa de transmisión de mando bien entrenada.

En ese sentido, el deceso del líder criminal puede generar al menos tres escenarios de sucesión interna:

1. Un liderazgo fuerte emerge rápidamente. Alguno de sus subordinados o un lugarteniente toma el control y mantiene la disciplina y la red operativa.

2. Fragmentación interna. Tensiones internas, celos, rivalidades o luchas por el poder dan paso a divisiones, generando enfrentamientos entre células del mismo cártel

3. Alianzas temporales con otros grupos criminales.  Formar alianzas o coaliciones para mantener rutas, territorios o, simplemente, influencia frente a organizaciones rivales. 

La muerte del líder formal del grupo delictivo podría producir efectos inmediatos de violencia y reacciones tácticas, seguidos por dinámicas de reacomodo interno y externo que definirán la gobernabilidad en Jalisco. Las líneas de acción posibles van desde una contención rápida hasta la competencia entre cárteles o la captura institucional. Los primeros días y semanas son críticos para contener la violencia y evitar que el vacío de poder se traduzca en fragmentación o en la entrada de nuevos actores. La experiencia reciente en Jalisco muestra reacciones violentas inmediatas tras golpes a liderazgos criminales, con bloqueos y quema de vehículos que afectan movilidad y percepción de seguridad. El escenario más probable es que estaremos ante una fase de competencia interna, con potencial incremento de violencia y debilitamiento de la cohesión criminal en el mediano plazo.

No está de más decir que el aniquilamiento de un capo de esta magnitud fortalece la imagen del Estado mexicano como actor capaz de confrontar a grupos criminales y recuperar espacios de autoridad. No obstante, los episodios violentos como forma de represalia demuestran que las instituciones aún enfrentan límites y retos superlativos para garantizar el orden inmediato. La gobernabilidad local puede verse tensionada si no se acompaña de estrategias integrales más allá de la acción militar.

Para ello será clave promover una coordinación amplia entre ámbitos de gobierno, fortalecimiento de inteligencia y presencia civil —no sólo seguridad— para prevenir cualquier eventualidad producto de los vacíos de poder temporal.

En concreto, estamos ante la posibilidad de una reconfiguración interna del CJNG, con la consiguiente fragmentación violenta localizada. Por ello, se requiere el fortalecimiento de programas sociales y de prevención para contrarrestar el reclutamiento criminal, además de estrategias más amplias de inteligencia y de cooperación internacional.

Si la fragmentación criminal persiste sin control institucional, podría erosionarse aún más la gobernabilidad y la seguridad local. Si las instituciones consolidan su presencia civil y de seguridad, podría abrirse una ventana para reducciones sostenibles de violencia en zonas clave.

Un suceso de la magnitud y resonancia como el abatimiento del líder delictivo abre ventanas de riesgo y de oportunidad. La diferencia entre contención y desorden prolongado dependerá de la coordinación interinstitucional, la capacidad de inteligencia y la respuesta socioeconómica que acompañe las medidas de seguridad. Actuar rápido para proteger a la población y, simultáneamente, fortalecer instituciones y programas de prevención es la vía más sólida para preservar la gobernabilidad en Jalisco.

La liquidación de Oseguera Cervantes puede representar un punto de inflexión en la lucha contra el crimen organizado en México y especialmente en Jalisco. Sin embargo, no garantiza estabilidad automática. En el mejor de los casos, este evento puede catalizar esfuerzos institucionales y sociales hacia una gobernabilidad más robusta; en el peor, podría desatar nuevas dinámicas de violencia y fragmentación criminal. La clave estará en cómo el Estado combine seguridad con políticas sociales y de desarrollo que reduzcan la lógica de poder detrás del crimen organizado a largo plazo. 

Sobre el autor

José de Jesús Gómez Valle es analista político. Profesor Investigador en el CUCSH de la UdeG. Contacta: jose.gomezvalle@gmail.com y en X: @jgomezvalle.

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Los riesgos para la gobernabilidad de Jalisco en 2026

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Los riesgos para la gobernabilidad de Jalisco en 2026

La gobernabilidad se refiere a las formas y procesos en que una autoridad gubernamental toma decisiones de manera eficaz y la medida en que dichas decisiones se traducen en legitimidad. En un ejercicio prospectivo para imaginar los escenarios posibles que impactarían la gobernabilidad de Jalisco en 2026, se torna necesario dejar de mirar “el árbol” del presente y mirar “el bosque” de lo que resta del año.

Estamos en un año pivote: la antesala de la sucesión de 2027 y el escaparate global del Mundial de Fútbol.

Para profundizar en la prospectiva de Jalisco 2026 es necesario pasar del diagnóstico a la evaluación de riesgos específicos. En este análisis, se evalúa la probabilidad de ocurrencia y el impacto de las variables críticas en los indicadores que definen la gobernabilidad y la salud democrática de Jalisco.

A continuación, se presentan los 10 riesgos críticos para la gobernabilidad de Jalisco en 2026, analizados prospectivamente.

Parálisis por “Federalismo punitivo” 

Con un presupuesto donde el 80 por ciento de los ingresos dependen de la Federación, la soberanía política de Jalisco es, en realidad, una negociación contable constante. Probabilidades de que exista tensión entre el Gobierno de Jalisco, emanado del partido Movimiento Ciudadano (MC) y el Gobierno Federal, emanado del partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), podrían generar una relación que pase del retórico intercambio de declaraciones a la asfixia operativa. 

El riesgo es que la Federación retrase deliberadamente flujos financieros o permisos federales (agua, energía, medio ambiente) críticos para obras estatales, buscando debilitar la marca política local rumbo al 2027. La posibilidad de esta tensión impactaría en obras inconclusas y servicios públicos deficientes que la ciudadanía cobraría al gobierno local.

Fragmentación de la Mesa Metropolitana 

El Siapa y la gestión de la basura en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) son focos rojos de deterioro social. La ineficacia en estos servicios básicos es el camino más rápido al descontento ciudadano masivo.

Existe el riesgo de una ruptura en la coordinación técnica entre Guadalajara, Zapopan, Tonalá, Tlajomulco y Tlaquepaque. Al acercarse el año electoral, los alcaldes podrían priorizar agendas políticas individuales sobre la gestión técnica conjunta (seguridad, basura, vialidad), rompiendo el modelo de gobernanza metropolitana. Esto conllevaría crisis operativas en servicios municipales que colapsen la ciudad por sectores.

Obstrucción judicial interna 

Con la reforma judicial federal en marcha, Jalisco enfrenta el desafío de reformar su propio Poder Judicial sin perder autonomía ni caer en la parálisis. Existe un foco de conflictividad política latente entre el Ejecutivo y las fuerzas de oposición en el Congreso. Se debe evitar la “copia acrítica” con el modelo federal y buscar un modelo híbrido que garantice la carrera judicial local para mantener la eficacia decisional.

Podría generarse una resistencia pasiva o “huelga de brazos caídos” dentro del Poder Judicial local ante la implementación de las reformas judiciales. Si los jueces y magistrados locales sienten amenazada su estabilidad por la elección popular de cargos, podrían ralentizar la impartición de justicia. Esto podría acarrear un aumento de la impunidad y parálisis en la resolución de conflictos comerciales y penales.

El “fuego amigo” prematuro 

No deberá descartarse que la carrera por las candidaturas de 2027 se adelante incontrolablemente dentro del partido gobernante. Las facciones internas podrían comenzar a operar unas contra otras, filtrando información dañina o saboteando programas de sus rivales internos dentro del mismo gabinete. Lo cual repercutiría en un gobierno estatal que pierde el foco de gobernar para centrarse en la “grilla” interna, generando vacío de poder.

El factor más peligroso —y el menos visible— suele ser la erosión silenciosa de los “mecanismos de compensación” internos, esos acuerdos informales que permiten que algunas corrientes internas acepten que otra corriente controle las candidaturas sin romper el pacto. Cuando esos mecanismos dejan de funcionar, el conflicto ya no es sólo político, se torna también existencial.

Radicalización de la oposición en el Congreso 

El Congreso del Estado se convertirá en un campo de batalla conforme se acerque 2027. La capacidad del gobernador para construir mayorías será puesta a prueba. Una mayoría opositora podría bloquear el presupuesto de 2027, afectando la estabilidad política. Se corre el riesgo de que la oposición (Morena y aliados) utilice su fuerza legislativa para bloquear sistemáticamente iniciativas clave o el presupuesto de 2027, no por razones técnicas, sino como estrategia de desgaste.

Eso conduciría a una gobernabilidad por decreto o reconducción presupuestal, lo que genera incertidumbre jurídica para proveedores y contratistas, pero principalmente a zonas y sectores que requieren respuestas a problemáticas ingentes.

Politización de la gestión del agua 

A pesar de las inversiones, el Río Santiago sigue siendo una herida abierta. La presión internacional y de derechos humanos aumentará en 2026. Una buena gestión del agua sería un indicador clave de la eficacia de las políticas públicas a largo plazo.

Existe el riesgo de que la escasez de agua en el estiaje de 2026 sea utilizada como arma política. Si falla el suministro en colonias populares, la movilización social puede ser instigada por actores políticos para generar caos y culpar a la administración estatal. Posibles protestas masivas y cortes de vialidades principales afectarían la gobernabilidad urbana.

El “efecto escaparate” del crimen organizado 

El Mundial es una oportunidad de oro, pero también un riesgo logístico. Cualquier episodio de violencia o falla en el transporte durante el evento tendría impacto global. Un éxito en el Mundial refuerza la legitimidad, un fallo la hunde internacionalmente. No se debe descartar el riesgo de que los grupos del crimen organizado aprovechen la visibilidad internacional del Mundial 2026 para enviar mensajes de poder. No necesariamente violencia contra turistas, sino bloqueos, mantas o eventos de alto impacto en la periferia como demostración de control territorial, aludiendo a un poder que ya no es únicamente simbólico.

Hechos de esta índole podrían generar una crisis reputacional global que destruya las narrativas de “Jalisco es México” y “Al estilo Jalisco” y afectar de manera ostensible la inversión extranjera.

El “segundo piso” de la crisis forense y de desaparecidos 

Jalisco llega a 2026 liderando las estadísticas nacionales de desapariciones. El reto no es sólo estadístico, sino de legitimidad gubernamental. Existe una brecha de confianza profunda entre las cifras oficiales y la realidad de los colectivos de búsqueda. La gobernabilidad se erosiona cuando el Estado no puede garantizar el derecho a ser buscado.

El hallazgo de nuevas fosas masivas o la saturación visible del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) en pleno 2026 es un riesgo que no se puede descartar. Si la narrativa oficial choca frontalmente con una realidad inocultable, la legitimidad moral del gobierno se desploma. Un escenario como este puede provocar la radicalización de los colectivos de búsqueda y pérdida total de confianza en las instituciones de seguridad.

Gentrificación y desplazamiento violento 

La Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) vive una crisis de asequibilidad. El desplazamiento de la población local hacia la periferia genera tensiones sociales y problemas de movilidad. El supuesto éxito económico del estado no se está traduciendo en bienestar habitacional para la clase media y para los jóvenes.

Hay un riesgo latente de que el aumento del costo de vida y vivienda en la ZMG, exacerbado por el turismo del Mundial, provoque un estallido social de las clases trabajadoras desplazadas a las periferias sin servicios. Lo que repercutiría en un aumento de delitos patrimoniales en zonas residenciales y polarización de clases (ricos vs. pobres) en el espacio urbano.

Infiltración criminal en policías municipales del interior 

El dominio de grupos del crimen organizado en zonas limítrofes (Altos, Norte y límites con Michoacán/Zacatecas) desafía la soberanía del Estado. Existe el riesgo de una “gobernanza criminal” paralela que sustituya al Estado en la resolución de conflictos locales. Mientras se blinda la Zona Metropolitana para el Mundial, se corre el riesgo de que el crimen organizado consolide su control absoluto sobre las policías municipales de las regiones Altos, Norte y Sureste, creando “zonas de silencio” donde el Estado no existe.

La detención y vinculación del alcalde —y otros funcionarios del Ayuntamiento— del municipio de Tequila por presuntos delitos de violencia organizada y extorsión en días recientes son una muestra fehaciente de una institucionalidad vulnerada y corrompida. El riesgo de que esas conductas se repitan en otros municipios, está latente.

Conclusiones 

El riesgo para Jalisco en 2026 es que la eficacia decisional y la estabilidad se vean sacrificadas en el altar de la conflictividad política. El Mundial actúa como un catalizador: puede ser la plataforma para demostrar una gobernanza de clase mundial o el escenario donde las fracturas sociales y de seguridad se expongan globalmente.

El gobierno deberá priorizar la cohesión institucional (blindar el Gabinete de la fiebre electoral) y la legitimidad (resolver de fondo casos emblemáticos de desaparición) para construir un colchón de confianza que le permita navegar las crisis que inevitablemente surgirán en los otros indicadores.

El mayor riesgo para la gobernabilidad de Jalisco en 2026 no es un colapso súbito, sino una erosión gradual y simultánea. El peligro es que el gobierno estatal sea tan eficiente en la administración de la imagen (mercadotecnia política para el Mundial) que descuide la administración de la realidad (seguridad y servicios en la periferia), creando una olla de presión que podría estallar justo antes de las elecciones de 2027.

En resumen, la gobernabilidad en Jalisco para este 2026 no se jugará en los discursos, sino en la capacidad técnica para resolver crisis humanitarias como la de las personas desaparecidas y la inseguridad, así como las operativas (servicios públicos: transporte, agua, basura), mientras se navega en un mar de polarización política nacional.


Sobre el autor

José de Jesús Gómez Valle es analista político. Profesor Investigador en el CUCSH de la UdeG. Contacta: jose.gomezvalle@gmail.com y en X: @jgomezvalle.

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