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Opinión

La primera infancia también es público

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cristina martínez avendaño opinión

Hemos sido acostumbrados a escuchar que los eventos culturales generalmente son para TODO PÚBLICO o PÚBLICO GENERAL y hasta hace pocos años lo normalizaba como gestora y consumidora de manifestaciones artísticas. 

No fue hasta que mi querida maestra Nubia Macías nos explicó que la generación de contenidos para públicos específicos garantizaba una gran parte del éxito de un proyecto cultural. Compartirnos su trayectoria en FIL — que ya está próximo — y cómo lograba con su equipo reflexionar los múltiples perfiles que visitan la feria y que, sí en común todos tienen los libros, permitía diseñar actividades que fueran atractivas dependiendo más factores que solo el género o la edad.

Ahora yo, mamá de un pequeño de dos años me aparecen muchos algoritmos en las redes sobre contenidos de crianza y demás; como nueva en esto me he dado a la tarea de encontrar actividades atractivas para él y que puedan enriquecer su crecimiento con experiencias que marquen su infancia, como a mí en su momento lo hicieron los museos.

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La metrópoli tapatía, está plagada de eventos con y sin costo para diversos perfiles, algunos de creadores independientes y otros con respaldo de instituciones y que tienen numerosas ediciones como el Festival Papirolas que forma parte de los proyectos artísticos de la Universidad de Guadalajara, este evento por su naturaleza y formato habitó varias ediciones en la expo Guadalajara ya que dura 5 días y actualmente se realiza en el Centro Cultural Universitario (frente a CUCEA).

Papirolas es un magno evento dirigido por Marcela García Batiz y su equipo, que coordinan en un mismo lugar actividades segmentadas desde 0 a 18 años, talleres, espectáculos, exposiciones, pabellones temáticos, concursos, conferencias con invitados especiales donde se capacitan docentes y padres de familia, así como stands de patrocinadores que hacen posible el proyecto.

Este festival es inclusivo, ya que también atiende a infancias que tienen alguna condición intelectual, motora o visual ofreciendo actividades para las minorías.

Tuve la oportunidad de visitar los talleres dirigidos para pequeños de 0 a 5 años donde los usuarios por obvias razones necesitan tener contenidos que capten rápidamente su atención, visitamos los cuatro talleres por la tarde y desde el ingreso al recinto nos unimos a una comparsa de personajes marinos con música en vivo y muchos niños en fila bailando en una fiesta pensada para ellos. 

Los talleres para primera infancia me conmovieron pues la audiencia en esa edad es muy curiosa y se sorprende al estimular sus sentidos, en específico el taller del CUCosta que los invitaba a encontrar entre módulos de arena las diferentes especies que viven en el mar, esto logró que todos los pequeños participantes se divirtieran y los papás observáramos la convivencia en un campo de juego tierno e inocente.

Para cerrar la fiesta diaria el DJ César Cosío amenizó en la plazoleta del CAE con sus mezclas, luces y muchas burbujas en una tarde noche que unió a los adultos con el público infantil a reír, bailar y gozar deseando que Papirolas tenga más ediciones y crezca con nuestros hijos año con año.

Otro evento completamente escénico que tiene 8 años entre el público tapatío es FITPA Festival Internacional de Teatro para los Primeros Años. Que se conforma de una programación donde diversas compañías de teatro se dirigen a los más pequeños, ya sean obras participativas, conciertos o talleres para docentes y papás que priorizan la crianza respetuosa que se basa en el entendimiento profundo de las necesidades emocionales y físicas de los niños, abogando por una conexión emocional sólida entre padres e hijos. 

En este contexto, los eventos culturales para bebés se convierten en un campo de juego perfecto para cultivar esta conexión. Estos eventos están cuidadosamente diseñados para estimular los sentidos y nutrir la creatividad innata de los niños, creando una experiencia compartida que fortalece los lazos familiares desde el principio.

El Festival es encabezado por la artista escénica Susana Romo y su equipo, que presenta en diferentes sedes de la ciudad las actividades, en nuestro caso pudimos comprar boletos para la obra El viaje del río de la compañía de teatro Dulce de Leche, que se llevó a cabo en el Foro de Arte y Cultura. Como papás estábamos expectantes a la reacción de los niños y cómo ellos también tenían cabida a este tipo de manifestaciones culturales pues generalmente en el teatro se guarda silencio y se pone atención (con excepción de formatos participativos). Al ingresar al Foro había un área de juegos con artefactos caseros donde se pudieron entretener mientras nos daban acceso a la sala, sobre el escenario ya había cojines para sentarnos y estar todos en primera fila para gozar de un espectáculo que sobrepaso las expectativas, ya que la música experimental con instrumentos que nunca había visto, creó un ambiente tranquilo, así como las dos artistas que se presentaron danzando y cantando atrajeron la atención de todos para que después de su acto, invitaran a los pequeños a unirse a jugar y tocar flores, tinas de agua con caracoles, conchas, coladores y cucharones que les permitían capturar en ellos los materiales orgánicos.

Fue toda una experiencia mágica pues la representación escénica de un inicio creo el ambiente propicio para que la segunda parte interactiva generara la confianza en el público de admirar elementos simples como flores y agua como algo maravilloso digno de reflexionar en sus formas, colores y suaves aromas que desprendían.

Conmovidos como papás terminó la función y esperamos estar pendientes el siguiente año para otra edición de FITPA ya que, al ser audiencias reducidas, el boletaje es mínimo y se agota rápidamente.

Estos eventos no solo tienen un impacto en las familias individuales, sino también en el tejido social y cultural de Guadalajara en su conjunto. Fomentan una comunidad que valora el arte y la creatividad, y que reconoce la importancia de nutrir el espíritu humano desde la infancia. Además, al promover la crianza respetuosa, se están sentando las bases para una generación futura de individuos compasivos y empáticos, que entienden la importancia de respetar las diferencias y celebrar la diversidad.

En última instancia, los eventos culturales para la primera infancia en Guadalajara no solo ofrecen una experiencia enriquecedora para los más pequeños, sino que también están moldeando el futuro de nuestra ciudad y de nuestra sociedad en su conjunto. Al invertir en estos eventos y en la crianza respetuosa, estamos cultivando una generación de individuos creativos, comprensivos y apasionados que llevarán consigo el amor por el arte y la empatía hacia los demás a medida que avanzan en la vida. En esta semilla del arte y el respeto, encontramos la promesa de un futuro culturalmente rico y emocionalmente conectado para Guadalajara y más allá.

 

 

Sobre la autora
Cristina Martínez Avendaño es licenciada en Diseño para la Comunicación Gráfica por la Universidad Enrique Díaz de León y maestra Gestión y Desarrollo Cultural por la Universidad de Guadalajara.

 

 

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Opinión

La ‘Gestapo del mundo’ 

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La ‘Gestapo del mundo’ escribe Fernando Arango
La "Gestapo del mundo" solo avanza cuando los pueblos olvidan el valor de su propia ley. Foto: Especial.

El escenario geopolítico de 2026 nos sitúa frente a una de las encrucijadas más peligrosas del siglo XXI. La retórica de la administración Trump respecto a la detención de Nicolás Maduro en Venezuela bajo la bandera de «limpieza» y «restauración del orden» no debe leerse como un acto de filantropía internacional, sino como la instauración formal de una Gestapo del mundo: una policía global que no reconoce fronteras, tratados ni la autodeterminación de los pueblos.

Estados Unidos intervino en Venezuela bajo el argumento de erradicar un régimen, estableciendo un precedente jurídico aterrador: la muerte del Estado Soberano. La soberanía no es una concesión graciosa de las potencias, sino la base del orden internacional.

Si el mundo acepta que Washington puede «limpiar» una casa ajena sin mandato de la ONU y por encima de las leyes locales, estamos regresando a una Doctrina Monroe 2.0. Venezuela es hoy el laboratorio de una fórmula que mañana, con cualquier pretexto, se aplicará en el resto del continente.

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Para México, el espejo de Venezuela es una advertencia directa. El argumento del narcotráfico y el fentanilo se ha convertido en el «caballo de Troya» para justificar una intervención en nuestro territorio. Es tentador para muchos ciudadanos, agotados por la violencia, aplaudir la entrada de la «Gestapo del Mundo» para erradicar al crimen organizado.

El argumento es simple pero devastador: «Tu casa está en desorden y el humo me molesta, así que entraré, sacaré a tu familia y yo manejaré tus cuentas». Como juristas, sabemos que el principio de par in parem non habet imperium (entre iguales no hay imperio) es la base de la civilización moderna. Si Donald Trump señala que Estados Unidos se hará cargo de la administración de un país soberano, está borrando de un plumazo décadas de Derecho Internacional. ¿Dónde queda el derecho de un pueblo a equivocarse o a corregir su propio rumbo?

Esta es la pregunta que nos quema las manos: ¿Qué pasaría en México? Los problemas del narcotráfico en nuestro País son una hidra de mil cabezas, un cáncer que ha permeado las instituciones. La tentación de decir «que vengan ellos y nos salven» es el canto de las sirenas para una sociedad agotada por la impunidad.

Sin embargo, como jurista, sostengo que el orden sin soberanía no es paz, es ocupación. Entregar la facultad de ejercer la fuerza pública a una potencia extranjera es abdicar de nuestra identidad y de nuestras instituciones. Si permitimos que «ellos» resuelvan nuestro problema de seguridad, les estamos entregando también el derecho de decidir sobre nuestras leyes, nuestra economía y nuestro futuro. La “Gestapo” no sólo busca criminales; busca el control absoluto del territorio.

Si el orden internacional se reduce a la voluntad del más fuerte de extraer y procesar a líderes extranjeros en cortes domésticas, entonces el sistema de tratados y la propia ONU han quedado obsoletos.

Es imperativo cuestionar nuestra propia identidad. Tenemos 60 millones de mexicanos una nación entera viviendo en el corazón de los Estados Unidos. ¿Cuál es su papel en esta crisis de soberanía?

No podemos seguir siendo una nación de espectadores que solo se reconoce como tal cada 15 de septiembre gritando una independencia de oropel, o cada 12 de diciembre rezando por un milagro ante la Virgen de Guadalupe. El folclore y la fe son pilares de nuestra cultura, pero la soberanía se defiende con agencia política, no con símbolos. Si esa enorme diáspora mexicana no despierta como un sujeto político capaz de influir en las decisiones del imperio, seguirán siendo testigos mudos de la erosión de su patria de origen.

La historia no tendrá misericordia con la generación que, por miedo o comodidad, entregó las llaves de la nación. La «Gestapo del mundo» solo avanza cuando los pueblos olvidan el valor de su propia ley.

México no necesita tutelaje; necesita instituciones sólidas, un Estado de Derecho inquebrantable y una ciudadanía que entienda que la soberanía es el único escudo que nos separa de ser una simple colonia administrativa. La pregunta no es si Trump puede entrar; la pregunta es si nosotros, como mexicanos, estamos dispuestos a dejar de serlo.

Sobre el autor

Fernando Arango Ávila es jurista y académico. Doctor en Ciencias de lo Fiscal, y actualmente cursa un posdoctorado en Derecho. Actualmente, combina su experiencia práctica con su labor investigativa. Escribe: drarango83@gmail.com.

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Gavin Newsom y la ‘nación’ de los 60 millones de mexicanos

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Gavin Newsom y la 'nación' de los 60 millones de mexicanos

El anuncio de las intenciones del gobernador de California, Gavin Newsom, de contender en las próximas elecciones presidenciales de Estados Unidos, marca un punto de inflexión con profundas implicaciones para el electorado de origen mexicano y la redefinición del poder en el país. 

Este movimiento no sólo abre un camino de esperanza para millones de personas y New Mexicans, sino que consolida el liderazgo de un frente político que busca darle voz a la “nación” demográfica y cultural que emerge en el suroeste del país.

Este movimiento se respalda en la masa demográfica de 60 millones de mexicanos en Estados Unidos, una fuerza que, sumada al apoyo de una gran cantidad de mexicanos en México, podría representar una base electoral sin precedentes para Newsom.

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El concepto de “The New Mexicans States of America” no es una propuesta secesionista, sino una etiqueta conceptual para describir una realidad demográfica y cultural irreversible. 

En los estados de Nuevo México, Arizona y California, el poder del soft power mexicano ha gestado una diáspora (comunidad) con millones de personas que, juntas, suman una fuerza monumental entre esos 60 millones de mexicanos en Estados Unidos. 

Esta “nación” latente ha conquistado silenciosamente el tejido social, económico y cultural del país a través de su influencia en la música, la gastronomía, el deporte y el comercio. A pesar de las persecuciones y el trauma generado por el uso del ICE como herramienta de presión demográfica, la cultura se ha convertido en la armadura y el motor de resistencia de esta población.

La conexión geográfica y la herencia común han permitido que California, Nuevo México y Arizona funcionen como un corredor cultural y económico. Esta alianza natural de estados del suroeste se convierte en el epicentro de esta nueva fuerza política. 

Es aquí, en la cuna histórica del territorio mexicano en Estados Unidos, donde la diáspora ha mantenido viva su identidad, demostrando que las fronteras políticas no han logrado contener la unificación cultural. La cristalización de este poder es la respuesta pacífica a cualquier intento de alienación.

El ascenso de líderes como Gavin Newsom y la potencial vicepresidencia de Alex Padilla, es la constatación de que la revolución demográfica ha reescrito el mapa político desde dentro. La “Nación de los New Mexicans” está pasando de ser un poder cultural latente a una fuerza política activa. Al convocar a gobernadores clave y utilizar el soft power mexicano como estrategia, este movimiento busca construir una “barrera azul” de resistencia, transformando la resiliencia cultural en una palanca de poder electoral decisiva para las próximas elecciones presidenciales.

Newsom, al frente de California la cuarta economía mundial, se posiciona como un líder con la experiencia y la frescura necesarias para dirigir a los Estados Unidos. Su gestión como gobernador de California no solo se define por su capacidad para manejar una economía masiva, sino por una serie de logros progresistas que lo proyectan como el principal líder de la oposición a las políticas de la administración Trump.

Logros Clave de Gavin Newsom en California:

Protección de derechos reproductivos y sociales: Newsom ha consagrado protecciones en la Constitución de California para el aborto y las libertades reproductivas. Ha utilizado la autoridad de California para adquirir medicamentos clave y responder a interrupciones del suministro por motivos políticos.

Impulso a la clase trabajadora: Su administración ha impulsado legislaciones históricas para fortalecer a los trabajadores independientes, buscando mejorar las condiciones de vida de los californianos. Su oposición a la abolición de los acuerdos de contratación colectiva lo ha posicionado como un firme defensor de los derechos laborales.

Inversiones sociales masivas: Ha liderado la implementación de programas ambiciosos como el Pre-kínder universal y el financiamiento completo de comidas escolares gratuitas para todos los niños en California. También ha impulsado la expansión de programas de alfabetización y cursos de verano.

Abordando la crisis humanitaria y económica: Pese a las críticas por el alto costo de vida, la administraciónNewsom ha impulsado un enfoque progresista en la lucha contra la falta de vivienda. Más allá de la inversión récord en vivienda, el gobernador ha defendido la implementación de programas sociales innovadores, como el Care Court (Tribunal de Atención), diseñado para brindar tratamiento de salud mental y adicciones a personas sin hogar. Este tipo de políticas sociales complejas y audaces demuestran su disposición a enfrentar los problemas más difíciles del país, lo cual contrasta con las soluciones simplistas y punitivas que a menudo ofrece la oposición.

Resistencia y defensa migratoria: Newsom se ha convertido en una voz influyente a favor de los derechos de los inmigrantes, desafiando públicamente al gobierno federal. Ha movilizado a la Guardia Nacional para asistir en bancos de comida en respuesta a recortes federales y ha criticado duramente el despliegue de militares para tareas migratorias, advirtiendo que los regímenes autoritarios “empiezan por atacar a las personas con menos capacidad de defensa”.

Defensa del comercio transfronterizo y advertencia anti-Aranceles: Ha alertado consistentemente que las promesas de Trump de imponer un arancel del 25% a las importaciones mexicanas infligirían un daño económico devastador a California y a los consumidores. Al defender el libre comercio con México, Newsom protege el sustento de millones de New Mexicans que trabajan en sectores dependientes de este comercio transfronterizo.

El histórico gesto de Newsom al declarar el Día de Fernando Valenzuela el 1 de noviembre, cobra un significado póstumo aún más profundo. Fue una jugada maestra, ya que el 2 de noviembre es el tradicional Día de Muertos, enlazando dos celebraciones con un profundo toque mexicano. 

Este acto de poder político y celebración cultural contrasta directamente con la retórica anti-inmigrante. Al honrar a un ícono que unió a mexicanos a ambos lados de la frontera, Newsom solidifica su apoyo en un electorado mexicano crucial, utilizando este reconocimiento como un acto de diplomacia interna que fortalece los lazos con la comunidad.

La posible postulación de Newsom también catapulta al senador Alex Padilla hijo de padres, uno de Chihuahua y otro de Jalisco, a la posición de potencial vicepresidente de los Estados Unidos. Padilla, quien representa la herencia y la base demográfica de los New Mexicans, podría convertirse en el primer mexicano-estadounidense en ocupar dicho cargo. 

Hipotéticamente, esto lo colocaría como el candidato natural para ser el primer presidente de los Estados Unidos de ascendencia mexicana, un símbolo de la cristalización del poder político de esta población, muy a pesar del trauma que genera la alienación demográfica del presidente Donald Trump.

La juventud y el voto del mañana: El senador Padilla no solo representa la herencia; también encarna la voz de una nueva generación de New Mexicans. Su perfil conecta directamente con el voto joven y la alta tasa de natalidad de la diáspora (comunidad), que garantiza que su influencia política seguirá creciendo. Su posible ascenso a la vicepresidencia enviaría el mensaje de que el futuro de la democracia estadounidense no se definirá en Washington, sino en la energía, la juventud y la demografía del Suroeste.

Para enfrentar la presión del gobierno federal y el uso de ICE como brazo de presión contra las comunidades mexicano-americanas, es indispensable un frente de resistencia o «barrera azul» con el apoyo de gobernadores demócratas clave: Gobernadora Katie Hobbs (Arizona), gobernadora Michelle Lujan Grisham (Nuevo México), gobernadora Tina Kotek (Oregón), gobernador J. B. Pritzker (Illinois), gobernadora Kathy Hochul (Nueva York) y gobernador Bob Ferguson (Washington).

El Pacífico Noroeste (PNW), que incluye a Washington y Oregón, es una región fundamental para el concepto de los New Mexicans, extendiendo su alcance más allá del suroeste tradicional. Contrario a la percepción popular, estados como Washington han experimentado un crecimiento exponencial de la población de origen mexicano, la cual se ha convertido en una fuerza laboral crítica en la agricultura, la tecnología y el comercio. 

El gobernador de Washington, Bob Ferguson, ha demostrado su reconocimiento a esta diáspora (comunidad) al declarar la semana de la herencia mexicana, un gesto que resuena profundamente con el soft power de la comunidad.

Este frente en el PNW es estratégico, pues no solo suma votos, sino que le da a Newsom una base de apoyo que abarca toda la Costa Oeste, desde la frontera con México hasta Canadá. La diáspora (comunidad) mexicana en esta región es un testimonio de la expansión y la diversidad económica de los New Mexicans, que apoyarán a Newsom por sus políticas a favor de los derechos laborales, la protección de los inmigrantes y la defensa de la diversidad cultural. 

El PNW solidifica la narrativa de que el apoyo a Newsom no es un fenómeno local de California, sino un movimiento de alcance nacional.

El Poder de la cultura como arma política: La fuerza de este frente radica en el uso estratégico del soft power mexicano. La resistencia no se limita a decretos. Se ejerce en cada plato de comida, en la música regional y en la popularidad de íconos deportivos. 

El Mundial de 2026 y los juegos olímpicos de Los Ángeles 2028 no serán solo eventos deportivos, sino escaparates globales donde la cultura de los New Mexicans dictará la tendencia, demostrando que aquello que Trump intentó marginar es, de hecho, el capital cultural y económico más vibrante de la nación. Este soft power es la prueba de que, mientras ICE siembra miedo, la cultura siembra influencia y poder. 

El ascenso de Gavin Newsom a la palestra presidencial no es simplemente la historia de un político ambicioso; es la manifestación política de una profunda revolución demográfica y cultural liderada por los New Mexicans.

Sobre el autor

Fernando Arango Ávila es jurista y académico. Doctor en Ciencias de lo Fiscal, y actualmente cursa un posdoctorado en Derecho. Actualmente, combina su experiencia práctica con su labor investigativa. Escribe: drarango83@gmail.com.

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