La alfarera del jaguar, maestra artesana

Juana Gómez Ramírez es de origen tzeltal, maya de Amatenango del Valle, Chiapas y ha impresionado a amantes de la artesanía a nivel nacional e internacional.
“La alfarera del jaguar”, se dio a conocer gracias a su magnífico trabajo que hace al mezclar la alfarería tradicional de su lugar natal y el toque personal de su admiración hacia los jaguares. El resultado sin duda es fasinante.
Sin embargo, no siempre fue así, pues como ella lo relata, a los 9 años cuando cuando comenzó hacer estos «gatitos» su madre estaba en contra de que los realizara y hasta le llegó a romper algunas piezas.
«Mi mamá siempre como que no le gustaba porque como no hay ese trabajo de antes, como que ellos lo que hacían son cosas utilitares y macetas, entonces vieron que yo empecé a trabajar eso como cosas así y mi mamá no quería porque le dice que no más estoy perdiendo el tiempo y no puede vender esa pieza porque nunca lo han visto pero despúes lo logramos lo llevó mi mamá a una ciudad donde me dice mi mamá no creas es que tu trabajo sí se vende mucho hazlo más».
Admite que la razón de sus piezas es la admiración que le tiene a su cultura maya.
«Pues se me ocurrió por la cultura maya, la cultura maya desde los antepasados porque ellos este fueron como un Dios de los mayas, ellos fueron un animal sagrado».
En 2013 fue reconocida por la Fondo Cultural Banamex como una de las grandes artesanas de México, lo que le permitió que su trabajo fuera mejor valorado y sufrir menos del famoso regateo, sin embargo, también no todo es bueno pues advierte que ha sido víctima del plagio.
Aunque la pandemia no le ha presentado una baja en compras de su artesanía lamenta saber que no es así para todos
«Veo que la mayor parte de los artesanos que sí la verdad no tiene cliente pues se quedó muy afectado porque muchos aquí de mi pueblo son debajo recurso».
Desde hace cinco años tiene su propia galería artesanal y su taller en donde enseña a nuevas generaciones esta técnica de barro, con los famosos rostros de jaguares combinados con flores de girasol.
https://www.facebook.com/sikernews/videos/290869605257802
Seis increíbles lugares para conocer en Tlajomulco

¿Quieres aprovechar este puente y darte una escapada sin gastar mucho? Tlajomulco de Zúñiga es tu opción, ya que este municipio es más que las famosas Plazas Outlet.
Tlajomulco tiene una variedad de opciones por conocer y están a tan solo 40 minutos de Guadalajara. Así que puedes llegar en vehículo o en transporte público.
Te compartimos seis lugares que no puedes perderte.
1.- Templo del Hospital
En el Centro de Tlajomulco se puede apreciar el Templo del Hospital o Capilla de Purísima Concepción, cuya edificación comenzó en el año de 1653 y se concluyó en 1788.
Este templo se destaca por su torre separada o torre exenta que se construyó entre 1710 y 1720. Y desde entonces mantiene viva desde hace cuatro siglos el ritual de la Cofradía.

2.- Laguna de Cajititlán
Cajititlán es un poblado para recorrer con calma, primero hay que llegar a desayunar al malecón, donde hay varios puestos de comida tradicional como menudo o taquitos de barbacoa.
En esta laguna se puede realizar un recorrido en lancha, ya que los pescadores locales ofrecen paseos.
Otro atractivo de Cajititlán es la Basílica de los Reyes, en la que se puede apreciar las esculturas de los Reyes Magos, labradas en madera de mezquite en el año de 1857.
La fiesta de los Reyes Magos es una de las más importantes de Jalisco y se celebra cada año del 30 de diciembre al 8 de enero.

3.- Cerro Viejo
Si te gusta la naturaleza, también puedes conocer Cerro Viejo, que es la tercera montaña más elevada de Jalisco y se encuentra entre Tlajomulco y Jocotepec.
Tiene una altitud de dos mil 965 metros y es ideal para el ciclismo de montaña o simplemente para ascenderla.
En 2013, el Gobierno de Jalisco declaró esa montaña como área natural protegida y ahora cuenta con bebederos y una ruta para los turistas.

4.- San Miguel Cuyutlán y Cuexcomatitlán
Si eres de los que prefieren las rutas gastronómicas, San Miguel Cuyutlán tiene su famosa birria. O si te gustan las gorditas, en Cuexcomatitlán encontrarás las más ricas de la zona.
Además Cuexcomatitlán cuenta con una Casa Conventual de Indias que data de 1751 y un hermoso malecón.
Estos poblados con una combinación entre arquitectura, gastronomía y naturaleza con elementos extremadamente sencillos.

5.- San Juan Evangelista
Un pueblo artesanal cargado de historia en el que puedes conocer el templo San Juan Evangelista, de los únicos en Jalisco que aún conservan el campo santo al frente.
En este lugar se encuentra la Plaza de los Artesanos, en la cual podrás encontrar obras elaboradas con la técnica tradicional de barro bruñido.
También aquí se encuentra el molcajete más grande del mundo.

6.- Ruta Franciscana
Esta ruta consiste en visitar un conjunto de conventos, iglesias y hospitales de indios que conserva el municipio de Tlajomulco de Zúñiga y que se construyeron alrededor de los siglos XVII y XVIII por los franciscanos durante la Conquista.
Hoy en día, estos templos conforman un valioso patrimonio histórico cultural.
* San Agustín.
* Capilla del Refugio.
* Santa Cruz de las Flores.
* Capilla de la Santa Cruz.
* Santuario de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción.
* Parroquia de San Antonio de Padua.
* San Juan Evangelista.
* San Lucas Evangelista.
* Templo de los tres reyes.
* Capilla de la Soledad.

La fotografía en su nueva frontera: la mirada desde la IA

Rebeca Saray (Sirves, España, 1983) es una de esas artistas que sabe medir la ola, montarse a ella y sacar lo mejor de esa potencia natural. Fotógrafa, creadora digital y poeta, en sus imágenes vive el don de la intervención, de la ilustración, del fotomontaje.
Asidua visitante de México desde hace 9 años, la fotógrafa originaria de la provincia de Galicia en la Península Ibérica, es conocida por su trabajo de fine-art en el que a través del retoque digital, transforma imágenes fotográficas en ilustraciones de gran fuerza onírica e imaginativa. Ahora, desde hace poco más de un año, explora los territorios de la inteligencia artificial (IA) y la plataforma Midjourney, una tecnología que permite enriquecer con nuevos recursos sus representaciones de la realidad, y a la que aún muchos creadores miran con desconfianza.
“La gente siempre tiene miedo cuando no podemos controlar una situación, lo que hacemos es ponernos a la defensiva, es una actitud muy humana, y es lo que está sucediendo ahora con la inteligencia artificial, muchos artistas están a la defensiva, y en lugar de ver como una herramienta, como un potencial increíble, lo ven como el enemigo. Ya no solo a la inteligencia artificial por sí misma, sino a los que la utilizamos”, dice Saray, quien recuerda que siempre ha acompañado su obra de la mano de los avances técnicos computacionales.

Para la creadora, quien dará dos cursos en Guadalajara a partir de la próxima semana, hay mucha falsa información sobre cómo funciona la IA, sin embargo, debe tomarse como lo que es, un referente o inspiración, como lo pueden ser la música, el cine, la literatura, una pintura o hasta una buena conversación, pero también como una herramienta eficaz para artistas emergentes que no pueden enfrentar elevados costos de producción.
“Al final, su funcionamiento es como cuando tú vas a un museo y disfrutas, yo cuando voy al Museo del Prado y veo las pinturas de Rubens, que me encantan, veo sus paletas de color, su composición, las formas, y cojo todo eso y lo añado a mi trabajo. Al final, todos bebemos de otros artistas, es muy raro una persona que se ponga a crear sin tener un referente”, añade.
Saray comenzó su camino más formal por el arte desde los 19 años, huyendo de casa porque su familia no la apoyaba en sus inquietudes (ella quería estudiar cine). A partir de ahí, establecida en La Coruña, comenzó a editar, como ayudante, en un pequeño estudio y desde el ordenador, bodas, bautizos y primeras comuniones, y en sus espacios libres, hacía ensayos fotográficos y montajes con las imágenes sobrantes. Luego de 3 años trabajando decidió comprarse una cámara propia, una Canon 400D, una de las más barata del mercado entonces, y comenzó a tomar sus propias fotos los fines de semana.

Pronto comenzó a encontrar su voz propia y a darse cuenta que muy pocas personas hacían la técnica que ella practicaba –si acaso un par de propuestas inglesas y una estadounidense– lo que hizo que su trabajo cobrara más relevancia. Así, sus creaciones la llevaron a un pequeño Salón del Cómic en La Coruña, donde vendía ampliaciones y postales de su trabajo, y ahí mismo fue donde le surgió la propuesta para editar un libro, para hacerlo de hecho, tuvo que declararse enferma en el trabajo y viajar a Barcelona durante 4 días a fin de revisar la propuesta, en que a la postre se convertiría en su primer trabajo, Feelings, un compendio de sus foto-pinturas en el que se incluía poesía de su autoría.
Autodidacta al principio, a partir de ahí se percató de que para seguir ese camino profesional debía capacitarse y emigrar, por lo que se mudó a Madrid, donde estudió un curso muy básico de fotografía, –sus ingresos no le daban para un máster–, pero que le permitía usar su estudio para experimentar, mientras, para sostenerse, hacía algunos books para modelos, eso la llevó a comenzar a trabajar en catálogos y editoriales de moda, y posteriormente, a trabajar en una revista de videojuegos, así como tomando retratos a bandas de rock, o acudir a festivales buscando fotografiar a grupos que admiraba como Soundgarden o Black Sabbath.
A la par, seguía trabajando en sus foto-artes y le surgían propuestas para dar talleres o charlas los fines de semana, lo que hizo que su agenda comenzara a explotar, pues su carrera en el fotoperiodismo también había despegado al ser llevada al magazine dominical del diario El Mundo, lo que la convirtió, a los 24 años, en la persona más joven en publicar portadas en dicha revista.

“Ahí exploté psicológicamente tenía que tomar una decisión, o me quedaba con la formación o con eso, no tenía vida y me estaba yendo a pique”, recordó.
Tras nueve meses de retiro en Londres y una vuelta a Madrid, dejo la música, la moda y el ajetreo de las revistas y se enfocó en la formación y a perseguir el sueño de la juventud, estudiar cine y guión, fue ahí haciendo las historias para cortos, donde descubrió que en ellos reflejaba cosas muy personales y lo que encontraba era una sanación a través del arte, lo que la llevó a estudiar astrología, tarot, psicomagia y couching, técnicas que ahora incluye en algunos de sus talleres.

Desnudo, iluminación e IA
En el caso de su visita a la Perla Tapatía, Rebeca Saray estará dando dos cursos, “Desnudo Artístico Fine Art” el domingo 28 de mayo y “Creación con Inteligencia Artificial, Iluminación y Fotomontaje” el fin de semana del 3 y 4 de junio, ambos en Avenida Del Valle 1705 interior 2 en la Colonia Jardines Del Valle.
“Los cursos que suelo hacer aquí son más de fotografía artística, toda la expresión completa, desde la conceptualización, cómo trabajar con el equipo, la parte más emocional, y luego ya toda la parte técnica, que es lo que la gente demanda: parámetros de cámara, temas de iluminación, cómo trabajar con los modelos y la parte de retoque que es lo que la gente percibe desde fuera como mi punto fuerte”, explica.

Mayores informes en:
Curso Creación con IA
https://rebecasaraytuviajeinterior.com/cursosfotografia/cursoiaguadalajara
Curso Desnudo Artístico Fine Art
https://rebecasaraytuviajeinterior.com/cursosfotografia/desdelapielguadalajara
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