La desigualdad urbana entre Shanghái y la Ciudad de México

Recién regresé a México después de pasar un mes de estancia de investigación en China. El objetivo de mi viaje era observar cómo es que lo que normalmente estudio en el contexto de la Ciudad de México -es decir, quiénes tienen acceso a las oportunidades económicas y la prosperidad de la ciudad, quiénes no, y por qué- se desarrolla en las ciudades chinas. Después de pasar dos semanas en Shanghái llegué a la conclusión de que ambas ciudades están produciendo grandes cantidades de desigualdad socioeconómica, pero lo están haciendo a través de diferentes mecanismos y el tipo de desigualdad que se está produciendo no es tan similar.
En el caso de la Ciudad de México, la desigualdad urbana parece que se está produciendo a partir de estratificación social relacionada con la clase y las características raciales. Además, el tipo de desigualdad que se está produciendo se asemeja más a la desigualdad durable teorizada por Charles Tilly (1998). En el caso de Shanghái, la desigualdad parece que se está produciendo a partir de estratificación social relacionada con el estatus ciudadano, pero el tipo de desigualdad que se está produciendo no se asemeja mucho a la que fue teorizada por Tilly. El tipo de desigualdad en Shanghái se parece más a lo que en este texto voy a llamar como desigualdad flotante, es decir, que las poblaciones experimentan por periodos de tiempo delimitados y debido a objetivos específicos.
A continuación, expondré la perspectiva teórica de la comparación, presentaré los casos y discutiré dos lecciones que pueden ser aprendidas a partir de la comparación.

Foto: Shanghái, China
Oportunidades económicas y prosperidad en las ciudades
Las ciudades pueden ser conceptualizadas como colosales fuerzas productivas que crean oportunidades económicas y prosperidad para sus habitantes (Garza, 2013). Esta característica puede explicar por qué tantas personas alrededor del mundo han emigrado hacia las ciudades en búsqueda de mejores perspectivas de vida (Glaeser, 2011). Ya sea a través de participar en el comercio, proveer algún tipo de servicio, vender la fuerza de trabajo en el mercado laboral, inclusive a través de participar en algún sector informal, o a través de cualquier otra actividad económica, todos nos ganamos la vida gracias a las aglomeraciones económicas que sólo son posibles gracias a la ciudad.
Sin embargo, no todos tienen el mismo acceso a las oportunidades económicas, riqueza y prosperidad generadas por las ciudades. Mientras que algunos tienen acceso a capital para iniciar un negocio, otros están marginados de los mercados de capitales. Algunas personas poseen mayores capitales humano y social, lo que les da varios pasos de ventaja sobre el resto de la población. Los mercados laborales están altamente segmentados y solo las personas con la mejor educación pueden aspirar a los empleos mejor pagados. Algunas personas viven cerca de los nodos de la actividad económica o están bien conectados a través de las infraestructuras urbanas, mientras que otras están localizadas muy lejos de la actividad económica o carecen de los medios para tener acceso. Estas y otras características hacen la diferencia en el grado en que las personas tienen acceso a las oportunidades económicas y la prosperidad producidas por las ciudades.
Importantes nodos económicos
Tanto Shanghái como la Ciudad de México son importantes nodos económicos que generan grandes oportunidades para sus habitantes. Desafortunadamente, durante las últimas dos décadas ambas ciudades también han visto un vertiginoso ascenso de los niveles de desigualdad socioeconómica*.
En ambos casos, amplios sectores de la población están siendo excluidos de los empleos mejor pagados y del Estado de bienestar. La interacción de estas dos áreas es importante para el estudio de la desigualdad y las posibilidades de movilidad social. Aquellas personas que carecen de acceso al Estado de bienestar tendrán que satisfacer sus necesidades como educación, salud y vivienda a través del mercado, lo que a su vez tendrá un impacto sobre sus ingresos. Si aunado a ello las personas son orilladas hacia los empleos peor pagados, estar excluidos del Estado de bienestar tendrá un gran impacto sobre sus ingresos reales, lo que a su vez tendrá un impacto negativo en sus posibilidades de movilidad social.
El resultado en ambas ciudades parece ser el mismo -crecientes niveles de desigualdad socioeconómica-. Sin embargo, una comparación más minuciosa nos permite observar que los procesos de exclusión de la ciudad como fuerza productiva en realidad se está llevando a cabo a través de diferentes mecanismos y los resultados no son tan similares.
*Da click en cada ciudad para conocer su caso: Shanghái Ciudad de México

Santa Fe, Ciudad de México. Foto por: Johnny Miller/Thomson Reuters Foundation.
El caso de la Ciudad de México
En la Ciudad de México tener acceso a los empleos mejor pagados y a la red de seguridad social parece depender del esfuerzo individual. Supuestamente, aquellas personas que inviertan en obtener una buena educación o en adquirir habilidades laborales podrán acceder a las credenciales necesarias para obtener cualquier empleo y subir en la escalera de la movilidad social. Cualquier persona, sin importar su lugar de origen en el país. El Estado de bienestar aplica a nivel nacional, así que cada ciudadano mexicano tiene derecho a la misma red de seguridad social sin importar el lugar en el que haya nacido. El único requerimiento para tener acceso a la red de seguridad social es el contar con un trabajo formal. Sin embargo, esta supuesta dinámica del esfuerzo individual en realidad está influenciada por una marcada desigualdad acumulativa, y por discriminación racial y de clase.
La desigualdad acumulativa surge porque los hogares con mayores recursos tienen ventaja sobre los hogares más pobres. Los mercados laborales -en especial aquellos con los trabajos de mayor productividad y mejor pagados- tienden a contratar a las personas con mayores niveles de educación. Y son precisamente los hogares que ya contaban con buenos recursos económicos los que pueden proveer una mejor educación a sus integrantes. El acceso al sistema de educación pública es gratuito y está garantizado a cada ciudadano mexicano, incluso hasta la educación terciaria. Sin embargo, el sistema de educación pública en México tiene una muy bien ganada reputación de brindar una educación de baja calidad. Aquellos hogares con suficientes recursos económicos optarán por enviar a sus integrantes a escuelas privadas, incluyendo universidades privadas. Esta dinámica produce una desventaja acumulativa para los hogares más pobres y una ventaja acumulativa para los hogares con mayores recursos económicos.
Foto: Gobierno CDMX.
Discriminación existente
La discriminación racial y de clase surge de un severo -y muchas veces negado- sesgo de los empleadores al momento de contratar. Aquellas personas con títulos de universidades privadas son favorecidas por encima de los egresados de las universidades públicas. El tener las conexiones adecuadas juega un papel fundamental para conseguir los mejores empleos, y aquellos que asistieron a universidades privadas están mejor conectados con las gerencias de las empresas. Un estudio reciente del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) ha visibilizado la terrible pigmentocracia que existe en México. El estudio del INEGI demuestra cómo es que las personas de tez más clara tienden a tener mayores niveles educativos y empleos mejor pagados, mientras que las personas de piel más morena tienden a tener menos educación y son peor pagados.
Como resultado, en el caso de la Ciudad de México los hogares con mayores recursos tienden a tener ventaja para acceder a los empleos formales y con ello a la cobertura de la red de seguridad social. Por el contrario, los hogares pobres enfrentan dificultades para acceder a los empleos formales y a la red de seguridad social.

Mercado callejero en la provincia de Yangpu, Shanghai. Foto por David López García.
El caso de Shanghái
En Shanghái tener acceso a los empleos mejor pagados y a la red de seguridad social parecen dos arenas completamente diferentes, pero están considerablemente interrelacionadas. Por un lado, el tener acceso a los empleos mejor pagados parece estar en función de tener una buena educación. Por otro lado, el tener acceso al estado de bienestar y la red de seguridad social depende de tener un hukou** local, es decir, de contar con el estatus ciudadano de residente de la ciudad. Estas dos dimensiones interactúan para otorgar una ventaja a los residentes con hukou local de Shanghái para obtener los empleos de mayor productividad y mejor pagados. Por el contrario, estos factores obligan a la gran mayoría de trabajadores migrantes -que carecen de un hukou local de Shanghái- a trabajar en los sectores de baja productividad y con los peores salarios.
El mercado laboral de Shanghái está ligeramente más abierto a los trabajadores migrantes que el sistema de seguridad social. Mientras que algunos empleadores reservan sus empleos para las personas con hukou local, otros están abiertos a contratar migrantes.
Combinación compleja
Esta combinación es muy compleja. Por ejemplo, aprendí que la empresa estatal que administra el sistema de metro de Shanghái está dispuesta para migrantes con altos niveles de educación en las posiciones de ingeniería o de mantenimiento, pero que reservan los trabajos que no requieren altos niveles de educación ni de habilidades -como ser vigilante o atender a los pasajeros en una estación- para personas con hukou local. Como resultado, los migrantes con altos niveles de educación tienen una oportunidad de obtener empleos formales bien pagados, mientras que los migrantes sin educación y sin habilidades laborales se ven forzados a tomar trabajos mal pagados que ningún residente local estaría dispuesto a hacer, e inclusive en el sector informal de la economía.

Foto: Wikimedia.
No se traduce en trabajo
Sin embargo, el tener acceso a un trabajo formal -como en el caso de la Ciudad de México- no se traduce en automático en tener acceso a la red de seguridad social de la ciudad. Esto es problemático porque la gran mayoría de los trabajadores migrantes no tienen derecho a recibir servicios de salud, seguro de desempleo, subsidio para vivienda, o un espacio para sus hijos en las escuelas públicas, y por lo tanto tienen que pagar por todos estos servicios en el mercado.
Como consecuencia, la gran mayoría de los trabajadores migrantes en Shanghái renta un pequeño cuarto en condiciones no optimas para vivir, envían a sus hijos de vuelta a sus lugares de origen para asistir a la escuela pública, y regresan a sus provincias de origen una vez que han alcanzado la edad para el retiro. Solo los migrantes con educación de alta calidad que consiguen un trabajo altamente remunerado en el sector formal tienen una oportunidad de cambiar su hukou para tener un registro local de la ciudad.
¿Educación de calidad?
Pero al mismo tiempo, el tener una educación de alta calidad también es un área de desventaja acumulativa para la población que carece de hukou local. Debido a que la única opción de los migrantes para mandar a sus hijos al liceo en la ciudad es inscribirlos en escuelas privadas, tienden a mandar a sus hijos a sus provincias de origen para que puedan asistir a la escuela pública. A estos niños en China se les conoce como “los dejados de lado” -en inglés se les conoce como los left behind-.
La brecha entre el desempeño académico de los niños dejados de lado y los niños de la ciudad es un tema que ha acaparado una considerable atención por parte de los académicos en China. Dada esta brecha en el desempeño educativo, los jóvenes de las grandes ciudades tienden a obtener mejores resultados en el gaokao -el examen nacional para entrar a las universidades- y obtienen los mejores espacios en las principales universidades. Este fenómeno refuerza los patrones de desigualdad socioeconómica a través de la siguiente lógica: si es cierto que los jóvenes con hukou local de Shanghái está obteniendo la mejor educación, y si es cierto que las personas con la mejor educación están obteniendo los empleos de mayor productividad y mejor pagados, entonces los jóvenes con hukou local de Shanghái están obteniendo los empleos de mayor productividad y mejor pagados.
**El hukou es el sistema de registro de viviendas chino.

Foto: Gobierno CDMX.
Pero hay una diferencia importante
Hay una diferencia entre Shanghái y la Ciudad de México que puede estar teniendo un rol importante en la definición de los resultados finales. En México, el régimen del Estado de bienestar aplica para todo el territorio nacional y sin hacer ninguna distinción entre el lugar de nacimiento de las personas. Así, aquellos que carecen de un empleo formal estarán siempre excluidos del sistema de sistema de seguridad social sin importar el lugar en el que hayan nacido ni su lugar de residencia. En el caso de China, dado que cada provincia tiene autonomía para diseñar su propio Estado de bienestar, y que las personas que son migrantes en una ciudad en realidad sí tienen una hukou local de algún lugar, los migrantes de todos modos conservan el derecho a ser parte del sistema de seguridad social en sus provincias de origen.
Esta característica parece estar teniendo una influencia sobre los patrones de migración en Shanghái e incluso en China. Los migrantes rurales tienden a moverse hacia las grandes ciudades durante su mejor edad para trabajar, e invierten lo que ganan en las ciudades en construir activos en sus lugares de origen. Una vez que alcanzan una edad en la que ya no pueden trabajar, los migrantes se regresan a las provincias en las que sí tienen el hukou local y disfrutan de un buen retiro porque cuentan con el ingreso que les proporcionan sus activos y reciben la red de seguridad social a la que sí tienen derecho.
Más migración
Los trabajadores migrantes dejarán Shanghái en algún momento, pero nuevas olas de trabajadores migrantes jóvenes se moverán a la ciudad. Eventualmente, algunos de estos nuevos migrantes lograrán cambiar su hukou a un registro local de Shanghái, pero sólo en algunos casos aislados. La gran mayoría mandará a sus hijos a vivir con sus abuelos en sus pueblos de origen para asistir a la escuela pública y se regresarán a sus lugares de origen una vez que alcancen una edad para retirarse. Este ciclo se repetirá por generaciones.

Foto: Tec Monterrey.
¿Qué podemos aprender de la comparación?
Hay por lo menos dos lecciones que se pueden aprender de esta comparación. La primera es que los mecanismos a través de los cuáles se está produciendo la desigualdad en ambas ciudades son bastante diferentes. La segunda es que los tipos de desigualdad que se están produciendo no son tan similares como uno podría pensar. Ambas ciudades están produciendo altos niveles de desigualdad. Sin embargo, en el caso de Shanghái la desigualdad parece ser un fenómeno que las personas viven de forma temporal, mientas que en el caso de la Ciudad de México la desigualdad que se está produciendo es más duradera.
En lo que respecta a los mecanismos, la desigualdad en la Ciudad de México parece estar más relacionada con desigualdad acumulativa debido a estratificación social de raza y clase. Aquellas personas con acceso a una educación en universidades privadas, conexiones sociales y un tono de piel más claro tienen a subir más alto en la escalera de la movilidad social.
En el caso de Shanghái, los mecanismos están más relacionados con desigualdad acumulativa debido a estratificación social por estatus ciudadano. Aunado a tener derecho a la red de seguridad social de la ciudad, las personas con una hukou local de Shanghái tienden a tener una educación de mejor calidad y por lo tanto obtienen los trabajos de mayor productividad y mejor pagados. En ambas ciudades, estos mecanismos trabajan para incluir a ciertos sectores de la población en la riqueza y prosperidad de la ciudad mientras excluyen a otros.

Foto: Wikimedia.
Más desigualdad
En lo que respecta al tipo de desigualdad que se está produciendo -y a pesar de que ambas ciudades están generando cada vez más desigualdad-, los efectos de esta desigualdad en la vida de una habitante de la Ciudad de México tienden a ser más permanente, mientras que los efectos en Shanghái parecen más temporales.
Por un lado, la desigualdad que se está produciendo en la Ciudad de México se parece más a lo que Charles Tilly (1998) llamó desigualdad duradera. Tilly se estaba refiriendo al tipo de desigualdad que se traspasa en un hogar de una generación a otra, por lo que tiende a permanecer a lo largo del tiempo. Con su efecto acumulativo, los hogares pobres en la Ciudad de México sufrirán los efectos de la desigualdad permanentemente, reproduciendo los mismos patrones de desventaja y pobreza por generaciones.
Por otro lado, la desigualdad que se está produciendo en Shanghái puede ser pensada como temporal. Esto debido a que las poblaciones migrantes sufren los efectos de la desigualdad mientras se encuentran trabajando en la ciudad sin contar con un hukou local, pero dejarán de sufrir sus efectos cuando regresen a sus provincias de origen.
Este tipo de desigualdad es diferente que la desigualdad duradera teorizada por Tilly. Así, la desigualdad urbana en Shanghái puede ser llamada desigualdad flotante. Se sabe que la brecha de desigualdad entre la China rural y la urbana está creciendo cada vez más. Pero también es probable que los niveles de desigualdad al interior de las zonas urbanas y de las zonas rurales sean más altos en el caso de las zonas urbanas. Esto significaría que, una vez que los trabajadores migrantes regresan a sus lugares de origen, puede ser que vivan en sociedades más equitativas.
Ambos tipos de desigualdad
Este análisis no quiere decir que estoy tomando una posición filosófica a favor de la desigualdad flotante. Hasta este momento tengo muy pocas piezas de este rompecabezas como para hacer un juicio sensato. Este análisis es solo para resaltar que ambos tipos de desigualdad son diferentes, y que a lo que aquí me estoy refiriendo como desigualdad flotante debe de ser estudiado con mayor cuidado.
*David López García es Coordinador del Laboratorio de Innovación Democrática (LID).
¿Qué hacemos con el SIAPA? Parte 3

Tras haber revisado en las entregas anteriores la anemia financiera y la esclerosis institucional operativa del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), toca ahora hablar de lo que realmente importa: la reconstrucción. Pero antes de sacar la calculadora y el vernier, nos toca mirarnos al espejo como sociedad.
1. Descolonizar el grifo: Más allá del fetiche de la tubería
Durante décadas, en el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) hemos asumido que la gestión del agua sea un “asunto de ingenieros”. Con el respeto que merece la disciplina, pero la gestión hidrosanitaria ha sido colonizada por una visión puramente física que reduce el ciclo del agua a un sistema de presiones, análisis químicos, válvulas y diámetros. Hemos olvidado que el agua no fluye solo por tubos, sino por realidades sociales, marcos jurídicos, vulnerabilidades de salud y equilibrios ecosistémicos.
Es urgente descolonizar el conocimiento hidrosanitario. Necesitamos sentar a la mesa no solo al que sabe de hidráulica o saneamiento, sino al economista que entiende de elasticidad de la demanda, al sociólogo que comprende la segregación urbana, al abogado que defiende el derecho humano al agua y, sobre todo, al ciudadano que recibe el “chocolate” líquido en su casa.
En el bréte mexicano de “querer ser siempre el niño en el bautizo, el novio en la boda y el muerto en el entierro”, nos hemos olvidado de que la construcción conjunta no es un concurso de egos; en este caso, es nuestra balsa de salvamento.
Si no somos capaces de generar consensos y evitar protagonismos estériles, seguiremos ahogándonos en un vaso de agua… sucia. La solución debe ser multidimensional o no será.
2. La arquitectura de la solución: Orientarse a resultados.
Para aquellos que creen que la administración pública es solo “imaginarse en el futuro”, “echarle ganas” o peor, salir en videos, permítanme ejemplificar un ejercicio de Cadena de Valor Público aplicado a la potabilización, ese proceso místico que el SIAPA parece haber olvidado en algún cajón de la colonia moderna.
A. El diagnóstico del lodo
La problemática es clara: Agua con parámetros de turbiedad y presencia de metales fuera de norma en puntos críticos de la red. Las causas no son “el destino” o “el crecimiento urbano”; son el desdén del diseño institucional y su operación: la obsolescencia o caducidad de las plantas potabilizadoras —como Miravalle—, la falta de mantenimiento en los sedimentadores y una red de distribución que parece colador romano.
B. La solución lógica
No se trata de comprar más cloro, sino de atacar las causas: sustitución de tecnologías para el retiro de metales, modernización tecnológica de las plantas y sectorización de la red para evitar la recontaminación.
C. La Cadena de Valor (El “cómo” sin cuentos)
1. Objetivo de resultado (Propósito): Los usuarios del AMG reciben agua que cumple con la NOM-127-SSA1-1994 (o su actualización) directamente en sus grifos.
Riesgo externo: El estrés hídrico extremo que altere la calidad química de las fuentes superficiales (Chapala/Calderón) o profundas (a mayor profundidad, más contaminación geogénica).
2. Objetivos de producto (Componentes): Plantas separadoras de contaminantes químicos y metales, instaladas; potabilizadoras rehabilitadas y sistemas de filtración avanzada operando al 100%.
3. Objetivos de proceso (Actividades): Licitación transparente de tecnologías, mantenimiento preventivo de lechos filtrantes y dosificación automatizada de reactivos.
D. El tablero de control (M&E)
Para que no nos den “atole con el dedo”, necesitamos indicadores de verdad:
Indicador de resultado: IR = [(Muestras dentro de norma) / (Total de muestras en domicilio) × 100]. Fuente: Auditorías externas aleatorias (no las del propio SIAPA).
Indicador de producto: IP = [(Caudal potabilizado bajo norma) / (Caudal de entrada) × 100]. Fuente: Registros de supervisión de producto, al salir de la planta y al ingreso al predio.
Indicador de proceso: IPr = [(Número de datos de verificación aleatoria de proceso de mantenimiento preventivo con cumplimiento / Número total de datos de verificación aleatoria de proceso de mantenimiento preventivo) × 100].
3. ¿Privatizar? El espejismo de la eficiencia empresarial
Aquí es donde el debate se pone picante. Existe una pulsión casi erótica en ciertos sectores por privatizarlo todo, bajo la premisa de que “el gobierno es inepto por naturaleza”. Pero cuidado, la historia de México está llena de instituciones diseñadas deliberadamente para fallar, creando el caldo de cultivo perfecto para la “salvación” privada, que suele ser más cara y menos santa.
El SIAPA es un monopolio natural. Sea público o privado, usted no puede elegir que otra empresa le ponga un tubo diferente en su casa. Por ello, el problema no es la propiedad, sino el arbitraje. La variable crítica no es quién opera, sino cómo se regula, supervisa y sanciona.
El espejo de Aguascalientes (Veolia 1993-2023)
Para quienes suspiran por una concesión privada, miremos el caso documentado por el ITESM (2012). Tras 30 años de concesión a Veolia, una empresa internacional “experta” en agua, los resultados son una bofetada a la lógica del libre mercado:
Problemas estructurales:
1. Especulación vs. realidad: Se planeó y permitieron crecer la ciudad con criterios inmobiliarios mientras se sobreexplotaba la escasa agua subterránea.
2. Contratos leoninos: Un título de concesión que no sancionaba el incumplimiento y protegía solo a la empresa.
3. Autoridad omisa: La CCAPAMA (el regulador municipal) terminó siendo un espectador decorativo de los abusos empresariales.
La numeralia del desastre:
Asimetría obscena: La autoridad cargaba con el 89% de la responsabilidad, pero la empresa se quedaba con el 98% de los ingresos. ¡El negocio soñado!
Eficiencia global de risa: Apenas el 30%. Es decir, de cada 10 litros, 7 se perdían entre fugas y mala cobranza.
El robo del tiempo: Se practicaban retrasos voluntarios en la impresión de recibos para cobrar el agua con tarifas indexadas (más caras) meses después del consumo real.
Salud en riesgo: El agua distribuida incumplía la norma de salud por contaminación geogénica (arsénico y flúor).
Conclusión: El balón está en nuestra cancha
Privatizar no es la respuesta; es solo cambiar de amo en un sistema que carece de látigo (arbitraje). La solución estructural para el SIAPA requiere tres pilares: diseño lógico multidimensional, arbitraje externo estricto y un esquema de asignación de recursos que priorice la equidad, no el beneficio político del gobernante en turno.
Como tapatíos, el reto es mayúsculo. ¿Podremos soltar ese “pequeño marranito exigente” del ego y exigir que el SIAPA deje de ser la “caja chica” (o grande) de la política estatal? ¿Podremos descolonizar nuestra mente y entender que el agua es un derecho, no una mercancía ni un botín electoral?
El comienzo de la solución no está en un nuevo director, ni en “la danza de los millones”, ni en una concesión milagrosa; pasa por enfrentar nuestros propios demonios como sociedad: la fragmentación, la desconfianza, la tentación del atajo y dejar de ser espectadores de nuestro propio desabasto. Si seguimos permitiendo que la gestión del agua sea un secreto de Estado entre ingenieros y políticos, lo único que tendremos garantizado en el futuro será sed… y una cuenta muy alta por pagar.
Es hora de actuar. Por el agua, por la ciudad, por nuestros hijos.
Sobre el autor
Sergio E. Gómez Partida es consultor en evaluación, gestión para resultados y planificación en sectores público y privado. Información de contacto: sgpartida@gmail.com; en X: @SergioGmezP
El trimestre más turbulento de Lemus

El primer trimestre de 2026 resultó ser el periodo más turbulento del gobierno de Pablo Lemus Navarro desde su toma de posesión en diciembre de 2024. Tres grandes crisis concentraron la presión sobre el Ejecutivo estatal: el llamado “tarifazo” al transporte público, que detonó semanas de movilizaciones; el abatimiento de Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el 22 de febrero en Tapalpa, con la subsecuente ola de represalias violentas; y, al cierre del trimestre, una crisis hídrica que afectó a cientos de colonias del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG).
El telón de fondo de los tres episodios es el Mundial de Fútbol 2026, que convierte a Jalisco en escaparate internacional y eleva exponencialmente los costos políticos de cualquier percepción de desequilibrios.
Eficacia decisional. La eficacia decisional del gobierno de Lemus durante este trimestre exhibe un patrón recurrente: decisiones iniciales polémicas seguidas de rectificaciones bajo presión social. El caso paradigmático es el llamado “tarifazo”. A partir del 1 de abril de 2026, el pasaje del transporte público estaba previsto para pasar de 9.50 a 14 pesos, lo que representaría un aumento del 47.37 por ciento. El esquema era técnicamente discutible: el Gobernador presentó una opción para pagar 11 pesos mediante una tarjeta de débito de una financiera amonestada por la Comisión Nacional Bancaria y Valores (CNBV), a la que el Gobierno Estatal pagaría 5.45 pesos mensuales por cada tarjeta activa.
Tras semanas de presión ciudadana y legislativa, Lemus acabó cediendo de forma considerable. El Gobierno de Jalisco canceló el aumento de 14 pesos en la tarifa del transporte público, y anunció que el pasaje se mantendría en 11 pesos a partir del 1 de abril, sin importar el método de pago. La rectificación evitó una escalada mayor, pero el costo político fue alto: el gobierno abandonó su postura inicial ante la presión, lo que debilita su capacidad de anticipación y diseño de política pública.
El episodio del Siapa repitió el patrón. En medio de la crisis por la mala calidad del agua potable, el Gobernador de Jalisco anunció la destitución del director del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (Siapa), Antonio Juárez Trueba. La decisión fue reactiva: la destitución ocurrió horas después de que colectivos, académicos y vecinos exigieran una alerta sanitaria y el relevo del funcionario.
Legitimidad política. La legitimidad de origen de Lemus es sólida (a pesar de recursos legales y protestas opositoras los tribunales reconocieron su triunfo) y mantiene niveles de aprobación razonables según lo reportan diversos medios de comunicación. Sin embargo, la legitimidad del ejercicio de gobierno durante este trimestre sufrió erosión en al menos tres frentes.
En el flanco del transporte, la movilización popular fue sostenida e intensa. Las protestas contra el aumento de la tarifa del transporte público y la obligatoriedad de usar una tarjeta de débito de una financiera privada, continuaron con la séptima marcha en enero con consignas como en contra de la decisión gubernamental.
La legitimidad del esquema fue cuestionada adicionalmente por los tribunales. El Séptimo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa otorgó una suspensión provisional a 35 estudiantes, determinando que el subsidio al transporte no puede condicionarse a la entrega obligatoria de datos personales a una empresa privada.
En el terreno legislativo, el conflicto con bancadas de oposición generó fricciones de legitimidad. Los grupos parlamentarios de Morena, Hagamos y Futuro acusaron al Gobernador Pablo Lemus de desinformación, al señalar que el dictamen sobre identidad de género aprobado por el Congreso no autorizaba ni promovía cambios de sexo, y que ni el Congreso ni el Gobernador tienen facultades para cuestionar la vigencia de derechos humanos reconocidos por México en tratados internacionales.
Un episodio adicional que dañó su imagen fue la detención de estudiantes manifestantes, a quienes Lemus acabó liberando. El Gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, liberó a los cuatro estudiantes detenidos por realizar pintas en Palacio de Gobierno y la Catedral durante una manifestación contra la tarifa del transporte público, acusando que los jóvenes fueron “azuzados” por actores políticos de la oposición. La justificación fue percibida por organizaciones civiles como politización de un hecho represivo: más de 50 colectivos y organismos defensores de derechos humanos, entre ellos Amnistía Internacional, calificaron la actuación policial como una grave violación a las garantías individuales.
Cohesión institucional. La relación entre el Ejecutivo y el Legislativo estatal es el punto más frágil de la gobernabilidad de Lemus. El Gobernador gobierna sin mayoría propia: Movimiento Ciudadano sólo logró ganar en cuatro distritos concentrados en el AMG, mientras que la coalición de los partidos PRI, PAN y PRD ganó tres escaños en el Poder Legislativo. Esta situación de no contar con una bancada legislativa robusta se ha traducido en fricciones sistemáticas. El propio Lemus ha descrito el escenario en términos de confrontación.
Un episodio que ilustra la ruptura Ejecutivo-Legislativo es el conflicto en Bolaños. En el municipio de Bolaños existe una situación de conflicto entre mestizos y miembros de la etnia wixárika, a raíz de que se aprobó en el Congreso de Jalisco un cambio de régimen de gobierno por uno de usos y costumbres. Esto provocó el cierre de carreteras y el derribo de una escultura icónica, lo que mantiene el clima de confrontación, que a decir del Gobernador Lemus, les fue advertido a los legisladores, pero lo ignoraron.
La relación con el Gobierno Federal es ambivalente: cordial en lo personal con la presidenta Sheinbaum, pero tensa en lo presupuestal. Lemus ha denunciado en entrevistas que dependencias federales castigan a Jalisco por ser un estado de oposición. Por otro lado, el nombramiento del nuevo director del Siapa por criterios de lealtad personal generó cuestionamientos sobre el criterio técnico frente al político en las designaciones del gabinete.
Estabilidad política. Este es el indicador que registró la mayor caída en el trimestre. El abatimiento de “El Mencho” el 22 de febrero de 2026 fue el acontecimiento más disruptivo para la estabilidad política y el orden público en Jalisco en años recientes. El epicentro fue Jalisco. En Guadalajara, hubo más de 30 puntos de bloqueos y enfrentamientos en toda el AMG. La reacción violenta del CJNG incluyó bloqueos, incendios y tiroteos.
En materia electoral, el Partido del Trabajo lanzó amenazas de impulsar una revocación de mandato contra Lemus a raíz del tarifazo, aunque sin concreción formal durante el trimestre. El trimestre estuvo marcado por un nivel de conflictividad sociopolítica inusualmente alto para Jalisco, con múltiples frentes abiertos de forma simultánea.
El conflicto por el incremento a las tarifas del transporte público fue el más sostenido. Desde principios de enero se registraron protestas prácticamente cada semana, La conflictividad fue multifactorial: partidos de oposición, colectivos estudiantiles, estudiantes mediante amparos, y el propio Congreso del Estado mediante exhortos formales al Ejecutivo. A este conflicto se sumó en enero el choque legislativo en torno a la ley de identidad de género, con acusaciones de desinformación cruzadas entre el Gobernador y las bancadas parlamentarias opositoras.
El episodio de Bolaños al cierre del trimestre añadió una dimensión étnica y territorial a la conflictividad. El municipio de Bolaños registra una situación de conflicto entre mestizos y miembros de la etnia wixárika, con cierre de carreteras. El Gobernador, visiblemente irritado, responsabilizó a los legisladores: “Si ellos tomaron esa decisión, que vayan a dialogar entre las partes también, a explicarle a la ciudadanía de Bolaños por qué tomaron esa decisión. Los quiero ver allá, no encerraditos en el Poder Legislativo”.
Desde un análisis de gobernabilidad, la simultaneidad de estos frentes conflictivos —transporte, seguridad, agua, identidad de género, conflicto étnico— indica una capacidad de gestión institucional desbordada, incapaz de contener la conflictividad dentro de los canales institucionales ordinarios.
Deterioro social y episodios violentos. Este indicador registra la lectura más preocupante del trimestre, determinada por la convergencia de tres crisis de naturaleza distinta.
Violencia organizada. Antes del 22 de febrero, el trimestre mostraba avances genuinos en seguridad. El promedio diario de homicidio doloso, según cifras oficiales, en la entidad se redujo 47% entre septiembre de 2024 y enero de 2026, al pasar de 4.80 a 2.55 casos diarios, siendo enero de 2026 el mes con la incidencia más baja de homicidios en los últimos 11 años. Sin embargo, el abatimiento de “El Mencho” trastocó este panorama. En marzo, Jalisco registró 59 homicidios, aunque dentro de la media regional.
Crisis del agua. El deterioro en la calidad del agua durante marzo representó una crisis sanitaria de gran impacto. En diversas zonas de Guadalajara y Zapopan, el agua que llegaba a los hogares presentó coloración, mal olor y presencia de sedimentos. Al menos 176 colonias fueron reconocidas como afectadas, aunque registros independientes elevaban la cifra a más de 450.
Crisis de personas desaparecidas. Jalisco mantiene una de las crisis humanitarias más agudas del país en materia de personas desaparecidas. Jalisco está entre los que registran el mayor número de personas desaparecidas, con 12,500 casos documentados. Esta crisis adquirió una dimensión política específica en el trimestre, cuando familias de desaparecidos denunciaron intentos de retirar carteles de búsqueda de cara al Mundial. Las familias que colocan los volantes para buscar a sus seres queridos dicen que enfrentan intentos del gobierno por borrar esos rostros de cara al Mundial.
Conclusiones
El primer trimestre de 2026 deja a Pablo Lemus Navarro en una posición de equilibrio precario: no hay síntomas de ingobernabilidad aguda, pero sí un patrón de gobierno reactivo que responde a las crisis cuando ya están desbordadas, en lugar de anticiparlas. La rectificación del tarifazo fue políticamente necesaria, pero reflejó una decisión inicial mal calibrada. La destitución del director del Siapa fue oportuna, pero ocurrió tras semanas de protestas.
El rasgo más preocupante desde una perspectiva de gobernabilidad no es ninguna crisis en particular, sino su simultaneidad y su naturaleza estructural: el transporte, el agua y los desaparecidos son problemas sistémicos que no se resuelven con cambios de director ni con decretos tarifarios corregidos. El Mundial de Fútbol 2026, que inicia en junio, opera como catalizador dual: obliga a acelerar soluciones de fachada al tiempo que expone ante el mundo las fisuras del modelo de gobierno “al estilo Jalisco”.
Sobre el autor
José de Jesús Gómez Valle es analista político. Profesor Investigador en el CUCSH de la UdeG. Contacta: jose.gomezvalle@gmail.com y en X: @jgomezvalle.












