La desigualdad urbana entre Shanghái y la Ciudad de México

Recién regresé a México después de pasar un mes de estancia de investigación en China. El objetivo de mi viaje era observar cómo es que lo que normalmente estudio en el contexto de la Ciudad de México -es decir, quiénes tienen acceso a las oportunidades económicas y la prosperidad de la ciudad, quiénes no, y por qué- se desarrolla en las ciudades chinas. Después de pasar dos semanas en Shanghái llegué a la conclusión de que ambas ciudades están produciendo grandes cantidades de desigualdad socioeconómica, pero lo están haciendo a través de diferentes mecanismos y el tipo de desigualdad que se está produciendo no es tan similar.
En el caso de la Ciudad de México, la desigualdad urbana parece que se está produciendo a partir de estratificación social relacionada con la clase y las características raciales. Además, el tipo de desigualdad que se está produciendo se asemeja más a la desigualdad durable teorizada por Charles Tilly (1998). En el caso de Shanghái, la desigualdad parece que se está produciendo a partir de estratificación social relacionada con el estatus ciudadano, pero el tipo de desigualdad que se está produciendo no se asemeja mucho a la que fue teorizada por Tilly. El tipo de desigualdad en Shanghái se parece más a lo que en este texto voy a llamar como desigualdad flotante, es decir, que las poblaciones experimentan por periodos de tiempo delimitados y debido a objetivos específicos.
A continuación, expondré la perspectiva teórica de la comparación, presentaré los casos y discutiré dos lecciones que pueden ser aprendidas a partir de la comparación.

Foto: Shanghái, China
Oportunidades económicas y prosperidad en las ciudades
Las ciudades pueden ser conceptualizadas como colosales fuerzas productivas que crean oportunidades económicas y prosperidad para sus habitantes (Garza, 2013). Esta característica puede explicar por qué tantas personas alrededor del mundo han emigrado hacia las ciudades en búsqueda de mejores perspectivas de vida (Glaeser, 2011). Ya sea a través de participar en el comercio, proveer algún tipo de servicio, vender la fuerza de trabajo en el mercado laboral, inclusive a través de participar en algún sector informal, o a través de cualquier otra actividad económica, todos nos ganamos la vida gracias a las aglomeraciones económicas que sólo son posibles gracias a la ciudad.
Sin embargo, no todos tienen el mismo acceso a las oportunidades económicas, riqueza y prosperidad generadas por las ciudades. Mientras que algunos tienen acceso a capital para iniciar un negocio, otros están marginados de los mercados de capitales. Algunas personas poseen mayores capitales humano y social, lo que les da varios pasos de ventaja sobre el resto de la población. Los mercados laborales están altamente segmentados y solo las personas con la mejor educación pueden aspirar a los empleos mejor pagados. Algunas personas viven cerca de los nodos de la actividad económica o están bien conectados a través de las infraestructuras urbanas, mientras que otras están localizadas muy lejos de la actividad económica o carecen de los medios para tener acceso. Estas y otras características hacen la diferencia en el grado en que las personas tienen acceso a las oportunidades económicas y la prosperidad producidas por las ciudades.
Importantes nodos económicos
Tanto Shanghái como la Ciudad de México son importantes nodos económicos que generan grandes oportunidades para sus habitantes. Desafortunadamente, durante las últimas dos décadas ambas ciudades también han visto un vertiginoso ascenso de los niveles de desigualdad socioeconómica*.
En ambos casos, amplios sectores de la población están siendo excluidos de los empleos mejor pagados y del Estado de bienestar. La interacción de estas dos áreas es importante para el estudio de la desigualdad y las posibilidades de movilidad social. Aquellas personas que carecen de acceso al Estado de bienestar tendrán que satisfacer sus necesidades como educación, salud y vivienda a través del mercado, lo que a su vez tendrá un impacto sobre sus ingresos. Si aunado a ello las personas son orilladas hacia los empleos peor pagados, estar excluidos del Estado de bienestar tendrá un gran impacto sobre sus ingresos reales, lo que a su vez tendrá un impacto negativo en sus posibilidades de movilidad social.
El resultado en ambas ciudades parece ser el mismo -crecientes niveles de desigualdad socioeconómica-. Sin embargo, una comparación más minuciosa nos permite observar que los procesos de exclusión de la ciudad como fuerza productiva en realidad se está llevando a cabo a través de diferentes mecanismos y los resultados no son tan similares.
*Da click en cada ciudad para conocer su caso: Shanghái Ciudad de México

Santa Fe, Ciudad de México. Foto por: Johnny Miller/Thomson Reuters Foundation.
El caso de la Ciudad de México
En la Ciudad de México tener acceso a los empleos mejor pagados y a la red de seguridad social parece depender del esfuerzo individual. Supuestamente, aquellas personas que inviertan en obtener una buena educación o en adquirir habilidades laborales podrán acceder a las credenciales necesarias para obtener cualquier empleo y subir en la escalera de la movilidad social. Cualquier persona, sin importar su lugar de origen en el país. El Estado de bienestar aplica a nivel nacional, así que cada ciudadano mexicano tiene derecho a la misma red de seguridad social sin importar el lugar en el que haya nacido. El único requerimiento para tener acceso a la red de seguridad social es el contar con un trabajo formal. Sin embargo, esta supuesta dinámica del esfuerzo individual en realidad está influenciada por una marcada desigualdad acumulativa, y por discriminación racial y de clase.
La desigualdad acumulativa surge porque los hogares con mayores recursos tienen ventaja sobre los hogares más pobres. Los mercados laborales -en especial aquellos con los trabajos de mayor productividad y mejor pagados- tienden a contratar a las personas con mayores niveles de educación. Y son precisamente los hogares que ya contaban con buenos recursos económicos los que pueden proveer una mejor educación a sus integrantes. El acceso al sistema de educación pública es gratuito y está garantizado a cada ciudadano mexicano, incluso hasta la educación terciaria. Sin embargo, el sistema de educación pública en México tiene una muy bien ganada reputación de brindar una educación de baja calidad. Aquellos hogares con suficientes recursos económicos optarán por enviar a sus integrantes a escuelas privadas, incluyendo universidades privadas. Esta dinámica produce una desventaja acumulativa para los hogares más pobres y una ventaja acumulativa para los hogares con mayores recursos económicos.
Foto: Gobierno CDMX.
Discriminación existente
La discriminación racial y de clase surge de un severo -y muchas veces negado- sesgo de los empleadores al momento de contratar. Aquellas personas con títulos de universidades privadas son favorecidas por encima de los egresados de las universidades públicas. El tener las conexiones adecuadas juega un papel fundamental para conseguir los mejores empleos, y aquellos que asistieron a universidades privadas están mejor conectados con las gerencias de las empresas. Un estudio reciente del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) ha visibilizado la terrible pigmentocracia que existe en México. El estudio del INEGI demuestra cómo es que las personas de tez más clara tienden a tener mayores niveles educativos y empleos mejor pagados, mientras que las personas de piel más morena tienden a tener menos educación y son peor pagados.
Como resultado, en el caso de la Ciudad de México los hogares con mayores recursos tienden a tener ventaja para acceder a los empleos formales y con ello a la cobertura de la red de seguridad social. Por el contrario, los hogares pobres enfrentan dificultades para acceder a los empleos formales y a la red de seguridad social.

Mercado callejero en la provincia de Yangpu, Shanghai. Foto por David López García.
El caso de Shanghái
En Shanghái tener acceso a los empleos mejor pagados y a la red de seguridad social parecen dos arenas completamente diferentes, pero están considerablemente interrelacionadas. Por un lado, el tener acceso a los empleos mejor pagados parece estar en función de tener una buena educación. Por otro lado, el tener acceso al estado de bienestar y la red de seguridad social depende de tener un hukou** local, es decir, de contar con el estatus ciudadano de residente de la ciudad. Estas dos dimensiones interactúan para otorgar una ventaja a los residentes con hukou local de Shanghái para obtener los empleos de mayor productividad y mejor pagados. Por el contrario, estos factores obligan a la gran mayoría de trabajadores migrantes -que carecen de un hukou local de Shanghái- a trabajar en los sectores de baja productividad y con los peores salarios.
El mercado laboral de Shanghái está ligeramente más abierto a los trabajadores migrantes que el sistema de seguridad social. Mientras que algunos empleadores reservan sus empleos para las personas con hukou local, otros están abiertos a contratar migrantes.
Combinación compleja
Esta combinación es muy compleja. Por ejemplo, aprendí que la empresa estatal que administra el sistema de metro de Shanghái está dispuesta para migrantes con altos niveles de educación en las posiciones de ingeniería o de mantenimiento, pero que reservan los trabajos que no requieren altos niveles de educación ni de habilidades -como ser vigilante o atender a los pasajeros en una estación- para personas con hukou local. Como resultado, los migrantes con altos niveles de educación tienen una oportunidad de obtener empleos formales bien pagados, mientras que los migrantes sin educación y sin habilidades laborales se ven forzados a tomar trabajos mal pagados que ningún residente local estaría dispuesto a hacer, e inclusive en el sector informal de la economía.

Foto: Wikimedia.
No se traduce en trabajo
Sin embargo, el tener acceso a un trabajo formal -como en el caso de la Ciudad de México- no se traduce en automático en tener acceso a la red de seguridad social de la ciudad. Esto es problemático porque la gran mayoría de los trabajadores migrantes no tienen derecho a recibir servicios de salud, seguro de desempleo, subsidio para vivienda, o un espacio para sus hijos en las escuelas públicas, y por lo tanto tienen que pagar por todos estos servicios en el mercado.
Como consecuencia, la gran mayoría de los trabajadores migrantes en Shanghái renta un pequeño cuarto en condiciones no optimas para vivir, envían a sus hijos de vuelta a sus lugares de origen para asistir a la escuela pública, y regresan a sus provincias de origen una vez que han alcanzado la edad para el retiro. Solo los migrantes con educación de alta calidad que consiguen un trabajo altamente remunerado en el sector formal tienen una oportunidad de cambiar su hukou para tener un registro local de la ciudad.
¿Educación de calidad?
Pero al mismo tiempo, el tener una educación de alta calidad también es un área de desventaja acumulativa para la población que carece de hukou local. Debido a que la única opción de los migrantes para mandar a sus hijos al liceo en la ciudad es inscribirlos en escuelas privadas, tienden a mandar a sus hijos a sus provincias de origen para que puedan asistir a la escuela pública. A estos niños en China se les conoce como “los dejados de lado” -en inglés se les conoce como los left behind-.
La brecha entre el desempeño académico de los niños dejados de lado y los niños de la ciudad es un tema que ha acaparado una considerable atención por parte de los académicos en China. Dada esta brecha en el desempeño educativo, los jóvenes de las grandes ciudades tienden a obtener mejores resultados en el gaokao -el examen nacional para entrar a las universidades- y obtienen los mejores espacios en las principales universidades. Este fenómeno refuerza los patrones de desigualdad socioeconómica a través de la siguiente lógica: si es cierto que los jóvenes con hukou local de Shanghái está obteniendo la mejor educación, y si es cierto que las personas con la mejor educación están obteniendo los empleos de mayor productividad y mejor pagados, entonces los jóvenes con hukou local de Shanghái están obteniendo los empleos de mayor productividad y mejor pagados.
**El hukou es el sistema de registro de viviendas chino.

Foto: Gobierno CDMX.
Pero hay una diferencia importante
Hay una diferencia entre Shanghái y la Ciudad de México que puede estar teniendo un rol importante en la definición de los resultados finales. En México, el régimen del Estado de bienestar aplica para todo el territorio nacional y sin hacer ninguna distinción entre el lugar de nacimiento de las personas. Así, aquellos que carecen de un empleo formal estarán siempre excluidos del sistema de sistema de seguridad social sin importar el lugar en el que hayan nacido ni su lugar de residencia. En el caso de China, dado que cada provincia tiene autonomía para diseñar su propio Estado de bienestar, y que las personas que son migrantes en una ciudad en realidad sí tienen una hukou local de algún lugar, los migrantes de todos modos conservan el derecho a ser parte del sistema de seguridad social en sus provincias de origen.
Esta característica parece estar teniendo una influencia sobre los patrones de migración en Shanghái e incluso en China. Los migrantes rurales tienden a moverse hacia las grandes ciudades durante su mejor edad para trabajar, e invierten lo que ganan en las ciudades en construir activos en sus lugares de origen. Una vez que alcanzan una edad en la que ya no pueden trabajar, los migrantes se regresan a las provincias en las que sí tienen el hukou local y disfrutan de un buen retiro porque cuentan con el ingreso que les proporcionan sus activos y reciben la red de seguridad social a la que sí tienen derecho.
Más migración
Los trabajadores migrantes dejarán Shanghái en algún momento, pero nuevas olas de trabajadores migrantes jóvenes se moverán a la ciudad. Eventualmente, algunos de estos nuevos migrantes lograrán cambiar su hukou a un registro local de Shanghái, pero sólo en algunos casos aislados. La gran mayoría mandará a sus hijos a vivir con sus abuelos en sus pueblos de origen para asistir a la escuela pública y se regresarán a sus lugares de origen una vez que alcancen una edad para retirarse. Este ciclo se repetirá por generaciones.

Foto: Tec Monterrey.
¿Qué podemos aprender de la comparación?
Hay por lo menos dos lecciones que se pueden aprender de esta comparación. La primera es que los mecanismos a través de los cuáles se está produciendo la desigualdad en ambas ciudades son bastante diferentes. La segunda es que los tipos de desigualdad que se están produciendo no son tan similares como uno podría pensar. Ambas ciudades están produciendo altos niveles de desigualdad. Sin embargo, en el caso de Shanghái la desigualdad parece ser un fenómeno que las personas viven de forma temporal, mientas que en el caso de la Ciudad de México la desigualdad que se está produciendo es más duradera.
En lo que respecta a los mecanismos, la desigualdad en la Ciudad de México parece estar más relacionada con desigualdad acumulativa debido a estratificación social de raza y clase. Aquellas personas con acceso a una educación en universidades privadas, conexiones sociales y un tono de piel más claro tienen a subir más alto en la escalera de la movilidad social.
En el caso de Shanghái, los mecanismos están más relacionados con desigualdad acumulativa debido a estratificación social por estatus ciudadano. Aunado a tener derecho a la red de seguridad social de la ciudad, las personas con una hukou local de Shanghái tienden a tener una educación de mejor calidad y por lo tanto obtienen los trabajos de mayor productividad y mejor pagados. En ambas ciudades, estos mecanismos trabajan para incluir a ciertos sectores de la población en la riqueza y prosperidad de la ciudad mientras excluyen a otros.

Foto: Wikimedia.
Más desigualdad
En lo que respecta al tipo de desigualdad que se está produciendo -y a pesar de que ambas ciudades están generando cada vez más desigualdad-, los efectos de esta desigualdad en la vida de una habitante de la Ciudad de México tienden a ser más permanente, mientras que los efectos en Shanghái parecen más temporales.
Por un lado, la desigualdad que se está produciendo en la Ciudad de México se parece más a lo que Charles Tilly (1998) llamó desigualdad duradera. Tilly se estaba refiriendo al tipo de desigualdad que se traspasa en un hogar de una generación a otra, por lo que tiende a permanecer a lo largo del tiempo. Con su efecto acumulativo, los hogares pobres en la Ciudad de México sufrirán los efectos de la desigualdad permanentemente, reproduciendo los mismos patrones de desventaja y pobreza por generaciones.
Por otro lado, la desigualdad que se está produciendo en Shanghái puede ser pensada como temporal. Esto debido a que las poblaciones migrantes sufren los efectos de la desigualdad mientras se encuentran trabajando en la ciudad sin contar con un hukou local, pero dejarán de sufrir sus efectos cuando regresen a sus provincias de origen.
Este tipo de desigualdad es diferente que la desigualdad duradera teorizada por Tilly. Así, la desigualdad urbana en Shanghái puede ser llamada desigualdad flotante. Se sabe que la brecha de desigualdad entre la China rural y la urbana está creciendo cada vez más. Pero también es probable que los niveles de desigualdad al interior de las zonas urbanas y de las zonas rurales sean más altos en el caso de las zonas urbanas. Esto significaría que, una vez que los trabajadores migrantes regresan a sus lugares de origen, puede ser que vivan en sociedades más equitativas.
Ambos tipos de desigualdad
Este análisis no quiere decir que estoy tomando una posición filosófica a favor de la desigualdad flotante. Hasta este momento tengo muy pocas piezas de este rompecabezas como para hacer un juicio sensato. Este análisis es solo para resaltar que ambos tipos de desigualdad son diferentes, y que a lo que aquí me estoy refiriendo como desigualdad flotante debe de ser estudiado con mayor cuidado.
*David López García es Coordinador del Laboratorio de Innovación Democrática (LID).
La muerte de ‘El Mencho’ y el sismo que viene

El abatimiento del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG),
Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, ocurrido el domingo 22 de febrero de 2026 durante un operativo militar en Tapalpa, Jalisco representa un hito mayor en la estrategia de seguridad del Estado mexicano, comparable a golpes pasados contra otros capos históricos. Sin embargo, también inaugura una etapa de alto riesgo e incertidumbre tanto en términos de violencia como de gobernabilidad local y regional.
Posterior al dispositivo de seguridad que buscaba detener al líder delictivo, grupos delincuenciales respondieron con reacciones violentas en la Zona Metropolitana de Guadalajara y otras regiones de Jalisco, así como en otras entidades: bloqueos de carreteras, quema de vehículos, enfrentamientos armados y otras acciones contra servicios públicos. Esto obligó a autoridades estatales a activar códigos de emergencia y reforzar coordinación con fuerzas federales.
Es prudente mencionar que la muerte del líder no disminuye automáticamente la violencia; por el contrario, puede intensificarla en el corto plazo debido a la necesidad del grupo criminal de demostrar que sigue operando y no está debilitado.
Organizaciones como el CJNG no dependen de un solo individuo para sobrevivir. Aunque Nemesio Oseguera Cervantes era una figura central, la estructura del cártel es relativamente descentralizada y multifacética, con varios ejecutores regionales, grupos escindidos y brazos operativos. Los bloqueos y quemas de vehículos muestran una estructura con sus engranajes y resortes lubricados, una nómina bien organizada dispuesta a actuar a la luz pública y una correa de transmisión de mando bien entrenada.
En ese sentido, el deceso del líder criminal puede generar al menos tres escenarios de sucesión interna:
1. Un liderazgo fuerte emerge rápidamente. Alguno de sus subordinados o un lugarteniente toma el control y mantiene la disciplina y la red operativa.
2. Fragmentación interna. Tensiones internas, celos, rivalidades o luchas por el poder dan paso a divisiones, generando enfrentamientos entre células del mismo cártel
3. Alianzas temporales con otros grupos criminales. Formar alianzas o coaliciones para mantener rutas, territorios o, simplemente, influencia frente a organizaciones rivales.
La muerte del líder formal del grupo delictivo podría producir efectos inmediatos de violencia y reacciones tácticas, seguidos por dinámicas de reacomodo interno y externo que definirán la gobernabilidad en Jalisco. Las líneas de acción posibles van desde una contención rápida hasta la competencia entre cárteles o la captura institucional. Los primeros días y semanas son críticos para contener la violencia y evitar que el vacío de poder se traduzca en fragmentación o en la entrada de nuevos actores. La experiencia reciente en Jalisco muestra reacciones violentas inmediatas tras golpes a liderazgos criminales, con bloqueos y quema de vehículos que afectan movilidad y percepción de seguridad. El escenario más probable es que estaremos ante una fase de competencia interna, con potencial incremento de violencia y debilitamiento de la cohesión criminal en el mediano plazo.
No está de más decir que el aniquilamiento de un capo de esta magnitud fortalece la imagen del Estado mexicano como actor capaz de confrontar a grupos criminales y recuperar espacios de autoridad. No obstante, los episodios violentos como forma de represalia demuestran que las instituciones aún enfrentan límites y retos superlativos para garantizar el orden inmediato. La gobernabilidad local puede verse tensionada si no se acompaña de estrategias integrales más allá de la acción militar.
Para ello será clave promover una coordinación amplia entre ámbitos de gobierno, fortalecimiento de inteligencia y presencia civil —no sólo seguridad— para prevenir cualquier eventualidad producto de los vacíos de poder temporal.
En concreto, estamos ante la posibilidad de una reconfiguración interna del CJNG, con la consiguiente fragmentación violenta localizada. Por ello, se requiere el fortalecimiento de programas sociales y de prevención para contrarrestar el reclutamiento criminal, además de estrategias más amplias de inteligencia y de cooperación internacional.
Si la fragmentación criminal persiste sin control institucional, podría erosionarse aún más la gobernabilidad y la seguridad local. Si las instituciones consolidan su presencia civil y de seguridad, podría abrirse una ventana para reducciones sostenibles de violencia en zonas clave.
Un suceso de la magnitud y resonancia como el abatimiento del líder delictivo abre ventanas de riesgo y de oportunidad. La diferencia entre contención y desorden prolongado dependerá de la coordinación interinstitucional, la capacidad de inteligencia y la respuesta socioeconómica que acompañe las medidas de seguridad. Actuar rápido para proteger a la población y, simultáneamente, fortalecer instituciones y programas de prevención es la vía más sólida para preservar la gobernabilidad en Jalisco.
La liquidación de Oseguera Cervantes puede representar un punto de inflexión en la lucha contra el crimen organizado en México y especialmente en Jalisco. Sin embargo, no garantiza estabilidad automática. En el mejor de los casos, este evento puede catalizar esfuerzos institucionales y sociales hacia una gobernabilidad más robusta; en el peor, podría desatar nuevas dinámicas de violencia y fragmentación criminal. La clave estará en cómo el Estado combine seguridad con políticas sociales y de desarrollo que reduzcan la lógica de poder detrás del crimen organizado a largo plazo.
Sobre el autor
José de Jesús Gómez Valle es analista político. Profesor Investigador en el CUCSH de la UdeG. Contacta: jose.gomezvalle@gmail.com y en X: @jgomezvalle.
Los riesgos para la gobernabilidad de Jalisco en 2026

La gobernabilidad se refiere a las formas y procesos en que una autoridad gubernamental toma decisiones de manera eficaz y la medida en que dichas decisiones se traducen en legitimidad. En un ejercicio prospectivo para imaginar los escenarios posibles que impactarían la gobernabilidad de Jalisco en 2026, se torna necesario dejar de mirar “el árbol” del presente y mirar “el bosque” de lo que resta del año.
Estamos en un año pivote: la antesala de la sucesión de 2027 y el escaparate global del Mundial de Fútbol.
Para profundizar en la prospectiva de Jalisco 2026 es necesario pasar del diagnóstico a la evaluación de riesgos específicos. En este análisis, se evalúa la probabilidad de ocurrencia y el impacto de las variables críticas en los indicadores que definen la gobernabilidad y la salud democrática de Jalisco.
A continuación, se presentan los 10 riesgos críticos para la gobernabilidad de Jalisco en 2026, analizados prospectivamente.
Parálisis por “Federalismo punitivo”
Con un presupuesto donde el 80 por ciento de los ingresos dependen de la Federación, la soberanía política de Jalisco es, en realidad, una negociación contable constante. Probabilidades de que exista tensión entre el Gobierno de Jalisco, emanado del partido Movimiento Ciudadano (MC) y el Gobierno Federal, emanado del partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), podrían generar una relación que pase del retórico intercambio de declaraciones a la asfixia operativa.
El riesgo es que la Federación retrase deliberadamente flujos financieros o permisos federales (agua, energía, medio ambiente) críticos para obras estatales, buscando debilitar la marca política local rumbo al 2027. La posibilidad de esta tensión impactaría en obras inconclusas y servicios públicos deficientes que la ciudadanía cobraría al gobierno local.
Fragmentación de la Mesa Metropolitana
El Siapa y la gestión de la basura en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) son focos rojos de deterioro social. La ineficacia en estos servicios básicos es el camino más rápido al descontento ciudadano masivo.
Existe el riesgo de una ruptura en la coordinación técnica entre Guadalajara, Zapopan, Tonalá, Tlajomulco y Tlaquepaque. Al acercarse el año electoral, los alcaldes podrían priorizar agendas políticas individuales sobre la gestión técnica conjunta (seguridad, basura, vialidad), rompiendo el modelo de gobernanza metropolitana. Esto conllevaría crisis operativas en servicios municipales que colapsen la ciudad por sectores.
Obstrucción judicial interna
Con la reforma judicial federal en marcha, Jalisco enfrenta el desafío de reformar su propio Poder Judicial sin perder autonomía ni caer en la parálisis. Existe un foco de conflictividad política latente entre el Ejecutivo y las fuerzas de oposición en el Congreso. Se debe evitar la “copia acrítica” con el modelo federal y buscar un modelo híbrido que garantice la carrera judicial local para mantener la eficacia decisional.
Podría generarse una resistencia pasiva o “huelga de brazos caídos” dentro del Poder Judicial local ante la implementación de las reformas judiciales. Si los jueces y magistrados locales sienten amenazada su estabilidad por la elección popular de cargos, podrían ralentizar la impartición de justicia. Esto podría acarrear un aumento de la impunidad y parálisis en la resolución de conflictos comerciales y penales.
El “fuego amigo” prematuro
No deberá descartarse que la carrera por las candidaturas de 2027 se adelante incontrolablemente dentro del partido gobernante. Las facciones internas podrían comenzar a operar unas contra otras, filtrando información dañina o saboteando programas de sus rivales internos dentro del mismo gabinete. Lo cual repercutiría en un gobierno estatal que pierde el foco de gobernar para centrarse en la “grilla” interna, generando vacío de poder.
El factor más peligroso —y el menos visible— suele ser la erosión silenciosa de los “mecanismos de compensación” internos, esos acuerdos informales que permiten que algunas corrientes internas acepten que otra corriente controle las candidaturas sin romper el pacto. Cuando esos mecanismos dejan de funcionar, el conflicto ya no es sólo político, se torna también existencial.
Radicalización de la oposición en el Congreso
El Congreso del Estado se convertirá en un campo de batalla conforme se acerque 2027. La capacidad del gobernador para construir mayorías será puesta a prueba. Una mayoría opositora podría bloquear el presupuesto de 2027, afectando la estabilidad política. Se corre el riesgo de que la oposición (Morena y aliados) utilice su fuerza legislativa para bloquear sistemáticamente iniciativas clave o el presupuesto de 2027, no por razones técnicas, sino como estrategia de desgaste.
Eso conduciría a una gobernabilidad por decreto o reconducción presupuestal, lo que genera incertidumbre jurídica para proveedores y contratistas, pero principalmente a zonas y sectores que requieren respuestas a problemáticas ingentes.
Politización de la gestión del agua
A pesar de las inversiones, el Río Santiago sigue siendo una herida abierta. La presión internacional y de derechos humanos aumentará en 2026. Una buena gestión del agua sería un indicador clave de la eficacia de las políticas públicas a largo plazo.
Existe el riesgo de que la escasez de agua en el estiaje de 2026 sea utilizada como arma política. Si falla el suministro en colonias populares, la movilización social puede ser instigada por actores políticos para generar caos y culpar a la administración estatal. Posibles protestas masivas y cortes de vialidades principales afectarían la gobernabilidad urbana.
El “efecto escaparate” del crimen organizado
El Mundial es una oportunidad de oro, pero también un riesgo logístico. Cualquier episodio de violencia o falla en el transporte durante el evento tendría impacto global. Un éxito en el Mundial refuerza la legitimidad, un fallo la hunde internacionalmente. No se debe descartar el riesgo de que los grupos del crimen organizado aprovechen la visibilidad internacional del Mundial 2026 para enviar mensajes de poder. No necesariamente violencia contra turistas, sino bloqueos, mantas o eventos de alto impacto en la periferia como demostración de control territorial, aludiendo a un poder que ya no es únicamente simbólico.
Hechos de esta índole podrían generar una crisis reputacional global que destruya las narrativas de “Jalisco es México” y “Al estilo Jalisco” y afectar de manera ostensible la inversión extranjera.
El “segundo piso” de la crisis forense y de desaparecidos
Jalisco llega a 2026 liderando las estadísticas nacionales de desapariciones. El reto no es sólo estadístico, sino de legitimidad gubernamental. Existe una brecha de confianza profunda entre las cifras oficiales y la realidad de los colectivos de búsqueda. La gobernabilidad se erosiona cuando el Estado no puede garantizar el derecho a ser buscado.
El hallazgo de nuevas fosas masivas o la saturación visible del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) en pleno 2026 es un riesgo que no se puede descartar. Si la narrativa oficial choca frontalmente con una realidad inocultable, la legitimidad moral del gobierno se desploma. Un escenario como este puede provocar la radicalización de los colectivos de búsqueda y pérdida total de confianza en las instituciones de seguridad.
Gentrificación y desplazamiento violento
La Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) vive una crisis de asequibilidad. El desplazamiento de la población local hacia la periferia genera tensiones sociales y problemas de movilidad. El supuesto éxito económico del estado no se está traduciendo en bienestar habitacional para la clase media y para los jóvenes.
Hay un riesgo latente de que el aumento del costo de vida y vivienda en la ZMG, exacerbado por el turismo del Mundial, provoque un estallido social de las clases trabajadoras desplazadas a las periferias sin servicios. Lo que repercutiría en un aumento de delitos patrimoniales en zonas residenciales y polarización de clases (ricos vs. pobres) en el espacio urbano.
Infiltración criminal en policías municipales del interior
El dominio de grupos del crimen organizado en zonas limítrofes (Altos, Norte y límites con Michoacán/Zacatecas) desafía la soberanía del Estado. Existe el riesgo de una “gobernanza criminal” paralela que sustituya al Estado en la resolución de conflictos locales. Mientras se blinda la Zona Metropolitana para el Mundial, se corre el riesgo de que el crimen organizado consolide su control absoluto sobre las policías municipales de las regiones Altos, Norte y Sureste, creando “zonas de silencio” donde el Estado no existe.
La detención y vinculación del alcalde —y otros funcionarios del Ayuntamiento— del municipio de Tequila por presuntos delitos de violencia organizada y extorsión en días recientes son una muestra fehaciente de una institucionalidad vulnerada y corrompida. El riesgo de que esas conductas se repitan en otros municipios, está latente.
Conclusiones
El riesgo para Jalisco en 2026 es que la eficacia decisional y la estabilidad se vean sacrificadas en el altar de la conflictividad política. El Mundial actúa como un catalizador: puede ser la plataforma para demostrar una gobernanza de clase mundial o el escenario donde las fracturas sociales y de seguridad se expongan globalmente.
El gobierno deberá priorizar la cohesión institucional (blindar el Gabinete de la fiebre electoral) y la legitimidad (resolver de fondo casos emblemáticos de desaparición) para construir un colchón de confianza que le permita navegar las crisis que inevitablemente surgirán en los otros indicadores.
El mayor riesgo para la gobernabilidad de Jalisco en 2026 no es un colapso súbito, sino una erosión gradual y simultánea. El peligro es que el gobierno estatal sea tan eficiente en la administración de la imagen (mercadotecnia política para el Mundial) que descuide la administración de la realidad (seguridad y servicios en la periferia), creando una olla de presión que podría estallar justo antes de las elecciones de 2027.
En resumen, la gobernabilidad en Jalisco para este 2026 no se jugará en los discursos, sino en la capacidad técnica para resolver crisis humanitarias como la de las personas desaparecidas y la inseguridad, así como las operativas (servicios públicos: transporte, agua, basura), mientras se navega en un mar de polarización política nacional.
Sobre el autor
José de Jesús Gómez Valle es analista político. Profesor Investigador en el CUCSH de la UdeG. Contacta: jose.gomezvalle@gmail.com y en X: @jgomezvalle.
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