Meade o el imposible milagro de alcanzar la Presidencia

Meade o el imposible milagro de alcanzar la Presidencia
José Antonio Meade Kuribreña, candidato a la presidencia de México por el Partido Revolucionario Institucional. Sí, el PRI, ese partido que todos sabemos ha estado arraigado a la presidencia de este país durante años, y no se quiere soltar. Nuestros padres lo han padecido, nuestros abuelos, y hasta nuestros bisabuelos.
Meade Kuribreña, al leerlo, de entrada resaltan sus apellidos extranjeros. Meade de origen irlandés, y Kuribreña, una mezcla de apellidos de sus abuelos maternos Kuri Kuri de origen libanés y Breña de origen español. Pues no estamos errados, el candidato definitivamente tiene esta influencia externa, sin embargo, la familia Meade está establecida en México desde mediados de 1830 y se dedicaban al comercio en aquellos tiempos. Este apellido es realmente conocido en San Luis Potosí y forman un grupo dentro de la socialité de aquel estado. El padre de Pepe Toño, Dionisio Meade, es un político mexicano militante del PRI y su tío abuelo materno, Daniel Kuri Breña, es fundador del Partido Acción Nacional (PAN) junto con Manuel Gómez Morín y Luis Calderón. Ahora podemos entender un poco mejor por qué José Antonio se mueve entre los miembros de los dos partidos sin problemas.
Tiene 49 años, nació y creció en la Ciudad de México. Casado desde los 25 años con Juana Cuevas Rodríguez, tienen tres hijos, dos hombres y una mujer. Estudió Economía en el ITAM (mención honorífica) y Derecho en la UNAM, como era costumbre dentro de los futuros jóvenes políticos de aquel entonces. Su doctorado que tanto “presume” en sus spots comerciales, lo hizo en Yale con especialidad en Finanzas Publicas y Economía Internacional. Comenzó su carrera profesional en 1991 como analista de planeación en la Comisión Nacional de Seguros y Finanzas (CONSAR), y para el año 2002 ya era nombrado director de BANRURAL.
Si hacemos los números, el doctor José Antonio Meade comenzó su licenciatura en 1987, pensando y asumiendo que estudiaría la carrera de Economía y Derecho al mismo tiempo seguramente terminaría cuatro años después, en 1991, justo cuando inicia su carrera profesional. El Doctorado en Yale lo terminó en 1997, entonces tendría que haberlo comenzado 4 o 5 años antes, esto quiere decir que comenzó en 1992 o 1993.
Conclusión: el doctor José Antonio Meade con escasos siete años de experiencia laboral, a los 33 años, tomaba el cargo de director de uno de los Bancos más importantes de ese tiempo (BANRURAL) y que estaría en banca rota (bajo el sexenio de Vicente Fox), lo cual lo llevó a tomar la decisión de “refundarlo”. Es decir, desaparecerlo y formar una nueva institución para retomar los objetivos de aquella institución. Es de conocimiento popular que el campo no ha tenido el crecimiento esperado en los últimos 30 años. Al contrario, ha decrecido fuertemente, sobre todo en ciertos sectores.
El padre de José Antonio llegaría a ser director general de Promoción Fiscal de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público de 1983 a 1988. Su hijo lo sería también 20 años después, pues en el año 2008 llegó a ser subsecretario de ingresos de la SHCP. Meade Kuribrema ha mencionado en entrevistas que él aspiraba como máximo a tener el mismo puesto que su padre, pero que la vida le dio una sorpresa y llegó a ser titular de la Secretaria de Hacienda y Crédito Público. Y no sólo eso, Pepe Toño se ganó la confianza de priistas y panistas y ha estado al frente de cinco secretarías:
2011 Secretaría de Energía ( Felipe Calderón – PAN )
2012 Secretaria de Relaciones Exteriores ( Enrique Peña Nieto – PRI )
2015 Secretario de Desarrollo Social ( Enrique Peña Nieto – PRI )
2016 Secretaria de Hacienda y Crédito Público (Enrique Peña Nieto – PRI )
En total son cinco años, en los que sólo estuvo unos meses en Secretaría de Energía y tres años en la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Una gran experiencia en las instituciones de gobierno, sin ser militante del PRI ni del PAN, trabajando a lado de los líderes más controversiales de los últimos años en México, haciéndolo bien en algunas ocasiones y haciéndolo muy mal en otras. A José Antonio Meade le vuelve a sonreír la vida, se encuentra en el momento adecuado en el lugar indicado. Sus amigos y compañeros de trabajo han cometido errores que serán imperdonables por el pueblo de México y, por ello, les será imposible repetir el milagro de 2012.

El PRI, en un nuevo giro, postula a Jose Antonio Meade como su candidato a la presidencia de la República, apostándole a que el pueblo vote por el candidato y no por el partido político que ya está bastante “quemado”. Gran tarea le han asignado a Pepe Toño, cargar con toda la mala reputación del partido que lo respalda e intentar dar la cara ante todo México para poder convencer de que esta vez será diferente.
Se le ha visto en entrevistas en todos los canales, con influencers, en conferencias, en universidades y con empresarios. Aun así no ha podido repuntar. En esta ocasión, este México no solo está cansado, sino enfurecido, y lo ha colocado en tercer lugar según las encuestas actuales. El discurso de José Antonio y sus allegados es aterrador. Hablan de un futuro próspero. Quieren disminuir la corrupción, la desigualdad e incrementar la seguridad en el país. Y las preguntas de México son: ¿Y por qué no lo hiciste en esos cinco años que estuviste en las secretarías? Estuviste en SEDESOL y no hubo grandes logros ¿Por qué hasta ahorita es que te llega la preocupación?
En efecto, me parece un discurso totalmente errado y perdedor. Tuve la oportunidad de asistir a una de las pláticas que ha dado Meade en su campaña a la presidencia. Se nos permitió hacer preguntas al candidato. Una de las preguntas obvias fue acerca de la inseguridad: ¿qué es lo que haría para mejorar la seguridad en el país? Nos respondió que va a quitarle las armas a los criminales y el dinero. ¿Qué? ¿Es en serio? ¿Y cómo lo va a hacer? “Estamos en el hoyo y cavando”, pensé, “No lo puedo creer”.
Otra de las asistentes, empresaria, le preguntó cómo es que él haría para apoyar a los pequeños empresarios que estaban ahí presentes. “Pues votando por mí, así es como mejor les puedo ayudar”, dijo el candidato. Ah caray, “Ahora sí no hay pa´donde”, me dije, con esas respuestas no hay mucho que decir. Este candidato tendrá mucha experiencia, como él pregona, pero me quedo con dos impresiones:
- O no tenía la respuesta exacta para esa pregunta y la evadió.
- O realmente no tiene interés genuino sobre los asuntos de este país.
Su discurso era memorizado. Si lo sacas de su área de confort no podrá responderte. No es auténtico. Carece de una preocupación real. Muestra desinterés por este país, y creo mucho menos le interesa ser Presidente de la República.
Analicemos algunas de sus propuestas. En su sitio web nos encontramos con sus compromisos por Estado. Revisemos sus compromisos con Jalisco:
Resolver el problema del agua en Guadalajara.
Segunda pista del aeropuerto.
Construcción de 300 km de ciclovía en todo el estado.
Fortalecer el transporte masivo de la zona metropolitana. Por ejemplo, el Peribus y un transporte masivo de la Barranca al Aeropuerto.
Impulsar y fortalecer la ciudad creativa digital. Habrá una nueva Universidad Pública enfocada a innovación.
Mis respuestas:
Si, es problema del agua es uno que hemos tenido desde hace muchos años, y que nuestro actual gobernador (Del PRI) y el Presidente de la República (Del PRI) no han podido resolver. ¿Cómo es que ahora si se va a resolver? – En Guadalajara llueve mucho, ¿Porque no se ha rescatado esa agua? ¿Porque cada año la ciudad está inundada?
¿Es enserio que la segundo pista del aeropuerto es el punto dos más urgente en Jalisco? Aquí el tema son los terrenos del Ejido del Zapote, que no es nuevo, y el actual Gobernador tampoco ha podido resolver (leer cita).
Las ciclovías es una buena iniciativa, pero, de nuevo ¿es realmente el punto tres más urgente en Jalisco?
Ya le va atinando mejor, fortalecer el transporte masivo es muy importante en la ZMG. Sin embargo, la solución debe estar enfocada en disminuir el tráfico. Necesitamos un metro subterráneo. De lo contrario, la ciudad va a colapsar. Propuesta errada
¡Excelente! Quedamos en espera de los recursos ya autorizados del nivel Federal y que no han llegado.
¿Y la inseguridad del Estado, dónde quedo? La desigualdad de la que tanto habla, ¿no hay alguna propuesta en específico para el Estado? Empleo bien remunerado, ¿alguna propuesta? Vaya que se ha quedado corto este candidato.
En resumen, José Antonio Meade no tiene ni el carisma, ni el empuje, ni la fuerza para ser presidente de este país. Va por el partido más viejo y oscuro. Sus propuestas son débiles y cuando no tiene la respuesta memorizada no tiene la capacitación (o la autorización) para responder. Toda propuesta, iniciativa o mejora es a futuro, como si el actual presidente no fuera parte de su grupo, y como si el pasado pudiera borrarse en un instante.
Partido incorrecto, propuestas erradas y un candidato simulado. La fórmula perfecta para perder estas elecciones del 2018.
Evelyn Villanueva Macdonell estudió Negocios Internacionales en Guadalajara, actualmente termina una maestría en Economía en Italia. Apasionada por México, sus tradiciones y cultura. Emprendedora, empresaria y desarrolladora de nuevos proyectos. Completamente a favor de romper esquemas, innovar y transformar. En la actualidad se desempeña en el LID como Investigadora en temas de desigualdad socioeconómica.
La muerte de ‘El Mencho’ y el sismo que viene

El abatimiento del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG),
Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, ocurrido el domingo 22 de febrero de 2026 durante un operativo militar en Tapalpa, Jalisco representa un hito mayor en la estrategia de seguridad del Estado mexicano, comparable a golpes pasados contra otros capos históricos. Sin embargo, también inaugura una etapa de alto riesgo e incertidumbre tanto en términos de violencia como de gobernabilidad local y regional.
Posterior al dispositivo de seguridad que buscaba detener al líder delictivo, grupos delincuenciales respondieron con reacciones violentas en la Zona Metropolitana de Guadalajara y otras regiones de Jalisco, así como en otras entidades: bloqueos de carreteras, quema de vehículos, enfrentamientos armados y otras acciones contra servicios públicos. Esto obligó a autoridades estatales a activar códigos de emergencia y reforzar coordinación con fuerzas federales.
Es prudente mencionar que la muerte del líder no disminuye automáticamente la violencia; por el contrario, puede intensificarla en el corto plazo debido a la necesidad del grupo criminal de demostrar que sigue operando y no está debilitado.
Organizaciones como el CJNG no dependen de un solo individuo para sobrevivir. Aunque Nemesio Oseguera Cervantes era una figura central, la estructura del cártel es relativamente descentralizada y multifacética, con varios ejecutores regionales, grupos escindidos y brazos operativos. Los bloqueos y quemas de vehículos muestran una estructura con sus engranajes y resortes lubricados, una nómina bien organizada dispuesta a actuar a la luz pública y una correa de transmisión de mando bien entrenada.
En ese sentido, el deceso del líder criminal puede generar al menos tres escenarios de sucesión interna:
1. Un liderazgo fuerte emerge rápidamente. Alguno de sus subordinados o un lugarteniente toma el control y mantiene la disciplina y la red operativa.
2. Fragmentación interna. Tensiones internas, celos, rivalidades o luchas por el poder dan paso a divisiones, generando enfrentamientos entre células del mismo cártel
3. Alianzas temporales con otros grupos criminales. Formar alianzas o coaliciones para mantener rutas, territorios o, simplemente, influencia frente a organizaciones rivales.
La muerte del líder formal del grupo delictivo podría producir efectos inmediatos de violencia y reacciones tácticas, seguidos por dinámicas de reacomodo interno y externo que definirán la gobernabilidad en Jalisco. Las líneas de acción posibles van desde una contención rápida hasta la competencia entre cárteles o la captura institucional. Los primeros días y semanas son críticos para contener la violencia y evitar que el vacío de poder se traduzca en fragmentación o en la entrada de nuevos actores. La experiencia reciente en Jalisco muestra reacciones violentas inmediatas tras golpes a liderazgos criminales, con bloqueos y quema de vehículos que afectan movilidad y percepción de seguridad. El escenario más probable es que estaremos ante una fase de competencia interna, con potencial incremento de violencia y debilitamiento de la cohesión criminal en el mediano plazo.
No está de más decir que el aniquilamiento de un capo de esta magnitud fortalece la imagen del Estado mexicano como actor capaz de confrontar a grupos criminales y recuperar espacios de autoridad. No obstante, los episodios violentos como forma de represalia demuestran que las instituciones aún enfrentan límites y retos superlativos para garantizar el orden inmediato. La gobernabilidad local puede verse tensionada si no se acompaña de estrategias integrales más allá de la acción militar.
Para ello será clave promover una coordinación amplia entre ámbitos de gobierno, fortalecimiento de inteligencia y presencia civil —no sólo seguridad— para prevenir cualquier eventualidad producto de los vacíos de poder temporal.
En concreto, estamos ante la posibilidad de una reconfiguración interna del CJNG, con la consiguiente fragmentación violenta localizada. Por ello, se requiere el fortalecimiento de programas sociales y de prevención para contrarrestar el reclutamiento criminal, además de estrategias más amplias de inteligencia y de cooperación internacional.
Si la fragmentación criminal persiste sin control institucional, podría erosionarse aún más la gobernabilidad y la seguridad local. Si las instituciones consolidan su presencia civil y de seguridad, podría abrirse una ventana para reducciones sostenibles de violencia en zonas clave.
Un suceso de la magnitud y resonancia como el abatimiento del líder delictivo abre ventanas de riesgo y de oportunidad. La diferencia entre contención y desorden prolongado dependerá de la coordinación interinstitucional, la capacidad de inteligencia y la respuesta socioeconómica que acompañe las medidas de seguridad. Actuar rápido para proteger a la población y, simultáneamente, fortalecer instituciones y programas de prevención es la vía más sólida para preservar la gobernabilidad en Jalisco.
La liquidación de Oseguera Cervantes puede representar un punto de inflexión en la lucha contra el crimen organizado en México y especialmente en Jalisco. Sin embargo, no garantiza estabilidad automática. En el mejor de los casos, este evento puede catalizar esfuerzos institucionales y sociales hacia una gobernabilidad más robusta; en el peor, podría desatar nuevas dinámicas de violencia y fragmentación criminal. La clave estará en cómo el Estado combine seguridad con políticas sociales y de desarrollo que reduzcan la lógica de poder detrás del crimen organizado a largo plazo.
Sobre el autor
José de Jesús Gómez Valle es analista político. Profesor Investigador en el CUCSH de la UdeG. Contacta: jose.gomezvalle@gmail.com y en X: @jgomezvalle.
Los riesgos para la gobernabilidad de Jalisco en 2026

La gobernabilidad se refiere a las formas y procesos en que una autoridad gubernamental toma decisiones de manera eficaz y la medida en que dichas decisiones se traducen en legitimidad. En un ejercicio prospectivo para imaginar los escenarios posibles que impactarían la gobernabilidad de Jalisco en 2026, se torna necesario dejar de mirar “el árbol” del presente y mirar “el bosque” de lo que resta del año.
Estamos en un año pivote: la antesala de la sucesión de 2027 y el escaparate global del Mundial de Fútbol.
Para profundizar en la prospectiva de Jalisco 2026 es necesario pasar del diagnóstico a la evaluación de riesgos específicos. En este análisis, se evalúa la probabilidad de ocurrencia y el impacto de las variables críticas en los indicadores que definen la gobernabilidad y la salud democrática de Jalisco.
A continuación, se presentan los 10 riesgos críticos para la gobernabilidad de Jalisco en 2026, analizados prospectivamente.
Parálisis por “Federalismo punitivo”
Con un presupuesto donde el 80 por ciento de los ingresos dependen de la Federación, la soberanía política de Jalisco es, en realidad, una negociación contable constante. Probabilidades de que exista tensión entre el Gobierno de Jalisco, emanado del partido Movimiento Ciudadano (MC) y el Gobierno Federal, emanado del partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), podrían generar una relación que pase del retórico intercambio de declaraciones a la asfixia operativa.
El riesgo es que la Federación retrase deliberadamente flujos financieros o permisos federales (agua, energía, medio ambiente) críticos para obras estatales, buscando debilitar la marca política local rumbo al 2027. La posibilidad de esta tensión impactaría en obras inconclusas y servicios públicos deficientes que la ciudadanía cobraría al gobierno local.
Fragmentación de la Mesa Metropolitana
El Siapa y la gestión de la basura en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) son focos rojos de deterioro social. La ineficacia en estos servicios básicos es el camino más rápido al descontento ciudadano masivo.
Existe el riesgo de una ruptura en la coordinación técnica entre Guadalajara, Zapopan, Tonalá, Tlajomulco y Tlaquepaque. Al acercarse el año electoral, los alcaldes podrían priorizar agendas políticas individuales sobre la gestión técnica conjunta (seguridad, basura, vialidad), rompiendo el modelo de gobernanza metropolitana. Esto conllevaría crisis operativas en servicios municipales que colapsen la ciudad por sectores.
Obstrucción judicial interna
Con la reforma judicial federal en marcha, Jalisco enfrenta el desafío de reformar su propio Poder Judicial sin perder autonomía ni caer en la parálisis. Existe un foco de conflictividad política latente entre el Ejecutivo y las fuerzas de oposición en el Congreso. Se debe evitar la “copia acrítica” con el modelo federal y buscar un modelo híbrido que garantice la carrera judicial local para mantener la eficacia decisional.
Podría generarse una resistencia pasiva o “huelga de brazos caídos” dentro del Poder Judicial local ante la implementación de las reformas judiciales. Si los jueces y magistrados locales sienten amenazada su estabilidad por la elección popular de cargos, podrían ralentizar la impartición de justicia. Esto podría acarrear un aumento de la impunidad y parálisis en la resolución de conflictos comerciales y penales.
El “fuego amigo” prematuro
No deberá descartarse que la carrera por las candidaturas de 2027 se adelante incontrolablemente dentro del partido gobernante. Las facciones internas podrían comenzar a operar unas contra otras, filtrando información dañina o saboteando programas de sus rivales internos dentro del mismo gabinete. Lo cual repercutiría en un gobierno estatal que pierde el foco de gobernar para centrarse en la “grilla” interna, generando vacío de poder.
El factor más peligroso —y el menos visible— suele ser la erosión silenciosa de los “mecanismos de compensación” internos, esos acuerdos informales que permiten que algunas corrientes internas acepten que otra corriente controle las candidaturas sin romper el pacto. Cuando esos mecanismos dejan de funcionar, el conflicto ya no es sólo político, se torna también existencial.
Radicalización de la oposición en el Congreso
El Congreso del Estado se convertirá en un campo de batalla conforme se acerque 2027. La capacidad del gobernador para construir mayorías será puesta a prueba. Una mayoría opositora podría bloquear el presupuesto de 2027, afectando la estabilidad política. Se corre el riesgo de que la oposición (Morena y aliados) utilice su fuerza legislativa para bloquear sistemáticamente iniciativas clave o el presupuesto de 2027, no por razones técnicas, sino como estrategia de desgaste.
Eso conduciría a una gobernabilidad por decreto o reconducción presupuestal, lo que genera incertidumbre jurídica para proveedores y contratistas, pero principalmente a zonas y sectores que requieren respuestas a problemáticas ingentes.
Politización de la gestión del agua
A pesar de las inversiones, el Río Santiago sigue siendo una herida abierta. La presión internacional y de derechos humanos aumentará en 2026. Una buena gestión del agua sería un indicador clave de la eficacia de las políticas públicas a largo plazo.
Existe el riesgo de que la escasez de agua en el estiaje de 2026 sea utilizada como arma política. Si falla el suministro en colonias populares, la movilización social puede ser instigada por actores políticos para generar caos y culpar a la administración estatal. Posibles protestas masivas y cortes de vialidades principales afectarían la gobernabilidad urbana.
El “efecto escaparate” del crimen organizado
El Mundial es una oportunidad de oro, pero también un riesgo logístico. Cualquier episodio de violencia o falla en el transporte durante el evento tendría impacto global. Un éxito en el Mundial refuerza la legitimidad, un fallo la hunde internacionalmente. No se debe descartar el riesgo de que los grupos del crimen organizado aprovechen la visibilidad internacional del Mundial 2026 para enviar mensajes de poder. No necesariamente violencia contra turistas, sino bloqueos, mantas o eventos de alto impacto en la periferia como demostración de control territorial, aludiendo a un poder que ya no es únicamente simbólico.
Hechos de esta índole podrían generar una crisis reputacional global que destruya las narrativas de “Jalisco es México” y “Al estilo Jalisco” y afectar de manera ostensible la inversión extranjera.
El “segundo piso” de la crisis forense y de desaparecidos
Jalisco llega a 2026 liderando las estadísticas nacionales de desapariciones. El reto no es sólo estadístico, sino de legitimidad gubernamental. Existe una brecha de confianza profunda entre las cifras oficiales y la realidad de los colectivos de búsqueda. La gobernabilidad se erosiona cuando el Estado no puede garantizar el derecho a ser buscado.
El hallazgo de nuevas fosas masivas o la saturación visible del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) en pleno 2026 es un riesgo que no se puede descartar. Si la narrativa oficial choca frontalmente con una realidad inocultable, la legitimidad moral del gobierno se desploma. Un escenario como este puede provocar la radicalización de los colectivos de búsqueda y pérdida total de confianza en las instituciones de seguridad.
Gentrificación y desplazamiento violento
La Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) vive una crisis de asequibilidad. El desplazamiento de la población local hacia la periferia genera tensiones sociales y problemas de movilidad. El supuesto éxito económico del estado no se está traduciendo en bienestar habitacional para la clase media y para los jóvenes.
Hay un riesgo latente de que el aumento del costo de vida y vivienda en la ZMG, exacerbado por el turismo del Mundial, provoque un estallido social de las clases trabajadoras desplazadas a las periferias sin servicios. Lo que repercutiría en un aumento de delitos patrimoniales en zonas residenciales y polarización de clases (ricos vs. pobres) en el espacio urbano.
Infiltración criminal en policías municipales del interior
El dominio de grupos del crimen organizado en zonas limítrofes (Altos, Norte y límites con Michoacán/Zacatecas) desafía la soberanía del Estado. Existe el riesgo de una “gobernanza criminal” paralela que sustituya al Estado en la resolución de conflictos locales. Mientras se blinda la Zona Metropolitana para el Mundial, se corre el riesgo de que el crimen organizado consolide su control absoluto sobre las policías municipales de las regiones Altos, Norte y Sureste, creando “zonas de silencio” donde el Estado no existe.
La detención y vinculación del alcalde —y otros funcionarios del Ayuntamiento— del municipio de Tequila por presuntos delitos de violencia organizada y extorsión en días recientes son una muestra fehaciente de una institucionalidad vulnerada y corrompida. El riesgo de que esas conductas se repitan en otros municipios, está latente.
Conclusiones
El riesgo para Jalisco en 2026 es que la eficacia decisional y la estabilidad se vean sacrificadas en el altar de la conflictividad política. El Mundial actúa como un catalizador: puede ser la plataforma para demostrar una gobernanza de clase mundial o el escenario donde las fracturas sociales y de seguridad se expongan globalmente.
El gobierno deberá priorizar la cohesión institucional (blindar el Gabinete de la fiebre electoral) y la legitimidad (resolver de fondo casos emblemáticos de desaparición) para construir un colchón de confianza que le permita navegar las crisis que inevitablemente surgirán en los otros indicadores.
El mayor riesgo para la gobernabilidad de Jalisco en 2026 no es un colapso súbito, sino una erosión gradual y simultánea. El peligro es que el gobierno estatal sea tan eficiente en la administración de la imagen (mercadotecnia política para el Mundial) que descuide la administración de la realidad (seguridad y servicios en la periferia), creando una olla de presión que podría estallar justo antes de las elecciones de 2027.
En resumen, la gobernabilidad en Jalisco para este 2026 no se jugará en los discursos, sino en la capacidad técnica para resolver crisis humanitarias como la de las personas desaparecidas y la inseguridad, así como las operativas (servicios públicos: transporte, agua, basura), mientras se navega en un mar de polarización política nacional.
Sobre el autor
José de Jesús Gómez Valle es analista político. Profesor Investigador en el CUCSH de la UdeG. Contacta: jose.gomezvalle@gmail.com y en X: @jgomezvalle.
-
Opinión23 febrero 2026La muerte de ‘El Mencho’ y el sismo que viene
-
Jalisco22 febrero 2026Código Rojo se mantiene activo en Jalisco: Lemus
-
Jalisco23 febrero 2026Hospital Militar de Guadalajara solicita donadores de sangre
-
Jalisco22 febrero 2026Jornada violenta en Jalisco suma 25 detenidos y afectaciones en 33 municipios












