Conoce al pintor mexicano que provocó récord en asistencia al Met de NY

Récord en asistencia al Met…
El Museo Metropolitano de Arte de Nueva York (Met) anunció que recibió en el año fiscal 2018 el mayor número de visitantes en su historia, y destacó que una de las exposiciones que contribuyeron a este incremento fue la del pintor mexicano virreinal Cristobal de Villalpando.
El Met detalló que recibió más de 7.35 millones de visitantes en sus tres ubicaciones: Met de la Quinta avenida, Met Cloisters y Met Breuer, que finalizó el 30 de junio pasado, siendo la más alta durante un año fiscal en la historia del museo.
El pintor
Cristóbal de Villalpando nació en la Ciudad de México a mediados del siglo XVII durante el Virreinato español (1649-1714).
Iniciado en el taller de Baltasar de Echave Rioja, pronto sigue la herencia de los grandes pintores barrocos Bartolomé Esteban Murillo y Juan de Valdés Leal, convirtiéndose en una de las grandes figuras del barroco americano.
Villalpando surgió en la década de 1680, no solo como el pintor líder en México, sino también como uno de los artistas más innovadores y logrados de su época.
Exposición de sus pinturas
La exposición en el Met inició con una de sus grandes obras, Moisés y la serpiente de bronce y la Transfiguración de Jesús, pintada en 1683 para una capilla en la Catedral de Puebla y recientemente conservada. La pintura de 28 pies de altura nunca antes se había exhibido fuera de su lugar de origen en Puebla, México.
Fue una muestra de diez pinturas que incluyen dos recientemente atribuidas al pintor mexicano: Adoración de los Magos y Dulce nombre de María, llegadas desde el Museo de la Basílica de Guadalupe.

La Adoración de los Magos (1683) del pintor mexicano Cristóbal de Villalpando/Fordham University Collection.
Todas las obras han sido restauradas y prestadas por México. Es la primera vez que se exponen de manera conjunta en Estados Unidos.
Los visitantes
De las exposiciones que atrajeron a un gran número de visitantes al museo incluyeron la de “Cristóbal de Villalpando: Pintor Mexicano del Barroco”, con una asistencia de 256 mil 339; y la del pintor británico David Hockney, con 363 mil 877.
“El Met se enorgullece de servir al público a través de nuestra colección, exposiciones y programas educativos, todos los cuales cumplen con los estándares más altos posibles”, expresó Daniel Weiss, presidente y director ejecutivo del museo.
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Postres mexicanos que no pueden faltar en tu mesa esta Navidad

En México también nos lucimos con los postres. Nuestra gastronomía aporta sabores y tradiciones que se han vuelto parte esencial de la Navidad. Por eso, aquí te compartimos algunos postres navideños made in México que no pueden faltar en la mesa durante estas fechas.
Los buñuelos
Estas crujientes tostadas forman parte del acervo culinario de gran parte de la República Mexicana y cuentan con múltiples variantes regionales. En Veracruz, por ejemplo, existen versiones hervidas que se preparan con jaiba, piña o arroz; mientras que en Oaxaca son fritos en manteca, espolvoreados con azúcar y servidos sobre hojas secas de maíz, lo que les da un sello muy particular. Hay muchas formas de disfrutarlos, pero todos conservan ese sabor festivo tan característico.
Los tejocotes en dulce
Este postre es una delicia de herencia novohispana con raíces prehispánicas. Su presencia en la temporada navideña se debe a que el tejocote es una fruta que abunda en estos meses. Tradicionalmente se cocina con guayaba y ralladura de naranja, y se endulza con piloncillo o azúcar, dando como resultado un dulce reconfortante y lleno de tradición.

Pan de elote
El elote es uno de los ingredientes más consumidos en México y su sabor permite crear una gran variedad de recetas. En esta temporada, cuando se antoja un café o un chocolate caliente, el pan de elote se convierte en el acompañante ideal. Para su elaboración suelen utilizarse ingredientes como queso fresco, mantequilla y azúcar, que le aportan una textura suave y un sabor inconfundible.
Polvorones de harina
Aunque su origen se atribuye a España, los polvorones de harina llegaron a México y se adaptaron hasta convertirse en un clásico de la Navidad. Son de los dulces más económicos de la temporada, ya que se elaboran con ingredientes sencillos como harina de trigo, grasa de cerdo, azúcar y almendra. Su bajo costo no les resta sabor, y por el contrario, los mantiene como favoritos en muchas mesas.
Las hojarascas
Reciben este nombre porque se deshacen en la boca. Estas galletas tradicionales se preparan de distintas maneras según la región. En Pátzcuaro, Michoacán, la masa se elabora con harina, yemas de huevo, mantequilla, manteca de cerdo y miel, y se aromatiza con especias como clavo, canela y anís. En Nuevo León, en cambio, se preparan con azúcar, canela, harina de trigo o maíz, manteca vegetal, huevo, vainilla y leche. Una vez horneadas, se revuelcan en azúcar y canela molida.

Alfeñiques, creatividad y dulzura del sincretismo

La elaboración de alfeñiques en territorio mexicano se registró por primera vez en el siglo XVII, durante el periodo colonial.
La técnica para cocer y moldear azúcar llegó a la Nueva España como parte de los intercambios culturales impuestos por el dominio europeo, aunque su permanencia fue resultado de la adaptación y apropiación local.
Esta práctica tiene sus antecedentes en la confitería árabe-andalusí, difundida previamente en la península ibérica. En el contexto novohispano, la técnica se transformó al integrarse a las tradiciones y rituales de los pueblos originarios.
La palabra alfeñique proviene del árabe hispánico al-faníq y se relaciona con un dulce elaborado a base de azúcar cocida. Su significado, “delicado”, alude tanto a la textura del material como al trabajo minucioso requerido para su elaboración artesanal.
Alfeñiques, un arraigo comunitario
Con el paso del tiempo, la producción de alfeñiques dejó de ser una técnica importada y se integró a la confitería tradicional mexicana.
Su elaboración se consolidó en distintas regiones del País, entre ellas Puebla, Michoacán, Guanajuato, Estado de México, Aguascalientes, Guerrero, Nayarit y Oaxaca.
En Toluca, Estado de México, esta tradición dio origen a la Feria del Alfeñique, una de las celebraciones más antiguas vinculadas a la producción artesanal de dulces.
Esta feria se realiza cada año en noviembre y reúne a artesanas y artesanos que elaboran figuras de azúcar, chocolate, amaranto y otros ingredientes, manteniendo prácticas transmitidas por generaciones.
Aunque los alfeñiques se asocian principalmente con celebraciones como el Día de Muertos, las posadas y la Navidad, pero su presencia no se limita a estas fechas.
En diversos mercados del País, estos dulces forman parte de la economía local y de la continuidad de los saberes artesanales.

Alfeñiques, elaboración artesanal
El proceso de elaboración del alfeñique requiere control del calor y la humedad. El azúcar de caña se mezcla con agua y se somete al fuego hasta obtener una pasta moldeable, a la que se incorporan ingredientes como claras de huevo, aceite de almendras y gotas de jugo de limón.
La pasta se moldea a mano o con moldes tradicionales, generalmente de yeso. De este proceso surgen figuras como animales, frutas y angelitos, así como las calaveritas de azúcar, que adquirieron un significado particular en el contexto del Día de Muertos.
En las ofrendas, las calaveras de alfeñique representan la memoria y la relación entre la vida y la muerte desde una visión cultural propia. Más que un símbolo fúnebre, funcionan como un elemento de diálogo entre generaciones y como expresión de identidad colectiva.
En diversas comunidades, la elaboración de alfeñiques es reconocida como parte del patrimonio cultural inmaterial.
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