Rictus, dioses aztecas… ¡De peluche!

Eran los seres omnipotentes responsables de la vida, la muerte, la guerra y la lluvia; pero el monero mexicano ‘Rictus’ convirtió a las deidades del México prehispánico en adorables monos de tela.
Al caricaturista de El Financiero le atraía la forma y la geometría de las representaciones de las deidades, así que con una colorida paleta dibujó a estos a míticos seres; esto fue sólo el principio de la creación.
Una empresa mexicana le apoya con la impresión de las telas, pero hace seis años cuando comenzó el proyecto su esposa Diana Lugo tenía la tarea de coser y rellenar de algodón a los dioses; así cada uno de los muñecos pasaba por sus manos.

Tlaloc es el mono favorito de la pareja.
Las deidades
Desde entonces a la fecha, la marca Dioses Aztecas tiene siete deidades: Coatlicue, Quetzalcóatl, Tlaloc, Huitzilopochtli, Tezcatlipoca, Mictlantecuhtli y Tzinacan.
“Empezamos haciendo lo más complicado porque además nos hemos mantenido en la idea de hacerlos todos aquí en el País, la empresa que ahora nos imprime las telas es mexicana, la fábrica que los manufactura está radicada aquí mismo en el País. Quisimos guardar este aspecto, que para nosotros es básico: que fuera un producto 100 por ciento mexicano”, explica Rictus, quien cuenta con una trayectoria de más de 20 años en medios de comunicación.

La deidad Tzinacan.
Sin tanta solemnidad
El monero dice que le inspiraron estas deidades a “querer hacer algo desde el punto de vista de un caricaturista, guardando el respeto, pero quitando un poco la solemnidad con la que se aborda el tema prehispánico”.

Diosa azteca Coaticlue
Estos monos de tela se venden en la Ciudad de México, en el Museo de Antropología e Historia, en el Castillo de Chapultepec y en las librerías de la cadena Gandhi. Tienen un precio que oscila entre los 250 pesos y los 300.

Dios azteca Tezcatlipoca.
Etiquetas: Rictus GoodNews Caletre
Postres mexicanos que no pueden faltar en tu mesa esta Navidad

En México también nos lucimos con los postres. Nuestra gastronomía aporta sabores y tradiciones que se han vuelto parte esencial de la Navidad. Por eso, aquí te compartimos algunos postres navideños made in México que no pueden faltar en la mesa durante estas fechas.
Los buñuelos
Estas crujientes tostadas forman parte del acervo culinario de gran parte de la República Mexicana y cuentan con múltiples variantes regionales. En Veracruz, por ejemplo, existen versiones hervidas que se preparan con jaiba, piña o arroz; mientras que en Oaxaca son fritos en manteca, espolvoreados con azúcar y servidos sobre hojas secas de maíz, lo que les da un sello muy particular. Hay muchas formas de disfrutarlos, pero todos conservan ese sabor festivo tan característico.
Los tejocotes en dulce
Este postre es una delicia de herencia novohispana con raíces prehispánicas. Su presencia en la temporada navideña se debe a que el tejocote es una fruta que abunda en estos meses. Tradicionalmente se cocina con guayaba y ralladura de naranja, y se endulza con piloncillo o azúcar, dando como resultado un dulce reconfortante y lleno de tradición.

Pan de elote
El elote es uno de los ingredientes más consumidos en México y su sabor permite crear una gran variedad de recetas. En esta temporada, cuando se antoja un café o un chocolate caliente, el pan de elote se convierte en el acompañante ideal. Para su elaboración suelen utilizarse ingredientes como queso fresco, mantequilla y azúcar, que le aportan una textura suave y un sabor inconfundible.
Polvorones de harina
Aunque su origen se atribuye a España, los polvorones de harina llegaron a México y se adaptaron hasta convertirse en un clásico de la Navidad. Son de los dulces más económicos de la temporada, ya que se elaboran con ingredientes sencillos como harina de trigo, grasa de cerdo, azúcar y almendra. Su bajo costo no les resta sabor, y por el contrario, los mantiene como favoritos en muchas mesas.
Las hojarascas
Reciben este nombre porque se deshacen en la boca. Estas galletas tradicionales se preparan de distintas maneras según la región. En Pátzcuaro, Michoacán, la masa se elabora con harina, yemas de huevo, mantequilla, manteca de cerdo y miel, y se aromatiza con especias como clavo, canela y anís. En Nuevo León, en cambio, se preparan con azúcar, canela, harina de trigo o maíz, manteca vegetal, huevo, vainilla y leche. Una vez horneadas, se revuelcan en azúcar y canela molida.

Alfeñiques, creatividad y dulzura del sincretismo

La elaboración de alfeñiques en territorio mexicano se registró por primera vez en el siglo XVII, durante el periodo colonial.
La técnica para cocer y moldear azúcar llegó a la Nueva España como parte de los intercambios culturales impuestos por el dominio europeo, aunque su permanencia fue resultado de la adaptación y apropiación local.
Esta práctica tiene sus antecedentes en la confitería árabe-andalusí, difundida previamente en la península ibérica. En el contexto novohispano, la técnica se transformó al integrarse a las tradiciones y rituales de los pueblos originarios.
La palabra alfeñique proviene del árabe hispánico al-faníq y se relaciona con un dulce elaborado a base de azúcar cocida. Su significado, “delicado”, alude tanto a la textura del material como al trabajo minucioso requerido para su elaboración artesanal.
Alfeñiques, un arraigo comunitario
Con el paso del tiempo, la producción de alfeñiques dejó de ser una técnica importada y se integró a la confitería tradicional mexicana.
Su elaboración se consolidó en distintas regiones del País, entre ellas Puebla, Michoacán, Guanajuato, Estado de México, Aguascalientes, Guerrero, Nayarit y Oaxaca.
En Toluca, Estado de México, esta tradición dio origen a la Feria del Alfeñique, una de las celebraciones más antiguas vinculadas a la producción artesanal de dulces.
Esta feria se realiza cada año en noviembre y reúne a artesanas y artesanos que elaboran figuras de azúcar, chocolate, amaranto y otros ingredientes, manteniendo prácticas transmitidas por generaciones.
Aunque los alfeñiques se asocian principalmente con celebraciones como el Día de Muertos, las posadas y la Navidad, pero su presencia no se limita a estas fechas.
En diversos mercados del País, estos dulces forman parte de la economía local y de la continuidad de los saberes artesanales.

Alfeñiques, elaboración artesanal
El proceso de elaboración del alfeñique requiere control del calor y la humedad. El azúcar de caña se mezcla con agua y se somete al fuego hasta obtener una pasta moldeable, a la que se incorporan ingredientes como claras de huevo, aceite de almendras y gotas de jugo de limón.
La pasta se moldea a mano o con moldes tradicionales, generalmente de yeso. De este proceso surgen figuras como animales, frutas y angelitos, así como las calaveritas de azúcar, que adquirieron un significado particular en el contexto del Día de Muertos.
En las ofrendas, las calaveras de alfeñique representan la memoria y la relación entre la vida y la muerte desde una visión cultural propia. Más que un símbolo fúnebre, funcionan como un elemento de diálogo entre generaciones y como expresión de identidad colectiva.
En diversas comunidades, la elaboración de alfeñiques es reconocida como parte del patrimonio cultural inmaterial.
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Carlos Maldonado
02/10/2019 at 13:43
¿En dónde puedo contactar al proveedor? ¿Hacen envíos al extranjero?
Gracias
Cuarta Redacción
15/10/2019 at 11:35
Hola.
El proveedor es @monerorictus. Así está en Twitter si le mandas mensajes siempre contesta.
Saludos