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Opinión

Dime qué piensas y te diré a qué partido perteneces

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elecciones méxico, focus grups de eleccciones

Dime qué piensas…

Quise ser neutral, pero a los demás les ganó el enojo, así que me encasillaron en la frase: Dime qué piensas y te diré a qué partido perteneces.

Ya falta menos, y nos han dado un mes de “relax”, hasta el 1 de Abril cuando comenzarán oficialmente las campañas de todos aquellos que pudieron hacer un registro oficial y candidatearse para los próximos comicios.

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Estamos nerviosos y temerosos de lo que va a pasar el próximo domingo 1 de julio de este año. Ese día en el que, según por ley, los mexicanos vamos a elegir a nuestro principal dirigente y visionario de lo que nos esperará los próximos 6 años.

 ¿Y qué es lo que implica? Levantarte ese domingo, ir a la casilla que te corresponde y poner una gran X sobre el nombre de aquella persona que elegirás para ser presidente de la República Mexicana.

Recientemente me invitaron a participar en una de esas encuestas (focus group) donde los partidos políticos buscan saber las opiniones de los ciudadanos acerca de sus rivales, sus antecesores, las opiniones sobre su imagen y sus spots comerciales, antes de ser lanzados al público. Digamos que tratan de prevenir el “ramalazo” que se les viene.

Sentados todos en una mesa para 10 personas, 4 mujeres y 4 hombres, de entre 35 y 50 años respondimos a las preguntas que una mercadóloga nos hizo. Café, agua, refresco, galletas fueron ofrecidos por parte de la compañía encuestadora ya que nos encerraríamos en aquel cuarto por dos horas. Así que sería mejor tenernos bien hidratados y sin hambre. Después de hacer una breve introducción y de presentarse, la anfitriona comenzó su trabajo.

Las preguntas

La primera pregunta fue:

—¿Qué opinan sobre las próximas elecciones? ¿Cómo se sienten con ello?

—Miedo, respondimos todos.

—¿Por qué?

—Porque no se sabe que va a pasar. Es un relajo.

—¿Qué piensan de su actual presidente? ¿Cómo ha sido su administración?

—Pésima, fatal, un desastre, se oía.

—¿Por qué? ¿Qué es lo que piensan que ha hecho mal el presidente?

—Muchas cosas, principalmente la inseguridad del país. Nos tienen a todos temerosos ante los criminales que los han dejado crecer. Y esa venida de (Donald) Trump (presidente de Estados Unidos) fue grave error.

—¿Qué cosas buenas ha hecho el presidente?

—Casi nada, casi todo lo ha hecho mal, es muy ignorante, dijo una por ahí.

—Pasemos a otros temas, dijo la encuestadora. ¿Ustedes saben quién es Antonio Meade?

—Sí, sí sabemos. Es el candidato a la presidencia por el PRI.

—Es correcto

—¿Y qué saben de él?

—Que trabajaba para Enrique Peña Nieto (presidente de la República) y que al PRI no le quedó otra opción, que candidatearlo y dar la cara por ellos. Ni siquiera es miembro del PRI.

—A continuación les voy a pasar algunos spots y ustedes me dicen que opinan de ellos.

En el spot que nos presentan en la pantalla, se ve al candidato del PRI, Antonio Meade con camisa blanca, saco negro, llegando a un puesto de mercado, diciéndoles que él tiene estudios, que es doctor y que va a quitar las armas y el dinero de la calle.

Una de las señoras comienza a reír.

—Esa no se la cree ni él. Se ve muy actuado. Parece que trae un script memorizado, dice otro señor.

—De acuerdo, retoma la encuestadora. ¿Les gusta el spot?

—No, contestamos todos. El candidato se ve muy fingido. Además no parece un mercado, se ve muy actuado todo

—¿Y acerca del mensaje que les da a las personas que están ahí?

—No pues no se le cree, el PRI ha generado esta violencia, ¿cómo les piensa quitar las armas? y ¿cómo les va a quitar el dinero?, ¿a través de los depósitos en efectivo como se ha hecho? Eso no funciona señorita.

—De acuerdo, les voy a poner otro spot

Comienza a proyectar el segundo spot, primero se enfoca a un ciudadano en la Ciudad de México, diciendo ante la cámara que un candidato debería tener estudios, inmediatamente después sale Meade diciendo: yo tengo maestrías y doctorado, regresan a la opinión de las personas y otro dice que el candidato debería ser honesto, regresan con la imagen de Meade diciendo que él es incorruptible, una vez más vemos a otra ciudadana diciendo que debería tener experiencia y volvemos con Meade diciendo que tiene 20 años de experiencia.

Es un spot en el que aparecen una secuencia de preguntas y respuestas como si fuera una entrevista que el candidato responde. Todo filmado en Ciudad de México.

—¿Qué opinan de este spot? ¿Les gusta?

—Está menos peorcito, dice una por ahí. Sí está mucho mejor, dice otro. A mí si me gusta, dice una persona y otros dicen, no para nada, es lo mismo.

—¿Por qué no les gusta?

Una señora comenta:

—A mí se me hace muy presumido con sus maestrías y doctorados. No me parece que deba andar diciendo tanto eso.

Otro comenta:

—Para que quieren tanta educación si con presidentes con menor educación el país ha mejorado muchísimo.

—¿Cómo cuál?

El mismo señor contesta:

—Como el expresidente Lázaro Cárdenas.

Una de las presentes se mofa del comentario y le dice:

—Señor, usted está hablando de hace 100 años. Bueno pues eso sí, contesta el señor.

La polémica se empieza a armar en aquel cuarto, la gente está molesta porque los spots no son de su agrado, piensan que son puras mentiras y que en lugar de estarse “ensalzando “ con tanto estudio el candidato debería mencionar más los logros que tuvo en las secretarías que dirigió.

Un hombre de la complexión más o menos de Antonio Meade, dice que se ve flojo, lento, que nadie le va a creer que no es corrupto y que ese tema es de actualidad.

Otro hombre menciona que Meade estaba cuando se autorizó el gasolinazo y que no entiende cómo es que ahora quiere resolver los problemas del país.

Al ver que las personas no estaban respondiendo neutralmente me atreví a decir:

—¿No será que estamos viéndolo con otros ojos?, ¿no será que estamos tan enojados con el gobierno actual que vemos todo mal en Meade?, ¿y que vemos reflejado en su persona al presidente actual y los errores pasados?  Todos los encuestados nos callamos.

Después de silencio, el mismo señor que mencionó el gasolinazo me respondió:

—Ya sabemos quién es la priista en esta mesa, todos rieron.

Tuve que responderle:

—No señor, yo no soy priista, no he votado por ningún gobierno nacional priista desde que puedo ejercer mi derecho.

La encuestadora nos tranquiliza y nos pide que por favor continuemos. La conclusión final del grupo encuestado fue que el spot no es creíble, que es mejor que hable menos de su educación y más de sus logros, además de que no le van a creer que no es corrupto. Y que el spot del mercado lo eliminen, no es un spot que les llama la atención.

Mi opinión es que estos spots no van dirigidos al tipo de personas que nosotros representamos. Este spot va dirigido a otro segmento de la población. Están muy bien hechos, con muy buena producción, calidad  y  les puede funcionar. Está mucho mejor que varios que he visto.

Yo aún no se por cual candidato voy a votar.

Pero lo que sí se es que nuevamente la población estará votando solo por pasión.

Las personas que asistieron a este focus group no conocían las propuestas de los candidatos, no conocían su edad, su educación, sus logros. Solo conocían la información más relevante de éste y del resto de los candidatos.

Mexicanos iguales = gobiernos iguales.

 

Por Evelyn Villanueva Macdonel es maestra en Economía en Italia. Apasionada por México, sus tradiciones y cultura. Emprendedora, empresaria y desarrolladora de nuevos proyectos. Completamente a favor de romper esquemas, innovar y transformar. En la actualidad se desempeña en el LID como investigadora en temas de desigualdad socioeconómica.

 

 

Bolígrafo      Laboratorio de Innovación

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Opinión

La ‘Gestapo del mundo’ 

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La ‘Gestapo del mundo’ escribe Fernando Arango
La "Gestapo del mundo" solo avanza cuando los pueblos olvidan el valor de su propia ley. Foto: Especial.

El escenario geopolítico de 2026 nos sitúa frente a una de las encrucijadas más peligrosas del siglo XXI. La retórica de la administración Trump respecto a la detención de Nicolás Maduro en Venezuela bajo la bandera de «limpieza» y «restauración del orden» no debe leerse como un acto de filantropía internacional, sino como la instauración formal de una Gestapo del mundo: una policía global que no reconoce fronteras, tratados ni la autodeterminación de los pueblos.

Estados Unidos intervino en Venezuela bajo el argumento de erradicar un régimen, estableciendo un precedente jurídico aterrador: la muerte del Estado Soberano. La soberanía no es una concesión graciosa de las potencias, sino la base del orden internacional.

Si el mundo acepta que Washington puede «limpiar» una casa ajena sin mandato de la ONU y por encima de las leyes locales, estamos regresando a una Doctrina Monroe 2.0. Venezuela es hoy el laboratorio de una fórmula que mañana, con cualquier pretexto, se aplicará en el resto del continente.

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Para México, el espejo de Venezuela es una advertencia directa. El argumento del narcotráfico y el fentanilo se ha convertido en el «caballo de Troya» para justificar una intervención en nuestro territorio. Es tentador para muchos ciudadanos, agotados por la violencia, aplaudir la entrada de la «Gestapo del Mundo» para erradicar al crimen organizado.

El argumento es simple pero devastador: «Tu casa está en desorden y el humo me molesta, así que entraré, sacaré a tu familia y yo manejaré tus cuentas». Como juristas, sabemos que el principio de par in parem non habet imperium (entre iguales no hay imperio) es la base de la civilización moderna. Si Donald Trump señala que Estados Unidos se hará cargo de la administración de un país soberano, está borrando de un plumazo décadas de Derecho Internacional. ¿Dónde queda el derecho de un pueblo a equivocarse o a corregir su propio rumbo?

Esta es la pregunta que nos quema las manos: ¿Qué pasaría en México? Los problemas del narcotráfico en nuestro País son una hidra de mil cabezas, un cáncer que ha permeado las instituciones. La tentación de decir «que vengan ellos y nos salven» es el canto de las sirenas para una sociedad agotada por la impunidad.

Sin embargo, como jurista, sostengo que el orden sin soberanía no es paz, es ocupación. Entregar la facultad de ejercer la fuerza pública a una potencia extranjera es abdicar de nuestra identidad y de nuestras instituciones. Si permitimos que «ellos» resuelvan nuestro problema de seguridad, les estamos entregando también el derecho de decidir sobre nuestras leyes, nuestra economía y nuestro futuro. La “Gestapo” no sólo busca criminales; busca el control absoluto del territorio.

Si el orden internacional se reduce a la voluntad del más fuerte de extraer y procesar a líderes extranjeros en cortes domésticas, entonces el sistema de tratados y la propia ONU han quedado obsoletos.

Es imperativo cuestionar nuestra propia identidad. Tenemos 60 millones de mexicanos una nación entera viviendo en el corazón de los Estados Unidos. ¿Cuál es su papel en esta crisis de soberanía?

No podemos seguir siendo una nación de espectadores que solo se reconoce como tal cada 15 de septiembre gritando una independencia de oropel, o cada 12 de diciembre rezando por un milagro ante la Virgen de Guadalupe. El folclore y la fe son pilares de nuestra cultura, pero la soberanía se defiende con agencia política, no con símbolos. Si esa enorme diáspora mexicana no despierta como un sujeto político capaz de influir en las decisiones del imperio, seguirán siendo testigos mudos de la erosión de su patria de origen.

La historia no tendrá misericordia con la generación que, por miedo o comodidad, entregó las llaves de la nación. La «Gestapo del mundo» solo avanza cuando los pueblos olvidan el valor de su propia ley.

México no necesita tutelaje; necesita instituciones sólidas, un Estado de Derecho inquebrantable y una ciudadanía que entienda que la soberanía es el único escudo que nos separa de ser una simple colonia administrativa. La pregunta no es si Trump puede entrar; la pregunta es si nosotros, como mexicanos, estamos dispuestos a dejar de serlo.

Sobre el autor

Fernando Arango Ávila es jurista y académico. Doctor en Ciencias de lo Fiscal, y actualmente cursa un posdoctorado en Derecho. Actualmente, combina su experiencia práctica con su labor investigativa. Escribe: drarango83@gmail.com.

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Opinión

Gavin Newsom y la ‘nación’ de los 60 millones de mexicanos

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Gavin Newsom y la 'nación' de los 60 millones de mexicanos

El anuncio de las intenciones del gobernador de California, Gavin Newsom, de contender en las próximas elecciones presidenciales de Estados Unidos, marca un punto de inflexión con profundas implicaciones para el electorado de origen mexicano y la redefinición del poder en el país. 

Este movimiento no sólo abre un camino de esperanza para millones de personas y New Mexicans, sino que consolida el liderazgo de un frente político que busca darle voz a la “nación” demográfica y cultural que emerge en el suroeste del país.

Este movimiento se respalda en la masa demográfica de 60 millones de mexicanos en Estados Unidos, una fuerza que, sumada al apoyo de una gran cantidad de mexicanos en México, podría representar una base electoral sin precedentes para Newsom.

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El concepto de “The New Mexicans States of America” no es una propuesta secesionista, sino una etiqueta conceptual para describir una realidad demográfica y cultural irreversible. 

En los estados de Nuevo México, Arizona y California, el poder del soft power mexicano ha gestado una diáspora (comunidad) con millones de personas que, juntas, suman una fuerza monumental entre esos 60 millones de mexicanos en Estados Unidos. 

Esta “nación” latente ha conquistado silenciosamente el tejido social, económico y cultural del país a través de su influencia en la música, la gastronomía, el deporte y el comercio. A pesar de las persecuciones y el trauma generado por el uso del ICE como herramienta de presión demográfica, la cultura se ha convertido en la armadura y el motor de resistencia de esta población.

La conexión geográfica y la herencia común han permitido que California, Nuevo México y Arizona funcionen como un corredor cultural y económico. Esta alianza natural de estados del suroeste se convierte en el epicentro de esta nueva fuerza política. 

Es aquí, en la cuna histórica del territorio mexicano en Estados Unidos, donde la diáspora ha mantenido viva su identidad, demostrando que las fronteras políticas no han logrado contener la unificación cultural. La cristalización de este poder es la respuesta pacífica a cualquier intento de alienación.

El ascenso de líderes como Gavin Newsom y la potencial vicepresidencia de Alex Padilla, es la constatación de que la revolución demográfica ha reescrito el mapa político desde dentro. La “Nación de los New Mexicans” está pasando de ser un poder cultural latente a una fuerza política activa. Al convocar a gobernadores clave y utilizar el soft power mexicano como estrategia, este movimiento busca construir una “barrera azul” de resistencia, transformando la resiliencia cultural en una palanca de poder electoral decisiva para las próximas elecciones presidenciales.

Newsom, al frente de California la cuarta economía mundial, se posiciona como un líder con la experiencia y la frescura necesarias para dirigir a los Estados Unidos. Su gestión como gobernador de California no solo se define por su capacidad para manejar una economía masiva, sino por una serie de logros progresistas que lo proyectan como el principal líder de la oposición a las políticas de la administración Trump.

Logros Clave de Gavin Newsom en California:

Protección de derechos reproductivos y sociales: Newsom ha consagrado protecciones en la Constitución de California para el aborto y las libertades reproductivas. Ha utilizado la autoridad de California para adquirir medicamentos clave y responder a interrupciones del suministro por motivos políticos.

Impulso a la clase trabajadora: Su administración ha impulsado legislaciones históricas para fortalecer a los trabajadores independientes, buscando mejorar las condiciones de vida de los californianos. Su oposición a la abolición de los acuerdos de contratación colectiva lo ha posicionado como un firme defensor de los derechos laborales.

Inversiones sociales masivas: Ha liderado la implementación de programas ambiciosos como el Pre-kínder universal y el financiamiento completo de comidas escolares gratuitas para todos los niños en California. También ha impulsado la expansión de programas de alfabetización y cursos de verano.

Abordando la crisis humanitaria y económica: Pese a las críticas por el alto costo de vida, la administraciónNewsom ha impulsado un enfoque progresista en la lucha contra la falta de vivienda. Más allá de la inversión récord en vivienda, el gobernador ha defendido la implementación de programas sociales innovadores, como el Care Court (Tribunal de Atención), diseñado para brindar tratamiento de salud mental y adicciones a personas sin hogar. Este tipo de políticas sociales complejas y audaces demuestran su disposición a enfrentar los problemas más difíciles del país, lo cual contrasta con las soluciones simplistas y punitivas que a menudo ofrece la oposición.

Resistencia y defensa migratoria: Newsom se ha convertido en una voz influyente a favor de los derechos de los inmigrantes, desafiando públicamente al gobierno federal. Ha movilizado a la Guardia Nacional para asistir en bancos de comida en respuesta a recortes federales y ha criticado duramente el despliegue de militares para tareas migratorias, advirtiendo que los regímenes autoritarios “empiezan por atacar a las personas con menos capacidad de defensa”.

Defensa del comercio transfronterizo y advertencia anti-Aranceles: Ha alertado consistentemente que las promesas de Trump de imponer un arancel del 25% a las importaciones mexicanas infligirían un daño económico devastador a California y a los consumidores. Al defender el libre comercio con México, Newsom protege el sustento de millones de New Mexicans que trabajan en sectores dependientes de este comercio transfronterizo.

El histórico gesto de Newsom al declarar el Día de Fernando Valenzuela el 1 de noviembre, cobra un significado póstumo aún más profundo. Fue una jugada maestra, ya que el 2 de noviembre es el tradicional Día de Muertos, enlazando dos celebraciones con un profundo toque mexicano. 

Este acto de poder político y celebración cultural contrasta directamente con la retórica anti-inmigrante. Al honrar a un ícono que unió a mexicanos a ambos lados de la frontera, Newsom solidifica su apoyo en un electorado mexicano crucial, utilizando este reconocimiento como un acto de diplomacia interna que fortalece los lazos con la comunidad.

La posible postulación de Newsom también catapulta al senador Alex Padilla hijo de padres, uno de Chihuahua y otro de Jalisco, a la posición de potencial vicepresidente de los Estados Unidos. Padilla, quien representa la herencia y la base demográfica de los New Mexicans, podría convertirse en el primer mexicano-estadounidense en ocupar dicho cargo. 

Hipotéticamente, esto lo colocaría como el candidato natural para ser el primer presidente de los Estados Unidos de ascendencia mexicana, un símbolo de la cristalización del poder político de esta población, muy a pesar del trauma que genera la alienación demográfica del presidente Donald Trump.

La juventud y el voto del mañana: El senador Padilla no solo representa la herencia; también encarna la voz de una nueva generación de New Mexicans. Su perfil conecta directamente con el voto joven y la alta tasa de natalidad de la diáspora (comunidad), que garantiza que su influencia política seguirá creciendo. Su posible ascenso a la vicepresidencia enviaría el mensaje de que el futuro de la democracia estadounidense no se definirá en Washington, sino en la energía, la juventud y la demografía del Suroeste.

Para enfrentar la presión del gobierno federal y el uso de ICE como brazo de presión contra las comunidades mexicano-americanas, es indispensable un frente de resistencia o «barrera azul» con el apoyo de gobernadores demócratas clave: Gobernadora Katie Hobbs (Arizona), gobernadora Michelle Lujan Grisham (Nuevo México), gobernadora Tina Kotek (Oregón), gobernador J. B. Pritzker (Illinois), gobernadora Kathy Hochul (Nueva York) y gobernador Bob Ferguson (Washington).

El Pacífico Noroeste (PNW), que incluye a Washington y Oregón, es una región fundamental para el concepto de los New Mexicans, extendiendo su alcance más allá del suroeste tradicional. Contrario a la percepción popular, estados como Washington han experimentado un crecimiento exponencial de la población de origen mexicano, la cual se ha convertido en una fuerza laboral crítica en la agricultura, la tecnología y el comercio. 

El gobernador de Washington, Bob Ferguson, ha demostrado su reconocimiento a esta diáspora (comunidad) al declarar la semana de la herencia mexicana, un gesto que resuena profundamente con el soft power de la comunidad.

Este frente en el PNW es estratégico, pues no solo suma votos, sino que le da a Newsom una base de apoyo que abarca toda la Costa Oeste, desde la frontera con México hasta Canadá. La diáspora (comunidad) mexicana en esta región es un testimonio de la expansión y la diversidad económica de los New Mexicans, que apoyarán a Newsom por sus políticas a favor de los derechos laborales, la protección de los inmigrantes y la defensa de la diversidad cultural. 

El PNW solidifica la narrativa de que el apoyo a Newsom no es un fenómeno local de California, sino un movimiento de alcance nacional.

El Poder de la cultura como arma política: La fuerza de este frente radica en el uso estratégico del soft power mexicano. La resistencia no se limita a decretos. Se ejerce en cada plato de comida, en la música regional y en la popularidad de íconos deportivos. 

El Mundial de 2026 y los juegos olímpicos de Los Ángeles 2028 no serán solo eventos deportivos, sino escaparates globales donde la cultura de los New Mexicans dictará la tendencia, demostrando que aquello que Trump intentó marginar es, de hecho, el capital cultural y económico más vibrante de la nación. Este soft power es la prueba de que, mientras ICE siembra miedo, la cultura siembra influencia y poder. 

El ascenso de Gavin Newsom a la palestra presidencial no es simplemente la historia de un político ambicioso; es la manifestación política de una profunda revolución demográfica y cultural liderada por los New Mexicans.

Sobre el autor

Fernando Arango Ávila es jurista y académico. Doctor en Ciencias de lo Fiscal, y actualmente cursa un posdoctorado en Derecho. Actualmente, combina su experiencia práctica con su labor investigativa. Escribe: drarango83@gmail.com.

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