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La gestión cultural, en los espacios que no lo son…

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Ursula Barreda, experta en patrimonio y planeación urbana

Hoy quiero platicarles de mi primera experiencia directa en el ámbito de la «Gestión Cultural», no sin antes ponerlos en contexto de cómo comenzó el proyecto del Balbuena 143 (La Interzona del Cadáver Exquisito).

Cadáver exquisito es un juego para crear obras «al alimón» en colaboración de varios autores desarrollado en la época del surrealismo. Se calificaba como un ejercicio lúdico, anónimo y grupal, donde el resultado se nombraba como «Cadáver Exquisito». La Interzona es una referencia literaria introducida por Burroughs para denominar ese lugar que parece no estar en ninguna geografía, una realidad alterada o un gran suburbio que va desde Ciudad de México hasta Panamá.

Pues conceptualmente así se creó el proyecto del Balbuena 143, coordinado por Lorena Muro y Enrique Ochoa, quienes en sociedad con Francisco Barreda, Rogelio Flores y Miguel Méndez comenzaron la aventura en 2016. El objetivo fue generar un espacio cultural teniendo como sustento la venta de comidas y bebidas. Así, comenzó el juego para todos de llenar un lugar con propuestas de bebidas, alimentos, eventos y exposiciones.

Este espacio pequeño, con una gran barra con flores, se convirtió en el lugar donde todos se encontraban, el gancho del lugar no era ni la comida, ni la bebida, ni siquiera el arte que te pudieras encontrar en las paredes, era la certeza de encontrarse con amigos y ser atendidos con la calidez que dan los amigos cuando te reciben en su casa.

La barra siempre atendida por Lorena y Enrique tuvo el apoyo de sus hijos y de otras personas, como Irene Zamora, quienes atraían las nuevas generaciones del arte tapatío. El Balbuena 143 se convirtió rápidamente en el lugar común para muchos artistas plásticos, escritores, músicos y videastas.

Pero hay que decir las cosas claras… un proyecto con estas características rara vez es un negocio, es un ejercicio sustentable, donde las ganancias se reinvierten constantemente en mantener el lugar, la calidad de los productos y darles salarios dignos al personal que atiende el espacio.

El Balbuena 143, en esta primera etapa, aportó una cartelera de exposiciones y subastas organizadas por Francisco Barreda, murales coordinados por Miguel Méndez (Menaze) y música programada por Rogelio Flores. Era el sitio ideal para los festejos de cumpleaños y, por supuesto, los «after» de las inauguraciones de las galerías de arte de Guadalajara.

Así fluyeron sus primeros años hasta que, por un lado, mi papá Francisco Barreda enfermó y enfocado en su salud dejó la coordinación de las exposiciones. Luego vino la pandemia, el gran parteaguas para los lugares de reunión.

El Balbuena 143 cerró, como todos, y uno de sus últimos días abierto fue la clausura de la exposición «Juguetes Rabiosos» en el MURA. Ese día mi papá expresó sus ganas de ir y estuvo por última vez con los amigos que lo acompañaron ese día.

Poco después, este proyecto cambió de manos. Lorena y Enrique, los socios mayoritarios, le pasaron la batuta a Álvaro Dorantes, quien con amplia experiencia en el manejo de proyectos con una connotación cultural como El Escarabajo Scratch, La Occidental, el Andén y el Coltrane, resultaba el relevo ideal por su experiencia para enfrentar el tiempo pospandémico y ponerlo en marcha manteniendo su identidad. Su interés radicaba en ofrecer bebidas y comidas que no pudieras encontrar en otro lugar, retomando como cerveza de la casa la «Estocolmo 65», acompañada de bocadillos de carne ahumada diseñados por Daniel Armas.

Así, sin más, el Balbuena 143 reabrió sus puertas en febrero de 2021. Se comenzó por cambiar el mural de la fachada. Miguel Ángel López y Miguel Méndez (Menaze) lo intervinieron «al alimón» para dejarla lista en esta nueva etapa. Arrancamos con una exposición de fotografía de mi papá, Francisco Barreda, ya sin él en este plano, y llenamos la contra barra con objetos que él hizo o tenía en su espacio de trabajo, a manera de homenaje. La música que le gustaba y unas canciones en vivo de Gerardo Enciso completaron la noche.

En esta etapa estuvieron en la barra apoyando Robert y Lesli, y después, por unos meses, mi hermana Sara Barreda, quien además manejó las redes y desarrolló una playlist de música especial para el lugar. Ellos tuvieron la gran tarea de recibir de nuevo a los amigos, quienes comenzaban a salir temerosos por los riesgos de contagio. Se comenzó con participaciones musicales, el dúo de Viceversa, proyecto de Luis Palomar y Juan Carlos Urive, y el exitoso concierto gestionado por Miguel Méndez del proyecto de Ciprianodonte, con Odiseo, Azucena y Daniel Kitroser, con dos fechas vendidas por anticipado que incluían cena y bebidas preparadas por Daniel Armas.

Después se presentaron los Afrodisaicos, también se organizó una subasta en coordinación con Galería Axolote, y por supuesto, fue el after de la expo homenaje dedicada a mi papá Francisco Barreda, «Instantáneas de una Época», curada por Verónica López como parte del Festival de Mayo en el ExConvento del Carmen. También hubo eventos especiales, como recibir a un grupo de ciclistas comandado por Lorenzo Arcos, El Camaleón.

Fue entonces cuando comenzó para mí el reto de coordinar las exposiciones de la Galería Balbuena 143. Tomar el lugar de mi papá era una gran responsabilidad. Mis primeros invitados fueron el fotógrafo Miguel Arechiga, después Margarita Rodríguez con su arte-objeto, y luego Gabriel Mariscal, pintor, todos con una gran trayectoria. Para noviembre, invité a Alberto Peredo, quien con sus alumnos hizo la exposición de MUDA acompañada de performances extraordinarios. Cerrando el año, Miguel Méndez gestionó la exposición de Sandra Carvajal, pintora abstracta, para cerrar el 2022.

Para reabrir en abril, se sumaron al proyecto Adriana Arizaga y Takachi, para apoyar a Álvaro Dorantes, dándole continuidad a lo que venía fluyendo de una manera natural y sin mucho orden administrativo.

Comenzamos con dos potentes exposiciones de arte urbano, y una subasta en coproducción de Galería Axolote, dirigida por José Ramón Vázquez, además del inolvidable festejo de cumpleaños de Miguel Méndez (Menaze). Le siguió una exposición muy femenina «Panteras Negras», un proyecto de 10 artistas con grabados producidos por «Gráfica 52» inspirados en Boolay, la producción de teatro de Claudia Herrera. A la par se generó la exposición exprés de la obra plástica de Ricardo Yáñez, que duró solo una noche, para darle a este autor un espacio para disfrutar y festejar con sus amigos el reconocimiento que le otorgaron en el marco de la 53ª edición de la Feria Municipal del Libro y la Cultura de Guadalajara y del nombramiento de la ciudad como «Capital Mundial del Libro».

Por parte de la barra se comenzó a introducir deliciosos cócteles, variedad de cervezas artesanales y se renovó el menú con las propuestas del chef Carlos Secada y apoyado por Chuy, quien se encargó de la barra en los últimos meses.

Continuó el proyecto coordinado por Yamir Yedet y «Cabezas Cuadradas», quien creó la exposición «Make Street Art», que buscaba mostrar el trabajo detrás de los grandes murales que vemos en las calles a través de fotografías y los dibujos originales de sus creadores. Este evento fue acompañado de los «Drink and Draw» los sábados, donde se invitaba a los amigos a tomar algo en el Balbuena 143 mientras dibujaban.

Siguió una exposición abstracta de mosaico y vitral de Aldo Villarello, y después la exposición de Salvador Rodríguez «Embozados», una muestra de pequeño formato y gráfica de personajes en la pandemia. A la par se recibió a los músicos del grupo de La Barranca, invitados por Rogelio Flores después de un concierto. También se organizó una lectura poética coordinada por Adriana Arizaga.

Siguió la inigualable exposición colectiva «Las Buenas Costumbres», curada por Germán Laris y museografiada por el grupo de Artes de Jalisco. Esta exposición de 25 artistas vino a darle aires al Balbuena 143 de su primera época.

Ya para cerrar el año nos invitaron a participar como sede del Festival de Grabado en Jalisco de la mano con el «Taller del Barranco», promovido por El Infeliz y Paula Lukie. Fue prácticamente una exposición efímera con performance (pues solo duró una noche y tuvo un montaje sui generis dentro del propio evento de inauguración) y quien tuvo la suerte de verla pudo apreciar el excelente trabajo que están haciendo estos artistas del barrio de La Coronilla

en este proyecto totalmente alternativo. 

De relevo a esta exposición Adriana Arizaga gestionó «Desbordados» del Taller Caudal Grafico y a la par muestra de Piezas únicas de Katerine Gutiérrez, diseñadora española inspirada en México. Con la que se cerró el año en cuanto a exposiciones.

Sin dejar de lado mi formación (arquitecta) busque a Pedro Alcocer y Sandra Valdez para solicitarles que hicieran un ejercicio de “Urbanismo Táctico” sobre la calle del Balbuena 143, estas son intervenciones temporales o efímeras que se hacen es espacios públicos para ganarle espacio al automóvil, la calle de Bernardo de Balbuena, entre Av. México y Justo Sierra, era el lugar ideal para hacer estos ejercicios que cada vez se puedan volver más permanentes, pues en las noches la cantidad de negocios (El Chancho, El Jamaica, El Balbuena 143, y las Pizas Ragazzi, entre otros) hacen que sea una calle casi peatonal. 

Con el apoyo de los alumnos del ITESO y de los negocios de la zona se montaron cuatro intervenciones en la cuadra donde participaron los alumnos desarrollo los proyectos, la gestión de los tramites y la fabricación de las instalaciones, esto es sin duda el primer paso para que los servicios que ya se dan en esta cuadra puedan extenderse hacia el espacio público y cambiarle la imagen y el uso de la calle.

Contado así parece fácil, pero detrás existe un gran esfuerzo, colaboración y gestión de un equipo que por un lado coordinan los servicios de la barra y la atención, como por los que coordinan eventos de arte, que tiene que ver con cosas muy simples, como programación de fechas, hacer acuerdos con los artistas y organizadores, promocionarla, recibir la obra, hacer la museografía, las fichas, los texto de la exposición, etc.. Algunos artistas son expertos en esos temas y con otros aprendimos juntos. 

Por esto les agradecemos muchísimos a todos los artistas y gestores que confiaron y apoyaron el proyecto del Balbuena 143, que creyeron en la importancia de que existan sitios para vernos e intercambiar ideas, acompañados de buena comida y bebidas. Sé que muchos aceptaron participar en este proyecto por la memoria a Paco Barreda y los que lo conocieron saben que él era el experto en reunir a los amigos.

El principal valor de un proyecto así radica en que no se debe de entender como un negocio, un bar, ni como una galería, pues su valor real es generar un espacio de convivencia cultural donde los amigos se sienten como en casa y los ajenos también, atendidos de manera excepcional, cual cadáver exquisito.

 

 

Sobre la autora

El desarrollo profesional y académico de Ursula Barreda se ha centrado en temas relacionados con la ciudad, el territorio, el arte, el patrimonio, el espacio público, la movilidad y la sustentabilidad.
Estudió el Doctorado de Ciudad, Territorio y Sustentabilidad en la Universidad de Guadalajara. Además, cuenta con publicaciones de artículos de investigación científica de temas relacionados al patrimonio, y el centro histórico.

 

 

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La muerte de ‘El Mencho’ y el sismo que viene

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El abatimiento del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, ocurrido el domingo 22 de febrero de 2026 durante un operativo militar en Tapalpa, Jalisco representa un hito mayor en la estrategia de seguridad

El abatimiento del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG),
Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, ocurrido el domingo 22 de febrero de 2026 durante un operativo militar en Tapalpa, Jalisco representa un hito mayor en la estrategia de seguridad del Estado mexicano, comparable a golpes pasados contra otros capos históricos. Sin embargo, también inaugura una etapa de alto riesgo e incertidumbre tanto en términos de violencia como de gobernabilidad local y regional. 

Posterior al dispositivo de seguridad que buscaba detener al líder delictivo, grupos delincuenciales respondieron con reacciones violentas en la Zona Metropolitana de Guadalajara y otras regiones de Jalisco, así como en otras entidades: bloqueos de carreteras, quema de vehículos, enfrentamientos armados y otras acciones contra servicios públicos. Esto obligó a autoridades estatales a activar códigos de emergencia y reforzar coordinación con fuerzas federales. 

Es prudente mencionar que la muerte del líder no disminuye automáticamente la violencia; por el contrario, puede intensificarla en el corto plazo debido a la necesidad del grupo criminal de demostrar que sigue operando y no está debilitado.

Organizaciones como el CJNG no dependen de un solo individuo para sobrevivir. Aunque Nemesio Oseguera Cervantes era una figura central, la estructura del cártel es relativamente descentralizada y multifacética, con varios ejecutores regionales, grupos escindidos y brazos operativos. Los bloqueos y quemas de vehículos muestran una estructura con sus engranajes y resortes lubricados, una nómina bien organizada dispuesta a actuar a la luz pública y una correa de transmisión de mando bien entrenada.

En ese sentido, el deceso del líder criminal puede generar al menos tres escenarios de sucesión interna:

1. Un liderazgo fuerte emerge rápidamente. Alguno de sus subordinados o un lugarteniente toma el control y mantiene la disciplina y la red operativa.

2. Fragmentación interna. Tensiones internas, celos, rivalidades o luchas por el poder dan paso a divisiones, generando enfrentamientos entre células del mismo cártel

3. Alianzas temporales con otros grupos criminales.  Formar alianzas o coaliciones para mantener rutas, territorios o, simplemente, influencia frente a organizaciones rivales. 

La muerte del líder formal del grupo delictivo podría producir efectos inmediatos de violencia y reacciones tácticas, seguidos por dinámicas de reacomodo interno y externo que definirán la gobernabilidad en Jalisco. Las líneas de acción posibles van desde una contención rápida hasta la competencia entre cárteles o la captura institucional. Los primeros días y semanas son críticos para contener la violencia y evitar que el vacío de poder se traduzca en fragmentación o en la entrada de nuevos actores. La experiencia reciente en Jalisco muestra reacciones violentas inmediatas tras golpes a liderazgos criminales, con bloqueos y quema de vehículos que afectan movilidad y percepción de seguridad. El escenario más probable es que estaremos ante una fase de competencia interna, con potencial incremento de violencia y debilitamiento de la cohesión criminal en el mediano plazo.

No está de más decir que el aniquilamiento de un capo de esta magnitud fortalece la imagen del Estado mexicano como actor capaz de confrontar a grupos criminales y recuperar espacios de autoridad. No obstante, los episodios violentos como forma de represalia demuestran que las instituciones aún enfrentan límites y retos superlativos para garantizar el orden inmediato. La gobernabilidad local puede verse tensionada si no se acompaña de estrategias integrales más allá de la acción militar.

Para ello será clave promover una coordinación amplia entre ámbitos de gobierno, fortalecimiento de inteligencia y presencia civil —no sólo seguridad— para prevenir cualquier eventualidad producto de los vacíos de poder temporal.

En concreto, estamos ante la posibilidad de una reconfiguración interna del CJNG, con la consiguiente fragmentación violenta localizada. Por ello, se requiere el fortalecimiento de programas sociales y de prevención para contrarrestar el reclutamiento criminal, además de estrategias más amplias de inteligencia y de cooperación internacional.

Si la fragmentación criminal persiste sin control institucional, podría erosionarse aún más la gobernabilidad y la seguridad local. Si las instituciones consolidan su presencia civil y de seguridad, podría abrirse una ventana para reducciones sostenibles de violencia en zonas clave.

Un suceso de la magnitud y resonancia como el abatimiento del líder delictivo abre ventanas de riesgo y de oportunidad. La diferencia entre contención y desorden prolongado dependerá de la coordinación interinstitucional, la capacidad de inteligencia y la respuesta socioeconómica que acompañe las medidas de seguridad. Actuar rápido para proteger a la población y, simultáneamente, fortalecer instituciones y programas de prevención es la vía más sólida para preservar la gobernabilidad en Jalisco.

La liquidación de Oseguera Cervantes puede representar un punto de inflexión en la lucha contra el crimen organizado en México y especialmente en Jalisco. Sin embargo, no garantiza estabilidad automática. En el mejor de los casos, este evento puede catalizar esfuerzos institucionales y sociales hacia una gobernabilidad más robusta; en el peor, podría desatar nuevas dinámicas de violencia y fragmentación criminal. La clave estará en cómo el Estado combine seguridad con políticas sociales y de desarrollo que reduzcan la lógica de poder detrás del crimen organizado a largo plazo. 

Sobre el autor

José de Jesús Gómez Valle es analista político. Profesor Investigador en el CUCSH de la UdeG. Contacta: jose.gomezvalle@gmail.com y en X: @jgomezvalle.

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Los riesgos para la gobernabilidad de Jalisco en 2026

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Los riesgos para la gobernabilidad de Jalisco en 2026

La gobernabilidad se refiere a las formas y procesos en que una autoridad gubernamental toma decisiones de manera eficaz y la medida en que dichas decisiones se traducen en legitimidad. En un ejercicio prospectivo para imaginar los escenarios posibles que impactarían la gobernabilidad de Jalisco en 2026, se torna necesario dejar de mirar “el árbol” del presente y mirar “el bosque” de lo que resta del año.

Estamos en un año pivote: la antesala de la sucesión de 2027 y el escaparate global del Mundial de Fútbol.

Para profundizar en la prospectiva de Jalisco 2026 es necesario pasar del diagnóstico a la evaluación de riesgos específicos. En este análisis, se evalúa la probabilidad de ocurrencia y el impacto de las variables críticas en los indicadores que definen la gobernabilidad y la salud democrática de Jalisco.

A continuación, se presentan los 10 riesgos críticos para la gobernabilidad de Jalisco en 2026, analizados prospectivamente.

Parálisis por “Federalismo punitivo” 

Con un presupuesto donde el 80 por ciento de los ingresos dependen de la Federación, la soberanía política de Jalisco es, en realidad, una negociación contable constante. Probabilidades de que exista tensión entre el Gobierno de Jalisco, emanado del partido Movimiento Ciudadano (MC) y el Gobierno Federal, emanado del partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), podrían generar una relación que pase del retórico intercambio de declaraciones a la asfixia operativa. 

El riesgo es que la Federación retrase deliberadamente flujos financieros o permisos federales (agua, energía, medio ambiente) críticos para obras estatales, buscando debilitar la marca política local rumbo al 2027. La posibilidad de esta tensión impactaría en obras inconclusas y servicios públicos deficientes que la ciudadanía cobraría al gobierno local.

Fragmentación de la Mesa Metropolitana 

El Siapa y la gestión de la basura en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) son focos rojos de deterioro social. La ineficacia en estos servicios básicos es el camino más rápido al descontento ciudadano masivo.

Existe el riesgo de una ruptura en la coordinación técnica entre Guadalajara, Zapopan, Tonalá, Tlajomulco y Tlaquepaque. Al acercarse el año electoral, los alcaldes podrían priorizar agendas políticas individuales sobre la gestión técnica conjunta (seguridad, basura, vialidad), rompiendo el modelo de gobernanza metropolitana. Esto conllevaría crisis operativas en servicios municipales que colapsen la ciudad por sectores.

Obstrucción judicial interna 

Con la reforma judicial federal en marcha, Jalisco enfrenta el desafío de reformar su propio Poder Judicial sin perder autonomía ni caer en la parálisis. Existe un foco de conflictividad política latente entre el Ejecutivo y las fuerzas de oposición en el Congreso. Se debe evitar la “copia acrítica” con el modelo federal y buscar un modelo híbrido que garantice la carrera judicial local para mantener la eficacia decisional.

Podría generarse una resistencia pasiva o “huelga de brazos caídos” dentro del Poder Judicial local ante la implementación de las reformas judiciales. Si los jueces y magistrados locales sienten amenazada su estabilidad por la elección popular de cargos, podrían ralentizar la impartición de justicia. Esto podría acarrear un aumento de la impunidad y parálisis en la resolución de conflictos comerciales y penales.

El “fuego amigo” prematuro 

No deberá descartarse que la carrera por las candidaturas de 2027 se adelante incontrolablemente dentro del partido gobernante. Las facciones internas podrían comenzar a operar unas contra otras, filtrando información dañina o saboteando programas de sus rivales internos dentro del mismo gabinete. Lo cual repercutiría en un gobierno estatal que pierde el foco de gobernar para centrarse en la “grilla” interna, generando vacío de poder.

El factor más peligroso —y el menos visible— suele ser la erosión silenciosa de los “mecanismos de compensación” internos, esos acuerdos informales que permiten que algunas corrientes internas acepten que otra corriente controle las candidaturas sin romper el pacto. Cuando esos mecanismos dejan de funcionar, el conflicto ya no es sólo político, se torna también existencial.

Radicalización de la oposición en el Congreso 

El Congreso del Estado se convertirá en un campo de batalla conforme se acerque 2027. La capacidad del gobernador para construir mayorías será puesta a prueba. Una mayoría opositora podría bloquear el presupuesto de 2027, afectando la estabilidad política. Se corre el riesgo de que la oposición (Morena y aliados) utilice su fuerza legislativa para bloquear sistemáticamente iniciativas clave o el presupuesto de 2027, no por razones técnicas, sino como estrategia de desgaste.

Eso conduciría a una gobernabilidad por decreto o reconducción presupuestal, lo que genera incertidumbre jurídica para proveedores y contratistas, pero principalmente a zonas y sectores que requieren respuestas a problemáticas ingentes.

Politización de la gestión del agua 

A pesar de las inversiones, el Río Santiago sigue siendo una herida abierta. La presión internacional y de derechos humanos aumentará en 2026. Una buena gestión del agua sería un indicador clave de la eficacia de las políticas públicas a largo plazo.

Existe el riesgo de que la escasez de agua en el estiaje de 2026 sea utilizada como arma política. Si falla el suministro en colonias populares, la movilización social puede ser instigada por actores políticos para generar caos y culpar a la administración estatal. Posibles protestas masivas y cortes de vialidades principales afectarían la gobernabilidad urbana.

El “efecto escaparate” del crimen organizado 

El Mundial es una oportunidad de oro, pero también un riesgo logístico. Cualquier episodio de violencia o falla en el transporte durante el evento tendría impacto global. Un éxito en el Mundial refuerza la legitimidad, un fallo la hunde internacionalmente. No se debe descartar el riesgo de que los grupos del crimen organizado aprovechen la visibilidad internacional del Mundial 2026 para enviar mensajes de poder. No necesariamente violencia contra turistas, sino bloqueos, mantas o eventos de alto impacto en la periferia como demostración de control territorial, aludiendo a un poder que ya no es únicamente simbólico.

Hechos de esta índole podrían generar una crisis reputacional global que destruya las narrativas de “Jalisco es México” y “Al estilo Jalisco” y afectar de manera ostensible la inversión extranjera.

El “segundo piso” de la crisis forense y de desaparecidos 

Jalisco llega a 2026 liderando las estadísticas nacionales de desapariciones. El reto no es sólo estadístico, sino de legitimidad gubernamental. Existe una brecha de confianza profunda entre las cifras oficiales y la realidad de los colectivos de búsqueda. La gobernabilidad se erosiona cuando el Estado no puede garantizar el derecho a ser buscado.

El hallazgo de nuevas fosas masivas o la saturación visible del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) en pleno 2026 es un riesgo que no se puede descartar. Si la narrativa oficial choca frontalmente con una realidad inocultable, la legitimidad moral del gobierno se desploma. Un escenario como este puede provocar la radicalización de los colectivos de búsqueda y pérdida total de confianza en las instituciones de seguridad.

Gentrificación y desplazamiento violento 

La Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) vive una crisis de asequibilidad. El desplazamiento de la población local hacia la periferia genera tensiones sociales y problemas de movilidad. El supuesto éxito económico del estado no se está traduciendo en bienestar habitacional para la clase media y para los jóvenes.

Hay un riesgo latente de que el aumento del costo de vida y vivienda en la ZMG, exacerbado por el turismo del Mundial, provoque un estallido social de las clases trabajadoras desplazadas a las periferias sin servicios. Lo que repercutiría en un aumento de delitos patrimoniales en zonas residenciales y polarización de clases (ricos vs. pobres) en el espacio urbano.

Infiltración criminal en policías municipales del interior 

El dominio de grupos del crimen organizado en zonas limítrofes (Altos, Norte y límites con Michoacán/Zacatecas) desafía la soberanía del Estado. Existe el riesgo de una “gobernanza criminal” paralela que sustituya al Estado en la resolución de conflictos locales. Mientras se blinda la Zona Metropolitana para el Mundial, se corre el riesgo de que el crimen organizado consolide su control absoluto sobre las policías municipales de las regiones Altos, Norte y Sureste, creando “zonas de silencio” donde el Estado no existe.

La detención y vinculación del alcalde —y otros funcionarios del Ayuntamiento— del municipio de Tequila por presuntos delitos de violencia organizada y extorsión en días recientes son una muestra fehaciente de una institucionalidad vulnerada y corrompida. El riesgo de que esas conductas se repitan en otros municipios, está latente.

Conclusiones 

El riesgo para Jalisco en 2026 es que la eficacia decisional y la estabilidad se vean sacrificadas en el altar de la conflictividad política. El Mundial actúa como un catalizador: puede ser la plataforma para demostrar una gobernanza de clase mundial o el escenario donde las fracturas sociales y de seguridad se expongan globalmente.

El gobierno deberá priorizar la cohesión institucional (blindar el Gabinete de la fiebre electoral) y la legitimidad (resolver de fondo casos emblemáticos de desaparición) para construir un colchón de confianza que le permita navegar las crisis que inevitablemente surgirán en los otros indicadores.

El mayor riesgo para la gobernabilidad de Jalisco en 2026 no es un colapso súbito, sino una erosión gradual y simultánea. El peligro es que el gobierno estatal sea tan eficiente en la administración de la imagen (mercadotecnia política para el Mundial) que descuide la administración de la realidad (seguridad y servicios en la periferia), creando una olla de presión que podría estallar justo antes de las elecciones de 2027.

En resumen, la gobernabilidad en Jalisco para este 2026 no se jugará en los discursos, sino en la capacidad técnica para resolver crisis humanitarias como la de las personas desaparecidas y la inseguridad, así como las operativas (servicios públicos: transporte, agua, basura), mientras se navega en un mar de polarización política nacional.


Sobre el autor

José de Jesús Gómez Valle es analista político. Profesor Investigador en el CUCSH de la UdeG. Contacta: jose.gomezvalle@gmail.com y en X: @jgomezvalle.

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