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Lemus, ventaja irreversible 

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opinión de omar cervantes: lemus consolida ventaja
Pablo Lemus pasó de 35 a 38 puntos porcentuales en el interior del estado, de acuerdo con las encuestas. Foto: Especial.

A menos de tres semanas de la elección del 2 de junio, el candidato de Movimiento Ciudadano (MC) a la gubernatura de Jalisco, ha consolidado una ventaja de 10 puntos porcentuales que lo proyectan como el próximo gobernador.

El pasado 6 de mayo fue publicada una encuesta de Mural de Grupo Reforma que coloca al abanderado naranja con 50 por ciento de las preferencias, sobre un 41 por ciento de la candidata de la coalición Sigamos Haciendo Historia en Jalisco, Claudia Delgadillo.

Encuestas van y vienen en este proceso electoral, pero hay que decir que justamente la encuestadora de Mural de Grupo Reforma ha sido la más precisa durante los últimos 20 años debido a su impecable rigor metodológico, lo que nos permite tomarla como una referencia real de las preferencias electorales. 

El mismo estudio arrojó datos interesantes de la contienda que valen la pena resaltar. Por ejemplo, Pablo Lemus es el único candidato que creció en el interior del estado de febrero a mayo, al pasar de 35 a 38 puntos porcentuales. En febrero estaba empatado con Claudia Delgadillo fuera del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG), pero actualmente ya le saca 4 puntos de ventaja.

Además, el candidato naranja supera en todas las cualidades a ambas candidatas. Pablo Lemus es calificado por los jaliscienses como el candidato que inspira más confianza, quien tiene más capacidades, las mejores propuestas y la mejor campaña, mientras que Claudia Delgadillo es vista como la más mentirosa.

También queda demostrado que los jóvenes de 18 a 23 años se identifican con Pablo Lemus, pues el 45 por ciento votaría por él, también las mujeres y los hombres se inclinan por el abanderado naranja, y Claudia Delgadillo sólo lidera en las personas mayores de 65 años, lo que podría explicarse por el impacto de los programas sociales del Gobierno Federal.

Sin embargo, es importante recalcar que Pablo Lemus ya anunció que respaldará todos los apoyos sociales que existen para este sector, aunque Morena pretenda infundir el miedo en la población diciendo lo contrario.

Por otra parte, también cabe resaltar los resultados de las encuestas en los municipios de Zapopan, Guadalajara y Tlajomulco donde Pablo Lemus se perfila como un contundente vencedor. En Zapopan, donde gobernó 6 años, tiene un 54 por ciento de intención del voto, sobre 39 por ciento de Claudia Delgadillo; en Guadalajara, donde es alcalde con licencia, aventaja con el 51 por ciento, y en Tlajomulco, la cuna de MC, trae un 50 por ciento de preferencias.

Es bastante claro que Pablo Lemus tiene todo el respaldo y confianza de la gente, y por eso ya anunció que dejará de lado la confrontación y se dedicará únicamente a seguir recorriendo Jalisco para dar a conocer su proyecto de gobierno.

Lo anterior quedó demostrado con la disculpa que le ofreció de manera personal a la candidata de la coalición Fuerza y Corazón por Jalisco, Laura Haro, por el intercambio de señalamientos en el tercer debate para la gubernatura. La candidata aceptó la disculpa y se desistió de presentar algún recurso legal contra el candidato naranja. 

Aunque los debates tengan momentos ríspidos, llenos de tensión, en una contienda electoral siempre deben prevalecer la civilidad y el respeto, y eso es lo que ambos candidatos demostraron.

En estas últimas semanas de la campaña es muy probable que Morena intente judicializar la elección, llevar la contienda a los tribunales, pero afortunadamente tenemos instituciones fuertes que sin duda harán valer el sufragio de los jaliscienses.

El reto ahora para MC y Pablo Lemus es que también ganen las diputaciones locales y federales para garantizar la gobernabilidad en el arranque del próximo sexenio.

Sobre el autor

Omar Enrique Cervantes Rivera es secretario técnico de la campaña de Pablo Lemus y ex secretario general del Ayuntamiento de Tlajomulco. Escribe a @OmarCervantes_R.

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Opinión

Ojo, así se roban tus datos personales

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Columna de Ana Olvera sobre el robo de datos personales

Estimado lector, para mí es un privilegio volver a escribir estas líneas luego de una muy larga ausencia. Sin embargo volveremos a encontrarnos en esta columna cada quincena, analizando los temas de actualidad relacionados con la protección de nuestros datos personales y la privacidad que acontecen tanto en nuestro País como en el mundo.

Evidentemente no podemos dejar de comentar lo sucedido en días pasados en Guadalajara, donde existía -y seguramente siguen existiendo- un call center debidamente instalado para llevar a  cabo extorsiones que se extendían no solo al resto de Jalisco, sino hasta a otros veinte estados más de nuestra República, afectando a más de 26 mil personas con llamadas fraudulentas y extorsiones.

Afortunadamente se desmanteló y según declaraciones oficiales se están realizando colaboraciones con instituciones de las demás entidades afectadas, para descubrir a todas las víctimas y por supuesto, invitarlas a denunciar, lo que resulta en una tarea titánica para las autoridades; pero al parecer no lo fue para aquellos cuyo modus vivendi consistía en realizar este tipo de nada honrosas actividades.

Datos personales de los afectados

En ese sentido caben muchas reflexiones, pero la primera es preguntarnos de dónde obtenían la materia prima, es decir, los datos personales de aquellos afectados. Aunque las respuestas pueden variar, quiero que centremos nuestra atención en dos fuentes principales.

La primera y la originaria por excelencia siempre seremos, desafortunadamente, Usted y yo, querido lector. Es decir, nosotros como titulares, dueños de esos datos personales que elegimos, muchas veces sin pararnos a reflexionar en ello, a quién, cómo y para qué le compartimos esta importantísima información.

Y digo que muchas veces sin reflexionarlo lo suficiente, porque participamos a otras personas de manera voluntaria, para poder obtener un bien o servicio; para pedir nuestros alimentos cuando no tenemos tiempo de prepararlos en casa; al inscribirnos a un curso o a nuestros hijos a la escuela, por citar ejemplos cotidianos. Pero también lo hacemos de manera involuntaria, por ejemplo cuando descargamos aplicaciones en nuestro teléfono inteligente o tableta y compartimos datos que no son necesarios; cuando somos poco discretos en una conversación o bien, ¿cuántas veces no hemos tirado a la basura documentación que contiene nuestro nombre u otros datos más sensibles, como nuestra CLABE interbancaria? Seguramente, muchas veces.

Ignoramos el valor de nuestros datos

La segunda causa de obtención de esta información es por medio de aquellos que manejan datos personales, es decir, los responsables si son particulares, o bien los sujetos obligados de orden público. Según me ha tocado atestiguar, parece que cuando la información no nos pertenece, dejamos de tener cuidado en su manejo. Se despersonaliza y solo vemos números, estadísticas, pero olvidamos que detrás de esas cifras, direcciones o palabras, se encuentra una persona que puede verse perjudicada por nuestro descuido de custodia de la información durante el ciclo de vida de los datos personales.

En fin, aunque difícilmente sabremos cómo se obtuvo esa información, es una realidad que decenas de miles de personas se vieron seriamente perjudicadas no solo en su patrimonio, sino muy seguramente hasta en su tranquilidad diaria, por este tipo de acciones ilegales. La invitación es a que le demos la importancia debida a esta información que es tan importante. La que nada más y nada menos, nos hace únicos y nos permite interactuar con el resto de quienes nos rodean. Si tenemos conciencia de la importancia de nuestros datos personales, seguramente nos daremos cuenta de la relevancia que también tiene la información relativa a otras personas. 

La tarea primordial

En un entorno tan cambiante como el que vive nuestro mundo y especialmente, nuestro Estado de Derecho, la tarea primordial con la que contamos es velar porque nuestros derechos a la protección de datos personales y la privacidad no sean violentados y es más, que puedan ser garantizados, sobre todo ante la inminente desaparición de los Órganos Garantes en la materia, de lo que hablaremos en nuestra próxima entrega.

Sobre la autora

Ana Olvera es profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, con intereses en privacidad, bioética y neuroderechos.

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La extinción de los institutos de transparencia: ¿falta de empatía o indiferencia?

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A veces, hablar de datos personales, de su protección y nuestra privacidad, resulta sumamente abstracto. Aunque incluso trabajemos con ellos, pensemos en la recepcionista de un consultorio médico o el propio profesional de la salud. O en la persona a la que le pedimos la pizza o la comida que consumiremos en ese momento.

Ahora pensemos en las veces que entramos a ciertas redes sociales, como X, Facebook o LinkedIn y encontramos explicaciones acerca de lo importante que es proteger nuestros datos personales, o bien, explicaciones de las resoluciones (que a veces se adjuntan completas) y que más bien, parecen para un público un poco más especializado, que tal vez no seremos nosotros -que solo buscamos un momento de distracción-. En no pocas ocasiones, este tipo de situaciones pasan desapercibidas hasta que somos víctimas de robo de identidad, alguna extorsión o una estafa.

En este sentido cabe preguntarnos al menos dos cosas. La primera, la razón por la que optamos por la indiferencia ante la violación de la privacidad, que se arraiga en una compleja red de factores. La omnipresencia de la tecnología ha normalizado la vigilancia, desensibilizando a muchos ante la vulneración de sus datos personales. La complejidad de las políticas de privacidad y los algoritmos opacos genera una sensación de impotencia, alimentando la resignación. Además, la gratificación inmediata de los servicios digitales y la falta de consecuencias tangibles de la pérdida de privacidad fomentan una actitud apática e incluso, indolente. A esto se suma la polarización social, que fragmenta la empatía y dificulta la acción colectiva en defensa de un derecho fundamental.

La falta de involucramiento nos aísla de nuestra comunidad. Nos desconectamos de los problemas que nos afectan a todos, como la pobreza, la desigualdad, la violencia, la inseguridad y el cambio climático. Nos volvemos indiferentes al sufrimiento de los demás, perdiendo nuestra capacidad de empatía y solidaridad.

Pero la segunda es igualmente preocupante. ¿Qué pasó con el trabajo de los organismos garantes? ¿Fue acaso incapacidad de transmitir e incluso educar al pueblo mexicano? ¿De “conectar”, empatizar? Por que los festivales, las fotos, los congresos o simposios, salvo muy honrosas excepciones, siempre iban dirigidos a cualquier público distinto a lo que han dado por llamar “el ciudadano de a pie”. O como dirían los políticos en este momento histórico, “el pueblo bueno”, ese que difícilmente, con la pobre comunicación de los “expertos” y además con pocos recursos a la mano, comprendió la importancia de un andamiaje institucional como el que logró crearse en materia de transparencia y protección de datos personales. Tal vez eso explique la indiferencia en su defensa.

No cabe duda que asistimos y en gran mayoría, las y los mexicanos solo estamos meramente atestiguando los cambios estructurales que nuestro país esta viviendo. En ese sentido, claro que vivimos una transformación. No sé cuál. Pero bien haríamos en hacer a un lado esa indiferencia, para al menos intentar entender cómo afectarán al ejercicio y garantía de nuestros derechos fundamentales.

No involucrarse en la vida del país también tiene un costo personal. Cuando nos alejamos de los asuntos públicos, renunciamos a nuestro derecho a ser escuchados y a contribuir al bienestar de nuestra sociedad. Nos convertimos en meros espectadores de nuestro propio destino, sin voz ni voto. En un mundo cada vez más interconectado, los problemas que enfrentamos son complejos y requieren soluciones colectivas. La participación ciudadana es esencial para construir un futuro más justo, próspero y sostenible para todos. No podemos permitirnos el lujo de la indiferencia.

Es hora de despertar de la apatía y asumir nuestra responsabilidad como mexicanos. Involucrémonos en los asuntos públicos, hagamos oír nuestra voz, exijamos transparencia y rendición de cuentas. Solo así podremos construir el país que queremos y merecemos.

Sobre la autora

Ana Olvera es profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, con intereses en privacidad, bioética y neuroderechos.
 

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