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Opinión

¿Lily Téllez es la sucesora de Colosio?

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Opinión de Fernando Arango sobre Lilly Tellez

Luis Donaldo Colosio no fue un político más; fue un ideal. Su voz, que enarboló las más justas demandas del pueblo de México, fue silenciada en un acto de traición que hirió la esperanza de toda una nación. Sin embargo, los ideales, a diferencia de los hombres, no mueren. Se transforman, evolucionan y, en ocasiones, encuentran un nuevo cauce en almas valientes que se atreven a retomarlos.

Hoy, la presencia de Colosio sigue viva. Ha evolucionado. Ha encontrado un eco en el temple y la convicción de una mujer de su misma tierra, de esa Sonora de hombres y mujeres de carácter inquebrantable: Lily Téllez. Ambos valientes, ambos comprometidos con una visión de México que hoy parece más necesaria que nunca. La silla presidencial que el candidato sonorense del PRI dejó vacía en 1994 espera hoy a otra sonorense que la tome con rumbo y responsabilidad en el 2030, para restaurar el orden y la justicia que han sido traicionados por parte del régimen de la Cuarta Transformación.

Es el momento de honrar la memoria de Colosio y de cumplir las promesas que se quedaron en el aire. Es el momento del México que no ha sido escuchado.

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La traición al pueblo: la 4T y la desestabilización de México

La inestabilidad que hoy sufre México es la consecuencia directa de una política errática y de una visión que prometió paz y solo ha entregado polarización. El gobierno de la Cuarta Transformación (4T) ha sido incapaz de brindar la seguridad y el orden que la nación demanda, y ha fracasado en su intento de estabilizar la política, la economía, la sociedad y la seguridad del país.

Los pactos que se han gestado con el crimen organizado han llevado a una realidad donde quienes verdaderamente gobiernan no son los candidatos que el pueblo eligió en las urnas, sino los grupos delictivos que imponen su ley. Esta complicidad ha debilitado las instituciones, ha fracturado el tejido social y ha sumido al país en una ola de violencia sin precedentes. La promesa de una república sin corrupción y con justicia ha quedado en el olvido.

El desastre económico es otra de las consecuencias de esta visión fallida. La 4T ha desatendido a las bases productivas de la nación, dejando en el abandono a quienes son el motor del país. Los productores de maíz de Sinaloa, que han sido ignorados y despojados de su sustento, son un símbolo de este abandono. La falta de inversión, el freno a los proyectos productivos y el hostigamiento a la iniciativa privada han provocado que los trabajadores no encuentren los empleos ni los salarios que demandan, y la clase media se siente traicionada y sin futuro.

Finalmente, la falta de seguridad ha generado una angustia colectiva que hoy se siente en cada rincón del país, una herida abierta que solo se sanará con el retorno de un Estado de derecho verdadero. La política de “abrazos, no balazos” ha resultado en un baño de sangre que ha empoderado a los criminales. El pueblo mexicano vive con miedo, y la impunidad es la norma, no la excepción. La 4T ha fallado en su deber más básico: proteger a sus ciudadanos.

El hambre y la sed de justicia que afligen a la nación

Hoy, el pueblo de México sufre una profunda sed de justicia que no ha sido saciada. El país se ha convertido en el México de la gente agraviada, de aquellos que padecen las distorsiones de la ley impuestas por quienes deberían servirla (Colosio, 1994). La nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación es un claro ejemplo de esta degradación institucional, con una elección opacada por los «acordeones» políticos que minan su independencia y su credibilidad.

La independencia judicial, pilar de toda democracia, ha sido sistemáticamente socavada. La Suprema Corte, que debería ser el último bastión de la ley, ha sido cooptada por intereses políticos ajenos a la justicia. La elección de sus miembros por medio de acuerdos y presiones políticas, en lugar de méritos y trayectoria, ha convertido a este órgano en una extensión del poder Ejecutivo. Esta falta de autonomía ha dejado a los ciudadanos sin un recurso real para defenderse de los abusos del poder.

El abuso de autoridad y la arrogancia de las oficinas gubernamentales son una constante que aflige a miles de mexicanos (Colosio, 1994). La burocracia, lejos de servir al pueblo, se ha convertido en un laberinto de trámites interminables y de personal que actúa con prepotencia, negando derechos y obstaculizando el progreso. Los ciudadanos se sienten indefensos ante un sistema que los desprecia y que privilegia a quienes están conectados al poder. Es momento de que terminen los hombres y mujeres afligidos por esta realidad.

El hambre y la sed de justicia que afligen a la nación no es una frase hueca (Colosio, 1994), sino la realidad palpable de un pueblo que se siente abandonado por sus líderes. La promesa de una justicia pronta y expedita ha sido traicionada. La impunidad se ha convertido en la norma, y los criminales, tanto los de cuello blanco como los del crimen organizado, gozan de una libertad que les permite seguir operando con total descaro.

El 1 de septiembre de 2025, la nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación inició sus labores en la Zona Arqueológica de Cuicuilco con una ceremonia de consagración de bastones de mando. Este evento, lejos de ser un acto jurídico, es una inmersión en el mundo de la superchería y lo místico, alejándose de los principios legales que deberían regir la justicia.

Los rituales y su controvertida relevancia

Los rituales llevados a cabo, aunque con raíces en tradiciones ancestrales, plantean interrogantes sobre su pertinencia en el contexto de un sistema judicial moderno. La consagración de bastones de mando y otras prácticas místicas desvían la atención de la necesidad de una administración de justicia imparcial y basada en el derecho. Esto podría exacerbar la percepción de que la justicia en México no se rige por la ley, sino por influencias ajenas al marco jurídico.

El contraste con la modernidad y la tecnología del siglo XXI

En un mundo globalizado y en plena era de la inteligencia artificial, la adopción de rituales anacrónicos por parte de una institución tan crucial como la Suprema Corte de Justicia puede generar una profunda sed de justicia en la población. Lejos de inspirar confianza, estos actos pueden interpretarse como un desapego de la realidad contemporánea y de las herramientas que el siglo XXI ofrece para una administración de justicia más eficiente y transparente. La modernidad y la tecnología, con sus capacidades de análisis de datos, sistemas de información y acceso universal a la ley, son fundamentales para construir un sistema judicial robusto y equitativo, algo que los rituales ancestrales no pueden proporcionar.

La visión de Lily Téllez como alternativa

En este escenario, la visión de figuras como Lily Téllez se presenta como una alternativa innovadora para llevar a México con rumbo y responsabilidad. Su enfoque en la modernidad, la eficiencia y la transparencia, desvinculado de prácticas que no encajan en el contexto actual, podría resonar con aquellos que buscan una justicia pragmática y acorde con los desafíos del siglo XXI. La insistencia en principios jurídicos sólidos y en la implementación de tecnologías avanzadas para mejorar el sistema judicial, en lugar de recurrir a lo místico, es lo que, para muchos, representa el camino hacia una verdadera transformación y hacia la satisfacción de la imperante necesidad de justicia en el país.

El régimen de la 4T ha hecho la Corte a modo, con todo y acordeones en la elección, implementando una probable dictadura que catalizaría aún más el hambre y la sed de justicia que padece México en la actualidad. Esto es un claro ejemplo de la traición a los ideales democráticos que Lily Téllez, con su valentía, ha denunciado. Ella se ha posicionado como la única que tiene el coraje de enfrentar a un sistema que ha traicionado al pueblo y que está dispuesto a sacrificar la justicia y la libertad por el poder.

El México olvidado por la 4T

El modelo de la 4T ha desatendido a las bases productivas de la nación, dejando en el abandono a quienes son el motor del país. Los productores de maíz de Sinaloa, que han sido ignorados y despojados de su sustento, son un símbolo de este abandono. Los trabajadores no encuentran los empleos ni los salarios que demandan, y la clase media se siente traicionada y sin futuro.

Los jóvenes enfrentan todos los días la difícil realidad de la falta de empleos y de oportunidades de educación. Se ven orillados a la delincuencia y a la drogadicción ante la ausencia de un futuro prometedor. La 4T ha fracasado en darles las oportunidades que demandan para que participen de manera decisiva en el progreso de la nación; por el contrario, los premia regalándoles dinero a los que no estudian y no trabajan, lo que va totalmente en contra de la cultura del esfuerzo y no del privilegio. La falta de inversión en educación y en programas de desarrollo profesional ha dejado a toda una generación sin las herramientas para construir su propio futuro.

Las mujeres en México, que aún no cuentan con la participación justa y plena que les pertenece, ven cómo sus capacidades son desaprovechadas. A pesar de ser una parte fundamental de la vida política, económica y social, se enfrentan a un régimen que no las ha protegido ni empoderado. El clamor por una participación más justa y más plena en el México de nuestros días sigue sin ser escuchado.

El burocratismo y el mar de trámites han desalentado a los empresarios de las pequeñas y medianas empresas (Colosio, 1994). El régimen actual ha creado un ambiente hostil para la gente creativa y entregada, dispuesta a arriesgar y a trabajar. Estos emprendedores demandan una economía que les ofrezca condiciones más favorables para invertir y generar empleos, pero solo encuentran obstáculos y trabas que los desalientan. La visión centralista del gobierno ha asfixiado el motor económico del país.

La valentía de Lily Téllez y la denuncia del narcogobierno

La valentía de Lily Téllez al exponer al narco gobierno de la 4T la convierte en la mejor opción para la presidencia en el año 2030. Su capacidad para desafiar el poder y su compromiso con la verdad son cualidades que hoy son más necesarias que nunca. En un país sumido en la desinformación y el engaño, la voz de Lily Téllez resuena como un faro de esperanza.

En una entrevista para Fox News, la senadora del PAN declaró: “Es absolutamente bienvenida la ayuda de Estados Unidos para combatir a los cárteles”, y fue más allá al llamar a Claudia Sheinbaum “narcopresidenta”. Además, la acusó de detener los esfuerzos del gobierno norteamericano para combatir a las organizaciones criminales mexicanas. Estas declaraciones son una muestra de su firmeza y de su disposición a nombrar los problemas por su nombre, sin temor a las consecuencias políticas.

Aseguró valientemente que “los políticos de Morena defienden a los cárteles”, en una alusión directa al jefe de la bancada de Morena en el Senado, al que señaló como “el jefe de un cártel”. Con ello, advirtió que quienes no quieren que Estados Unidos ayude a México en la lucha contra los cárteles son los narcopolíticos.

Luis Donaldo Colosio: el presidente que no fue

Luis Donaldo Colosio no tiene nada que ver con el viejo ni con el nuevo PRI. Su visión trascendía las siglas de un partido que él mismo buscaba reformar de cara al siglo XXI. Es fundamental que las nuevas generaciones, que nacieron después de su lamentable fallecimiento, conozcan a Colosio como el priista más destacado de su generación. Su trayectoria es un testamento de su capacidad y su compromiso:

Fue diputado, senador de la República, presidente nacional del CEN del PRI, secretario de Desarrollo Social y, por último, candidato a la presidencia de México.

Colosio fue el presidente que no fue, un hombre que encarnó la esperanza de un México que se atrevió a soñar con un futuro de justicia y de oportunidades para todos.

El ideal de Colosio era transformar al PRI de cara al México del siglo XXI. Un balazo en la cabeza en Lomas Taurinas, Tijuana, Baja California, se lo impidió.

Colosio es el claro ejemplo de que el estudio es la manera de salir adelante: un hombre del norte, de la frontera, con raíces populares, consiguió graduarse con honores de una de las instituciones privadas más importantes de América Latina, el Tecnológico de Monterrey.

Las manifestaciones de Colosio, treinta y un años después, deben hacer eco en los jóvenes que no estudian ni trabajan, y que la cultura del esfuerzo y no del privilegio será el catalizador que realmente los hará salir adelante; no estar esperando un apoyo social por parte del gobierno para no producir absolutamente nada al país.

El futuro de México en las manos correctas

Por todo esto, la reencarnación de Colosio se da en Lily Téllez. No es solo un paralelismo; es la continuidad de un ideal que se niega a morir. Es la voz de la conciencia que, desde Sonora, se alza para reclamar el destino de la nación. La valentía de Lily Téllez al exponer al narco gobierno de la 4T la convierte en la mejor opción para la presidencia en el año 2030.

Su capacidad para desafiar el poder y su compromiso con la verdad son cualidades que hoy son más necesarias que nunca. En un país sumido en la desinformación y el engaño, la voz de Lily Téllez resuena como un faro de esperanza. Ella no solo denuncia los problemas, sino que representa la fuerza y el carácter necesarios para enfrentarlos.

Ella es la continuadora de los ideales de Luis Donaldo Colosio, el priista más destacado de su generación, el presidente que no fue. Su visión trascendía las siglas de un partido, y su compromiso era con la gente. Lily Téllez, al igual que Colosio, se ha posicionado como una líder que busca reformar el país desde sus cimientos, de cara al 2030 en la era de la inteligencia artificial y no de rituales anacrónicos promovidos por el régimen de la Cuarta Transformación.

El momento es ahora. Es momento de tomar el rumbo, de asumir la responsabilidad y de volver a encender la esperanza que un día, en una plaza de Tijuana, nos fue arrebatada. Lily Téllez, con su valentía y su visión, está lista para tomar la silla que Colosio dejó vacía y llevar a México con rumbo y con responsabilidad.

Citas de Luis Donaldo Colosio

«Yo veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían servirla. De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales».

«México quiere democracia, pero rechaza su perversión: la demagogia. Queremos cambio, sí. Cambio con rumbo y responsabilidad. Cambio para vivir con certidumbre, para vivir en paz».

«Nosotros, los priistas, tenemos que ser los primeros en reconocer que en la sociedad mexicana de hoy el gran reclamo popular es la democracia. Que la gente no quiere la imposición ni la arbitrariedad, que la gente quiere el cambio democrático».

«Aquí está el PRI con su recia vocación política. Aquí está el PRI para alentar la participación ciudadana. Aquí está el PRI para mantener la paz y la estabilidad del país. Aquí está el PRI en pie de lucha para enfrentar los desafíos que nos impone la historia».

Para su consulta, el discurso completo y un análisis del mismo se encuentran disponibles en los siguientes enlaces:
Texto completo del discurso: Memoria Política de México 
Video del discurso: YouTube – COLOSIO: A 30 AÑOS del MÍTICO DISCURSO del PRIISTA

Sobre el autor

Fernando Arango Ávila es jurista y académico. Doctor en Ciencias de lo Fiscal, y actualmente cursa un posdoctorado en Derecho. Actualmente, combina su experiencia práctica con su labor investigativa. Escribe: drarango83@gmail.com.

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Opinión

La ‘Gestapo del mundo’ 

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La ‘Gestapo del mundo’ escribe Fernando Arango
La "Gestapo del mundo" solo avanza cuando los pueblos olvidan el valor de su propia ley. Foto: Especial.

El escenario geopolítico de 2026 nos sitúa frente a una de las encrucijadas más peligrosas del siglo XXI. La retórica de la administración Trump respecto a la detención de Nicolás Maduro en Venezuela bajo la bandera de «limpieza» y «restauración del orden» no debe leerse como un acto de filantropía internacional, sino como la instauración formal de una Gestapo del mundo: una policía global que no reconoce fronteras, tratados ni la autodeterminación de los pueblos.

Estados Unidos intervino en Venezuela bajo el argumento de erradicar un régimen, estableciendo un precedente jurídico aterrador: la muerte del Estado Soberano. La soberanía no es una concesión graciosa de las potencias, sino la base del orden internacional.

Si el mundo acepta que Washington puede «limpiar» una casa ajena sin mandato de la ONU y por encima de las leyes locales, estamos regresando a una Doctrina Monroe 2.0. Venezuela es hoy el laboratorio de una fórmula que mañana, con cualquier pretexto, se aplicará en el resto del continente.

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Para México, el espejo de Venezuela es una advertencia directa. El argumento del narcotráfico y el fentanilo se ha convertido en el «caballo de Troya» para justificar una intervención en nuestro territorio. Es tentador para muchos ciudadanos, agotados por la violencia, aplaudir la entrada de la «Gestapo del Mundo» para erradicar al crimen organizado.

El argumento es simple pero devastador: «Tu casa está en desorden y el humo me molesta, así que entraré, sacaré a tu familia y yo manejaré tus cuentas». Como juristas, sabemos que el principio de par in parem non habet imperium (entre iguales no hay imperio) es la base de la civilización moderna. Si Donald Trump señala que Estados Unidos se hará cargo de la administración de un país soberano, está borrando de un plumazo décadas de Derecho Internacional. ¿Dónde queda el derecho de un pueblo a equivocarse o a corregir su propio rumbo?

Esta es la pregunta que nos quema las manos: ¿Qué pasaría en México? Los problemas del narcotráfico en nuestro País son una hidra de mil cabezas, un cáncer que ha permeado las instituciones. La tentación de decir «que vengan ellos y nos salven» es el canto de las sirenas para una sociedad agotada por la impunidad.

Sin embargo, como jurista, sostengo que el orden sin soberanía no es paz, es ocupación. Entregar la facultad de ejercer la fuerza pública a una potencia extranjera es abdicar de nuestra identidad y de nuestras instituciones. Si permitimos que «ellos» resuelvan nuestro problema de seguridad, les estamos entregando también el derecho de decidir sobre nuestras leyes, nuestra economía y nuestro futuro. La “Gestapo” no sólo busca criminales; busca el control absoluto del territorio.

Si el orden internacional se reduce a la voluntad del más fuerte de extraer y procesar a líderes extranjeros en cortes domésticas, entonces el sistema de tratados y la propia ONU han quedado obsoletos.

Es imperativo cuestionar nuestra propia identidad. Tenemos 60 millones de mexicanos una nación entera viviendo en el corazón de los Estados Unidos. ¿Cuál es su papel en esta crisis de soberanía?

No podemos seguir siendo una nación de espectadores que solo se reconoce como tal cada 15 de septiembre gritando una independencia de oropel, o cada 12 de diciembre rezando por un milagro ante la Virgen de Guadalupe. El folclore y la fe son pilares de nuestra cultura, pero la soberanía se defiende con agencia política, no con símbolos. Si esa enorme diáspora mexicana no despierta como un sujeto político capaz de influir en las decisiones del imperio, seguirán siendo testigos mudos de la erosión de su patria de origen.

La historia no tendrá misericordia con la generación que, por miedo o comodidad, entregó las llaves de la nación. La «Gestapo del mundo» solo avanza cuando los pueblos olvidan el valor de su propia ley.

México no necesita tutelaje; necesita instituciones sólidas, un Estado de Derecho inquebrantable y una ciudadanía que entienda que la soberanía es el único escudo que nos separa de ser una simple colonia administrativa. La pregunta no es si Trump puede entrar; la pregunta es si nosotros, como mexicanos, estamos dispuestos a dejar de serlo.

Sobre el autor

Fernando Arango Ávila es jurista y académico. Doctor en Ciencias de lo Fiscal, y actualmente cursa un posdoctorado en Derecho. Actualmente, combina su experiencia práctica con su labor investigativa. Escribe: drarango83@gmail.com.

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Gavin Newsom y la ‘nación’ de los 60 millones de mexicanos

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Gavin Newsom y la 'nación' de los 60 millones de mexicanos

El anuncio de las intenciones del gobernador de California, Gavin Newsom, de contender en las próximas elecciones presidenciales de Estados Unidos, marca un punto de inflexión con profundas implicaciones para el electorado de origen mexicano y la redefinición del poder en el país. 

Este movimiento no sólo abre un camino de esperanza para millones de personas y New Mexicans, sino que consolida el liderazgo de un frente político que busca darle voz a la “nación” demográfica y cultural que emerge en el suroeste del país.

Este movimiento se respalda en la masa demográfica de 60 millones de mexicanos en Estados Unidos, una fuerza que, sumada al apoyo de una gran cantidad de mexicanos en México, podría representar una base electoral sin precedentes para Newsom.

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El concepto de “The New Mexicans States of America” no es una propuesta secesionista, sino una etiqueta conceptual para describir una realidad demográfica y cultural irreversible. 

En los estados de Nuevo México, Arizona y California, el poder del soft power mexicano ha gestado una diáspora (comunidad) con millones de personas que, juntas, suman una fuerza monumental entre esos 60 millones de mexicanos en Estados Unidos. 

Esta “nación” latente ha conquistado silenciosamente el tejido social, económico y cultural del país a través de su influencia en la música, la gastronomía, el deporte y el comercio. A pesar de las persecuciones y el trauma generado por el uso del ICE como herramienta de presión demográfica, la cultura se ha convertido en la armadura y el motor de resistencia de esta población.

La conexión geográfica y la herencia común han permitido que California, Nuevo México y Arizona funcionen como un corredor cultural y económico. Esta alianza natural de estados del suroeste se convierte en el epicentro de esta nueva fuerza política. 

Es aquí, en la cuna histórica del territorio mexicano en Estados Unidos, donde la diáspora ha mantenido viva su identidad, demostrando que las fronteras políticas no han logrado contener la unificación cultural. La cristalización de este poder es la respuesta pacífica a cualquier intento de alienación.

El ascenso de líderes como Gavin Newsom y la potencial vicepresidencia de Alex Padilla, es la constatación de que la revolución demográfica ha reescrito el mapa político desde dentro. La “Nación de los New Mexicans” está pasando de ser un poder cultural latente a una fuerza política activa. Al convocar a gobernadores clave y utilizar el soft power mexicano como estrategia, este movimiento busca construir una “barrera azul” de resistencia, transformando la resiliencia cultural en una palanca de poder electoral decisiva para las próximas elecciones presidenciales.

Newsom, al frente de California la cuarta economía mundial, se posiciona como un líder con la experiencia y la frescura necesarias para dirigir a los Estados Unidos. Su gestión como gobernador de California no solo se define por su capacidad para manejar una economía masiva, sino por una serie de logros progresistas que lo proyectan como el principal líder de la oposición a las políticas de la administración Trump.

Logros Clave de Gavin Newsom en California:

Protección de derechos reproductivos y sociales: Newsom ha consagrado protecciones en la Constitución de California para el aborto y las libertades reproductivas. Ha utilizado la autoridad de California para adquirir medicamentos clave y responder a interrupciones del suministro por motivos políticos.

Impulso a la clase trabajadora: Su administración ha impulsado legislaciones históricas para fortalecer a los trabajadores independientes, buscando mejorar las condiciones de vida de los californianos. Su oposición a la abolición de los acuerdos de contratación colectiva lo ha posicionado como un firme defensor de los derechos laborales.

Inversiones sociales masivas: Ha liderado la implementación de programas ambiciosos como el Pre-kínder universal y el financiamiento completo de comidas escolares gratuitas para todos los niños en California. También ha impulsado la expansión de programas de alfabetización y cursos de verano.

Abordando la crisis humanitaria y económica: Pese a las críticas por el alto costo de vida, la administraciónNewsom ha impulsado un enfoque progresista en la lucha contra la falta de vivienda. Más allá de la inversión récord en vivienda, el gobernador ha defendido la implementación de programas sociales innovadores, como el Care Court (Tribunal de Atención), diseñado para brindar tratamiento de salud mental y adicciones a personas sin hogar. Este tipo de políticas sociales complejas y audaces demuestran su disposición a enfrentar los problemas más difíciles del país, lo cual contrasta con las soluciones simplistas y punitivas que a menudo ofrece la oposición.

Resistencia y defensa migratoria: Newsom se ha convertido en una voz influyente a favor de los derechos de los inmigrantes, desafiando públicamente al gobierno federal. Ha movilizado a la Guardia Nacional para asistir en bancos de comida en respuesta a recortes federales y ha criticado duramente el despliegue de militares para tareas migratorias, advirtiendo que los regímenes autoritarios “empiezan por atacar a las personas con menos capacidad de defensa”.

Defensa del comercio transfronterizo y advertencia anti-Aranceles: Ha alertado consistentemente que las promesas de Trump de imponer un arancel del 25% a las importaciones mexicanas infligirían un daño económico devastador a California y a los consumidores. Al defender el libre comercio con México, Newsom protege el sustento de millones de New Mexicans que trabajan en sectores dependientes de este comercio transfronterizo.

El histórico gesto de Newsom al declarar el Día de Fernando Valenzuela el 1 de noviembre, cobra un significado póstumo aún más profundo. Fue una jugada maestra, ya que el 2 de noviembre es el tradicional Día de Muertos, enlazando dos celebraciones con un profundo toque mexicano. 

Este acto de poder político y celebración cultural contrasta directamente con la retórica anti-inmigrante. Al honrar a un ícono que unió a mexicanos a ambos lados de la frontera, Newsom solidifica su apoyo en un electorado mexicano crucial, utilizando este reconocimiento como un acto de diplomacia interna que fortalece los lazos con la comunidad.

La posible postulación de Newsom también catapulta al senador Alex Padilla hijo de padres, uno de Chihuahua y otro de Jalisco, a la posición de potencial vicepresidente de los Estados Unidos. Padilla, quien representa la herencia y la base demográfica de los New Mexicans, podría convertirse en el primer mexicano-estadounidense en ocupar dicho cargo. 

Hipotéticamente, esto lo colocaría como el candidato natural para ser el primer presidente de los Estados Unidos de ascendencia mexicana, un símbolo de la cristalización del poder político de esta población, muy a pesar del trauma que genera la alienación demográfica del presidente Donald Trump.

La juventud y el voto del mañana: El senador Padilla no solo representa la herencia; también encarna la voz de una nueva generación de New Mexicans. Su perfil conecta directamente con el voto joven y la alta tasa de natalidad de la diáspora (comunidad), que garantiza que su influencia política seguirá creciendo. Su posible ascenso a la vicepresidencia enviaría el mensaje de que el futuro de la democracia estadounidense no se definirá en Washington, sino en la energía, la juventud y la demografía del Suroeste.

Para enfrentar la presión del gobierno federal y el uso de ICE como brazo de presión contra las comunidades mexicano-americanas, es indispensable un frente de resistencia o «barrera azul» con el apoyo de gobernadores demócratas clave: Gobernadora Katie Hobbs (Arizona), gobernadora Michelle Lujan Grisham (Nuevo México), gobernadora Tina Kotek (Oregón), gobernador J. B. Pritzker (Illinois), gobernadora Kathy Hochul (Nueva York) y gobernador Bob Ferguson (Washington).

El Pacífico Noroeste (PNW), que incluye a Washington y Oregón, es una región fundamental para el concepto de los New Mexicans, extendiendo su alcance más allá del suroeste tradicional. Contrario a la percepción popular, estados como Washington han experimentado un crecimiento exponencial de la población de origen mexicano, la cual se ha convertido en una fuerza laboral crítica en la agricultura, la tecnología y el comercio. 

El gobernador de Washington, Bob Ferguson, ha demostrado su reconocimiento a esta diáspora (comunidad) al declarar la semana de la herencia mexicana, un gesto que resuena profundamente con el soft power de la comunidad.

Este frente en el PNW es estratégico, pues no solo suma votos, sino que le da a Newsom una base de apoyo que abarca toda la Costa Oeste, desde la frontera con México hasta Canadá. La diáspora (comunidad) mexicana en esta región es un testimonio de la expansión y la diversidad económica de los New Mexicans, que apoyarán a Newsom por sus políticas a favor de los derechos laborales, la protección de los inmigrantes y la defensa de la diversidad cultural. 

El PNW solidifica la narrativa de que el apoyo a Newsom no es un fenómeno local de California, sino un movimiento de alcance nacional.

El Poder de la cultura como arma política: La fuerza de este frente radica en el uso estratégico del soft power mexicano. La resistencia no se limita a decretos. Se ejerce en cada plato de comida, en la música regional y en la popularidad de íconos deportivos. 

El Mundial de 2026 y los juegos olímpicos de Los Ángeles 2028 no serán solo eventos deportivos, sino escaparates globales donde la cultura de los New Mexicans dictará la tendencia, demostrando que aquello que Trump intentó marginar es, de hecho, el capital cultural y económico más vibrante de la nación. Este soft power es la prueba de que, mientras ICE siembra miedo, la cultura siembra influencia y poder. 

El ascenso de Gavin Newsom a la palestra presidencial no es simplemente la historia de un político ambicioso; es la manifestación política de una profunda revolución demográfica y cultural liderada por los New Mexicans.

Sobre el autor

Fernando Arango Ávila es jurista y académico. Doctor en Ciencias de lo Fiscal, y actualmente cursa un posdoctorado en Derecho. Actualmente, combina su experiencia práctica con su labor investigativa. Escribe: drarango83@gmail.com.

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