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Opinión

¿Lily Téllez es la sucesora de Colosio?

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Opinión de Fernando Arango sobre Lilly Tellez

Luis Donaldo Colosio no fue un político más; fue un ideal. Su voz, que enarboló las más justas demandas del pueblo de México, fue silenciada en un acto de traición que hirió la esperanza de toda una nación. Sin embargo, los ideales, a diferencia de los hombres, no mueren. Se transforman, evolucionan y, en ocasiones, encuentran un nuevo cauce en almas valientes que se atreven a retomarlos.

Hoy, la presencia de Colosio sigue viva. Ha evolucionado. Ha encontrado un eco en el temple y la convicción de una mujer de su misma tierra, de esa Sonora de hombres y mujeres de carácter inquebrantable: Lily Téllez. Ambos valientes, ambos comprometidos con una visión de México que hoy parece más necesaria que nunca. La silla presidencial que el candidato sonorense del PRI dejó vacía en 1994 espera hoy a otra sonorense que la tome con rumbo y responsabilidad en el 2030, para restaurar el orden y la justicia que han sido traicionados por parte del régimen de la Cuarta Transformación.

Es el momento de honrar la memoria de Colosio y de cumplir las promesas que se quedaron en el aire. Es el momento del México que no ha sido escuchado.

La traición al pueblo: la 4T y la desestabilización de México

La inestabilidad que hoy sufre México es la consecuencia directa de una política errática y de una visión que prometió paz y solo ha entregado polarización. El gobierno de la Cuarta Transformación (4T) ha sido incapaz de brindar la seguridad y el orden que la nación demanda, y ha fracasado en su intento de estabilizar la política, la economía, la sociedad y la seguridad del país.

Los pactos que se han gestado con el crimen organizado han llevado a una realidad donde quienes verdaderamente gobiernan no son los candidatos que el pueblo eligió en las urnas, sino los grupos delictivos que imponen su ley. Esta complicidad ha debilitado las instituciones, ha fracturado el tejido social y ha sumido al país en una ola de violencia sin precedentes. La promesa de una república sin corrupción y con justicia ha quedado en el olvido.

El desastre económico es otra de las consecuencias de esta visión fallida. La 4T ha desatendido a las bases productivas de la nación, dejando en el abandono a quienes son el motor del país. Los productores de maíz de Sinaloa, que han sido ignorados y despojados de su sustento, son un símbolo de este abandono. La falta de inversión, el freno a los proyectos productivos y el hostigamiento a la iniciativa privada han provocado que los trabajadores no encuentren los empleos ni los salarios que demandan, y la clase media se siente traicionada y sin futuro.

Finalmente, la falta de seguridad ha generado una angustia colectiva que hoy se siente en cada rincón del país, una herida abierta que solo se sanará con el retorno de un Estado de derecho verdadero. La política de “abrazos, no balazos” ha resultado en un baño de sangre que ha empoderado a los criminales. El pueblo mexicano vive con miedo, y la impunidad es la norma, no la excepción. La 4T ha fallado en su deber más básico: proteger a sus ciudadanos.

El hambre y la sed de justicia que afligen a la nación

Hoy, el pueblo de México sufre una profunda sed de justicia que no ha sido saciada. El país se ha convertido en el México de la gente agraviada, de aquellos que padecen las distorsiones de la ley impuestas por quienes deberían servirla (Colosio, 1994). La nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación es un claro ejemplo de esta degradación institucional, con una elección opacada por los «acordeones» políticos que minan su independencia y su credibilidad.

La independencia judicial, pilar de toda democracia, ha sido sistemáticamente socavada. La Suprema Corte, que debería ser el último bastión de la ley, ha sido cooptada por intereses políticos ajenos a la justicia. La elección de sus miembros por medio de acuerdos y presiones políticas, en lugar de méritos y trayectoria, ha convertido a este órgano en una extensión del poder Ejecutivo. Esta falta de autonomía ha dejado a los ciudadanos sin un recurso real para defenderse de los abusos del poder.

El abuso de autoridad y la arrogancia de las oficinas gubernamentales son una constante que aflige a miles de mexicanos (Colosio, 1994). La burocracia, lejos de servir al pueblo, se ha convertido en un laberinto de trámites interminables y de personal que actúa con prepotencia, negando derechos y obstaculizando el progreso. Los ciudadanos se sienten indefensos ante un sistema que los desprecia y que privilegia a quienes están conectados al poder. Es momento de que terminen los hombres y mujeres afligidos por esta realidad.

El hambre y la sed de justicia que afligen a la nación no es una frase hueca (Colosio, 1994), sino la realidad palpable de un pueblo que se siente abandonado por sus líderes. La promesa de una justicia pronta y expedita ha sido traicionada. La impunidad se ha convertido en la norma, y los criminales, tanto los de cuello blanco como los del crimen organizado, gozan de una libertad que les permite seguir operando con total descaro.

El 1 de septiembre de 2025, la nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación inició sus labores en la Zona Arqueológica de Cuicuilco con una ceremonia de consagración de bastones de mando. Este evento, lejos de ser un acto jurídico, es una inmersión en el mundo de la superchería y lo místico, alejándose de los principios legales que deberían regir la justicia.

Los rituales y su controvertida relevancia

Los rituales llevados a cabo, aunque con raíces en tradiciones ancestrales, plantean interrogantes sobre su pertinencia en el contexto de un sistema judicial moderno. La consagración de bastones de mando y otras prácticas místicas desvían la atención de la necesidad de una administración de justicia imparcial y basada en el derecho. Esto podría exacerbar la percepción de que la justicia en México no se rige por la ley, sino por influencias ajenas al marco jurídico.

El contraste con la modernidad y la tecnología del siglo XXI

En un mundo globalizado y en plena era de la inteligencia artificial, la adopción de rituales anacrónicos por parte de una institución tan crucial como la Suprema Corte de Justicia puede generar una profunda sed de justicia en la población. Lejos de inspirar confianza, estos actos pueden interpretarse como un desapego de la realidad contemporánea y de las herramientas que el siglo XXI ofrece para una administración de justicia más eficiente y transparente. La modernidad y la tecnología, con sus capacidades de análisis de datos, sistemas de información y acceso universal a la ley, son fundamentales para construir un sistema judicial robusto y equitativo, algo que los rituales ancestrales no pueden proporcionar.

La visión de Lily Téllez como alternativa

En este escenario, la visión de figuras como Lily Téllez se presenta como una alternativa innovadora para llevar a México con rumbo y responsabilidad. Su enfoque en la modernidad, la eficiencia y la transparencia, desvinculado de prácticas que no encajan en el contexto actual, podría resonar con aquellos que buscan una justicia pragmática y acorde con los desafíos del siglo XXI. La insistencia en principios jurídicos sólidos y en la implementación de tecnologías avanzadas para mejorar el sistema judicial, en lugar de recurrir a lo místico, es lo que, para muchos, representa el camino hacia una verdadera transformación y hacia la satisfacción de la imperante necesidad de justicia en el país.

El régimen de la 4T ha hecho la Corte a modo, con todo y acordeones en la elección, implementando una probable dictadura que catalizaría aún más el hambre y la sed de justicia que padece México en la actualidad. Esto es un claro ejemplo de la traición a los ideales democráticos que Lily Téllez, con su valentía, ha denunciado. Ella se ha posicionado como la única que tiene el coraje de enfrentar a un sistema que ha traicionado al pueblo y que está dispuesto a sacrificar la justicia y la libertad por el poder.

El México olvidado por la 4T

El modelo de la 4T ha desatendido a las bases productivas de la nación, dejando en el abandono a quienes son el motor del país. Los productores de maíz de Sinaloa, que han sido ignorados y despojados de su sustento, son un símbolo de este abandono. Los trabajadores no encuentran los empleos ni los salarios que demandan, y la clase media se siente traicionada y sin futuro.

Los jóvenes enfrentan todos los días la difícil realidad de la falta de empleos y de oportunidades de educación. Se ven orillados a la delincuencia y a la drogadicción ante la ausencia de un futuro prometedor. La 4T ha fracasado en darles las oportunidades que demandan para que participen de manera decisiva en el progreso de la nación; por el contrario, los premia regalándoles dinero a los que no estudian y no trabajan, lo que va totalmente en contra de la cultura del esfuerzo y no del privilegio. La falta de inversión en educación y en programas de desarrollo profesional ha dejado a toda una generación sin las herramientas para construir su propio futuro.

Las mujeres en México, que aún no cuentan con la participación justa y plena que les pertenece, ven cómo sus capacidades son desaprovechadas. A pesar de ser una parte fundamental de la vida política, económica y social, se enfrentan a un régimen que no las ha protegido ni empoderado. El clamor por una participación más justa y más plena en el México de nuestros días sigue sin ser escuchado.

El burocratismo y el mar de trámites han desalentado a los empresarios de las pequeñas y medianas empresas (Colosio, 1994). El régimen actual ha creado un ambiente hostil para la gente creativa y entregada, dispuesta a arriesgar y a trabajar. Estos emprendedores demandan una economía que les ofrezca condiciones más favorables para invertir y generar empleos, pero solo encuentran obstáculos y trabas que los desalientan. La visión centralista del gobierno ha asfixiado el motor económico del país.

La valentía de Lily Téllez y la denuncia del narcogobierno

La valentía de Lily Téllez al exponer al narco gobierno de la 4T la convierte en la mejor opción para la presidencia en el año 2030. Su capacidad para desafiar el poder y su compromiso con la verdad son cualidades que hoy son más necesarias que nunca. En un país sumido en la desinformación y el engaño, la voz de Lily Téllez resuena como un faro de esperanza.

En una entrevista para Fox News, la senadora del PAN declaró: “Es absolutamente bienvenida la ayuda de Estados Unidos para combatir a los cárteles”, y fue más allá al llamar a Claudia Sheinbaum “narcopresidenta”. Además, la acusó de detener los esfuerzos del gobierno norteamericano para combatir a las organizaciones criminales mexicanas. Estas declaraciones son una muestra de su firmeza y de su disposición a nombrar los problemas por su nombre, sin temor a las consecuencias políticas.

Aseguró valientemente que “los políticos de Morena defienden a los cárteles”, en una alusión directa al jefe de la bancada de Morena en el Senado, al que señaló como “el jefe de un cártel”. Con ello, advirtió que quienes no quieren que Estados Unidos ayude a México en la lucha contra los cárteles son los narcopolíticos.

Luis Donaldo Colosio: el presidente que no fue

Luis Donaldo Colosio no tiene nada que ver con el viejo ni con el nuevo PRI. Su visión trascendía las siglas de un partido que él mismo buscaba reformar de cara al siglo XXI. Es fundamental que las nuevas generaciones, que nacieron después de su lamentable fallecimiento, conozcan a Colosio como el priista más destacado de su generación. Su trayectoria es un testamento de su capacidad y su compromiso:

Fue diputado, senador de la República, presidente nacional del CEN del PRI, secretario de Desarrollo Social y, por último, candidato a la presidencia de México.

Colosio fue el presidente que no fue, un hombre que encarnó la esperanza de un México que se atrevió a soñar con un futuro de justicia y de oportunidades para todos.

El ideal de Colosio era transformar al PRI de cara al México del siglo XXI. Un balazo en la cabeza en Lomas Taurinas, Tijuana, Baja California, se lo impidió.

Colosio es el claro ejemplo de que el estudio es la manera de salir adelante: un hombre del norte, de la frontera, con raíces populares, consiguió graduarse con honores de una de las instituciones privadas más importantes de América Latina, el Tecnológico de Monterrey.

Las manifestaciones de Colosio, treinta y un años después, deben hacer eco en los jóvenes que no estudian ni trabajan, y que la cultura del esfuerzo y no del privilegio será el catalizador que realmente los hará salir adelante; no estar esperando un apoyo social por parte del gobierno para no producir absolutamente nada al país.

El futuro de México en las manos correctas

Por todo esto, la reencarnación de Colosio se da en Lily Téllez. No es solo un paralelismo; es la continuidad de un ideal que se niega a morir. Es la voz de la conciencia que, desde Sonora, se alza para reclamar el destino de la nación. La valentía de Lily Téllez al exponer al narco gobierno de la 4T la convierte en la mejor opción para la presidencia en el año 2030.

Su capacidad para desafiar el poder y su compromiso con la verdad son cualidades que hoy son más necesarias que nunca. En un país sumido en la desinformación y el engaño, la voz de Lily Téllez resuena como un faro de esperanza. Ella no solo denuncia los problemas, sino que representa la fuerza y el carácter necesarios para enfrentarlos.

Ella es la continuadora de los ideales de Luis Donaldo Colosio, el priista más destacado de su generación, el presidente que no fue. Su visión trascendía las siglas de un partido, y su compromiso era con la gente. Lily Téllez, al igual que Colosio, se ha posicionado como una líder que busca reformar el país desde sus cimientos, de cara al 2030 en la era de la inteligencia artificial y no de rituales anacrónicos promovidos por el régimen de la Cuarta Transformación.

El momento es ahora. Es momento de tomar el rumbo, de asumir la responsabilidad y de volver a encender la esperanza que un día, en una plaza de Tijuana, nos fue arrebatada. Lily Téllez, con su valentía y su visión, está lista para tomar la silla que Colosio dejó vacía y llevar a México con rumbo y con responsabilidad.

Citas de Luis Donaldo Colosio

«Yo veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían servirla. De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales».

«México quiere democracia, pero rechaza su perversión: la demagogia. Queremos cambio, sí. Cambio con rumbo y responsabilidad. Cambio para vivir con certidumbre, para vivir en paz».

«Nosotros, los priistas, tenemos que ser los primeros en reconocer que en la sociedad mexicana de hoy el gran reclamo popular es la democracia. Que la gente no quiere la imposición ni la arbitrariedad, que la gente quiere el cambio democrático».

«Aquí está el PRI con su recia vocación política. Aquí está el PRI para alentar la participación ciudadana. Aquí está el PRI para mantener la paz y la estabilidad del país. Aquí está el PRI en pie de lucha para enfrentar los desafíos que nos impone la historia».

Para su consulta, el discurso completo y un análisis del mismo se encuentran disponibles en los siguientes enlaces:
Texto completo del discurso: Memoria Política de México 
Video del discurso: YouTube – COLOSIO: A 30 AÑOS del MÍTICO DISCURSO del PRIISTA

Sobre el autor

Fernando Arango Ávila es jurista y académico. Doctor en Ciencias de lo Fiscal, y actualmente cursa un posdoctorado en Derecho. Actualmente, combina su experiencia práctica con su labor investigativa. Escribe: drarango83@gmail.com.

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La muerte de ‘El Mencho’ y el sismo que viene

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El abatimiento del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, ocurrido el domingo 22 de febrero de 2026 durante un operativo militar en Tapalpa, Jalisco representa un hito mayor en la estrategia de seguridad

El abatimiento del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG),
Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, ocurrido el domingo 22 de febrero de 2026 durante un operativo militar en Tapalpa, Jalisco representa un hito mayor en la estrategia de seguridad del Estado mexicano, comparable a golpes pasados contra otros capos históricos. Sin embargo, también inaugura una etapa de alto riesgo e incertidumbre tanto en términos de violencia como de gobernabilidad local y regional. 

Posterior al dispositivo de seguridad que buscaba detener al líder delictivo, grupos delincuenciales respondieron con reacciones violentas en la Zona Metropolitana de Guadalajara y otras regiones de Jalisco, así como en otras entidades: bloqueos de carreteras, quema de vehículos, enfrentamientos armados y otras acciones contra servicios públicos. Esto obligó a autoridades estatales a activar códigos de emergencia y reforzar coordinación con fuerzas federales. 

Es prudente mencionar que la muerte del líder no disminuye automáticamente la violencia; por el contrario, puede intensificarla en el corto plazo debido a la necesidad del grupo criminal de demostrar que sigue operando y no está debilitado.

Organizaciones como el CJNG no dependen de un solo individuo para sobrevivir. Aunque Nemesio Oseguera Cervantes era una figura central, la estructura del cártel es relativamente descentralizada y multifacética, con varios ejecutores regionales, grupos escindidos y brazos operativos. Los bloqueos y quemas de vehículos muestran una estructura con sus engranajes y resortes lubricados, una nómina bien organizada dispuesta a actuar a la luz pública y una correa de transmisión de mando bien entrenada.

En ese sentido, el deceso del líder criminal puede generar al menos tres escenarios de sucesión interna:

1. Un liderazgo fuerte emerge rápidamente. Alguno de sus subordinados o un lugarteniente toma el control y mantiene la disciplina y la red operativa.

2. Fragmentación interna. Tensiones internas, celos, rivalidades o luchas por el poder dan paso a divisiones, generando enfrentamientos entre células del mismo cártel

3. Alianzas temporales con otros grupos criminales.  Formar alianzas o coaliciones para mantener rutas, territorios o, simplemente, influencia frente a organizaciones rivales. 

La muerte del líder formal del grupo delictivo podría producir efectos inmediatos de violencia y reacciones tácticas, seguidos por dinámicas de reacomodo interno y externo que definirán la gobernabilidad en Jalisco. Las líneas de acción posibles van desde una contención rápida hasta la competencia entre cárteles o la captura institucional. Los primeros días y semanas son críticos para contener la violencia y evitar que el vacío de poder se traduzca en fragmentación o en la entrada de nuevos actores. La experiencia reciente en Jalisco muestra reacciones violentas inmediatas tras golpes a liderazgos criminales, con bloqueos y quema de vehículos que afectan movilidad y percepción de seguridad. El escenario más probable es que estaremos ante una fase de competencia interna, con potencial incremento de violencia y debilitamiento de la cohesión criminal en el mediano plazo.

No está de más decir que el aniquilamiento de un capo de esta magnitud fortalece la imagen del Estado mexicano como actor capaz de confrontar a grupos criminales y recuperar espacios de autoridad. No obstante, los episodios violentos como forma de represalia demuestran que las instituciones aún enfrentan límites y retos superlativos para garantizar el orden inmediato. La gobernabilidad local puede verse tensionada si no se acompaña de estrategias integrales más allá de la acción militar.

Para ello será clave promover una coordinación amplia entre ámbitos de gobierno, fortalecimiento de inteligencia y presencia civil —no sólo seguridad— para prevenir cualquier eventualidad producto de los vacíos de poder temporal.

En concreto, estamos ante la posibilidad de una reconfiguración interna del CJNG, con la consiguiente fragmentación violenta localizada. Por ello, se requiere el fortalecimiento de programas sociales y de prevención para contrarrestar el reclutamiento criminal, además de estrategias más amplias de inteligencia y de cooperación internacional.

Si la fragmentación criminal persiste sin control institucional, podría erosionarse aún más la gobernabilidad y la seguridad local. Si las instituciones consolidan su presencia civil y de seguridad, podría abrirse una ventana para reducciones sostenibles de violencia en zonas clave.

Un suceso de la magnitud y resonancia como el abatimiento del líder delictivo abre ventanas de riesgo y de oportunidad. La diferencia entre contención y desorden prolongado dependerá de la coordinación interinstitucional, la capacidad de inteligencia y la respuesta socioeconómica que acompañe las medidas de seguridad. Actuar rápido para proteger a la población y, simultáneamente, fortalecer instituciones y programas de prevención es la vía más sólida para preservar la gobernabilidad en Jalisco.

La liquidación de Oseguera Cervantes puede representar un punto de inflexión en la lucha contra el crimen organizado en México y especialmente en Jalisco. Sin embargo, no garantiza estabilidad automática. En el mejor de los casos, este evento puede catalizar esfuerzos institucionales y sociales hacia una gobernabilidad más robusta; en el peor, podría desatar nuevas dinámicas de violencia y fragmentación criminal. La clave estará en cómo el Estado combine seguridad con políticas sociales y de desarrollo que reduzcan la lógica de poder detrás del crimen organizado a largo plazo. 

Sobre el autor

José de Jesús Gómez Valle es analista político. Profesor Investigador en el CUCSH de la UdeG. Contacta: jose.gomezvalle@gmail.com y en X: @jgomezvalle.

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Los riesgos para la gobernabilidad de Jalisco en 2026

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Los riesgos para la gobernabilidad de Jalisco en 2026

La gobernabilidad se refiere a las formas y procesos en que una autoridad gubernamental toma decisiones de manera eficaz y la medida en que dichas decisiones se traducen en legitimidad. En un ejercicio prospectivo para imaginar los escenarios posibles que impactarían la gobernabilidad de Jalisco en 2026, se torna necesario dejar de mirar “el árbol” del presente y mirar “el bosque” de lo que resta del año.

Estamos en un año pivote: la antesala de la sucesión de 2027 y el escaparate global del Mundial de Fútbol.

Para profundizar en la prospectiva de Jalisco 2026 es necesario pasar del diagnóstico a la evaluación de riesgos específicos. En este análisis, se evalúa la probabilidad de ocurrencia y el impacto de las variables críticas en los indicadores que definen la gobernabilidad y la salud democrática de Jalisco.

A continuación, se presentan los 10 riesgos críticos para la gobernabilidad de Jalisco en 2026, analizados prospectivamente.

Parálisis por “Federalismo punitivo” 

Con un presupuesto donde el 80 por ciento de los ingresos dependen de la Federación, la soberanía política de Jalisco es, en realidad, una negociación contable constante. Probabilidades de que exista tensión entre el Gobierno de Jalisco, emanado del partido Movimiento Ciudadano (MC) y el Gobierno Federal, emanado del partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), podrían generar una relación que pase del retórico intercambio de declaraciones a la asfixia operativa. 

El riesgo es que la Federación retrase deliberadamente flujos financieros o permisos federales (agua, energía, medio ambiente) críticos para obras estatales, buscando debilitar la marca política local rumbo al 2027. La posibilidad de esta tensión impactaría en obras inconclusas y servicios públicos deficientes que la ciudadanía cobraría al gobierno local.

Fragmentación de la Mesa Metropolitana 

El Siapa y la gestión de la basura en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) son focos rojos de deterioro social. La ineficacia en estos servicios básicos es el camino más rápido al descontento ciudadano masivo.

Existe el riesgo de una ruptura en la coordinación técnica entre Guadalajara, Zapopan, Tonalá, Tlajomulco y Tlaquepaque. Al acercarse el año electoral, los alcaldes podrían priorizar agendas políticas individuales sobre la gestión técnica conjunta (seguridad, basura, vialidad), rompiendo el modelo de gobernanza metropolitana. Esto conllevaría crisis operativas en servicios municipales que colapsen la ciudad por sectores.

Obstrucción judicial interna 

Con la reforma judicial federal en marcha, Jalisco enfrenta el desafío de reformar su propio Poder Judicial sin perder autonomía ni caer en la parálisis. Existe un foco de conflictividad política latente entre el Ejecutivo y las fuerzas de oposición en el Congreso. Se debe evitar la “copia acrítica” con el modelo federal y buscar un modelo híbrido que garantice la carrera judicial local para mantener la eficacia decisional.

Podría generarse una resistencia pasiva o “huelga de brazos caídos” dentro del Poder Judicial local ante la implementación de las reformas judiciales. Si los jueces y magistrados locales sienten amenazada su estabilidad por la elección popular de cargos, podrían ralentizar la impartición de justicia. Esto podría acarrear un aumento de la impunidad y parálisis en la resolución de conflictos comerciales y penales.

El “fuego amigo” prematuro 

No deberá descartarse que la carrera por las candidaturas de 2027 se adelante incontrolablemente dentro del partido gobernante. Las facciones internas podrían comenzar a operar unas contra otras, filtrando información dañina o saboteando programas de sus rivales internos dentro del mismo gabinete. Lo cual repercutiría en un gobierno estatal que pierde el foco de gobernar para centrarse en la “grilla” interna, generando vacío de poder.

El factor más peligroso —y el menos visible— suele ser la erosión silenciosa de los “mecanismos de compensación” internos, esos acuerdos informales que permiten que algunas corrientes internas acepten que otra corriente controle las candidaturas sin romper el pacto. Cuando esos mecanismos dejan de funcionar, el conflicto ya no es sólo político, se torna también existencial.

Radicalización de la oposición en el Congreso 

El Congreso del Estado se convertirá en un campo de batalla conforme se acerque 2027. La capacidad del gobernador para construir mayorías será puesta a prueba. Una mayoría opositora podría bloquear el presupuesto de 2027, afectando la estabilidad política. Se corre el riesgo de que la oposición (Morena y aliados) utilice su fuerza legislativa para bloquear sistemáticamente iniciativas clave o el presupuesto de 2027, no por razones técnicas, sino como estrategia de desgaste.

Eso conduciría a una gobernabilidad por decreto o reconducción presupuestal, lo que genera incertidumbre jurídica para proveedores y contratistas, pero principalmente a zonas y sectores que requieren respuestas a problemáticas ingentes.

Politización de la gestión del agua 

A pesar de las inversiones, el Río Santiago sigue siendo una herida abierta. La presión internacional y de derechos humanos aumentará en 2026. Una buena gestión del agua sería un indicador clave de la eficacia de las políticas públicas a largo plazo.

Existe el riesgo de que la escasez de agua en el estiaje de 2026 sea utilizada como arma política. Si falla el suministro en colonias populares, la movilización social puede ser instigada por actores políticos para generar caos y culpar a la administración estatal. Posibles protestas masivas y cortes de vialidades principales afectarían la gobernabilidad urbana.

El “efecto escaparate” del crimen organizado 

El Mundial es una oportunidad de oro, pero también un riesgo logístico. Cualquier episodio de violencia o falla en el transporte durante el evento tendría impacto global. Un éxito en el Mundial refuerza la legitimidad, un fallo la hunde internacionalmente. No se debe descartar el riesgo de que los grupos del crimen organizado aprovechen la visibilidad internacional del Mundial 2026 para enviar mensajes de poder. No necesariamente violencia contra turistas, sino bloqueos, mantas o eventos de alto impacto en la periferia como demostración de control territorial, aludiendo a un poder que ya no es únicamente simbólico.

Hechos de esta índole podrían generar una crisis reputacional global que destruya las narrativas de “Jalisco es México” y “Al estilo Jalisco” y afectar de manera ostensible la inversión extranjera.

El “segundo piso” de la crisis forense y de desaparecidos 

Jalisco llega a 2026 liderando las estadísticas nacionales de desapariciones. El reto no es sólo estadístico, sino de legitimidad gubernamental. Existe una brecha de confianza profunda entre las cifras oficiales y la realidad de los colectivos de búsqueda. La gobernabilidad se erosiona cuando el Estado no puede garantizar el derecho a ser buscado.

El hallazgo de nuevas fosas masivas o la saturación visible del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) en pleno 2026 es un riesgo que no se puede descartar. Si la narrativa oficial choca frontalmente con una realidad inocultable, la legitimidad moral del gobierno se desploma. Un escenario como este puede provocar la radicalización de los colectivos de búsqueda y pérdida total de confianza en las instituciones de seguridad.

Gentrificación y desplazamiento violento 

La Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) vive una crisis de asequibilidad. El desplazamiento de la población local hacia la periferia genera tensiones sociales y problemas de movilidad. El supuesto éxito económico del estado no se está traduciendo en bienestar habitacional para la clase media y para los jóvenes.

Hay un riesgo latente de que el aumento del costo de vida y vivienda en la ZMG, exacerbado por el turismo del Mundial, provoque un estallido social de las clases trabajadoras desplazadas a las periferias sin servicios. Lo que repercutiría en un aumento de delitos patrimoniales en zonas residenciales y polarización de clases (ricos vs. pobres) en el espacio urbano.

Infiltración criminal en policías municipales del interior 

El dominio de grupos del crimen organizado en zonas limítrofes (Altos, Norte y límites con Michoacán/Zacatecas) desafía la soberanía del Estado. Existe el riesgo de una “gobernanza criminal” paralela que sustituya al Estado en la resolución de conflictos locales. Mientras se blinda la Zona Metropolitana para el Mundial, se corre el riesgo de que el crimen organizado consolide su control absoluto sobre las policías municipales de las regiones Altos, Norte y Sureste, creando “zonas de silencio” donde el Estado no existe.

La detención y vinculación del alcalde —y otros funcionarios del Ayuntamiento— del municipio de Tequila por presuntos delitos de violencia organizada y extorsión en días recientes son una muestra fehaciente de una institucionalidad vulnerada y corrompida. El riesgo de que esas conductas se repitan en otros municipios, está latente.

Conclusiones 

El riesgo para Jalisco en 2026 es que la eficacia decisional y la estabilidad se vean sacrificadas en el altar de la conflictividad política. El Mundial actúa como un catalizador: puede ser la plataforma para demostrar una gobernanza de clase mundial o el escenario donde las fracturas sociales y de seguridad se expongan globalmente.

El gobierno deberá priorizar la cohesión institucional (blindar el Gabinete de la fiebre electoral) y la legitimidad (resolver de fondo casos emblemáticos de desaparición) para construir un colchón de confianza que le permita navegar las crisis que inevitablemente surgirán en los otros indicadores.

El mayor riesgo para la gobernabilidad de Jalisco en 2026 no es un colapso súbito, sino una erosión gradual y simultánea. El peligro es que el gobierno estatal sea tan eficiente en la administración de la imagen (mercadotecnia política para el Mundial) que descuide la administración de la realidad (seguridad y servicios en la periferia), creando una olla de presión que podría estallar justo antes de las elecciones de 2027.

En resumen, la gobernabilidad en Jalisco para este 2026 no se jugará en los discursos, sino en la capacidad técnica para resolver crisis humanitarias como la de las personas desaparecidas y la inseguridad, así como las operativas (servicios públicos: transporte, agua, basura), mientras se navega en un mar de polarización política nacional.


Sobre el autor

José de Jesús Gómez Valle es analista político. Profesor Investigador en el CUCSH de la UdeG. Contacta: jose.gomezvalle@gmail.com y en X: @jgomezvalle.

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