Connect with us

Opinión

Los tres grandes temas del urbanismo AL

Publicada

Los tres grandes temas del urbanismo latinoamericano…

“La desigualdad urbana y sus consecuencias sociales, la informalidad y los procesos de urbanización y la comodificación de las ciudades, los tres grandes temas de Latinoamérica.”

LASA 2018

Durante la semana pasada tuve la oportunidad de asistir al XXXVI Congreso Anual de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA), en Barcelona, España. Se trata de un congreso al que concurren aproximadamente seis mil investigadoras e investigadores universitarios sobre temas de Latinoamérica de todo el mundo. LASA representó una excelente oportunidad para conocer de primera mano algunas de las investigaciones más actuales en el urbanismo Latinoamericano.

La reunión duró cuatro días con actividades de Sol a Sol. El congreso consiste en realizar paneles de discusión de una hora y media de duración, uno tras otro sin descanso durante los cuatro días de actividades. Además, se debaten tantos temas que se llevan a cabo alrededor de 20 paneles de discusión de forma simultánea. Uno tiene que elegir muy bien a cuáles presentaciones asistir.

Los paneles que seleccioné tienen que ver con el eje temático de ciudades y política urbana. En su conjunto, las presentaciones nos brindaron una panorámica de los temas que están vigentes en la agenda de investigación del urbanismo latinoamericano. En resumen, me pude dar cuenta de la existencia de tres grandes temas presentes en la palestra. El primero, la desigualdad urbana y sus consecuencias sociales. El segundo, la informalidad y los procesos de urbanización. El tercero, la comodificación de las ciudades debido a las políticas neoliberales.

XXXVI Congreso Anual de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA), Barcelona, España.

Desigualdad a través del espacio urbano

La desigualdad urbana es una preocupación cada vez mayor, y los investigadores se aproximan desde diferentes perspectivas. Algunos están estudiando la dimensión espacial de la desigualdad. Es decir, cómo se distribuye la desigualdad a través del espacio urbano. Otros están interesados en los efectos de los sistemas de transporte sobre la accesibilidad a las oportunidades urbanas. También se discuten las implicaciones de la discriminación, ya sea por criterios de clase, raza, o etnicidad.

Informalidad en los diversos estratos sociales

La informalidad también es un tema recurrente en la discusión. Las y los investigadores continúan muy interesados en estudiar las consecuencias de vivir en asentamientos informales que carecen de infraestructuras y servicios públicos.

También están discutiendo cuáles son las mejores opciones de política para sacar a las personas de esta situación de precariedad. Sin embargo, hay otro tipo de informalidades que también se está empezando a discutir. Una investigadora lanzó el argumento de que, por ejemplo, las torres de departamentos de lujo que sobrepasan el límite de pisos que se pueden construir según los códigos de zonificación, también son asentamientos informales. Solemos asociar la informalidad con la pobreza. Pero como este argumento demuestra, la informalidad también está presente en los estratos más ricos de la sociedad.

Urbanización y comodificación de las ciudades

Por último, la comunidad académica está discutiendo la forma en que las políticas neoliberales de privatización y comodificación de bienes públicos urbanos, están teniendo un efecto sobre el acceso a la ciudad.

Los bienes públicos urbanos son todos aquellos elementos de una ciudad que en teoría se deberían disfrutar libremente por todos los habitantes. Un parque público, un monumento histórico, una expresión cultural. Son todos ejemplos de bienes públicos. La comodificación de estos bienes sucede cuando se privatizan, y cuando para poder disfrutarlos hay que pagar por ello. Según los investigadores, cada vez es más frecuente que la única forma de disfrutar de los bienes públicos urbanos es a través del consumo.

En resumen, las y los urbanistas latinoamericanos están preocupados por entender los procesos detrás de la producción del espacio urbano y sus implicaciones sociales. Se busca comprender mejor los procesos detrás de la estructuración de las ciudades, las implicaciones para diferentes grupos sociales y las políticas urbanas que permitan transitar hacia ciudades más equitativas. Tenemos una agenda de investigación muy amplia por delante. Los urbanistas Latinoamericanos estamos listos para seguir trabajando en ampliar el conocimiento sobre nuestras ciudades.

Foto: Pinterest

David López García es coordinador del Laboratorio de Innovación Democrática (LID).

 

Bolígrafo    LASA 2018

Continúa leyendo
Advertisement
Comenta

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Opinión

Ojo, así se roban tus datos personales

Publicada

on

Columna de Ana Olvera sobre el robo de datos personales

Estimado lector, para mí es un privilegio volver a escribir estas líneas luego de una muy larga ausencia. Sin embargo volveremos a encontrarnos en esta columna cada quincena, analizando los temas de actualidad relacionados con la protección de nuestros datos personales y la privacidad que acontecen tanto en nuestro País como en el mundo.

Evidentemente no podemos dejar de comentar lo sucedido en días pasados en Guadalajara, donde existía -y seguramente siguen existiendo- un call center debidamente instalado para llevar a  cabo extorsiones que se extendían no solo al resto de Jalisco, sino hasta a otros veinte estados más de nuestra República, afectando a más de 26 mil personas con llamadas fraudulentas y extorsiones.

Afortunadamente se desmanteló y según declaraciones oficiales se están realizando colaboraciones con instituciones de las demás entidades afectadas, para descubrir a todas las víctimas y por supuesto, invitarlas a denunciar, lo que resulta en una tarea titánica para las autoridades; pero al parecer no lo fue para aquellos cuyo modus vivendi consistía en realizar este tipo de nada honrosas actividades.

Datos personales de los afectados

En ese sentido caben muchas reflexiones, pero la primera es preguntarnos de dónde obtenían la materia prima, es decir, los datos personales de aquellos afectados. Aunque las respuestas pueden variar, quiero que centremos nuestra atención en dos fuentes principales.

La primera y la originaria por excelencia siempre seremos, desafortunadamente, Usted y yo, querido lector. Es decir, nosotros como titulares, dueños de esos datos personales que elegimos, muchas veces sin pararnos a reflexionar en ello, a quién, cómo y para qué le compartimos esta importantísima información.

Y digo que muchas veces sin reflexionarlo lo suficiente, porque participamos a otras personas de manera voluntaria, para poder obtener un bien o servicio; para pedir nuestros alimentos cuando no tenemos tiempo de prepararlos en casa; al inscribirnos a un curso o a nuestros hijos a la escuela, por citar ejemplos cotidianos. Pero también lo hacemos de manera involuntaria, por ejemplo cuando descargamos aplicaciones en nuestro teléfono inteligente o tableta y compartimos datos que no son necesarios; cuando somos poco discretos en una conversación o bien, ¿cuántas veces no hemos tirado a la basura documentación que contiene nuestro nombre u otros datos más sensibles, como nuestra CLABE interbancaria? Seguramente, muchas veces.

Ignoramos el valor de nuestros datos

La segunda causa de obtención de esta información es por medio de aquellos que manejan datos personales, es decir, los responsables si son particulares, o bien los sujetos obligados de orden público. Según me ha tocado atestiguar, parece que cuando la información no nos pertenece, dejamos de tener cuidado en su manejo. Se despersonaliza y solo vemos números, estadísticas, pero olvidamos que detrás de esas cifras, direcciones o palabras, se encuentra una persona que puede verse perjudicada por nuestro descuido de custodia de la información durante el ciclo de vida de los datos personales.

En fin, aunque difícilmente sabremos cómo se obtuvo esa información, es una realidad que decenas de miles de personas se vieron seriamente perjudicadas no solo en su patrimonio, sino muy seguramente hasta en su tranquilidad diaria, por este tipo de acciones ilegales. La invitación es a que le demos la importancia debida a esta información que es tan importante. La que nada más y nada menos, nos hace únicos y nos permite interactuar con el resto de quienes nos rodean. Si tenemos conciencia de la importancia de nuestros datos personales, seguramente nos daremos cuenta de la relevancia que también tiene la información relativa a otras personas. 

La tarea primordial

En un entorno tan cambiante como el que vive nuestro mundo y especialmente, nuestro Estado de Derecho, la tarea primordial con la que contamos es velar porque nuestros derechos a la protección de datos personales y la privacidad no sean violentados y es más, que puedan ser garantizados, sobre todo ante la inminente desaparición de los Órganos Garantes en la materia, de lo que hablaremos en nuestra próxima entrega.

Sobre la autora

Ana Olvera es profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, con intereses en privacidad, bioética y neuroderechos.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: LA EXTINCIÓN DE LOS INSTITUTOS DE TRANSPARENCIA: ¿FALTA DE EMPATÍA O INDIFERENCIA?

Continúa leyendo

Opinión

La extinción de los institutos de transparencia: ¿falta de empatía o indiferencia?

Publicada

on

A veces, hablar de datos personales, de su protección y nuestra privacidad, resulta sumamente abstracto. Aunque incluso trabajemos con ellos, pensemos en la recepcionista de un consultorio médico o el propio profesional de la salud. O en la persona a la que le pedimos la pizza o la comida que consumiremos en ese momento.

Ahora pensemos en las veces que entramos a ciertas redes sociales, como X, Facebook o LinkedIn y encontramos explicaciones acerca de lo importante que es proteger nuestros datos personales, o bien, explicaciones de las resoluciones (que a veces se adjuntan completas) y que más bien, parecen para un público un poco más especializado, que tal vez no seremos nosotros -que solo buscamos un momento de distracción-. En no pocas ocasiones, este tipo de situaciones pasan desapercibidas hasta que somos víctimas de robo de identidad, alguna extorsión o una estafa.

En este sentido cabe preguntarnos al menos dos cosas. La primera, la razón por la que optamos por la indiferencia ante la violación de la privacidad, que se arraiga en una compleja red de factores. La omnipresencia de la tecnología ha normalizado la vigilancia, desensibilizando a muchos ante la vulneración de sus datos personales. La complejidad de las políticas de privacidad y los algoritmos opacos genera una sensación de impotencia, alimentando la resignación. Además, la gratificación inmediata de los servicios digitales y la falta de consecuencias tangibles de la pérdida de privacidad fomentan una actitud apática e incluso, indolente. A esto se suma la polarización social, que fragmenta la empatía y dificulta la acción colectiva en defensa de un derecho fundamental.

La falta de involucramiento nos aísla de nuestra comunidad. Nos desconectamos de los problemas que nos afectan a todos, como la pobreza, la desigualdad, la violencia, la inseguridad y el cambio climático. Nos volvemos indiferentes al sufrimiento de los demás, perdiendo nuestra capacidad de empatía y solidaridad.

Pero la segunda es igualmente preocupante. ¿Qué pasó con el trabajo de los organismos garantes? ¿Fue acaso incapacidad de transmitir e incluso educar al pueblo mexicano? ¿De “conectar”, empatizar? Por que los festivales, las fotos, los congresos o simposios, salvo muy honrosas excepciones, siempre iban dirigidos a cualquier público distinto a lo que han dado por llamar “el ciudadano de a pie”. O como dirían los políticos en este momento histórico, “el pueblo bueno”, ese que difícilmente, con la pobre comunicación de los “expertos” y además con pocos recursos a la mano, comprendió la importancia de un andamiaje institucional como el que logró crearse en materia de transparencia y protección de datos personales. Tal vez eso explique la indiferencia en su defensa.

No cabe duda que asistimos y en gran mayoría, las y los mexicanos solo estamos meramente atestiguando los cambios estructurales que nuestro país esta viviendo. En ese sentido, claro que vivimos una transformación. No sé cuál. Pero bien haríamos en hacer a un lado esa indiferencia, para al menos intentar entender cómo afectarán al ejercicio y garantía de nuestros derechos fundamentales.

No involucrarse en la vida del país también tiene un costo personal. Cuando nos alejamos de los asuntos públicos, renunciamos a nuestro derecho a ser escuchados y a contribuir al bienestar de nuestra sociedad. Nos convertimos en meros espectadores de nuestro propio destino, sin voz ni voto. En un mundo cada vez más interconectado, los problemas que enfrentamos son complejos y requieren soluciones colectivas. La participación ciudadana es esencial para construir un futuro más justo, próspero y sostenible para todos. No podemos permitirnos el lujo de la indiferencia.

Es hora de despertar de la apatía y asumir nuestra responsabilidad como mexicanos. Involucrémonos en los asuntos públicos, hagamos oír nuestra voz, exijamos transparencia y rendición de cuentas. Solo así podremos construir el país que queremos y merecemos.

Sobre la autora

Ana Olvera es profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, con intereses en privacidad, bioética y neuroderechos.
 

Continúa leyendo

LO MÁS VISTO