Opinión
A discusión, las movilidades contemporáneas

Durante el lunes 24 y el martes 25 de septiembre se llevó a cabo en la Universidad de Guadalajara el II Seminario Internacional Movilidades Contemporáneas: La accesibilidad en la búsqueda por ciudades más incluyentes en América Latina. Se trató de un evento en el que diferentes urbanistas latinoamericanos -conectadas todas desde diferentes países- compartieron los avances de sus investigaciones sobre accesibilidad a la movilidad urbana.
En esta segunda edición, el objetivo del Seminario Internacional Movilidades Contemporáneas fue contribuir en el debate académico y público sobre el problema de la accesibilidad. Específicamente, se trató de discutir aspectos claves como el papel de los diferentes dispositivos urbanos de la movilidad, tanto físicos como simbólicos, para garantizar el acceso a la diversidad de bienes y servicios urbanos, a la distribución de los costos y beneficios de estos dispositivos en la vida urbana, y las desigualdades e inequidades de acceso a la movilidad entre diversos agentes.
El evento fue coordinado por la Universidad Federal de Minas Gerais, la Pontificia Universidad Católica de Minas Gerais y la BH TRANS, en Brasil; por la Universidad Nacional de Colombia, en Bogotá, Colombia; por el Centro de Estudios Urbanos (CEUR) de la Universidad de Guadalajara, en México; con el apoyo de la filial Latinoamericana de la Red de Investigadores International Network for Transport and Accessibility in Low Income Communities, INTALInC.
Con el objetivo de reducir las emisiones de carbono y difundir un mayor número de experiencias urbanas, la participación de las y los invitados se realizó a través de una plataforma on-line. El público asistió a las conferencias en las sedes de las universidades en Belo Horizonte, Bogotá y Guadalajara. El evento consistió en cuatro mesas de discusión.
Ciudad y forma urbana
La Mesa 1 llevó por título “Ciudad y forma urbana: organización espacial de la ciudad y el acceso a los bienes y servicios urbanos”. El objetivo de la mesa fue discutir cómo es que la configuración de las infraestructuras de transporte en las ciudades ha tenido una influencia sobre el acceso a los mercados laborales y el bienestar urbano.
La primera presentación estuvo a cargo del Dr. Daniel Oviedo Hernández, profesor del University College London (UCL), y llevó por título “Accesibilidad, exclusión e informalidad: ¿responde el transporte público a las necesidades del trabajador informal?”. En seguida tocó el turno de mi exposición, que se tituló “Desigualdad intra-urbana y acceso a medios de transporte en la Ciudad de México”. La última presentación de esta mesa estuvo a cargo de Florencia Rodríguez Tourón de la Universidad de Buenos Aires, y se tituló “Movilidad Urbana: El impacto del capital de movilidad en las oportunidades de desarrollo personal. El caso de Buenos Aires”.
Accesibilidades diversas y políticas de movilidad
La Mesa 2 llevó por nombre “Accesibilidades diversas y políticas de movilidad: Desigualdades e inequidades en la búsqueda de una ciudad para todos”. El objetivo de la mesa fue discutir si las nuevas infraestructuras de transporte público en la región han logrado ampliar el entendimiento de accesibilidad en este tipo de infraestructuras urbanas.
La primera presentación de esta mesa estuvo a cargo de Marcos Fontoura de Oliveira de la Empresa de Transportes y Traánsito de Belo Horizonte, y llevó por nombre “Governança da mobilidade urbana na RMBH”. En seguida presentó Luis Ángel Guzmán de la Universidad de los Andes, en Colombia, cuya plática se tituló “Análisis de los cambios en accesibilidad debidos a la implementación del Sistema Integrado de Transporte Público de Bogotá”. La tercera exposición llevó el nombre de Movilidades diversas: «A construção social da política de mobilidade para as pessoas com deficiência em Belo Horizonte», presentada por Ana Marcela Ardila de la Universidad Federal de Minas Gerais.
Diferenciales de acceso
La Mesa 3 llevó por nombre “Diferenciales de acceso: Modos y sistemas de transporte públicos y no motorizados”. La mesa tuvo como objetivo el reflexionar sobre el avance en la agenda de movilidad no motorizada y sustentable en las ciudades Latinoamericanas.
Bicicleta pública
La primera presentación se tituló “La integración la equidad en los sistemas de bicicleta pública con estaciones, dos casos de evaluación espacial” y estuvo a cargo de Esther Anaya, doctorante del Imperial College London. Luego tocó el turno al Dr. Mario Silva Rodríguez del Instituto Metropolitano de Planeación y Gestión del Área Metropolitana de Guadalajara, quien nos presentó. En seguida tocó el turno al Dr. Ulises Zarazúa de la Universidad de Guadalajara, quien presentó sobre “Nuevos usos de la ciudad: presión social y políticas públicas para la promoción de la bicicleta en Guadalajara”. Después tocó el turno a César Ruiz de la Universidad Nacional de Colombia, quién expuso sobre “Planificación de la Movilidad Urbana en Latinoamérica, en la búsqueda de su propio paradigma”.
Finalmente se llevó a cabo la Mesa 4, titulada “Accesibilidad e identidades urbanas: Diferenciales de acceso según género”. El objetivo de la mesa fue presentar los avances de las investigaciones que estudian movilidad urbana con perspectiva de género.
Intersecciones complejas
La primera presentación corrió a cargo de Haydée Svab de la Universidad de São Paulo, y llevó por nombre “A necessidade da perspectiva de gênero sobre a mobilidade urbana”. En seguida tocó el turno a Diego Hernández de la Universidad Católica del Uruguay, quien nos presentó “Movilidad, género y equidad en Montevideo: cargas y patrones diferenciales”. La última presentación del seminario estuvo a cargo de Lake Sagaris de la Pontificia Universidad Católica de Chile, quien nos expuso sobre “Intersecciones complejas: Mujer, edad, salud, transporte, Reflexiones desde distintos espacios de investigación-acción en Santiago y Temuco, Chile”.
Durante los dos días, en 4 mesas temáticas tuvimos 13 presentaciones que mostraron resultados de investigación y experiencias en más de 8 ciudades en América Latina. Contamos con la conexión permanente en 3 sedes presenciales: Belo Horizonte, Guadalajara y Bogotá, y la conexión en línea de presentadoras y presentadores desde otras 7 ciudades: Londrés, Buenos Aires, Barcelona, Sao Paulo, Santiago, Montevideo y Chicago.
David López García es Coordinador del Laboratorio de Innovación Democrática (LID).
Opinión
Ojo, así se roban tus datos personales

Estimado lector, para mí es un privilegio volver a escribir estas líneas luego de una muy larga ausencia. Sin embargo volveremos a encontrarnos en esta columna cada quincena, analizando los temas de actualidad relacionados con la protección de nuestros datos personales y la privacidad que acontecen tanto en nuestro País como en el mundo.
Evidentemente no podemos dejar de comentar lo sucedido en días pasados en Guadalajara, donde existía -y seguramente siguen existiendo- un call center debidamente instalado para llevar a cabo extorsiones que se extendían no solo al resto de Jalisco, sino hasta a otros veinte estados más de nuestra República, afectando a más de 26 mil personas con llamadas fraudulentas y extorsiones.
Afortunadamente se desmanteló y según declaraciones oficiales se están realizando colaboraciones con instituciones de las demás entidades afectadas, para descubrir a todas las víctimas y por supuesto, invitarlas a denunciar, lo que resulta en una tarea titánica para las autoridades; pero al parecer no lo fue para aquellos cuyo modus vivendi consistía en realizar este tipo de nada honrosas actividades.
Datos personales de los afectados
En ese sentido caben muchas reflexiones, pero la primera es preguntarnos de dónde obtenían la materia prima, es decir, los datos personales de aquellos afectados. Aunque las respuestas pueden variar, quiero que centremos nuestra atención en dos fuentes principales.
La primera y la originaria por excelencia siempre seremos, desafortunadamente, Usted y yo, querido lector. Es decir, nosotros como titulares, dueños de esos datos personales que elegimos, muchas veces sin pararnos a reflexionar en ello, a quién, cómo y para qué le compartimos esta importantísima información.
Y digo que muchas veces sin reflexionarlo lo suficiente, porque participamos a otras personas de manera voluntaria, para poder obtener un bien o servicio; para pedir nuestros alimentos cuando no tenemos tiempo de prepararlos en casa; al inscribirnos a un curso o a nuestros hijos a la escuela, por citar ejemplos cotidianos. Pero también lo hacemos de manera involuntaria, por ejemplo cuando descargamos aplicaciones en nuestro teléfono inteligente o tableta y compartimos datos que no son necesarios; cuando somos poco discretos en una conversación o bien, ¿cuántas veces no hemos tirado a la basura documentación que contiene nuestro nombre u otros datos más sensibles, como nuestra CLABE interbancaria? Seguramente, muchas veces.
Ignoramos el valor de nuestros datos
La segunda causa de obtención de esta información es por medio de aquellos que manejan datos personales, es decir, los responsables si son particulares, o bien los sujetos obligados de orden público. Según me ha tocado atestiguar, parece que cuando la información no nos pertenece, dejamos de tener cuidado en su manejo. Se despersonaliza y solo vemos números, estadísticas, pero olvidamos que detrás de esas cifras, direcciones o palabras, se encuentra una persona que puede verse perjudicada por nuestro descuido de custodia de la información durante el ciclo de vida de los datos personales.
En fin, aunque difícilmente sabremos cómo se obtuvo esa información, es una realidad que decenas de miles de personas se vieron seriamente perjudicadas no solo en su patrimonio, sino muy seguramente hasta en su tranquilidad diaria, por este tipo de acciones ilegales. La invitación es a que le demos la importancia debida a esta información que es tan importante. La que nada más y nada menos, nos hace únicos y nos permite interactuar con el resto de quienes nos rodean. Si tenemos conciencia de la importancia de nuestros datos personales, seguramente nos daremos cuenta de la relevancia que también tiene la información relativa a otras personas.
La tarea primordial
En un entorno tan cambiante como el que vive nuestro mundo y especialmente, nuestro Estado de Derecho, la tarea primordial con la que contamos es velar porque nuestros derechos a la protección de datos personales y la privacidad no sean violentados y es más, que puedan ser garantizados, sobre todo ante la inminente desaparición de los Órganos Garantes en la materia, de lo que hablaremos en nuestra próxima entrega.
Sobre la autora
Ana Olvera es profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, con intereses en privacidad, bioética y neuroderechos.
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Opinión
La extinción de los institutos de transparencia: ¿falta de empatía o indiferencia?

A veces, hablar de datos personales, de su protección y nuestra privacidad, resulta sumamente abstracto. Aunque incluso trabajemos con ellos, pensemos en la recepcionista de un consultorio médico o el propio profesional de la salud. O en la persona a la que le pedimos la pizza o la comida que consumiremos en ese momento.
Ahora pensemos en las veces que entramos a ciertas redes sociales, como X, Facebook o LinkedIn y encontramos explicaciones acerca de lo importante que es proteger nuestros datos personales, o bien, explicaciones de las resoluciones (que a veces se adjuntan completas) y que más bien, parecen para un público un poco más especializado, que tal vez no seremos nosotros -que solo buscamos un momento de distracción-. En no pocas ocasiones, este tipo de situaciones pasan desapercibidas hasta que somos víctimas de robo de identidad, alguna extorsión o una estafa.
En este sentido cabe preguntarnos al menos dos cosas. La primera, la razón por la que optamos por la indiferencia ante la violación de la privacidad, que se arraiga en una compleja red de factores. La omnipresencia de la tecnología ha normalizado la vigilancia, desensibilizando a muchos ante la vulneración de sus datos personales. La complejidad de las políticas de privacidad y los algoritmos opacos genera una sensación de impotencia, alimentando la resignación. Además, la gratificación inmediata de los servicios digitales y la falta de consecuencias tangibles de la pérdida de privacidad fomentan una actitud apática e incluso, indolente. A esto se suma la polarización social, que fragmenta la empatía y dificulta la acción colectiva en defensa de un derecho fundamental.
La falta de involucramiento nos aísla de nuestra comunidad. Nos desconectamos de los problemas que nos afectan a todos, como la pobreza, la desigualdad, la violencia, la inseguridad y el cambio climático. Nos volvemos indiferentes al sufrimiento de los demás, perdiendo nuestra capacidad de empatía y solidaridad.
Pero la segunda es igualmente preocupante. ¿Qué pasó con el trabajo de los organismos garantes? ¿Fue acaso incapacidad de transmitir e incluso educar al pueblo mexicano? ¿De “conectar”, empatizar? Por que los festivales, las fotos, los congresos o simposios, salvo muy honrosas excepciones, siempre iban dirigidos a cualquier público distinto a lo que han dado por llamar “el ciudadano de a pie”. O como dirían los políticos en este momento histórico, “el pueblo bueno”, ese que difícilmente, con la pobre comunicación de los “expertos” y además con pocos recursos a la mano, comprendió la importancia de un andamiaje institucional como el que logró crearse en materia de transparencia y protección de datos personales. Tal vez eso explique la indiferencia en su defensa.
No cabe duda que asistimos y en gran mayoría, las y los mexicanos solo estamos meramente atestiguando los cambios estructurales que nuestro país esta viviendo. En ese sentido, claro que vivimos una transformación. No sé cuál. Pero bien haríamos en hacer a un lado esa indiferencia, para al menos intentar entender cómo afectarán al ejercicio y garantía de nuestros derechos fundamentales.
No involucrarse en la vida del país también tiene un costo personal. Cuando nos alejamos de los asuntos públicos, renunciamos a nuestro derecho a ser escuchados y a contribuir al bienestar de nuestra sociedad. Nos convertimos en meros espectadores de nuestro propio destino, sin voz ni voto. En un mundo cada vez más interconectado, los problemas que enfrentamos son complejos y requieren soluciones colectivas. La participación ciudadana es esencial para construir un futuro más justo, próspero y sostenible para todos. No podemos permitirnos el lujo de la indiferencia.
Es hora de despertar de la apatía y asumir nuestra responsabilidad como mexicanos. Involucrémonos en los asuntos públicos, hagamos oír nuestra voz, exijamos transparencia y rendición de cuentas. Solo así podremos construir el país que queremos y merecemos.
Sobre la autora
Ana Olvera es profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, con intereses en privacidad, bioética y neuroderechos.
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