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Opinión

Buscar la Paz: el caso de Ucrania-Rusia

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opinión Luis Sánchez Pérez

Hace unas semanas, el Presidente Andrés Manuel López Obrador se pronunció por una tregua de paz de cinco años en el conflicto Rusia-Ucrania, con el objetivo de mitigar los efectos de la inflación, derivada de la pandemia y acentuada con el conflicto entre estos países del Este de Europa. Dicha propuesta de paz, tendría como comité mediador al Secretario General de la ONU, António Guterres; el jefe de Estado de la India, Narendra Modi y el Papa Francisco.

Dicha propuesta tomó forma el pasado 16 de septiembre, cuando en la ceremonia por la conmemoración de la Independencia de México, sentenció: “Se trata de buscar con urgencia un acuerdo para detener la guerra en Ucrania y lograr hacia adelante una tregua de cuando menos cinco años, en favor de la paz entre todas las naciones, para dedicar todo ese tiempo para enfrentar los grandes problemas económicos y sociales que aquejan y atormentan a los pueblos del mundo”. En su discurso en el Zócalo, López Obrador además acusó a las grandes potencias de posicionarse ante la guerra por meros intereses hegemónicos, como por ejemplo los de la industria bélica.

Un día después de estos dichos, Mijailo Podoliak, asesor del presidente ucraniano Volidímir Zelenski, le reviró a AMLO en su cuenta de Twitter: “Los ‘pacificadores’ que usan la guerra como tema para sus propias relaciones públicas solo causan sorpresa. @lopezobrador_, ¿su plan es mantener a millones bajo ocupación, aumentar el número de entierros masivos y dar tiempo a Rusia para renovar las reservas antes de la próxima ofensiva? Entonces su ‘plan’ es un plan ruso”.

Con este escenario de por medio, el pasado jueves, el Canciller de México, Marcelo Ebrard Casaubón, planteó ante el Consejo de Seguridad de la ONU, la posibilidad de crear un comité que sirva como mediador del conflicto entre Rusia y Ucrania, con el objetivo de fortalecer los esfuerzos de mediación del Secretario General de la ONU, Antonio Guterres y que aumente la confianza, las tensiones se reduzcan y se abran caminos para construir una paz duradera, por ello, resulta clave los papeles del Papa Francisco y Nerendra Modi, Primer Ministro de la India, como piezas claves debido a su liderazgo mundial.

Un día después, en la habitual conferencia mañanera, el Presidente de México afirmó que Ucrania ve con buenos ojos la propuesta presentada: “Ayer me informó Marcelo Ebrard, en la ONU, que se entrevistó con el ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, y que le expresó que veían bien nuestra propuesta de paz”. Sin embargo, en un panorama completamente opuesto, Oksana Dramarétska, embajadora de Ucrania en México, señaló en entrevista que las condiciones para negociar con los rusos deberán ser las que Ucrania decida y que, lo agradecen pero ya existen varias propuestas de negociación, paz, y mediación: “Estamos agradecidos por todos los esfuerzos que tienen como fin acabar con esta guerra, pero nuestro Presidente ya en muchas ocasiones ha explicado la postura del Gobierno: que nuestro deseo es liberar todas nuestras tierras ocupadas y esto es que podemos hablar con Rusia, estamos dispuestos, pero tienen que salir de nuestro territorio”.

Lo cierto es que actualmente no existe una respuesta oficial por parte de los actores involucrados (Rusia, India, El Vaticano, Ucrania y la ONU), por lo tanto habrá que esperar para conocer si este plan es aceptado, tendrá modificaciones o será uno más de las propuestas existentes, como mencionó la embajadora ucraniana.

Mientras esto pasa, la guerra continúa en Europa del Este, cobrando vidas ucranianas y rusas; la industria armamentística sigue llenándose los bolsillos, por un lado Estados Unidos, que ha mandado más de 10 mil millones de dólares a Ucrania en armamento y equipo militar, como misiles, drones, vehículos y material para desminado,16 obuses M-777, conocidos como Howitzer, y municiones, por mencionar solo algunos; por otro lado, Irán se ha posicionado como el segundo proveedor de armas de Rusia, generando importantes ganancias para el país asiático; la OTAN y distintos países han impuesto sanciones y bloqueos económicos a Rusia, lo que ha venido a afectar las cadenas de producción de distintos sectores y por ende, modificando las relaciones dentro del mercado. Es necesaria y urgente una propuesta para la paz, pero ésta debe construirse con los actores involucrados desde el inicio para poder plantear algo que logre encontrar los puntos en común y tejer puentes para el diálogo, que permitan entonces, trazar líneas de acción, pero en condiciones similares y esto sin duda implicaría que la OTAN, Estados Unidos, Irán y otros actores se mantuvieran al margen para no influir en las negociaciones y que el status quo sea otro, donde se pueda ver por el bien, ya que la realidad es que a todos nos conviene que este conflicto pare.

Nos leemos la siguiente semana con mejores noticias y recuerda luchar, luchar siempre, pero siempre luchar, desde espacios más informados, que construyen realidades menos desiguales y pacíficas.

 

 

 

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Opinión

De renuncias y crisis en el IEPC Jalisco

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La repentina salida de la consejera presidenta del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Jalisco (IEPC)

La repentina salida de la consejera presidenta del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Jalisco (IEPC), deja muchas más interrogantes que las que la cobertura mediática ha planteado hasta ahora. Más allá del relato de una «renuncia por motivos personales» y tras una gestión severamente cuestionada, hay otras lecturas que no han sido abordadas.

La consejera presidenta que se va construyó buena parte del capital político institucional de su gestión a partir de narrativas de paridad, inclusión de grupos históricamente discriminados y mecanismos de participación ciudadana; durante su gestión el impulso y promoción de esos temas era una divisa de uso común. No obstante, la realidad y algunas evidencias empíricas muestran lo contrario. Desde el año pasado circuló en algunos medios una denuncia por violencia política en razón de género de Bertha Rocío Reyes Reyes, funcionaria del Servicio Profesional Electoral Nacional (SPEN) del IEPC, quien fue removida y rotada arbitrariamente de su adscripción original por lo que denunció, a la consejera presidenta, a un consejero y a dos consejeras más, por acoso laboral y por violar el estatuto del SPEN. Aquí aparece una disonancia entre la «marca personal» externa de quienes integran el órgano máximo de dirección del IEPC y lo que habría ocurrido al interior del propio organismo. Esa brecha entre política pública de cara afuera y cultura organizacional hacia adentro es, probablemente, un dato muy relevante para entender una de las causas de la renuncia.

En México, la única autoridad facultada para remover a una consejera o un consejero electoral es el Instituto Nacional Electoral (INE) a través de un recurso de remoción, un proceso público, documentado y con efectos para sentar precedentes. Una renuncia «personal e irrevocable» negociada directamente con la presidenta del INE en una reunión en la Ciudad de México, permitiría evitar ese expediente público y estaríamos ante la consolidación de una ruta de salida que normaliza procesar y resolver crisis de gobernanza electoral sin escrutinio formal ni rendición de cuentas documentada, algo que sentará una peligrosa referencia para casos futuros en otros organismos electorales.

Otro problema de fondo es de tiempos, el inexorable calendario electoral sigue caminando. Una decisión de la magnitud de cubrir una vacante como la aquí comentada, tomada bajo presión de cronómetro y en plena preparación del proceso 2026-2027, es exactamente el tipo de ventana que un sistema de partidos confrontado y polarizado puede capturar mediante negociaciones cruzadas o vetos, no necesariamente por un plan maquiavélico ¿cómo creen?, sino por la lógica, que no por informal es menos utilizada, de reparto político ante un puesto vacante de mucha trascendencia.

En un momento en que los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE) han enfrentado presiones derivadas de recortes presupuestales, cuestionamientos sobre sus funciones y propuestas de reforma que incluso han planteado reducir sus atribuciones o desaparecerlos es un contexto latente. Una salida turbulenta, con denuncias internas no resueltas y un vacío de liderazgo justo antes de un proceso electoral, es precisamente el tipo de episodio que se puede usar como evidencia anecdótica para argumentar que los OPLE son disfuncionales y que conviene centralizar sus funciones en el INE. El riesgo no es únicamente quién dirige el IEPC, sino si el episodio se convierte en un caso de estudio dentro del debate sobre la sobrevivencia del propio Instituto.

Por otro lado, la secuencia de los hechos de la renuncia reproduce exactamente el mismo patrón de manejo reactivo que ya había mostrado fallas durante el cómputo de 2024, cuando el IEPC comunicó, de manera improvisada y defectuosa, amenazas y denuncias de forma fragmentada y bajo presión mediática. Lo que no se ha señalado es que este patrón deja pasivos narrativos sin cerrar para quien tome la Presidencia; esos pasivos son la denuncia de violencia política de género sin resolución pública, la última controversia con la consulta ciudadana para decidir sobre el paso de las elecciones con partidos políticos a un sistema indígena de usos y costumbres, y la ausencia de explicación oficial sobre las causas reales de la salida. El próximo o la próxima presidenta del IEPC no únicamente heredará un proceso electoral 2026-2027 en arranque, sino un inventario de temas explosivos que la gestión saliente nunca cerró comunicacionalmente, y que en cualquier momento pueden reactivarse como antecedente directo.

Es preciso recordar que la mayoría de los análisis y críticas hacia el IEPC en la elección del 2024 se concentraron en los litigios poselectorales y las controversias derivadas de las elecciones del Ayuntamiento de Guadalajara y de la Gubernatura del Estado. Sin embargo, el problema más profundo es que el organismo electoral local perdió capacidad para construir confianza pública. En una democracia moderna, la legitimidad no depende únicamente de hacer bien los cómputos, sino de que los actores políticos y la ciudadanía crean que la autoridad actúa con imparcialidad. La defensa técnica de los procedimientos fue constante, no obstante, la construcción narrativa de la confianza fue deficiente. El instituto ganó varias discusiones jurídicas, no todas, pero perdió la batalla de la percepción pública.

Después de la jornada electoral del 2024, la Presidencia del IEPC actuó como una autoridad técnica explicando procedimientos, porcentajes y reglas, no siempre de manera oportuna y eficaz. El problema es que los actores políticos estaban demandando algo distinto, demandaban una figura capaz de contener tensiones, generar interlocución y transmitir certidumbre en un contexto altamente polarizado. La diferencia entre administrar una elección y liderar una institución electoral quedó expuesta. La comunicación se concentró en datos cuando la sociedad estaba demandando confianza.

La gran lección del 2024 es que en contextos de polarización ya no basta con organizar bien las elecciones. Las autoridades electorales deben ser capaces de administrar confianza, percepción pública y legitimidad democrática en tiempo real.

El verdadero examen para el IEPC será demostrar en los próximos meses que aprendió de esa experiencia y que puede llegar al 2027 como una institución más resiliente, menos dependiente de la discrecionalidad y personalización de una sola figura, con estrategias comunicacionales robustas para gestionar crisis y blindada contra dinámicas de presión partidistas. De no hacerlo, pende sobre el IEPC la posibilidad de que el INE ejerza la facultad de asunción para asumir directamente la organización del proceso electoral local. 


Sobre el autor

José de Jesús Gómez Valle es analista político. Profesor Investigador en el CUCSH de la UdeG. Contacta: jose.gomezvalle@gmail.com y en X: @jgomezvalle.

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Una sede mundialista con alta percepción de inseguridad

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Una sede mundialista con alta percepción de inseguridad

A tres días de la inauguración del Mundial 2026, tres de los municipios de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) llegan a esta fiesta deportiva con una alta percepción de inseguridad.

El primer trimestre de 2026 (de enero a marzo) reportó incrementos de doble dígito en la percepción de inseguridad en los municipios de Guadalajara, Zapopan y Tonalá.

Tan sólo en la capital jalisciense el 90.2 por ciento de las personas asegura sentirse insegura, es decir que nueve de cada 10 tapatíos temen ser víctimas de la violencia o vivir algún tipo de delito.

En Zapopan, donde se encuentra el Estadio Guadalajara, sede de cuatro partidos del Mundial de Futbol 2026, la percepción de inseguridad subió 16.1 puntos de un trimestre a otro, al pasar de 54.7 a 70.8, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (Ensu), publicada el pasado 26 de abril.

En Tonalá, el indicador aumentó 11.6 puntos, al subir de 56.5 a 68.1 por ciento.

Este incremento entre el pasado trimestre (de octubre a diciembre de 2025) y el primer trimestre de 2026 parece responder a los hechos de violencia registrados el pasado 22 de febrero, cuando se logró la captura y abatimiento de Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.   

En Guadalajara, el porcentaje de personas que se sienten inseguras pasó de 79.2 en diciembre de 2025 a 90.2 en marzo de 2026.

Los datos también muestran un aumento en Puerto Vallarta, principal destino de playa de la entidad, donde la percepción pasó de 32.0 a 59.9. Este municipio registró el mayor incremento del periodo en Jalisco, con un alza de 27.9 puntos porcentuales.

En contraste, la Ensu reporta una disminución en la percepción de inseguridad en municipios de Tlajomulco de Zúñiga y Tlaquepaque.

Tlajomulco de Zúñiga reportó una disminución en la percepción de inseguridad, al pasar de 73.9 a 70.1. En San Pedro Tlaquepaque, el indicador también bajó, de 65.8 a 62.5.

Aunque la disminución ronda los tres puntos, es relevante en uno de los trimestres más complejos registrados en Jalisco.

El Mundial de Futbol de 2026 está por comenzar y la seguridad es la prioridad para las autoridades, la meta es que la estancia de las y los visitantes sea tranquila y que los jaliscienses vivan esta fiesta sin percances.

En los centros de los municipios de Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá y Tlajomulco se ofrecerán actividades para estos días de competencia deportiva, las autoridades locales aseguran que se desplegarán los operativos para garantizar la seguridad de los asistentes.

Como ciudadanas y ciudadanos confiemos en que la máxima fiesta deportiva se realizará en paz y con saldo blanco.

La próxima Ensu se publicará el 24 de julio, justo después de la final del Mundial, entonces veremos los resultados de las estrategias de seguridad implementadas previamente y durante la justa deportiva.


Mayra Torres de la O es maestra en Transparencia y Protección de Datos Personales. Ha escrito para medios como El Informador y Milenio.

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