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Opinión

Chema El ¿Moreno?

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opinión Juan Carlos G. Partida

Más allá de los acomodos que los aspirantes a candidaturas por Morena en Jalisco para el 2024 están realizando, es muy cierto que el pragmatismo y las puertas abiertas que tiene el todavía joven partido para que se integre quien así lo desee lo están convirtiendo en fácil presa del coyotismo y chapulineo político, de intereses que nada tienen que ver con los objetivos que lo hicieron nacer.

Aquí en Jalisco sobran ejemplos que se pusieron en evidencia durante la reciente elección de consejeros, pero el más burdo es la bancada en el Congreso del Estado de la mano de José María Martínez, a quien pocos podemos creer que realmente se haya purificado por el simple hecho de acomodarse -y muy bien- como uno de los representantes de la 4T en la entidad.

En meses recientes los diputados morenistas han sido uno mismo con MC y en mayo pasado aprobaron la reforma constitucional promovida por el gobernador Enrique Alfaro para que se revise el pacto fiscal del estado con la federación, luego que el gobernante ha insistido en que la entidad aporta mucho más recursos de los que recibe, una propuesta que también suma la creación de un Sistema de Administración Tributaria estatal y que es contraria al espíritu federalista para apoyar a estados sobre todo del sur y sureste del país, históricamente rezagados.

En uno de los casos más graves, en junio los diputados guindas apoyaron la iniciativa de Alfaro para contratar, bajo el eufemismo de inversión público-privada, nueva deuda ahora por 26 mil 890 millones de pesos (sin contar impuestos) para construir la Línea 4 del Tren Ligero hacia Tlajomulco (21 mil 614 millones pagaderos a 38 años) y ampliar una planta tratadora de aguas residuales en la cuenca de El Ahogado (5 mil 276 millones pagaderos en 18 años).

En julio Morena se sumó a MC para impulsar el nombramiento como nueva presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos a Luz del Carmen Godínez, pese a que incumplía requisitos de la convocatoria como no haber sido funcionaria pública dos años antes de su postulación, ya que trabajaba en el Ayuntamiento de Guadalajara gobernado por MC. Así, sin asomo de rubor, Morena impulsó la llegada de una “ombudsperson carnala” con el poder estatal.

También y a pesar de la notoriedad nacional del caso de Luz Raquel Padilla, la mujer que fue quemada viva en julio pasado en Zapopan, a los morenistas no les importó la revictimización hecha por autoridades estatales al insinuar que fue ella misma la que se prendió fuego, y avaló (en conjunto con MC, obvio) que la comparecencia en el Congreso de los funcionarios involucrados en la investigación fuera a puerta cerrada, sin prensa ni familiares presentes. Y el fiscal carnal Luis Joaquín Méndez, yerno del ex fiscal Gerardo Octavio Solís, fue a un día de campo más que a comparecer.

Uno de los hechos de simbiosis legislativa más recientes ocurrió apenas hace unos días, cuando se avaló el aumento de recursos públicos para financiar los partidos políticos, triplicando en los hechos lo que percibirán los institutos políticos. Otra vez Morena, contrario a cualquier austeridad que pregona AMLO, se sirvió con la cuchara grande.

Por lo anterior y seguramente por sus propios intereses y suspiros electorales, el recién electo presidente del consejo de delegados de Morena en Jalisco, el Regidor por Guadalajara Carlos Lomelí, advirtió que los diputados locales de su partido “podrían ser sancionados o retirados de su posición” si continúan “solapando los caprichos de (los legisladores) de Movimiento Ciudadano (MC)”.

“Hemos dialogado con la presidenta (estatal de Morena, Katya Castillo) y por supuesto que vamos a tener una reunión con nuestro coordinador nacional para establecer un reglamento muy claro en relación al actuar de algunos diputados locales que han venido solapando una gran cantidad de aprobaciones sin antes consultarlas con la dirigencia nacional. Tenemos que estar legislando en la lógica del bienestar del ciudadano”, me dijo Lomelí, en entrevista hace unos días.

Afirmó ser respetuoso de cómo actúa Chema Martínez como coordinador de la bancada morenista, pero también señaló que tanto él como la presidenta de Morena en Jalisco están muy atentos a cómo seguirán actuando en relación a votaciones importantes por llegar, en particular el análisis y aprobación de los presupuestos de ingresos y egresos 2023.

“Ya tiene algunos recursos interpuestos Chema Martínez, nosotros como militantes haremos los señalamientos correspondientes para que esto no se siga dando, para que no sigan solapando los caprichos de MC y se sigan manejando como si no existiera oposición en el Congreso”, aseguró.

Es claro que las declaraciones de Lomelí, refrendadas en rueda de prensa este lunes 3 de octubre, tienen también un sesgo político, pero no se puede negar que tiene razón.

El ex panista Martínez, por más verborrea que suelte y golpes de pecho que se dé, sigue siendo un político pragmático que poco tiene que ver con los intereses de un gobierno para el pueblo.

Es un ex panista mocho que cuando era albiazul maniató el partido a sus intereses en el estado y que ahora se disfraza -como muchos otros arribistas de Morena- con una túnica guinda. Que le crean quienes no lo conozcan, porque muestras de que sigue siendo el mismo hay muchas.

PARTIDIARIO

No se olvida.- Colectivos civiles agrupados en el Consejo Coordinador del Observatorio Ciudadano por el Derecho a la Verdad realizaron el 3 de octubre un acto de desagravio por el homenaje rendido hace poco más de un mes por el gobierno estatal y municipal de Guadalajara al general Marcelino García Barragán. Señalan que el generalote fue un cacique sobre todo en el sur de Jalisco, con decenas de muertes en su haber y su nefasta participación como secretario de la Defensa Nacional el 2 de octubre de 1968. La exigencia es no sólo que quiten la estatua de la rotonda de los jaliscienses ilustres, sino que quiten el nombre de “Gustavo Díaz Ordaz” al aeropuerto de Puerto Vallarta…

Y ya con esta.- El conflicto agrario en Mezcala contra la comunidad indígena coca que habita esa población ribereña del lago de Chapala, tras 23 años de litigio en tribunales, acciones de resistencia e intentos de recuperación de las 20 hectáreas invadidas por el empresario tapatío Guillermo Moreno Ibarra en el cerro El Pandillo, donde construyó su casa de campo con vista privilegiada al lago, desvió cauces de arroyo a su favor, criminalizó con ayuda de las autoridades estatales y municipales a los comuneros y hasta armó una “guardia blanca” para cuidar su zona cercada dentro del área comunal. Este martes 4 de octubre es de celebración para Mezcala y sus habitantes. Felicidades…

 

 

@jcgppartida

 

 

 

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Opinión

De renuncias y crisis en el IEPC Jalisco

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La repentina salida de la consejera presidenta del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Jalisco (IEPC)

La repentina salida de la consejera presidenta del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Jalisco (IEPC), deja muchas más interrogantes que las que la cobertura mediática ha planteado hasta ahora. Más allá del relato de una «renuncia por motivos personales» y tras una gestión severamente cuestionada, hay otras lecturas que no han sido abordadas.

La consejera presidenta que se va construyó buena parte del capital político institucional de su gestión a partir de narrativas de paridad, inclusión de grupos históricamente discriminados y mecanismos de participación ciudadana; durante su gestión el impulso y promoción de esos temas era una divisa de uso común. No obstante, la realidad y algunas evidencias empíricas muestran lo contrario. Desde el año pasado circuló en algunos medios una denuncia por violencia política en razón de género de Bertha Rocío Reyes Reyes, funcionaria del Servicio Profesional Electoral Nacional (SPEN) del IEPC, quien fue removida y rotada arbitrariamente de su adscripción original por lo que denunció, a la consejera presidenta, a un consejero y a dos consejeras más, por acoso laboral y por violar el estatuto del SPEN. Aquí aparece una disonancia entre la «marca personal» externa de quienes integran el órgano máximo de dirección del IEPC y lo que habría ocurrido al interior del propio organismo. Esa brecha entre política pública de cara afuera y cultura organizacional hacia adentro es, probablemente, un dato muy relevante para entender una de las causas de la renuncia.

En México, la única autoridad facultada para remover a una consejera o un consejero electoral es el Instituto Nacional Electoral (INE) a través de un recurso de remoción, un proceso público, documentado y con efectos para sentar precedentes. Una renuncia «personal e irrevocable» negociada directamente con la presidenta del INE en una reunión en la Ciudad de México, permitiría evitar ese expediente público y estaríamos ante la consolidación de una ruta de salida que normaliza procesar y resolver crisis de gobernanza electoral sin escrutinio formal ni rendición de cuentas documentada, algo que sentará una peligrosa referencia para casos futuros en otros organismos electorales.

Otro problema de fondo es de tiempos, el inexorable calendario electoral sigue caminando. Una decisión de la magnitud de cubrir una vacante como la aquí comentada, tomada bajo presión de cronómetro y en plena preparación del proceso 2026-2027, es exactamente el tipo de ventana que un sistema de partidos confrontado y polarizado puede capturar mediante negociaciones cruzadas o vetos, no necesariamente por un plan maquiavélico ¿cómo creen?, sino por la lógica, que no por informal es menos utilizada, de reparto político ante un puesto vacante de mucha trascendencia.

En un momento en que los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE) han enfrentado presiones derivadas de recortes presupuestales, cuestionamientos sobre sus funciones y propuestas de reforma que incluso han planteado reducir sus atribuciones o desaparecerlos es un contexto latente. Una salida turbulenta, con denuncias internas no resueltas y un vacío de liderazgo justo antes de un proceso electoral, es precisamente el tipo de episodio que se puede usar como evidencia anecdótica para argumentar que los OPLE son disfuncionales y que conviene centralizar sus funciones en el INE. El riesgo no es únicamente quién dirige el IEPC, sino si el episodio se convierte en un caso de estudio dentro del debate sobre la sobrevivencia del propio Instituto.

Por otro lado, la secuencia de los hechos de la renuncia reproduce exactamente el mismo patrón de manejo reactivo que ya había mostrado fallas durante el cómputo de 2024, cuando el IEPC comunicó, de manera improvisada y defectuosa, amenazas y denuncias de forma fragmentada y bajo presión mediática. Lo que no se ha señalado es que este patrón deja pasivos narrativos sin cerrar para quien tome la Presidencia; esos pasivos son la denuncia de violencia política de género sin resolución pública, la última controversia con la consulta ciudadana para decidir sobre el paso de las elecciones con partidos políticos a un sistema indígena de usos y costumbres, y la ausencia de explicación oficial sobre las causas reales de la salida. El próximo o la próxima presidenta del IEPC no únicamente heredará un proceso electoral 2026-2027 en arranque, sino un inventario de temas explosivos que la gestión saliente nunca cerró comunicacionalmente, y que en cualquier momento pueden reactivarse como antecedente directo.

Es preciso recordar que la mayoría de los análisis y críticas hacia el IEPC en la elección del 2024 se concentraron en los litigios poselectorales y las controversias derivadas de las elecciones del Ayuntamiento de Guadalajara y de la Gubernatura del Estado. Sin embargo, el problema más profundo es que el organismo electoral local perdió capacidad para construir confianza pública. En una democracia moderna, la legitimidad no depende únicamente de hacer bien los cómputos, sino de que los actores políticos y la ciudadanía crean que la autoridad actúa con imparcialidad. La defensa técnica de los procedimientos fue constante, no obstante, la construcción narrativa de la confianza fue deficiente. El instituto ganó varias discusiones jurídicas, no todas, pero perdió la batalla de la percepción pública.

Después de la jornada electoral del 2024, la Presidencia del IEPC actuó como una autoridad técnica explicando procedimientos, porcentajes y reglas, no siempre de manera oportuna y eficaz. El problema es que los actores políticos estaban demandando algo distinto, demandaban una figura capaz de contener tensiones, generar interlocución y transmitir certidumbre en un contexto altamente polarizado. La diferencia entre administrar una elección y liderar una institución electoral quedó expuesta. La comunicación se concentró en datos cuando la sociedad estaba demandando confianza.

La gran lección del 2024 es que en contextos de polarización ya no basta con organizar bien las elecciones. Las autoridades electorales deben ser capaces de administrar confianza, percepción pública y legitimidad democrática en tiempo real.

El verdadero examen para el IEPC será demostrar en los próximos meses que aprendió de esa experiencia y que puede llegar al 2027 como una institución más resiliente, menos dependiente de la discrecionalidad y personalización de una sola figura, con estrategias comunicacionales robustas para gestionar crisis y blindada contra dinámicas de presión partidistas. De no hacerlo, pende sobre el IEPC la posibilidad de que el INE ejerza la facultad de asunción para asumir directamente la organización del proceso electoral local. 


Sobre el autor

José de Jesús Gómez Valle es analista político. Profesor Investigador en el CUCSH de la UdeG. Contacta: jose.gomezvalle@gmail.com y en X: @jgomezvalle.

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Una sede mundialista con alta percepción de inseguridad

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Una sede mundialista con alta percepción de inseguridad

A tres días de la inauguración del Mundial 2026, tres de los municipios de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) llegan a esta fiesta deportiva con una alta percepción de inseguridad.

El primer trimestre de 2026 (de enero a marzo) reportó incrementos de doble dígito en la percepción de inseguridad en los municipios de Guadalajara, Zapopan y Tonalá.

Tan sólo en la capital jalisciense el 90.2 por ciento de las personas asegura sentirse insegura, es decir que nueve de cada 10 tapatíos temen ser víctimas de la violencia o vivir algún tipo de delito.

En Zapopan, donde se encuentra el Estadio Guadalajara, sede de cuatro partidos del Mundial de Futbol 2026, la percepción de inseguridad subió 16.1 puntos de un trimestre a otro, al pasar de 54.7 a 70.8, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (Ensu), publicada el pasado 26 de abril.

En Tonalá, el indicador aumentó 11.6 puntos, al subir de 56.5 a 68.1 por ciento.

Este incremento entre el pasado trimestre (de octubre a diciembre de 2025) y el primer trimestre de 2026 parece responder a los hechos de violencia registrados el pasado 22 de febrero, cuando se logró la captura y abatimiento de Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.   

En Guadalajara, el porcentaje de personas que se sienten inseguras pasó de 79.2 en diciembre de 2025 a 90.2 en marzo de 2026.

Los datos también muestran un aumento en Puerto Vallarta, principal destino de playa de la entidad, donde la percepción pasó de 32.0 a 59.9. Este municipio registró el mayor incremento del periodo en Jalisco, con un alza de 27.9 puntos porcentuales.

En contraste, la Ensu reporta una disminución en la percepción de inseguridad en municipios de Tlajomulco de Zúñiga y Tlaquepaque.

Tlajomulco de Zúñiga reportó una disminución en la percepción de inseguridad, al pasar de 73.9 a 70.1. En San Pedro Tlaquepaque, el indicador también bajó, de 65.8 a 62.5.

Aunque la disminución ronda los tres puntos, es relevante en uno de los trimestres más complejos registrados en Jalisco.

El Mundial de Futbol de 2026 está por comenzar y la seguridad es la prioridad para las autoridades, la meta es que la estancia de las y los visitantes sea tranquila y que los jaliscienses vivan esta fiesta sin percances.

En los centros de los municipios de Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá y Tlajomulco se ofrecerán actividades para estos días de competencia deportiva, las autoridades locales aseguran que se desplegarán los operativos para garantizar la seguridad de los asistentes.

Como ciudadanas y ciudadanos confiemos en que la máxima fiesta deportiva se realizará en paz y con saldo blanco.

La próxima Ensu se publicará el 24 de julio, justo después de la final del Mundial, entonces veremos los resultados de las estrategias de seguridad implementadas previamente y durante la justa deportiva.


Mayra Torres de la O es maestra en Transparencia y Protección de Datos Personales. Ha escrito para medios como El Informador y Milenio.

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