No, el tema no es el grupo de choque

Al Gobernador Pablo Lemus le metieron, en la casa que le prestamos un rato, una pipa, una manguera y gas lacrimógeno. Y claro, no se enteró. Eso sí, había “girado instrucciones para que la movilización se desarrolle de manera ordenada y segura”, y ya vimos lo ordenada que salió. El lunes la culpa era de un “grupo de choque de 400 personas”. El martes, cuando la Presidenta Claudia Sheinbaum pidió explicaciones y la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) abrió expediente, resultó que el operativo tuvo “graves deficiencias”, que a la gente “nunca se le debió echar agua ni gas” y que al Gobernador “le tocaba dar la cara”. Curioso: las deficiencias aparecieron justo cuando las vio Palacio Nacional.
Estuve en la Segunda Marcha por la Calidad del Agua del domingo 18 y separo lo que vi de lo documentado. Fue una marcha de verdad: familias con niñas y niños, gente mayor, muchos jóvenes, brigadas de primeros auxilios y gente cuidándose con silbatos para avisar de abusos. Nos frenamos a unos 150 metros del arranque: los organizadores avisaron que habían llegado encapuchados vestidos de negro, algunos con camiseta de futbol, con palos, bates, martillos y petardos. La gente, a gritos, les pidió que se descubrieran y los sacó del contingente. La salida se retrasó casi dos horas. Ellos iban a lo suyo. Mientras esperábamos rompieron vidrios, saquearon comercios en Juárez y hasta a los periodistas les aventaron petardos. La revista Proceso contó unas 50 personas con el rostro cubierto; el Gobierno habla de 300, una cifra que ningún medio de los que revisé confirma. Del lado nuestro, con la Plaza de Armas, la de la Catedral, también conocida como Plaza de los Laureles y el andador 16 de septiembre llenos, yo calculo alrededor de 10 mil personas; las crónicas dicen “miles”. La nota nacional se la llevaron las decenas, que para eso sirve un grupo de choque: para que de la protesta quede solo su fotografía. Varios notamos otra cosa: pancartas casi idénticas, mismo cartón, mismo trazo, mismo mensaje. No tengo pruebas de dónde salieron, solo sé lo que vi. “Su procedencia no está acreditada públicamente”. En Instagram circula un video grabado en el Parque Rojo, antes de que arrancara la marcha, donde cinco jóvenes reciben camisetas de las Chivas que otro va sacando de su mochila; quien graba dice que están “ofreciendo dinero para hacer desmadre en la marcha”. Que la Fiscalía lo investigue; el Gobernador, que los llama “porros violentos”, deberá informar quiénes son, quién los convocó, quién los pagó y por qué anduvieron armados por el centro sin que nadie los detuviera.
Hacia las 12:15 los encapuchados ya estaban en la Plaza de Armas, lanzando petardos contra Palacio y la Catedral. Provocación, no golpes. En la marcha se comentó, y lo repito solo como comentario, que al verse sin el contingente grande dieron media vuelta. Los policías estatales, por su parte, aparecieron con cartulinas que decían “No peleemos”, “También somos ciudadanos” y “No confrontación”. Una semana antes, a los ciudadanos les tocaron escudos, gas y agua. Qué ternura con los porros.
El contingente ciudadano llegó a la Plaza de Armas pasadas las 13:30 y ahí se manifestó, sin romper un vidrio. Nos fuimos retirando entre las 3 y las 4 de la tarde. Lo del fuego vino después: hacia las 5, encapuchados lanzaron barrenos contra la puerta del Congreso, prendiéndole fuego. El Gobernador reportó cinco detenidos en un vehículo robado con bidones de gasolina. Cuando ardieron las puertas, la marcha ya estaba en su casa.
Se pidió agua limpia y suficiente, que el acueducto no se haga bajo el esquema CMRO (Construcción, Mantenimiento, Rehabilitación y Operación), la liberación de los detenidos del 11 y, lo que más se coreó, la revocación de mandato del Gobernador. A una semana de la manguera, la gente ya no pide explicaciones, pide que se vaya. Mientras tanto, en Morelia, Guillermo del Toro cedió su clase magistral a estudiantes de Guadalajara. Una dijo: “Somos estudiantes que se bañan con agua negra en Guadalajara”. Del Toro contestó que los espacios culturales son “los mejores lugares” para estas cosas: “Si no es aquí, ¿dónde?”. Un cineasta escuchó a nuestros jóvenes con más atención que el Congreso de Jalisco, que prefirió oírlos desde el escondite.
El jueves 15 tocaba dar entrada a la iniciativa del acueducto y votar si comparecían funcionarios. No se pudo, no hubo quórum; Morena juntó 16 asistentes de los 20 que hacían falta. La bancada de Movimiento Ciudadano faltó completa y su coordinador, José Luis Tostado, lo explicó con orgullo: “Decidimos intencionalmente no presentarnos”, para “esperar el diálogo” entre la Presidenta de la República y el Gobernador. O sea, la bancada que quiere comprometer dos décadas de finanzas estatales convirtió el Congreso en sala de espera. La gente sí fue: 22 colectivos recorrieron las 38 oficinas para avisar que vigilarán cada voto. El martes, “me toca dar la cara”. El jueves, “intencionalmente no presentarnos”. Mismo partido, misma semana.
Las auditorías del Órgano Interno de Control del Siapa, que Canal 44 obtuvo por transparencia, muestran factibilidades entregadas sin requisitos y sin pago: la ampliación de Plaza Galerías Pabellón cumplió tres de siete, traía un dictamen de “no viable” por afectar el manantial El Barreno y se construyó igual, sin sanciones; en la revisión de 2025, de 50 expedientes, 16 estaban incompletos. Con ese historial, ¿quién confía?
Y luego está el tubo, que “no se privatiza”, dicen. Cierto: el agua es de la Nación. Lo que se va entregando, en abonos chiquititos, es quién la mueve, quién la cobra y quién revisa a quien se la da. La ley del Siapa de 1978 dejaba dentro a los particulares solamente en el órgano de gobierno; la de 2013 ya permite “suscribir los convenios de asociación público-privada necesarios”. La cobranza y la revisión de factibilidades ya se contrataron con un privado, y ahora viene un tubo que un particular construye, financia, opera y mantiene durante 20 o 25 años, y al que se le paga esté listo, lleve o no agua. Un escalón más arriba ya lo vivió Aguascalientes: con la concesión, a los auditores se les negó el padrón tres veces y se cobró un mínimo de 10 m³ a 50,427 predios. Para colmo, el análisis costo-beneficio oficial del tubo “Totalmente Palacio”, cuenta dos veces el agua que dejaremos de comprar en pipa; sin ese error, la rentabilidad social de 1,650 millones pasa a menos 2,644.
El domingo 11 el Gobernador giró instrucciones; el jueves, sus diputados se escondieron; el 18 la cara la dio la gente, que echó a los que querían usarla de pretexto y siguió caminando hasta quedarse sola frente a Palacio. Pablo Lemus, en la casa que es nuestra, sigue sin enterarse de todo lo que metieron. A lo mejor la cuenta sí le llega: cuánto vamos a pagar por un tubo que nadie ha demostrado que convenga. Esa cuenta, tarde o temprano, se cobra. La otra, la del agua limpia, la llevamos años pagando sin que nos llegue.
Sobre el autor
Sergio E. Gómez Partida es consultor en evaluación, gestión para resultados y planificación en sectores público y privado. Información de contacto: sgpartida@gmail.com; en X: @SergioGmezP.
-
Guadalajara17 octubre 2026Clima HOY: Trudy amenaza Jalisco con lluvias de 250 mm; ZMG tendrá 24 grados
-
Jalisco16 octubre 2026Convocan a Segunda Mega Marcha por el Agua en Jalisco
-
Jalisco16 octubre 2026Alistan operativo ante segunda marcha por la calidad de agua en la ZMG
-
Jalisco16 octubre 2026Lemus rechaza privatizar el agua; anticipa acuerdo con Federación
-
Guadalajara18 octubre 2026Confrontación y desmanes fuerzan suspensión de la segunda Marcha por el Agua Limpia en Guadalajara
-
Jalisco16 octubre 2026Dengue cae 86% en Jalisco; refuerzan brigadas en panteones
-
Guadalajara18 octubre 2026Detienen a cinco con bidones de gasolina tras quemas en Palacios Legislativo y Judicial
-
Guadalajara18 octubre 2026El convulso trayecto para exigir agua limpia en Guadalajara

















