Presidenciables, cifras y SNTE 47

No habían pasado ni doce horas de la balacera en el palenque de las Fiestas de Octubre cuando este martes 18 de octubre por la mañana el Gobernador Enrique Alfaro, claro y de frente (a las cámaras de su equipo de prensa), dijo a las redes sociales que la locomotora que es Jalisco no puede ser difamada en temas de seguridad pública por otro aspirante, como él, a la candidatura presidencial en 2024, digo por el Secretario de Gobernación, Adán Augusto López
Evitaré referirme aquí al toma y daca verbal que el naranja y el guinda buscan aprovechar para hacerse campaña y prefiero contrastar la respuesta alfarista con realidades que ponen la estadística en perspectiva, no con el uso parcial y rudimentario de números que buscan engañar.
Alfaro calificó como “verdaderamente lamentable” que López le hiciera una llamada telefónica a España en su importantísima gira europeda, digo europea, mientras chasqueaba un vinito con el embajador de México, Quirino Ordaz, todo para interrumpirle con la propuesta de que convenciera a los senadores de MC para que votaran a favor de la reforma que permitirá que el Ejército permanezca en labores de seguridad pública hasta 2028.
Con toda la pureza de su historial político siempre recto y leal, contrario a los señalamientos de que tiene bajo su control a los poderes públicos en Jalisco y a que su súper compa de la infancia Clemente Castañeda es el chicho naranja del Senado, sabedor del respeto que cualquier titular del Ejecutivo debe hacia la división de poderes, con cara así, pura e inocente, preguntó claro y de frente (a las cámaras de su equipo de prensa):
“Lo que yo no entiendo es por qué un gobernador debería interferir en la dinámica de un poder como es el Legislativo y muy en especial del Senado”.
Y se soltó. Volvió a sacar sus numeritos sesgados, como lo hizo el 14 de octubre pasado durante el evento Somos tu red de apoyo, dirigido a contrarrestar la violencia contra las mujeres en Jalisco, en el cual presumió una disminución de casi 64 por ciento en feminicidios al comparar el periodo enero – septiembre del año pasado con el actual, una reunión donde estuvo la titular de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim), Fabiola Alanís Sámano, quien osó contradecirlo y dijo que en el estado sólo el 15 por ciento de las muertes violentas contra mujeres se investigan bajo el protocolo de feminicidio.
Para no repetir lo que seguramente usted ha estado viendo estos días en muchos medios como la defensa heroica que hizo de Jalisco Alfaro, el gran gobernante echado pa delante, mejor veamos los números de seguridad pública con otra lupa que sí enfoca, no que distorsiona.
Información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) detalla que de enero a agosto -que es el corte más reciente- en Jalisco asesinaron a 117 mujeres cuya muerte fue calificada como homicidio doloso pero solamente, según la Fiscalía de Jalisco que es la que envía la información al Secretariado como lo hacen todas las fiscalías estatales, hubo 20 feminicidios en ese mismo periodo, es decir apenas el 17 por ciento del total de muertes.
Para darnos una idea, siempre con datos del SESNSP, en ese mismo lapso de tiempo el Estado de México reportó 171 homicidios dolosos contra mujeres, además de 95 feminicidios, es decir el 35.7 por ciento de las muertes con víctimas femeninas fue catalogado como feminicidio.
Hay casos de entidades con igual relevancia en población y desarrollo que Jalisco, como Nuevo León, donde los datos suman un total de 107 homicidios dolosos contra mujeres pero 70 de ellos (el 65.4 por ciento) se calificó como feminicidio. O la Ciudad de México, con 83 asesinatos en total, 46 de ellos (el 55.4 por ciento) fueron reportados como feminicidio.
Como dijo entonces, Alfaro de nuevo habló de la disminución de feminicidios y defendió el conteo criticado por la Conavim y por los números de verdad, no los que aparecen “rasurados” y en los cuales basa sus ¿datos?, los que manda a la federación y que luego dice, con las manos abiertas en gesto de a mí que me esculquen, que son los números del gobierno de la República.
En su respuesta al Secretario de Gobernación, Alfaro sacó sus números para contar su paraíso mental, Alfarolandia floreciente, cuna de próceres y federalistas como él, donde los números flotan gráciles por encima de otros, esos sí rojos y sin bendición papal, en los estados gobernados por Morena.
Pero otra vez la realidad aguijonea sus cifras y tan solo en lo que va de octubre hasta este 18, en que tecleo para mis cinco lectores, 10 mujeres han sido asesinadas de forma dolosa en el estado. Al menos doce más han sufrido en ese periodo lesiones por golpes, con arma blanca o por disparos.
Y en Guadalajara, donde gobierna el que busca ser sucesor del alfarismo, regidores de oposición pidieron al Alcalde Pablo Lemus aclarar si efectivamente el comisario de la policía municipal, Juan Pablo Hernández, tiene nexos con el cártel Jalisco Nueva Generación, como evidenció una fotografía del 2018 en la que presuntamente el mando policial aparece junto a líderes delincuenciales.
La bancada de Morena exigió que Hernández sea separado del cargo en tanto se esclarece si el hackeo a las cuentas de la Secretaría de la Defensa Nacional, de donde se obtuvo el vídeo y la imputación hacia el comisario, tiene o no fundamento.
El comisario se defendió, dijo que no era él porque él no está tan chaparrito como el de la foto, aunque en la foto todo el grupo de comensales está sentado. Y de Lemus, un martes extraño porque ni sus luces, él que gusta tanto del reflector.
Partidiario
SNTE 47.- La presunta democracia sindical seguirá así en el gremio magisterial por los siglos de los siglos, pese a la más presunta aún libertad de voto libre, secreto y universal con la que ahora cuentan los sindicalizados. Y si no, mire usted: la planilla blanca encabezada por Ilich González Contreras ganó con 12 mil 999 votos, pero detrás de ella están, según fuentes de la misma sección sindical, Ulises González García, ex secretario de la 47 y padre del ganador; Jorge Hernández Castillón, ex secretario de la 47 y ex magistrado; Juan Oscar Díaz, ex presidente de Nueva Alianza que fue diputado local y para mayor identificación es el junior del ex presidente del SNTE Nacional, Juan Díaz de la Torre (el heredero de Elba Esther). También están los “Maestros por México y Jalisco”, del ex partido Redes Sociales Progresistas de Elba Esther Gordillo. Además el propio Ilich González Contreras con su grupo político de Nueva Alianza, el cual fue respaldado según afirman los docentes, con “todo el apoyo económico y fuerza de estado de MC”…
Y ya con esta.- Por cierto que en la misma elección del SNTE 47 que es una de las más grandes del país con casi 40 mil afiliados, la presencia femenina ha sido poco valorada, pues la planilla verde con Evelia Sandoval Urbán, fue la única que participó y obtuvo 3 mil 128 votos. Otra fue la planilla Unidad, donde se aglutinaron la mayoría de ex líderes de esa misma sección sindical y obtuvieron 12 mil 479 votos, con el apoyo de candidatos y seis ex secretarios como Arnoldo Rubio Contreras, José García Mora, Daviel Trujillo Cuevas, José Guadalupe Madera Godoy, Miguel Rodríguez Noriega, Arnoldo Rubio Cárdenas y Lorenzo Moccia Sandoval…
@jcgpartida
De renuncias y crisis en el IEPC Jalisco

La repentina salida de la consejera presidenta del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Jalisco (IEPC), deja muchas más interrogantes que las que la cobertura mediática ha planteado hasta ahora. Más allá del relato de una «renuncia por motivos personales» y tras una gestión severamente cuestionada, hay otras lecturas que no han sido abordadas.
La consejera presidenta que se va construyó buena parte del capital político institucional de su gestión a partir de narrativas de paridad, inclusión de grupos históricamente discriminados y mecanismos de participación ciudadana; durante su gestión el impulso y promoción de esos temas era una divisa de uso común. No obstante, la realidad y algunas evidencias empíricas muestran lo contrario. Desde el año pasado circuló en algunos medios una denuncia por violencia política en razón de género de Bertha Rocío Reyes Reyes, funcionaria del Servicio Profesional Electoral Nacional (SPEN) del IEPC, quien fue removida y rotada arbitrariamente de su adscripción original por lo que denunció, a la consejera presidenta, a un consejero y a dos consejeras más, por acoso laboral y por violar el estatuto del SPEN. Aquí aparece una disonancia entre la «marca personal» externa de quienes integran el órgano máximo de dirección del IEPC y lo que habría ocurrido al interior del propio organismo. Esa brecha entre política pública de cara afuera y cultura organizacional hacia adentro es, probablemente, un dato muy relevante para entender una de las causas de la renuncia.
En México, la única autoridad facultada para remover a una consejera o un consejero electoral es el Instituto Nacional Electoral (INE) a través de un recurso de remoción, un proceso público, documentado y con efectos para sentar precedentes. Una renuncia «personal e irrevocable» negociada directamente con la presidenta del INE en una reunión en la Ciudad de México, permitiría evitar ese expediente público y estaríamos ante la consolidación de una ruta de salida que normaliza procesar y resolver crisis de gobernanza electoral sin escrutinio formal ni rendición de cuentas documentada, algo que sentará una peligrosa referencia para casos futuros en otros organismos electorales.
Otro problema de fondo es de tiempos, el inexorable calendario electoral sigue caminando. Una decisión de la magnitud de cubrir una vacante como la aquí comentada, tomada bajo presión de cronómetro y en plena preparación del proceso 2026-2027, es exactamente el tipo de ventana que un sistema de partidos confrontado y polarizado puede capturar mediante negociaciones cruzadas o vetos, no necesariamente por un plan maquiavélico ¿cómo creen?, sino por la lógica, que no por informal es menos utilizada, de reparto político ante un puesto vacante de mucha trascendencia.
En un momento en que los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE) han enfrentado presiones derivadas de recortes presupuestales, cuestionamientos sobre sus funciones y propuestas de reforma que incluso han planteado reducir sus atribuciones o desaparecerlos es un contexto latente. Una salida turbulenta, con denuncias internas no resueltas y un vacío de liderazgo justo antes de un proceso electoral, es precisamente el tipo de episodio que se puede usar como evidencia anecdótica para argumentar que los OPLE son disfuncionales y que conviene centralizar sus funciones en el INE. El riesgo no es únicamente quién dirige el IEPC, sino si el episodio se convierte en un caso de estudio dentro del debate sobre la sobrevivencia del propio Instituto.
Por otro lado, la secuencia de los hechos de la renuncia reproduce exactamente el mismo patrón de manejo reactivo que ya había mostrado fallas durante el cómputo de 2024, cuando el IEPC comunicó, de manera improvisada y defectuosa, amenazas y denuncias de forma fragmentada y bajo presión mediática. Lo que no se ha señalado es que este patrón deja pasivos narrativos sin cerrar para quien tome la Presidencia; esos pasivos son la denuncia de violencia política de género sin resolución pública, la última controversia con la consulta ciudadana para decidir sobre el paso de las elecciones con partidos políticos a un sistema indígena de usos y costumbres, y la ausencia de explicación oficial sobre las causas reales de la salida. El próximo o la próxima presidenta del IEPC no únicamente heredará un proceso electoral 2026-2027 en arranque, sino un inventario de temas explosivos que la gestión saliente nunca cerró comunicacionalmente, y que en cualquier momento pueden reactivarse como antecedente directo.
Es preciso recordar que la mayoría de los análisis y críticas hacia el IEPC en la elección del 2024 se concentraron en los litigios poselectorales y las controversias derivadas de las elecciones del Ayuntamiento de Guadalajara y de la Gubernatura del Estado. Sin embargo, el problema más profundo es que el organismo electoral local perdió capacidad para construir confianza pública. En una democracia moderna, la legitimidad no depende únicamente de hacer bien los cómputos, sino de que los actores políticos y la ciudadanía crean que la autoridad actúa con imparcialidad. La defensa técnica de los procedimientos fue constante, no obstante, la construcción narrativa de la confianza fue deficiente. El instituto ganó varias discusiones jurídicas, no todas, pero perdió la batalla de la percepción pública.
Después de la jornada electoral del 2024, la Presidencia del IEPC actuó como una autoridad técnica explicando procedimientos, porcentajes y reglas, no siempre de manera oportuna y eficaz. El problema es que los actores políticos estaban demandando algo distinto, demandaban una figura capaz de contener tensiones, generar interlocución y transmitir certidumbre en un contexto altamente polarizado. La diferencia entre administrar una elección y liderar una institución electoral quedó expuesta. La comunicación se concentró en datos cuando la sociedad estaba demandando confianza.
La gran lección del 2024 es que en contextos de polarización ya no basta con organizar bien las elecciones. Las autoridades electorales deben ser capaces de administrar confianza, percepción pública y legitimidad democrática en tiempo real.
El verdadero examen para el IEPC será demostrar en los próximos meses que aprendió de esa experiencia y que puede llegar al 2027 como una institución más resiliente, menos dependiente de la discrecionalidad y personalización de una sola figura, con estrategias comunicacionales robustas para gestionar crisis y blindada contra dinámicas de presión partidistas. De no hacerlo, pende sobre el IEPC la posibilidad de que el INE ejerza la facultad de asunción para asumir directamente la organización del proceso electoral local.
Sobre el autor
José de Jesús Gómez Valle es analista político. Profesor Investigador en el CUCSH de la UdeG. Contacta: jose.gomezvalle@gmail.com y en X: @jgomezvalle.
Una sede mundialista con alta percepción de inseguridad

A tres días de la inauguración del Mundial 2026, tres de los municipios de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) llegan a esta fiesta deportiva con una alta percepción de inseguridad.
El primer trimestre de 2026 (de enero a marzo) reportó incrementos de doble dígito en la percepción de inseguridad en los municipios de Guadalajara, Zapopan y Tonalá.
Tan sólo en la capital jalisciense el 90.2 por ciento de las personas asegura sentirse insegura, es decir que nueve de cada 10 tapatíos temen ser víctimas de la violencia o vivir algún tipo de delito.
En Zapopan, donde se encuentra el Estadio Guadalajara, sede de cuatro partidos del Mundial de Futbol 2026, la percepción de inseguridad subió 16.1 puntos de un trimestre a otro, al pasar de 54.7 a 70.8, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (Ensu), publicada el pasado 26 de abril.
En Tonalá, el indicador aumentó 11.6 puntos, al subir de 56.5 a 68.1 por ciento.
Este incremento entre el pasado trimestre (de octubre a diciembre de 2025) y el primer trimestre de 2026 parece responder a los hechos de violencia registrados el pasado 22 de febrero, cuando se logró la captura y abatimiento de Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.
En Guadalajara, el porcentaje de personas que se sienten inseguras pasó de 79.2 en diciembre de 2025 a 90.2 en marzo de 2026.
Los datos también muestran un aumento en Puerto Vallarta, principal destino de playa de la entidad, donde la percepción pasó de 32.0 a 59.9. Este municipio registró el mayor incremento del periodo en Jalisco, con un alza de 27.9 puntos porcentuales.
En contraste, la Ensu reporta una disminución en la percepción de inseguridad en municipios de Tlajomulco de Zúñiga y Tlaquepaque.
Tlajomulco de Zúñiga reportó una disminución en la percepción de inseguridad, al pasar de 73.9 a 70.1. En San Pedro Tlaquepaque, el indicador también bajó, de 65.8 a 62.5.
Aunque la disminución ronda los tres puntos, es relevante en uno de los trimestres más complejos registrados en Jalisco.
El Mundial de Futbol de 2026 está por comenzar y la seguridad es la prioridad para las autoridades, la meta es que la estancia de las y los visitantes sea tranquila y que los jaliscienses vivan esta fiesta sin percances.
En los centros de los municipios de Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá y Tlajomulco se ofrecerán actividades para estos días de competencia deportiva, las autoridades locales aseguran que se desplegarán los operativos para garantizar la seguridad de los asistentes.
Como ciudadanas y ciudadanos confiemos en que la máxima fiesta deportiva se realizará en paz y con saldo blanco.
La próxima Ensu se publicará el 24 de julio, justo después de la final del Mundial, entonces veremos los resultados de las estrategias de seguridad implementadas previamente y durante la justa deportiva.
Mayra Torres de la O es maestra en Transparencia y Protección de Datos Personales. Ha escrito para medios como El Informador y Milenio.
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