Salgado Macedonio, la perpetuación del estado violador

A pesar de que sabemos que la participación política de las mujeres en el País es una carrera de obstáculos interminables. Las mujeres todos los días se levantan y salen a buscar un espacio.
Las activistas buscamos evitar las agresiones y las defensoras estamos atentas, presentando juicios para la defensa de la ciudadanía, y procedimientos especiales sancionadores contra la violencia política en razón de género.
En periodo electoral, las mujeres y las feministas no hemos tenido un solo día de descanso a las embestidas del patriarcado, ya que han sido muchísimas y no paran las agresiones. En octubre del año pasado tuvimos que sortear a nivel nacional, una serie de impedimentos por parte de los partidos e instituciones políticas que querían que la violencia simbólica institucionalizada por el patriarcado no disminuyera.
Así es, la aprobación de la implementación de los lineamientos de la 3 de 3 contra la violencia hacia las mujeres, de parte del Instituto Nacional Electoral, para que los partidos no postularan a agresores, acosadores y deudores de pensión alimenticia en el poder, implicó una lucha intensa y muy desgastante, que marcó un precedente histórico para la vida democrática del País.
Y este enorme logro fue gracias al trabajo incansable de activistas reconocidas como Yndira Sandoval, Las Constituyentes CdMx, Edurne Ochoa de 33 Mujeres, Norma Pimentel de la Barra de Abogadas México Capítulo Puebla y las Abogadas Violeta que se articularon con diputadas, senadoras, lideresas de los partidos políticos y consejeras electorales comprometidas con lograr espacios seguros para las mujeres dentro de las contiendas electorales. O al menos eso creíamos.
Por lo que después de lograr la aprobación de la 3 de 3 por el Instituto Nacional Electoral INE el 28 de octubre de 2020, se continuó el movimiento para su implementación en los estados de la República, a la fecha hemos logrado casi la mayoría; sin embargo, hay varios estados que aún se resisten a su aprobación.
Y pese a todo este avance, la violencia política y en razón de género siguió aumentando en contra de las mujeres para inhibir la participación y perpetuar al patriarcado en el poder.
Lo que no se mide no existe, por ello pedir puntualmente un alto a la violencia política contra las mujeres está llegando a convertirse en una emergencia nacional.
Primero porque es sumamente evidente la apatía que las instituciones, partidos políticos, actores y actoras políticas que siguen reproduciendo la violencia.
Esta semana ha habido marchas, videos, movilizaciones de artistas, activistas y miles de mujeres en redes sociales hemos exigido que Morena no postule a Félix Salgado Macedonio. Esta peticioón ha sido noticia a nivel internacional, en publicaciones extranjeras siguen el caso de Salgado Macedonio y su evidente llegada como Gobernador de Guerrero.
A pesar de que hemos señalado que #UnVioladorNoSeráGobernador, la respuesta ante esta exigencia es mayor agresión hacía nosotras.
Marcial Rodríguez Saldaña, Secretario General de Morena en el estado de Guerrero, en entrevista con Ciro Gómez Leyva, en Radio Fórmula, señaló que el único plan es registrar a Salgado Macedonio y así lo hizo.
En la entrevista sentenció: “Está firme, sigue en pie y lo vamos a registrar como candidato de Morena a gobernador de Guerrero. No hay ninguna duda”.
Y ahí no para la violencia, a pesar de tener un procedimiento ante la Comisión de Honor y Justicia, esta institución intrapartidaria citó a una de las víctimas el día de hoy a comparecer; sin embargo, el domingo decidió que mejor no, y justo un día antes, desplegó un comunicado, cambiando la sede para la celebración de la audiencia con la víctima, supuestamente a fin de garantizar la privacidad y bienestar de todas las personas involucradas. Eso, o el temor vigente de la movilización articulada de diversas colectivos feministas para el día de hoy, cuando exigirían que un violador no fuera registrado, juzgue usted.
Y segundo, para mayor agresión contra las mujeres, el día de hoy, reconocido como el Día de la Mujer Mexicana, el partido Morena registró formalmente en Guerrero a esta figura impresentable como candidato único a Gobernador.
Porque razón, desconocemos, que sí podemos intuir, no querían esperar la resolución de Comité de Honor y Justicia o simplemente buscaron jugarnos el dedo en la boca a las feministas que día a día exigimos que una persona así no llegue al poder, por la violencia simbólica que implica para miles de mujeres que los violadores puedan ser gobernadores.
La figura de Salgado Macedonio ya logró fracturar al feminismo agrupado alrededor de la 4T, lastimosamente por la obediencia patriarcal partidista que se impone sobre la participación legítima de muchas mujeres. Sabemos que sí hay rebeldes que se han sumado a la resistencia, pero lo más importante es que en las redes sociales, se ha logrado por primera vez ver el pacto feminista contra los violadores.
En estas semanas simplemente, en más de una ocasión hemos logrado hacer trending topic #unvioladornoserágobernador, así como lograr que en casi todos los medios impresos y digitales del País se escriban notas al respecto y no paren de publicarse, que los agresores sexuales no deben llegar al poder.
Seguiremos insistiendo, ya no nos callaremos, y sí hasta hoy, parece que si perderemos esta batalla y se impondrá a un violador como gobernador, sin embargo recuerden nuestras consignas las decimos cada 8 de marzo: “Mujer escucha esta es tu lucha” y “El estado opresor es un macho violador”.
Las mujeres hemos tenido infinita paciencia y el patriarcado ha creído por años que estamos solas, desarticuladas, que no sabemos organizarnos, el sistema no se ha dado cuenta aún, que la única oposición legítima al partido en el poder somos las feministas.
A pesar de los ataques, nosotras sabemos cómo levantarnos, ya aprendimos, no nos soltamos, callamos a los que decían que el MeToo nos lo inventamos y a quienes creían que no teníamos fuerza.
Sigan creyendo y desprecien nuestra capacidad de articulación, nosotras seguimos enfocadas, ya logramos incentivar a mujeres que dudaban y que ahora están seguras de no querer seguir viviendo oprimidas, por un estado violador. Ya sabrán de nosotras en las urnas porque nosotras contamos y votamos. Un violador no será gobernador.
Sobre la autora: Ana Fátima López es abogada feminista, y Maestra en Derechos Humanos y Paz, fundadora de Magistrada Ya y de la red de Abogadas Violeta, actualmente es la coordinadora Nacional de la red. Activista de la paridad y defensora de la violencia política contra las mujeres.
La ‘Gestapo del mundo’

El escenario geopolítico de 2026 nos sitúa frente a una de las encrucijadas más peligrosas del siglo XXI. La retórica de la administración Trump respecto a la detención de Nicolás Maduro en Venezuela bajo la bandera de «limpieza» y «restauración del orden» no debe leerse como un acto de filantropía internacional, sino como la instauración formal de una Gestapo del mundo: una policía global que no reconoce fronteras, tratados ni la autodeterminación de los pueblos.
Estados Unidos intervino en Venezuela bajo el argumento de erradicar un régimen, estableciendo un precedente jurídico aterrador: la muerte del Estado Soberano. La soberanía no es una concesión graciosa de las potencias, sino la base del orden internacional.
Si el mundo acepta que Washington puede «limpiar» una casa ajena sin mandato de la ONU y por encima de las leyes locales, estamos regresando a una Doctrina Monroe 2.0. Venezuela es hoy el laboratorio de una fórmula que mañana, con cualquier pretexto, se aplicará en el resto del continente.
Para México, el espejo de Venezuela es una advertencia directa. El argumento del narcotráfico y el fentanilo se ha convertido en el «caballo de Troya» para justificar una intervención en nuestro territorio. Es tentador para muchos ciudadanos, agotados por la violencia, aplaudir la entrada de la «Gestapo del Mundo» para erradicar al crimen organizado.
El argumento es simple pero devastador: «Tu casa está en desorden y el humo me molesta, así que entraré, sacaré a tu familia y yo manejaré tus cuentas». Como juristas, sabemos que el principio de par in parem non habet imperium (entre iguales no hay imperio) es la base de la civilización moderna. Si Donald Trump señala que Estados Unidos se hará cargo de la administración de un país soberano, está borrando de un plumazo décadas de Derecho Internacional. ¿Dónde queda el derecho de un pueblo a equivocarse o a corregir su propio rumbo?
Esta es la pregunta que nos quema las manos: ¿Qué pasaría en México? Los problemas del narcotráfico en nuestro País son una hidra de mil cabezas, un cáncer que ha permeado las instituciones. La tentación de decir «que vengan ellos y nos salven» es el canto de las sirenas para una sociedad agotada por la impunidad.
Sin embargo, como jurista, sostengo que el orden sin soberanía no es paz, es ocupación. Entregar la facultad de ejercer la fuerza pública a una potencia extranjera es abdicar de nuestra identidad y de nuestras instituciones. Si permitimos que «ellos» resuelvan nuestro problema de seguridad, les estamos entregando también el derecho de decidir sobre nuestras leyes, nuestra economía y nuestro futuro. La “Gestapo” no sólo busca criminales; busca el control absoluto del territorio.
Si el orden internacional se reduce a la voluntad del más fuerte de extraer y procesar a líderes extranjeros en cortes domésticas, entonces el sistema de tratados y la propia ONU han quedado obsoletos.
Es imperativo cuestionar nuestra propia identidad. Tenemos 60 millones de mexicanos una nación entera viviendo en el corazón de los Estados Unidos. ¿Cuál es su papel en esta crisis de soberanía?
No podemos seguir siendo una nación de espectadores que solo se reconoce como tal cada 15 de septiembre gritando una independencia de oropel, o cada 12 de diciembre rezando por un milagro ante la Virgen de Guadalupe. El folclore y la fe son pilares de nuestra cultura, pero la soberanía se defiende con agencia política, no con símbolos. Si esa enorme diáspora mexicana no despierta como un sujeto político capaz de influir en las decisiones del imperio, seguirán siendo testigos mudos de la erosión de su patria de origen.
La historia no tendrá misericordia con la generación que, por miedo o comodidad, entregó las llaves de la nación. La «Gestapo del mundo» solo avanza cuando los pueblos olvidan el valor de su propia ley.
México no necesita tutelaje; necesita instituciones sólidas, un Estado de Derecho inquebrantable y una ciudadanía que entienda que la soberanía es el único escudo que nos separa de ser una simple colonia administrativa. La pregunta no es si Trump puede entrar; la pregunta es si nosotros, como mexicanos, estamos dispuestos a dejar de serlo.
Sobre el autor
Fernando Arango Ávila es jurista y académico. Doctor en Ciencias de lo Fiscal, y actualmente cursa un posdoctorado en Derecho. Actualmente, combina su experiencia práctica con su labor investigativa. Escribe: drarango83@gmail.com.
Gavin Newsom y la ‘nación’ de los 60 millones de mexicanos

El anuncio de las intenciones del gobernador de California, Gavin Newsom, de contender en las próximas elecciones presidenciales de Estados Unidos, marca un punto de inflexión con profundas implicaciones para el electorado de origen mexicano y la redefinición del poder en el país.
Este movimiento no sólo abre un camino de esperanza para millones de personas y New Mexicans, sino que consolida el liderazgo de un frente político que busca darle voz a la “nación” demográfica y cultural que emerge en el suroeste del país.
Este movimiento se respalda en la masa demográfica de 60 millones de mexicanos en Estados Unidos, una fuerza que, sumada al apoyo de una gran cantidad de mexicanos en México, podría representar una base electoral sin precedentes para Newsom.
El concepto de “The New Mexicans States of America” no es una propuesta secesionista, sino una etiqueta conceptual para describir una realidad demográfica y cultural irreversible.
En los estados de Nuevo México, Arizona y California, el poder del soft power mexicano ha gestado una diáspora (comunidad) con millones de personas que, juntas, suman una fuerza monumental entre esos 60 millones de mexicanos en Estados Unidos.
Esta “nación” latente ha conquistado silenciosamente el tejido social, económico y cultural del país a través de su influencia en la música, la gastronomía, el deporte y el comercio. A pesar de las persecuciones y el trauma generado por el uso del ICE como herramienta de presión demográfica, la cultura se ha convertido en la armadura y el motor de resistencia de esta población.
La conexión geográfica y la herencia común han permitido que California, Nuevo México y Arizona funcionen como un corredor cultural y económico. Esta alianza natural de estados del suroeste se convierte en el epicentro de esta nueva fuerza política.
Es aquí, en la cuna histórica del territorio mexicano en Estados Unidos, donde la diáspora ha mantenido viva su identidad, demostrando que las fronteras políticas no han logrado contener la unificación cultural. La cristalización de este poder es la respuesta pacífica a cualquier intento de alienación.
El ascenso de líderes como Gavin Newsom y la potencial vicepresidencia de Alex Padilla, es la constatación de que la revolución demográfica ha reescrito el mapa político desde dentro. La “Nación de los New Mexicans” está pasando de ser un poder cultural latente a una fuerza política activa. Al convocar a gobernadores clave y utilizar el soft power mexicano como estrategia, este movimiento busca construir una “barrera azul” de resistencia, transformando la resiliencia cultural en una palanca de poder electoral decisiva para las próximas elecciones presidenciales.
Newsom, al frente de California la cuarta economía mundial, se posiciona como un líder con la experiencia y la frescura necesarias para dirigir a los Estados Unidos. Su gestión como gobernador de California no solo se define por su capacidad para manejar una economía masiva, sino por una serie de logros progresistas que lo proyectan como el principal líder de la oposición a las políticas de la administración Trump.
Logros Clave de Gavin Newsom en California:
Protección de derechos reproductivos y sociales: Newsom ha consagrado protecciones en la Constitución de California para el aborto y las libertades reproductivas. Ha utilizado la autoridad de California para adquirir medicamentos clave y responder a interrupciones del suministro por motivos políticos.
Impulso a la clase trabajadora: Su administración ha impulsado legislaciones históricas para fortalecer a los trabajadores independientes, buscando mejorar las condiciones de vida de los californianos. Su oposición a la abolición de los acuerdos de contratación colectiva lo ha posicionado como un firme defensor de los derechos laborales.
Inversiones sociales masivas: Ha liderado la implementación de programas ambiciosos como el Pre-kínder universal y el financiamiento completo de comidas escolares gratuitas para todos los niños en California. También ha impulsado la expansión de programas de alfabetización y cursos de verano.
Abordando la crisis humanitaria y económica: Pese a las críticas por el alto costo de vida, la administraciónNewsom ha impulsado un enfoque progresista en la lucha contra la falta de vivienda. Más allá de la inversión récord en vivienda, el gobernador ha defendido la implementación de programas sociales innovadores, como el Care Court (Tribunal de Atención), diseñado para brindar tratamiento de salud mental y adicciones a personas sin hogar. Este tipo de políticas sociales complejas y audaces demuestran su disposición a enfrentar los problemas más difíciles del país, lo cual contrasta con las soluciones simplistas y punitivas que a menudo ofrece la oposición.
Resistencia y defensa migratoria: Newsom se ha convertido en una voz influyente a favor de los derechos de los inmigrantes, desafiando públicamente al gobierno federal. Ha movilizado a la Guardia Nacional para asistir en bancos de comida en respuesta a recortes federales y ha criticado duramente el despliegue de militares para tareas migratorias, advirtiendo que los regímenes autoritarios “empiezan por atacar a las personas con menos capacidad de defensa”.
Defensa del comercio transfronterizo y advertencia anti-Aranceles: Ha alertado consistentemente que las promesas de Trump de imponer un arancel del 25% a las importaciones mexicanas infligirían un daño económico devastador a California y a los consumidores. Al defender el libre comercio con México, Newsom protege el sustento de millones de New Mexicans que trabajan en sectores dependientes de este comercio transfronterizo.
El histórico gesto de Newsom al declarar el Día de Fernando Valenzuela el 1 de noviembre, cobra un significado póstumo aún más profundo. Fue una jugada maestra, ya que el 2 de noviembre es el tradicional Día de Muertos, enlazando dos celebraciones con un profundo toque mexicano.
Este acto de poder político y celebración cultural contrasta directamente con la retórica anti-inmigrante. Al honrar a un ícono que unió a mexicanos a ambos lados de la frontera, Newsom solidifica su apoyo en un electorado mexicano crucial, utilizando este reconocimiento como un acto de diplomacia interna que fortalece los lazos con la comunidad.
La posible postulación de Newsom también catapulta al senador Alex Padilla hijo de padres, uno de Chihuahua y otro de Jalisco, a la posición de potencial vicepresidente de los Estados Unidos. Padilla, quien representa la herencia y la base demográfica de los New Mexicans, podría convertirse en el primer mexicano-estadounidense en ocupar dicho cargo.
Hipotéticamente, esto lo colocaría como el candidato natural para ser el primer presidente de los Estados Unidos de ascendencia mexicana, un símbolo de la cristalización del poder político de esta población, muy a pesar del trauma que genera la alienación demográfica del presidente Donald Trump.
La juventud y el voto del mañana: El senador Padilla no solo representa la herencia; también encarna la voz de una nueva generación de New Mexicans. Su perfil conecta directamente con el voto joven y la alta tasa de natalidad de la diáspora (comunidad), que garantiza que su influencia política seguirá creciendo. Su posible ascenso a la vicepresidencia enviaría el mensaje de que el futuro de la democracia estadounidense no se definirá en Washington, sino en la energía, la juventud y la demografía del Suroeste.
Para enfrentar la presión del gobierno federal y el uso de ICE como brazo de presión contra las comunidades mexicano-americanas, es indispensable un frente de resistencia o «barrera azul» con el apoyo de gobernadores demócratas clave: Gobernadora Katie Hobbs (Arizona), gobernadora Michelle Lujan Grisham (Nuevo México), gobernadora Tina Kotek (Oregón), gobernador J. B. Pritzker (Illinois), gobernadora Kathy Hochul (Nueva York) y gobernador Bob Ferguson (Washington).
El Pacífico Noroeste (PNW), que incluye a Washington y Oregón, es una región fundamental para el concepto de los New Mexicans, extendiendo su alcance más allá del suroeste tradicional. Contrario a la percepción popular, estados como Washington han experimentado un crecimiento exponencial de la población de origen mexicano, la cual se ha convertido en una fuerza laboral crítica en la agricultura, la tecnología y el comercio.
El gobernador de Washington, Bob Ferguson, ha demostrado su reconocimiento a esta diáspora (comunidad) al declarar la semana de la herencia mexicana, un gesto que resuena profundamente con el soft power de la comunidad.
Este frente en el PNW es estratégico, pues no solo suma votos, sino que le da a Newsom una base de apoyo que abarca toda la Costa Oeste, desde la frontera con México hasta Canadá. La diáspora (comunidad) mexicana en esta región es un testimonio de la expansión y la diversidad económica de los New Mexicans, que apoyarán a Newsom por sus políticas a favor de los derechos laborales, la protección de los inmigrantes y la defensa de la diversidad cultural.
El PNW solidifica la narrativa de que el apoyo a Newsom no es un fenómeno local de California, sino un movimiento de alcance nacional.
El Poder de la cultura como arma política: La fuerza de este frente radica en el uso estratégico del soft power mexicano. La resistencia no se limita a decretos. Se ejerce en cada plato de comida, en la música regional y en la popularidad de íconos deportivos.
El Mundial de 2026 y los juegos olímpicos de Los Ángeles 2028 no serán solo eventos deportivos, sino escaparates globales donde la cultura de los New Mexicans dictará la tendencia, demostrando que aquello que Trump intentó marginar es, de hecho, el capital cultural y económico más vibrante de la nación. Este soft power es la prueba de que, mientras ICE siembra miedo, la cultura siembra influencia y poder.
El ascenso de Gavin Newsom a la palestra presidencial no es simplemente la historia de un político ambicioso; es la manifestación política de una profunda revolución demográfica y cultural liderada por los New Mexicans.
Sobre el autor
Fernando Arango Ávila es jurista y académico. Doctor en Ciencias de lo Fiscal, y actualmente cursa un posdoctorado en Derecho. Actualmente, combina su experiencia práctica con su labor investigativa. Escribe: drarango83@gmail.com.
-
ZMG6 enero 2026Reparten 500 roscas y mil 700 litros de chocolate en Guadalajara
-
Jalisco10 enero 2026Pasaje para estudiantes costará 5 pesos durante todo el sexenio: Lemus
-
Jalisco7 enero 2026Leyendas del Real Madrid y Barcelona jugarán en Guadalajara
-
ZMG8 enero 2026Nueva carretera a El Zapote conecta Adolf B. Horn con el Aeropuerto









