El fervor de los candidatos independientes en México

Fueron 87 personas, sí 87 ciudadanos mexicanos que consideraron que tienen las capacidades suficientes para liderar este país. De este total, solo 48 de ellos cumplieron con los requisitos indispensables para postularse a una candidatura independiente para la presidencia de México de 2018.
A excepción del requisito de integrar una Asociación Civil y presentar la copia del acta constitutiva de la misma. Los requisitos que el INE señala para postularse como candidato independiente son realmente requisitos muy generales que cualquier ciudadano pude cumplir. Inclusive, el artículo 82 de la Constitución Mexicana de los Estados Unidos Mexicanos menciona los requisitos necesarios para ser presidente y lo más relevante que encuentro es que debes tener 35 años cumplidos al tiempo de la elección. De acuerdo a las leyes actuales, para ser presidente de México realmente no se necesita mucho. Ahora podemos entender porque nuestros presidentes no han sido los mejores.
Tenemos 48 contendientes, y cada uno de ellos deberá reunir un mínimo de 866,593 firmas de al menos 17 entidades federativas. Esa cantidad de firmas significará el apoyo ciudadano a su candidatura independiente. Aquí es donde viene el verdadero reto, las y los candidatos tendrán 120 días para hacer la recolección, esto es, un promedio de 7,000 firmas diarias.
El INE no deja completamente solos a los candidatos, ya que cuenta con un presupuesto de 33.6 millones de pesos para repartir entre los candidatos. Si dividimos esta cantidad entre 48 candidatos tenemos un total de $700,233 pesos por candidatura, nada mal para los pocos requisitos que solicitan. Aquí es donde me surgen las siguientes preguntas: ¿quiénes son esos 48 ciudadanos?, ¿están realmente capacitados para ser presidentes de la República?, ¿tienen las propuestas correctas para llevar adelante a este país? Además, ¿cuántos de ellos realmente podrán lograr las más de 800,000 firmas que necesitan para respaldar sus candidaturas?, ¿por qué no hubo candados para estas candidaturas?
Si nos ponemos a reflexionar un poco, es probable que tan solo dos o tres de los candidatos independientes a la presidencia de la República logren recolectar las firmas, y todos sabemos quiénes serán estos candidatos: Margarita Zavala, Jaime Rodríguez “El Bronco” y el tercero podría quedar entre Pedro Ferriz de Con, María de Jesús Patricio y Armando Ríos Peter. Esto quiere decir que los otros 45 pre-candidatos independientes a la presidencia de la República estarán gastando el dinero inútilmente durante 120 días. Éstas son nuestras queridas leyes, éste es nuestro país.

87 personas buscaron el registro como candidatos independientes a la Presidencia de México, sólo 48 cumplieron con los requisitos. Foto Especial.
El pasado miércoles 18 de Octubre, el profesor John Ackerman dio una conferencia en Guadalajara donde, entre otros temas habló sobre las candidaturas independientes, que bajo su perspectiva “es solo una moda”. Le parece positivo que las personas quieran participar, no depender de un partido político, pero menciona que estos candidatos no van a cambiar el país. Dice que se necesita una acción colectiva, un poder popular para poder fracturar el sistema que está acabando con México. Sin embargo, de las casi 3 horas que estuvo compartiendo con estudiantes y asistentes en la Universidad de Guadalajara, la mayoría del tiempo me pareció un espacio para hacer buena propaganda hacia Andrés Manuel López Obrador y a desprestigiar personajes de la política que han tenido logros importantes como es el caso de Pedro Kumamoto. La conferencia se sesgó totalmente y fue muy poco el debate sobre candidaturas independientes.
¿Quiénes fueron los asistentes a las conferencia del Dr. Ackerman? Estudiantes y profesores de la Universidad, varias personas simpatizantes del partido político de AMLO, y algunos asistentes externos, entre ellos un candidato independiente a una diputación federal.
Entrevista con un independiente
Alberto tiene más de 35 años, no es abogado, pero tiene una Licenciatura del Tec de Monterrey. Se ha desempeñado durante muchos años apoyado en las campañas de candidaturas de algún partido político de esta ciudad. Es apasionado, hiperactivo, educado, sabe cómo moverse en el ambiente político porque ha crecido dentro de él, pero este año decidió irse por la vía independiente:
¿Por qué ser un candidato independiente?
Muchos candidatos independientes están surgiendo porque están hartos de sus partidos políticos.
¿Hartos? ¿De qué?
Hartos de que les pongan la bota en el cuello, que no te dejen crecer dentro del partido. Siempre son los mismos los que tienen las oportunidades. Ser candidato independiente te da esa libertad de hacer lo que un partido político nunca te dejará.
Claro, pero ser candidato independiente también te deja solo. ¿Cómo se pueden recolectar más de 5,000 firmas en 60 días?
Tienes que organizarte, crearte una estructura, a mí me están ayudando los estudiantes de la Universidad, en dos días recolectamos más de 200 firmas.
¡Muy bien! ¿Y todas las personas que abordan, firman?
No todas. La mayoría sí, porque les platico que México necesita un cambio.
Y si logras llegar a tener ese puesto político, ¿qué crees que puedas aportar a este país?
Tengo claro que las personas necesitan financiamiento para crear sus propias empresas, así podremos apoyar a la economía no solo familiar sino del país.
¿Y cómo piensas tener esos recursos?
Quisiera proponer que la mitad del presupuesto de Educación se vaya a financiar a estas empresas.
¿Qué? ¿Tienes idea de lo que me estás diciendo?
Sí. No es necesario que los muchachos terminen la Universidad si tienen apoyo financiero para poner sus propios negocios, pueden salir adelante.
Discúlpame por diferir con tu propuesta, pero no creo que reducir el presupuesto de educación sea correcto. ¿Tienes idea de cuanta gente se queda sin estudiar en este país? ¿Conoces el rezago educativo?
Si, lo sé, mi punto va dirigido a impulsar a los jóvenes a abrir sus empresas.
Entiendo, solo que no estás tomando en consideración que no todos son Mark Zuckerberg, que cuenta con la habilidad nata de hacer negocios millonarios. Este país lo que más necesita es educar a su gente y educarla no solo para que puedan aportar a sus ciudades sino para que puedan exigir una mayor calidad de vida. Educación igual a progreso.
Tienes razón, es posible que mi propuesta no sea la más adecuada.
Dale una buena pensada. No es mala idea, pero el tema es el cómo. Y no toquen educación, al contrario empujen la educación en México.
Gracias y gusto en conocerte.
¡Suerte!
Candidatos independientes, una nueva forma de hacer política en México. Seguramente la mayoría tendrán buenas intenciones, pero muchos, muchos no tendrán las bases necesarias para poder debatir, discutir y razonar las propuestas para mejorar el País. Por lo pronto, viviremos este experimento y gastaremos en los errores que se van a cometer. Ya nos tocará más adelante ver los resultados de esta nueva política y evaluar si ha traído beneficios reales. Mi primera recomendación es firmar para apoyar al pre-candidato independiente si realmente crees en este nuevo esquema. Firma si el candidato te da las razones suficientes para votar por él, si lo notas preparado para el puesto, ya que él o ella puede ser tu próximo representante.
Guadalajara y su caótico transporte público. Parte 1

Concesiones y traiciones: Cómo la Alianza de Camioneros y el modelo MC secuestraron el transporte de Guadalajara (1980-2025).
Guadalajara no amaneció un día con caos de transporte. Lo construyó pacientemente durante cuatro décadas, ladrillo a ladrillo, concesión a concesión, sobrecosto a sobrecosto. Mientras la mancha metropolitana pasaba de 2.3 a más de seis millones de habitantes, el Estado se retiró de la operación pública, entregó la movilidad a operadores privados y permitió que la captura institucional se normalizara bajo el eufemismo de “modernización”.
Hoy, con el sello de Movimiento Ciudadano, el transporte se ha convertido en una vitrina de negocios públicos disfrazados de progreso, donde las promesas electorales se licúan y las obras se miden en plusvalías, no en minutos ahorrados. Esta no es una crisis técnica. Es una captura anunciada, financiada con dinero público y pagada por quienes ya no caben en los embudos viales que el poder planificó.
I. El gran retiro estatal y la génesis del desorden (1980-1994)
En 1980, el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) rondaba los 2.3 millones de habitantes y contaba con un sistema de transporte imperfecto, pero con cierto grado de coordinación estatal. La ideología de la época dictaba que el mercado resolvería lo que el Estado no podía. El resultado fue la retirada progresiva de la oferta pública y la apertura a concesiones por rutas.
Para 1989, cuando finalmente se inauguró la Línea 1 del Tren Eléctrico Urbano, la población ya superaba los 2.6 millones. Nueve años de retraso entre la necesidad evidente y la primera obra masiva. El Siteur nació como organismo paraestatal con mandato limitado: operar vías férreas, no planear movilidad metropolitana. Sin autoridad para integrar rutas, sin poder sobre concesionarios, sin visión de red, la modernidad nos cayó a “modo charro”.
La Línea 2 llegó en 1994. Fueron quince años sin expansión troncal significativa; mientras tanto, la ciudad crecía a razón de 70 mil habitantes anuales, dispersándose en periferias sin servicios, aunque con un naciente club de “planificadores urbanos” y jugosos contratos de urbanólogos para “definir el rumbo que soñábamos”.
La matemática era clara: por cada kilómetro de tren, llegaban decenas de miles de nuevos residentes. Nadie ajustó la ecuación, simplemente se asumió que los camiones concesionados absorberían la demanda. No lo hicieron, la saturaron mientras los políticos aprendían cómo anestesiar nuestra paciencia.
II. Corrupción, sobrecostos y la hipocresía de las transiciones
El desorden no fue accidental, fue financiado. La Línea 2 se convirtió en el primer escándalo de sobrecosto estructural. Durante la campaña de finales de 1994, Alberto Cárdenas Jiménez capitalizó el descontento por la negligencia criminal del PRI tras las explosiones de 1992.
El discurso panista prometió transparencia y fin al amiguismo. La realidad: El gobierno neopanista tomó posesión en 1995 y sobre el tema… Ni hubo voluntad política ni valor para investigar. El incremento brutal del costo de la Línea 2 se archivó como “complejidad técnica”. El PAN gobernó tres sexenios y el modelo de opacidad se mantuvo intacto.
La transición democrática no trajo rendición de cuentas; trajo cambio de logo y continuidad de negocio; apenas alcanzó a consolidarse un primer BRT, un intento de copy-paste de Bogotá, con cuestionables procesos de negociación en el sexenio de Emilio González Márquez.
Con la salida del PAN, regresó el partido y el patrón se repitió con la Línea 3: Medios como NTR documentaron que los estudios costo-beneficio aprobados por la entonces SHCP inflaron la estimación de la demanda en casi tres tantos respecto a los números reales demostrados ya puesta en operación. ¿Para qué? Simple: “subiendo el beneficio”, se puede “subir el costo” y justificar presupuestos hinchados, con su respectivo “moche” que caracteriza la obra pública cuando los controles son débiles.
El costo oficial rondó los 31 mil 500 millones de pesos (mdp); la obra se entregó con retraso y sobrecostos que nunca se auditaron con rigor independiente. Y no es un partido, es un sistema. Las transiciones (PRI → PAN → PRI → MC) han sido cosméticas. Ninguna ha servido para romper el pacto tácito entre gobierno y operadores concesionarios, con un apodo ganado a pulso: “El pulpo camionero”. La transparencia, efectividad y eficiencia en transporte es hoy equivalente a la que históricamente ha caracterizado al SIAPA en materia de agua.
III. Promesas licuadas: Alfaro, reestructurando; Lemus, LA “Línea 5” y el BRT con nombre de tren
Con la llegada de Movimiento Ciudadano al poder estatal y municipal, el transporte no mejoró; se mercantilizó. Enrique Alfaro prometió una reestructuración enfocada en la modernización y el cambio de modelo hacia un sistema integrado; causó tremendo desorden en los cambios y aumentos de sinuosidad de trazo; además, con la nomenclatura de rutas.
Fiel a su estilo, nos impuso un redondeo: aceptar el robo de 50 centavos de cambio al pagar cada viaje que vino con la “adaptación de la tarifa”, porque “los equipos no podían devolverlo”. Se inauguró un subsidio a los concesionarios, para que “los usuarios no nos viéramos afectados”, pero pagado “con el dinero de las personas, por supuesto”, como aclaraba la diputada que saltó al estrellato en aquella penosa entrevista en Canal 44. Pablo Lemus Navarro, durante su campaña a gobernador, prometió una línea de tren ligero por la carretera a Chapala.
La promesa sonó a progreso, a conexión real para el sur metropolitano. La realidad: en lugar de rieles, ofreció un sistema de camión sobre llantas articulado que, por pura fuerza de marketing político, bautizaron “Línea 5”. No es tren, usa llantas de hule; no tiene capacidad, frecuencia ni infraestructura segregada sobre rieles; se trata de un BRT convencional. Es un autobús con estación elevada y un nombre prestado para vender la ilusión de continuidad. La ingeniería política tapatía alcanzó su cenit: confundir modo de transporte con número de campaña.
IV. Línea 4: Inmobiliaria con tren de adorno y el embudo de López Mateos
Peor aún fue la concesión privada de la Línea 4 del Tren Ligero. Lejos de ser un proyecto de movilidad, constituye un mecanismo de valorización inmobiliaria. Los acuerdos con inversionistas incluyeron plusvalías de suelo, permisos de densificación y exenciones que más parecen fichas de desarrollador que contratos de transporte público.
La obra se realizó con un acuerdo de contraprestación de casi 50 mdp mensuales en un periodo de 36 años. La zona sur, históricamente de clase media en declive, vio multiplicar la vivienda vertical sin que la infraestructura vial se ampliara proporcionalmente. El resultado: López Mateos se consolidó en el embudo perfecto que sufrió la autorización de decenas de miles de nuevas unidades habitacionales y comerciales, pero dejaron una sola vía principal para ingreso y salida. Como si planear el tráfico fuera un concurso de eficiencia inversa.
Los tiempos de viaje en esa zona pasaron de duplicarse a triplicarse; la calidad del aire se deterioró y el nivel de vida colapsó bajo el peso de una movilidad que no sirve, sino que castiga.
V. Camiones de carga, espaldas rotas y muertes normalizados
Más allá de los sobrecostos y la política, está el usuario. Durante años se ha permitido la circulación de unidades con chasis diseñados para transporte de carga o ganado, adaptados con carrocería de pasajeros y un “faldón” para disimular el origen. La suspensión es rígida, pensada para toneladas estáticas o cuadrúpedos, no para cuerpos humanos. Resultado: vibración crónica, lesiones de columna y articulaciones que la salud pública nunca cuantificó.
Peor aún fue la normalización de la letalidad. En los 90 y 00, los medios publicaban anualmente las cifras de muertos por el transporte público: atropellamientos, volcaduras, colisiones por competencia de rutas. Eran récords que la autoridad permitía y la sociedad absorbía como “daño colateral”. Hoy, las estadísticas son más difusas. ¿Mejoraron los indicadores o simplemente se enterraron bajo clasificaciones jurídico-administrativas?
VI. ¿En qué gastamos? Tren vs BRT vs Teleféricos
Guadalajara se jacta de invertir en sistemas “modernos”, pero la comparación revela prioridades invertidas:

Guadalajara gasta en concreto cuando debería invertir en cobertura. La pregunta incómoda es clara: ¿Se puede revertir 40 años de captura con más obra? ¿O necesitamos primero recuperar la autoridad metropolitana, auditar concesiones y construir un sistema que priorice la vida sobre el negocio?
Mientras tanto, los usuarios seguimos subiendo, bajando y saltando en camiones y decisiones políticas que, claramente, no fueron hechos para nosotros.
¿Qué hacemos con el SIAPA? Parte 3

Tras haber revisado en las entregas anteriores la anemia financiera y la esclerosis institucional operativa del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), toca ahora hablar de lo que realmente importa: la reconstrucción. Pero antes de sacar la calculadora y el vernier, nos toca mirarnos al espejo como sociedad.
1. Descolonizar el grifo: Más allá del fetiche de la tubería
Durante décadas, en el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) hemos asumido que la gestión del agua sea un “asunto de ingenieros”. Con el respeto que merece la disciplina, pero la gestión hidrosanitaria ha sido colonizada por una visión puramente física que reduce el ciclo del agua a un sistema de presiones, análisis químicos, válvulas y diámetros. Hemos olvidado que el agua no fluye solo por tubos, sino por realidades sociales, marcos jurídicos, vulnerabilidades de salud y equilibrios ecosistémicos.
Es urgente descolonizar el conocimiento hidrosanitario. Necesitamos sentar a la mesa no solo al que sabe de hidráulica o saneamiento, sino al economista que entiende de elasticidad de la demanda, al sociólogo que comprende la segregación urbana, al abogado que defiende el derecho humano al agua y, sobre todo, al ciudadano que recibe el “chocolate” líquido en su casa.
En el bréte mexicano de “querer ser siempre el niño en el bautizo, el novio en la boda y el muerto en el entierro”, nos hemos olvidado de que la construcción conjunta no es un concurso de egos; en este caso, es nuestra balsa de salvamento.
Si no somos capaces de generar consensos y evitar protagonismos estériles, seguiremos ahogándonos en un vaso de agua… sucia. La solución debe ser multidimensional o no será.
2. La arquitectura de la solución: Orientarse a resultados.
Para aquellos que creen que la administración pública es solo “imaginarse en el futuro”, “echarle ganas” o peor, salir en videos, permítanme ejemplificar un ejercicio de Cadena de Valor Público aplicado a la potabilización, ese proceso místico que el SIAPA parece haber olvidado en algún cajón de la colonia moderna.
A. El diagnóstico del lodo
La problemática es clara: Agua con parámetros de turbiedad y presencia de metales fuera de norma en puntos críticos de la red. Las causas no son “el destino” o “el crecimiento urbano”; son el desdén del diseño institucional y su operación: la obsolescencia o caducidad de las plantas potabilizadoras —como Miravalle—, la falta de mantenimiento en los sedimentadores y una red de distribución que parece colador romano.
B. La solución lógica
No se trata de comprar más cloro, sino de atacar las causas: sustitución de tecnologías para el retiro de metales, modernización tecnológica de las plantas y sectorización de la red para evitar la recontaminación.
C. La Cadena de Valor (El “cómo” sin cuentos)
1. Objetivo de resultado (Propósito): Los usuarios del AMG reciben agua que cumple con la NOM-127-SSA1-1994 (o su actualización) directamente en sus grifos.
Riesgo externo: El estrés hídrico extremo que altere la calidad química de las fuentes superficiales (Chapala/Calderón) o profundas (a mayor profundidad, más contaminación geogénica).
2. Objetivos de producto (Componentes): Plantas separadoras de contaminantes químicos y metales, instaladas; potabilizadoras rehabilitadas y sistemas de filtración avanzada operando al 100%.
3. Objetivos de proceso (Actividades): Licitación transparente de tecnologías, mantenimiento preventivo de lechos filtrantes y dosificación automatizada de reactivos.
D. El tablero de control (M&E)
Para que no nos den “atole con el dedo”, necesitamos indicadores de verdad:
Indicador de resultado: IR = [(Muestras dentro de norma) / (Total de muestras en domicilio) × 100]. Fuente: Auditorías externas aleatorias (no las del propio SIAPA).
Indicador de producto: IP = [(Caudal potabilizado bajo norma) / (Caudal de entrada) × 100]. Fuente: Registros de supervisión de producto, al salir de la planta y al ingreso al predio.
Indicador de proceso: IPr = [(Número de datos de verificación aleatoria de proceso de mantenimiento preventivo con cumplimiento / Número total de datos de verificación aleatoria de proceso de mantenimiento preventivo) × 100].
3. ¿Privatizar? El espejismo de la eficiencia empresarial
Aquí es donde el debate se pone picante. Existe una pulsión casi erótica en ciertos sectores por privatizarlo todo, bajo la premisa de que “el gobierno es inepto por naturaleza”. Pero cuidado, la historia de México está llena de instituciones diseñadas deliberadamente para fallar, creando el caldo de cultivo perfecto para la “salvación” privada, que suele ser más cara y menos santa.
El SIAPA es un monopolio natural. Sea público o privado, usted no puede elegir que otra empresa le ponga un tubo diferente en su casa. Por ello, el problema no es la propiedad, sino el arbitraje. La variable crítica no es quién opera, sino cómo se regula, supervisa y sanciona.
El espejo de Aguascalientes (Veolia 1993-2023)
Para quienes suspiran por una concesión privada, miremos el caso documentado por el ITESM (2012). Tras 30 años de concesión a Veolia, una empresa internacional “experta” en agua, los resultados son una bofetada a la lógica del libre mercado:
Problemas estructurales:
1. Especulación vs. realidad: Se planeó y permitieron crecer la ciudad con criterios inmobiliarios mientras se sobreexplotaba la escasa agua subterránea.
2. Contratos leoninos: Un título de concesión que no sancionaba el incumplimiento y protegía solo a la empresa.
3. Autoridad omisa: La CCAPAMA (el regulador municipal) terminó siendo un espectador decorativo de los abusos empresariales.
La numeralia del desastre:
Asimetría obscena: La autoridad cargaba con el 89% de la responsabilidad, pero la empresa se quedaba con el 98% de los ingresos. ¡El negocio soñado!
Eficiencia global de risa: Apenas el 30%. Es decir, de cada 10 litros, 7 se perdían entre fugas y mala cobranza.
El robo del tiempo: Se practicaban retrasos voluntarios en la impresión de recibos para cobrar el agua con tarifas indexadas (más caras) meses después del consumo real.
Salud en riesgo: El agua distribuida incumplía la norma de salud por contaminación geogénica (arsénico y flúor).
Conclusión: El balón está en nuestra cancha
Privatizar no es la respuesta; es solo cambiar de amo en un sistema que carece de látigo (arbitraje). La solución estructural para el SIAPA requiere tres pilares: diseño lógico multidimensional, arbitraje externo estricto y un esquema de asignación de recursos que priorice la equidad, no el beneficio político del gobernante en turno.
Como tapatíos, el reto es mayúsculo. ¿Podremos soltar ese “pequeño marranito exigente” del ego y exigir que el SIAPA deje de ser la “caja chica” (o grande) de la política estatal? ¿Podremos descolonizar nuestra mente y entender que el agua es un derecho, no una mercancía ni un botín electoral?
El comienzo de la solución no está en un nuevo director, ni en “la danza de los millones”, ni en una concesión milagrosa; pasa por enfrentar nuestros propios demonios como sociedad: la fragmentación, la desconfianza, la tentación del atajo y dejar de ser espectadores de nuestro propio desabasto. Si seguimos permitiendo que la gestión del agua sea un secreto de Estado entre ingenieros y políticos, lo único que tendremos garantizado en el futuro será sed… y una cuenta muy alta por pagar.
Es hora de actuar. Por el agua, por la ciudad, por nuestros hijos.
Sobre el autor
Sergio E. Gómez Partida es consultor en evaluación, gestión para resultados y planificación en sectores público y privado. Información de contacto: sgpartida@gmail.com; en X: @SergioGmezP
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