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Opinión

Llegó la hora de discutir, Seminario de Investigación de LID

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Seminario

Durante la semana que viene se llevará a cabo el Tercer Seminario de Investigación del Laboratorio de Innovación Democrática (LID).

El evento tendrá lugar el sábado 9 de marzo en el auditorio “Casa Garibaldi” del Sistema de Universidad Virtual de la Universidad de Guadalajara.

El seminario es abierto al público en general y la entrada es gratuita. El programa se puede consultar en este link: https://www.lidmx.org/seminario.

Qué es LID

El LID es una red de academicas, academicos y practicantes con interés en temas de democracia, participación ciudadana, transparencia y rendición de cuentas.

Una de las principales actividades del LID es la realización de un seminario de investigación anual en el que las y los presentadores reciben retroalimentación; esto les permite mejorar sus proyectos de investigación.

En ese contexto, el LID organiza su tercer seminario de investigación.

Organizadores

En esta edición se suman como coorganizadores del evento el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana del Estado de Jalisco (IEPC)

También la Maestría en Transparencia y Protección de Datos Personales del Sistema de Universidad Virtual de la Universidad de Guadalajara (UDG Virtual)

Y finalmente la Maestría en Política y Gestión Pública del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).

 

Laboratorio de Innovación

Foto: Cortesía

El objetivo

El objetivo del seminario es generar un espacio para la discusión de temas sobre innovación democrática, participación ciudadana, transparencia y rendición de cuentas.

Con ello,  las y los miembros del LID y demás personas interesadas puedan presentar los avances de sus respectivas investigaciones para recibir retroalimentación que les permita mejorar sus proyectos.

El seminario del LID es un espacio idóneo para presentar los avances de las tesis de maestría y doctorado.

También pueden presentarse los trabajos de investigación o proyectos de intervención que se realizan desde la sociedad civil organizada.

El programa del seminario está compuesto por una conferencia magistral y dos mesas de discusión.

Conferencia magistral

La conferencia magistral lleva el título “La fiscalización superior desde la experiencia de los gobiernos subnacionales de izquierda”; será impartida por la Dra. Nancy García-Vázquez de la UdeG.

Nuestra conferencista magistral es miembro del Comité de Participación Social (CPS) del Sistema Estatal Anticorrupción e investigadora del Departamento de Políticas Públicas de la UdeG.

La Dra. García-Vázquez nos presentará los avances de su investigación en la que se pregunta si los gobiernos de izquierda son más propensos a sujetarse a procesos de rendición de cuentas.

Participación ciudadana

La mesa 1 lleva por título “Participación ciudadana y fortalecimiento democrático” y está integrada por tres presentaciones.

El Mtro. Javier Contreras Arreaga presentará sus reflexiones para la operación de comités de participación social y consejos consultivos.

El Lic. Miguel Zárate Hernández presentará el caso del programa GDL500; la comisión de asuntos metropolitanos sobre participación ciudadana en la gobernanza para la coordinación metropolitana.

Finalmente, el Mtro. Eduardo Rosales presentará su trabajo titulado: ¿Cómo curamos nuestra democracia?

Rendición de cuentas

La mesa 2 lleva por nombre “Rendición de cuentas en la gestión y políticas públicas” y se compone de tres ponencias.

El Mtro. Estuardo Gómez Morán nos presentará su trabajo sobre los usos potencialidades de la evaluación de políticas públicas.

La Lic. Zaira Yael Ramírez expondrá su trabajo sobre transparencia y rendición de cuentas en la fiscalización de recursos en los partidos políticos en Jalisco de  2015 a  2017.

Finalmente, la Lic. Joseline González Madrigal presentará un análisis de la teoría de la sanción administrativa en el Sistema Nacional Anticorrupción.

Hacemos la más cordial invitación a los lectores de CuartaMx para asistir al seminario de investigación.

Será una excelente oportunidad para participar en la discusión de los procesos participativos y de rendición de cuentas de la ciudad.


 

David López García. Es coordinador del Laboratorio de Innovación Democrática (LID).

 

 

 

Etiquetas:      Laboratorio de Innovación Democrática      Universidad de Guadalajara

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Opinión

Ojo, así se roban tus datos personales

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Columna de Ana Olvera sobre el robo de datos personales

Estimado lector, para mí es un privilegio volver a escribir estas líneas luego de una muy larga ausencia. Sin embargo volveremos a encontrarnos en esta columna cada quincena, analizando los temas de actualidad relacionados con la protección de nuestros datos personales y la privacidad que acontecen tanto en nuestro País como en el mundo.

Evidentemente no podemos dejar de comentar lo sucedido en días pasados en Guadalajara, donde existía -y seguramente siguen existiendo- un call center debidamente instalado para llevar a  cabo extorsiones que se extendían no solo al resto de Jalisco, sino hasta a otros veinte estados más de nuestra República, afectando a más de 26 mil personas con llamadas fraudulentas y extorsiones.

Afortunadamente se desmanteló y según declaraciones oficiales se están realizando colaboraciones con instituciones de las demás entidades afectadas, para descubrir a todas las víctimas y por supuesto, invitarlas a denunciar, lo que resulta en una tarea titánica para las autoridades; pero al parecer no lo fue para aquellos cuyo modus vivendi consistía en realizar este tipo de nada honrosas actividades.

Datos personales de los afectados

En ese sentido caben muchas reflexiones, pero la primera es preguntarnos de dónde obtenían la materia prima, es decir, los datos personales de aquellos afectados. Aunque las respuestas pueden variar, quiero que centremos nuestra atención en dos fuentes principales.

La primera y la originaria por excelencia siempre seremos, desafortunadamente, Usted y yo, querido lector. Es decir, nosotros como titulares, dueños de esos datos personales que elegimos, muchas veces sin pararnos a reflexionar en ello, a quién, cómo y para qué le compartimos esta importantísima información.

Y digo que muchas veces sin reflexionarlo lo suficiente, porque participamos a otras personas de manera voluntaria, para poder obtener un bien o servicio; para pedir nuestros alimentos cuando no tenemos tiempo de prepararlos en casa; al inscribirnos a un curso o a nuestros hijos a la escuela, por citar ejemplos cotidianos. Pero también lo hacemos de manera involuntaria, por ejemplo cuando descargamos aplicaciones en nuestro teléfono inteligente o tableta y compartimos datos que no son necesarios; cuando somos poco discretos en una conversación o bien, ¿cuántas veces no hemos tirado a la basura documentación que contiene nuestro nombre u otros datos más sensibles, como nuestra CLABE interbancaria? Seguramente, muchas veces.

Ignoramos el valor de nuestros datos

La segunda causa de obtención de esta información es por medio de aquellos que manejan datos personales, es decir, los responsables si son particulares, o bien los sujetos obligados de orden público. Según me ha tocado atestiguar, parece que cuando la información no nos pertenece, dejamos de tener cuidado en su manejo. Se despersonaliza y solo vemos números, estadísticas, pero olvidamos que detrás de esas cifras, direcciones o palabras, se encuentra una persona que puede verse perjudicada por nuestro descuido de custodia de la información durante el ciclo de vida de los datos personales.

En fin, aunque difícilmente sabremos cómo se obtuvo esa información, es una realidad que decenas de miles de personas se vieron seriamente perjudicadas no solo en su patrimonio, sino muy seguramente hasta en su tranquilidad diaria, por este tipo de acciones ilegales. La invitación es a que le demos la importancia debida a esta información que es tan importante. La que nada más y nada menos, nos hace únicos y nos permite interactuar con el resto de quienes nos rodean. Si tenemos conciencia de la importancia de nuestros datos personales, seguramente nos daremos cuenta de la relevancia que también tiene la información relativa a otras personas. 

La tarea primordial

En un entorno tan cambiante como el que vive nuestro mundo y especialmente, nuestro Estado de Derecho, la tarea primordial con la que contamos es velar porque nuestros derechos a la protección de datos personales y la privacidad no sean violentados y es más, que puedan ser garantizados, sobre todo ante la inminente desaparición de los Órganos Garantes en la materia, de lo que hablaremos en nuestra próxima entrega.

Sobre la autora

Ana Olvera es profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, con intereses en privacidad, bioética y neuroderechos.

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Opinión

La extinción de los institutos de transparencia: ¿falta de empatía o indiferencia?

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A veces, hablar de datos personales, de su protección y nuestra privacidad, resulta sumamente abstracto. Aunque incluso trabajemos con ellos, pensemos en la recepcionista de un consultorio médico o el propio profesional de la salud. O en la persona a la que le pedimos la pizza o la comida que consumiremos en ese momento.

Ahora pensemos en las veces que entramos a ciertas redes sociales, como X, Facebook o LinkedIn y encontramos explicaciones acerca de lo importante que es proteger nuestros datos personales, o bien, explicaciones de las resoluciones (que a veces se adjuntan completas) y que más bien, parecen para un público un poco más especializado, que tal vez no seremos nosotros -que solo buscamos un momento de distracción-. En no pocas ocasiones, este tipo de situaciones pasan desapercibidas hasta que somos víctimas de robo de identidad, alguna extorsión o una estafa.

En este sentido cabe preguntarnos al menos dos cosas. La primera, la razón por la que optamos por la indiferencia ante la violación de la privacidad, que se arraiga en una compleja red de factores. La omnipresencia de la tecnología ha normalizado la vigilancia, desensibilizando a muchos ante la vulneración de sus datos personales. La complejidad de las políticas de privacidad y los algoritmos opacos genera una sensación de impotencia, alimentando la resignación. Además, la gratificación inmediata de los servicios digitales y la falta de consecuencias tangibles de la pérdida de privacidad fomentan una actitud apática e incluso, indolente. A esto se suma la polarización social, que fragmenta la empatía y dificulta la acción colectiva en defensa de un derecho fundamental.

La falta de involucramiento nos aísla de nuestra comunidad. Nos desconectamos de los problemas que nos afectan a todos, como la pobreza, la desigualdad, la violencia, la inseguridad y el cambio climático. Nos volvemos indiferentes al sufrimiento de los demás, perdiendo nuestra capacidad de empatía y solidaridad.

Pero la segunda es igualmente preocupante. ¿Qué pasó con el trabajo de los organismos garantes? ¿Fue acaso incapacidad de transmitir e incluso educar al pueblo mexicano? ¿De “conectar”, empatizar? Por que los festivales, las fotos, los congresos o simposios, salvo muy honrosas excepciones, siempre iban dirigidos a cualquier público distinto a lo que han dado por llamar “el ciudadano de a pie”. O como dirían los políticos en este momento histórico, “el pueblo bueno”, ese que difícilmente, con la pobre comunicación de los “expertos” y además con pocos recursos a la mano, comprendió la importancia de un andamiaje institucional como el que logró crearse en materia de transparencia y protección de datos personales. Tal vez eso explique la indiferencia en su defensa.

No cabe duda que asistimos y en gran mayoría, las y los mexicanos solo estamos meramente atestiguando los cambios estructurales que nuestro país esta viviendo. En ese sentido, claro que vivimos una transformación. No sé cuál. Pero bien haríamos en hacer a un lado esa indiferencia, para al menos intentar entender cómo afectarán al ejercicio y garantía de nuestros derechos fundamentales.

No involucrarse en la vida del país también tiene un costo personal. Cuando nos alejamos de los asuntos públicos, renunciamos a nuestro derecho a ser escuchados y a contribuir al bienestar de nuestra sociedad. Nos convertimos en meros espectadores de nuestro propio destino, sin voz ni voto. En un mundo cada vez más interconectado, los problemas que enfrentamos son complejos y requieren soluciones colectivas. La participación ciudadana es esencial para construir un futuro más justo, próspero y sostenible para todos. No podemos permitirnos el lujo de la indiferencia.

Es hora de despertar de la apatía y asumir nuestra responsabilidad como mexicanos. Involucrémonos en los asuntos públicos, hagamos oír nuestra voz, exijamos transparencia y rendición de cuentas. Solo así podremos construir el país que queremos y merecemos.

Sobre la autora

Ana Olvera es profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, con intereses en privacidad, bioética y neuroderechos.
 

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