Connect with us
Opinión

Marco Rubio y su amenaza a la clase política 

Publicada

Opinión de Fernando Arango

El poderoso secretario de estado de Estados Unidos, Marco Rubio, se encuentra de visita en México, el “eco” de las declaraciones de la senadora Lily Téllez y del presidente Donald Trump han puesto en la mira a la clase política mexicana, sugiriendo una complicidad con los cárteles que podría tener graves consecuencias legales. 

En Estados Unidos, la designación de los cárteles como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO) por el gobierno de Trump no es una medida simbólica, sino una herramienta jurídica que transforma el crimen organizado en terrorismo. Esto abre la puerta para que cualquier funcionario extranjero que colabore con estas organizaciones sea sujeto a las más severas penas, incluyendo la pena de muerte.

El panorama político y de seguridad en México se encuentra bajo la intensa luz de la atención internacional, luego de una serie de declaraciones contundentes que han reavivado el debate sobre la infiltración del crimen organizado en las esferas de poder. 

Las palabras de la senadora Lily Téllez en la cadena Fox News, seguidas por las del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, han puesto sobre la mesa una pregunta incómoda con implicaciones legales de gran calado.

En una entrevista que resonó fuertemente a nivel binacional, la senadora Téllez afirmó de manera categórica que México es un «narco-estado». A la pregunta directa de la comunicadora sobre la presunta alianza entre el gobierno mexicano y los cárteles, la senadora respondió: «Sí, el partido (Morena) está financiado. Le han dado los cárteles tanto dinero a estos políticos, narco-políticos de Morena para entrar en funciones, para conseguir el poder». Añadió que el gobierno mexicano «protege a los cárteles» y que la presidenta Sheinbaum «no quiere que el fuerte liderazgo estadounidense ayude a México a derrotar a los cárteles».

Estas declaraciones encontraron un eco casi inmediato en el discurso del presidente Donald Trump. En una entrevista exclusiva con The Daily Caller, revelada el 2 de septiembre de 2025, el mandatario estadounidense sentenció: «México es dirigido por cárteles. Ningún espacio para la duda». El presidente Trump detalló que ofreció ayuda a la presidenta Sheinbaum para combatir a los grupos delictivos, pero que esta la rechazó. Cuando la reportera Reagan Reese le preguntó el motivo de la negativa, Trump se limitó a decir: «Ella, la presidenta, tiene mucho miedo. México está dirigido por los cárteles».

El telón de fondo de estas declaraciones no podría ser más relevante, dado que el secretario de Estado, Marco Rubio, se encuentra en una visita oficial a México, con una agenda dominada por temas de seguridad, migración y economía. Las palabras de Téllez y Trump, sumadas a la presencia del alto funcionario estadounidense, crean un escenario de intensa presión diplomática y política para el gobierno mexicano.

La raíz de la violencia en México: ¿Un narcoestado protegido por la 4T?

Las acusaciones de la senadora Lily Téllez, respaldadas por las recientes y contundentes declaraciones del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, han puesto al descubierto una posible verdad que explicaría la escalada de violencia en México: la supuesta protección que el régimen de la Cuarta Transformación (4T) brinda a los cárteles del narcotráfico. Según esta visión, la inseguridad que azota al país no sería un problema de incapacidad gubernamental, sino el resultado directo de una red de complicidad entre el poder político y el crimen organizado.

“El presidente Trump no dejó lugar a dudas al sentenciar que «México es dirigido por cárteles», una afirmación que va más allá de la crítica diplomática y que señala una profunda infiltración criminal en las estructuras del Estado. La senadora Téllez ha sido aún más explícita, al acusar a políticos de Morena de ser «narco-políticos» financiados por los cárteles para obtener poder y protección”.

En lugar de una estrategia de seguridad fallida, la situación podría ser el reflejo de un acuerdo tácito: la impunidad a cambio de protección política y financiera. Esta presunta protección explica por qué la violencia persiste:

Protección y territorio: Si las acusaciones son ciertas, el gobierno actual, en lugar de combatir a los cárteles, les estaría garantizando un espacio de operación. Esto explicaría por qué, a pesar de las promesas de paz, la violencia sigue en aumento y las zonas bajo control de la delincuencia se expanden.

Financiamiento de campañas y corrupción: La denuncia de que políticos de la 4T han sido financiados por el crimen organizado sugiere que los cárteles no solo buscan operar libremente, sino también influir en la toma de decisiones. Esto convierte a los proyectos de infraestructura, como el Tren Maya, en posibles vetas de negocios ilícitos.

Consecuencias para el pueblo: La consecuencia más devastadora de esta supuesta protección es el miedo y la indefensión del pueblo mexicano. Con el Estado, que debería ser el principal protector, presuntamente coludido con la delincuencia, los ciudadanos quedan a merced de los cárteles. La violencia, el secuestro y la extorsión se convierten en el pan de cada día, con la frustración de saber que quienes deberían impartir justicia podrían ser parte del problema.

En este contexto, las acusaciones no son simples señalamientos políticos; son una posible clave para entender la cruda realidad que enfrenta el pueblo de México. La postura de la administración estadounidense, que incluso ha designado a los cárteles como organizaciones terroristas, sugiere que el problema ha trascendido las fronteras y requiere de una respuesta contundente. 

El vínculo expuesto

La presunta conexión entre la élite política mexicana y los cárteles no es un rumor; es una narrativa que cobra fuerza con cada nueva revelación. La denuncia de la periodista Anabel Hernández sobre el presunto financiamiento del narcotráfico a la campaña de Andrés Manuel López Obrador ha puesto el foco en la raíz del problema. Si estas acusaciones son ciertas, el régimen de la 4T, en lugar de combatir la corrupción, la habría institucionalizado, permitiendo que los cárteles operen con impunidad. Este presunto encubrimiento ha transformado a México, una nación orgullosa, en un territorio donde la ley y el orden han sido sustituidos por el miedo.

El marco legal y las graves implicaciones para los políticos mexicanos

El potencial de estas acusaciones va mucho más allá del debate político. En los Estados Unidos, el marco legal ha evolucionado para tratar a los cárteles de la droga no solo como organizaciones criminales, sino como entidades terroristas. El 20 de enero de 2025, el presidente Donald J. Trump emitió una orden ejecutiva para designar a ciertos cárteles internacionales como «Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO)».

Esta designación no es meramente simbólica; es una poderosa herramienta jurídica. Bajo la Ley Patriota, si se demuestra que un funcionario colaboró con un cártel designado como FTO, su conducta se tipificaría como conspiración para cometer actos de terrorismo y apoyo material a una organización terrorista. Si las acciones de los cárteles financiados por esta red resultaron en la muerte de un ciudadano estadounidense, la Ley de Control Integral del Abuso de Drogas y Prevención de 1988 autoriza la pena de muerte para crímenes que vinculan el narcotráfico con asesinatos, el presidente Trump de manera contundente ha manifestado, que en 2024 hubo en los Estados Unidos trescientos mil víctimas mortales por el uso del fentanilo.

A continuación, se detalla la presunta responsabilidad de algunos de los personajes señalados en la presunta “Lista Marco”, en alusión al secretario de estado Marco Rubio, y por la senadora Téllez, delineada de manera precisa con base en las leyes que hemos analizado:

Andrés Manuel López Obrador: Traición a la Patria y conspiración internacional

La denuncia de la periodista Anabel Hernández y las acusaciones de la senadora Téllez lo señalan por tener conocimiento y participación en una red de financiamiento ilícito vinculada a cárteles del narcotráfico. En México, esto sería delincuencia organizada y lavado de dinero, además de traición a la patria, al permitir que entidades criminales se infiltraran en el aparato político. En EE. UU., su presunta colaboración lo haría susceptible de cargos de conspiración y apoyo material a una organización terrorista, con la posibilidad de enfrentar la pena de muerte bajo la ley estadounidense si se vincula a las muertes de ciudadanos de ese país.

Adán Augusto López: Crimen organizado y conspiración internacional

La acusación contra el actual senador se centra en el grupo criminal «La Barredora» y sus presuntos negocios con el Tren Maya. Su presunta conducta de usar un proyecto nacional para facilitar operaciones criminales, como el suministro de huachicol, es un acto de crimen organizado y corrupción en México, que también podría considerarse traición a la patria. En EE. UU., sería acusado de conspiración internacional, lavado de dinero, y facilitación de una empresa terrorista, al lucrarse de un grupo criminal designado como FTO.

Claudia Sheinbaum: Omisión, encubrimiento y apoyo a organizaciones criminales

En su calidad de Jefa del Ejecutivo Federal, las acusaciones en su contra se centran en la presunta omisión y encubrimiento de actividades criminales. Si permitió que las redes del narcotráfico se infiltraran en la administración federal, su conducta podría interpretarse como una violación de su deber constitucional, lo que en México se tipificaría como traición a la patria. En EE. UU., esta omisión deliberada podría considerarse como apoyo material a una organización terrorista, haciéndola susceptible a la jurisdicción extraterritorial.

Marina del Pilar Ávila, Alfonso Durazo, Rubén Rocha Moya Américo Villarreal, Layda Sansores, Alfredo Ramírez Bedolla, Miguel Ángel Navarro, Enrique Alfaro, Samuel García, Cruz Pérez Cuéllar, Manuel Bartlett, Mario Delgado, Ricardo Monreal: Colusión y facilitación de delitos

Su presunto papel en la defensa pública de los acusados los haría cómplices. Si utilizan su plataforma para defender a los criminales y obstaculizar la justicia, sus acciones podrían ser catalogadas como colusión con el crimen organizado y, en un sentido más amplio, como traición a la patria. En EE. UU., si se demuestra que su apoyo ayudó a los cárteles a evadir la justicia o a consolidar su poder, podrían ser acusados de conspiración y facilitación de una empresa terrorista. Las autoridades de EE. UU. podrían argumentar que su apoyo político es un tipo de «apoyo material», exponiéndolos a un proceso de extradición y a un juicio con el riesgo de ser sentenciados a la pena de muerte si se les vincula con la muerte de ciudadanos estadounidenses, reiterando las cifras de mortandad por el fentanilo advertido por el Presidente Trump en Estados Unidos hubo en dos mil veinticuatro trescientos mil fallecidos por el uso de esa mortífera droga.  

De la política a la cárcel

Bajo la Ley Patriota, cualquier individuo que ofrezca «apoyo material» a una FTO puede ser perseguido judicialmente, sin importar su estatus oficial en su país de origen. En este supuesto, la presunta colaboración de políticos de la 4T, como el senador Adán Augusto López y la presidenta Claudia Sheinbaum, en la facilitación de las operaciones de los cárteles, los expondría a cargos de conspiración, lavado de dinero e incluso apoyo a empresas terroristas. La negativa de la presidenta Sheinbaum a aceptar la ayuda de EE. UU. podría ser interpretada como un encubrimiento que la haría susceptible a la jurisdicción estadounidense.

El Canto de la Sirena: El ‘Encanto’ de Sheinbaum y la Realidad de la Violencia

Las palabras del presidente Donald Trump han añadido una dimensión personal y alarmante a las acusaciones contra la presidenta Claudia Sheinbaum. Aunque Trump la ha calificado de «encantadora», el mandatario estadounidense pudo haber disfrazado esta descripción con un matiz de advertencia, con el mítico canto de las sirenas, que atrae a los navegantes hacia su perdición. Este «encanto» no es un halago, sino una crítica a lo que él percibe como una estrategia para ocultar la grave situación que se vive en México.

Según el presidente Trump, la negativa de Sheinbaum a aceptar la ayuda de Estados Unidos para combatir a los cárteles no se debe a un tema de soberanía, sino a un presunto encubrimiento. La presidenta, en esta interpretación, no quiere que el mundo sepa lo que realmente está pasando en el país: la violencia extrema, los secuestros, la extorsión y el control territorial de los cárteles. En este contexto, su «encanto» se convierte en una herramienta para desviar la atención de la realidad.

La analogía de Berlín 1936: De la propaganda nazi al Mundial 2026

Esta estrategia de encubrimiento encuentra un eco preocupante en un evento histórico. Un año antes de los Juegos Olímpicos de 1936, el régimen nazi en Alemania intensificó su persecución a los judíos, un hecho que buscó ocultar a la comunidad internacional. Con las Olimpiadas como telón de fondo, Hitler y su gobierno orquestaron una campaña de propaganda masiva para presentar una Alemania pacífica, moderna y tolerante, limpiando las calles de símbolos antisemitas y deteniendo temporalmente la violencia para proyectar una imagen positiva al mundo.

De manera similar, el próximo Mundial de Fútbol de 2026, en el que México será uno de los países anfitriones, podría convertirse en el escenario perfecto para que el gobierno de la 4T intente una operación de relaciones públicas. Según las acusaciones, la administración de Sheinbaum podría buscar «disfrazar» el violento México, ocultando las estadísticas de violencia y minimizando la crisis de seguridad. El objetivo sería proyectar una imagen de estabilidad y control ante los ojos de millones de turistas y de la prensa internacional, mientras que la realidad que padecen millones de mexicanos por el encubrimiento a los cárteles se mantendría en la oscuridad.

Esta analogía subraya la idea de que el «encanto» de la presidenta Sheinbaum, al igual que la propaganda nazi en su momento, podría ser una fachada para encubrir la presunta colusión con el crimen organizado. La negativa a aceptar la ayuda de EE. UU. y el supuesto deseo de que el mundo no conozca la verdad, serían piezas de una estrategia más amplia para mantener el control y el poder, sin importar el costo humano para el pueblo mexicano.

En conclusión, el marco legal estadounidense y mexicano ofrece múltiples vías para la persecución de los delitos de crimen organizado y corrupción. Si las acusaciones de la senadora Téllez y el presidente Trump fueran verídicas, el presunto encadenamiento de responsabilidades, desde el más alto nivel del poder hasta sus defensores en el Congreso, podría exponer a los acusados a consecuencias legales severas que trascienden las fronteras nacionales.

Advertisement
Comenta

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Opinión

¿Qué hacemos con el SIAPA? Parte 3

Publicada

on

¿Qué hacemos con el SIAPA? Parte III

Tras haber revisado en las entregas anteriores la anemia financiera y la esclerosis institucional operativa del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), toca ahora hablar de lo que realmente importa: la reconstrucción. Pero antes de sacar la calculadora y el vernier, nos toca mirarnos al espejo como sociedad.

1. Descolonizar el grifo: Más allá del fetiche de la tubería

Durante décadas, en el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) hemos asumido que la gestión del agua sea un “asunto de ingenieros”. Con el respeto que merece la disciplina, pero la gestión hidrosanitaria ha sido colonizada por una visión puramente física que reduce el ciclo del agua a un sistema de presiones, análisis químicos, válvulas y diámetros. Hemos olvidado que el agua no fluye solo por tubos, sino por realidades sociales, marcos jurídicos, vulnerabilidades de salud y equilibrios ecosistémicos.

Es urgente descolonizar el conocimiento hidrosanitario. Necesitamos sentar a la mesa no solo al que sabe de hidráulica o saneamiento, sino al economista que entiende de elasticidad de la demanda, al sociólogo que comprende la segregación urbana, al abogado que defiende el derecho humano al agua y, sobre todo, al ciudadano que recibe el “chocolate” líquido en su casa.

En el bréte mexicano de “querer ser siempre el niño en el bautizo, el novio en la boda y el muerto en el entierro”, nos hemos olvidado de que la construcción conjunta no es un concurso de egos; en este caso, es nuestra balsa de salvamento.

Si no somos capaces de generar consensos y evitar protagonismos estériles, seguiremos ahogándonos en un vaso de agua… sucia. La solución debe ser multidimensional o no será.

2. La arquitectura de la solución: Orientarse a resultados.

Para aquellos que creen que la administración pública es solo “imaginarse en el futuro”, “echarle ganas” o peor, salir en videos, permítanme ejemplificar un ejercicio de Cadena de Valor Público aplicado a la potabilización, ese proceso místico que el SIAPA parece haber olvidado en algún cajón de la colonia moderna.

A. El diagnóstico del lodo

La problemática es clara: Agua con parámetros de turbiedad y presencia de metales fuera de norma en puntos críticos de la red. Las causas no son “el destino” o “el crecimiento urbano”; son el desdén del diseño institucional y su operación: la obsolescencia o caducidad de las plantas potabilizadoras —como Miravalle—, la falta de mantenimiento en los sedimentadores y una red de distribución que parece colador romano.

B. La solución lógica

No se trata de comprar más cloro, sino de atacar las causas: sustitución de tecnologías para el retiro de metales, modernización tecnológica de las plantas y sectorización de la red para evitar la recontaminación.

C. La Cadena de Valor (El “cómo” sin cuentos)

1.  Objetivo de resultado (Propósito): Los usuarios del AMG reciben agua que cumple con la NOM-127-SSA1-1994 (o su actualización) directamente en sus grifos.
Riesgo externo: El estrés hídrico extremo que altere la calidad química de las fuentes superficiales (Chapala/Calderón) o profundas (a mayor profundidad, más contaminación geogénica).

2.  Objetivos de producto (Componentes): Plantas separadoras de contaminantes químicos y metales, instaladas; potabilizadoras rehabilitadas y sistemas de filtración avanzada operando al 100%.

3.  Objetivos de proceso (Actividades): Licitación transparente de tecnologías, mantenimiento preventivo de lechos filtrantes y dosificación automatizada de reactivos.

D. El tablero de control (M&E)

Para que no nos den “atole con el dedo”, necesitamos indicadores de verdad:

Indicador de resultado: IR = [(Muestras dentro de norma) / (Total de muestras en domicilio) × 100]. Fuente: Auditorías externas aleatorias (no las del propio SIAPA).

Indicador de producto: IP = [(Caudal potabilizado bajo norma) / (Caudal de entrada) × 100]. Fuente: Registros de supervisión de producto, al salir de la planta y al ingreso al predio.

Indicador de proceso: IPr = [(Número de datos de verificación aleatoria de proceso de mantenimiento preventivo con cumplimiento / Número total de datos de verificación aleatoria de proceso de mantenimiento preventivo) × 100].

3. ¿Privatizar? El espejismo de la eficiencia empresarial

Aquí es donde el debate se pone picante. Existe una pulsión casi erótica en ciertos sectores por privatizarlo todo, bajo la premisa de que “el gobierno es inepto por naturaleza”. Pero cuidado, la historia de México está llena de instituciones diseñadas deliberadamente para fallar, creando el caldo de cultivo perfecto para la “salvación” privada, que suele ser más cara y menos santa.

El SIAPA es un monopolio natural. Sea público o privado, usted no puede elegir que otra empresa le ponga un tubo diferente en su casa. Por ello, el problema no es la propiedad, sino el arbitraje. La variable crítica no es quién opera, sino cómo se regula, supervisa y sanciona.

El espejo de Aguascalientes (Veolia 1993-2023)

Para quienes suspiran por una concesión privada, miremos el caso documentado por el ITESM (2012). Tras 30 años de concesión a Veolia, una empresa internacional “experta” en agua, los resultados son una bofetada a la lógica del libre mercado:

Problemas estructurales:

1.  Especulación vs. realidad: Se planeó y permitieron crecer la ciudad con criterios inmobiliarios mientras se sobreexplotaba la escasa agua subterránea.

2.  Contratos leoninos: Un título de concesión que no sancionaba el incumplimiento y protegía solo a la empresa.

3.  Autoridad omisa: La CCAPAMA (el regulador municipal) terminó siendo un espectador decorativo de los abusos empresariales.

La numeralia del desastre:

Asimetría obscena: La autoridad cargaba con el 89% de la responsabilidad, pero la empresa se quedaba con el 98% de los ingresos. ¡El negocio soñado!

Eficiencia global de risa: Apenas el 30%. Es decir, de cada 10 litros, 7 se perdían entre fugas y mala cobranza.

El robo del tiempo: Se practicaban retrasos voluntarios en la impresión de recibos para cobrar el agua con tarifas indexadas (más caras) meses después del consumo real.

Salud en riesgo: El agua distribuida incumplía la norma de salud por contaminación geogénica (arsénico y flúor).

Conclusión: El balón está en nuestra cancha

Privatizar no es la respuesta; es solo cambiar de amo en un sistema que carece de látigo (arbitraje). La solución estructural para el SIAPA requiere tres pilares: diseño lógico multidimensional, arbitraje externo estricto y un esquema de asignación de recursos que priorice la equidad, no el beneficio político del gobernante en turno.

Como tapatíos, el reto es mayúsculo. ¿Podremos soltar ese “pequeño marranito exigente” del ego y exigir que el SIAPA deje de ser la “caja chica” (o grande) de la política estatal? ¿Podremos descolonizar nuestra mente y entender que el agua es un derecho, no una mercancía ni un botín electoral?

El comienzo de la solución no está en un nuevo director, ni en “la danza de los millones”, ni en una concesión milagrosa; pasa por enfrentar nuestros propios demonios como sociedad: la fragmentación, la desconfianza, la tentación del atajo y dejar de ser espectadores de nuestro propio desabasto. Si seguimos permitiendo que la gestión del agua sea un secreto de Estado entre ingenieros y políticos, lo único que tendremos garantizado en el futuro será sed… y una cuenta muy alta por pagar.

Es hora de actuar. Por el agua, por la ciudad, por nuestros hijos.

Sobre el autor 

Sergio E. Gómez Partida es consultor en evaluación, gestión para resultados y planificación en sectores público y privado. Información de contacto: sgpartida@gmail.com; en X: @SergioGmezP

Continúa leyendo
Opinión

El trimestre más turbulento de Lemus

Publicada

on

Columna de opinión de José de Jesús Gómez Valle

El primer trimestre de 2026 resultó ser el periodo más turbulento del gobierno de Pablo Lemus Navarro desde su toma de posesión en diciembre de 2024. Tres grandes crisis concentraron la presión sobre el Ejecutivo estatal: el llamado “tarifazo” al transporte público, que detonó semanas de movilizaciones; el abatimiento de Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el 22 de febrero en Tapalpa, con la subsecuente ola de represalias violentas; y, al cierre del trimestre, una crisis hídrica que afectó a cientos de colonias del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG). 

El telón de fondo de los tres episodios es el Mundial de Fútbol 2026, que convierte a Jalisco en escaparate internacional y eleva exponencialmente los costos políticos de cualquier percepción de desequilibrios.

Eficacia decisional. La eficacia decisional del gobierno de Lemus durante este trimestre exhibe un patrón recurrente: decisiones iniciales polémicas seguidas de rectificaciones bajo presión social. El caso paradigmático es el llamado “tarifazo”. A partir del 1 de abril de 2026, el pasaje del transporte público estaba previsto para pasar de 9.50 a 14 pesos, lo que representaría un aumento del 47.37 por ciento. El esquema era técnicamente discutible: el Gobernador presentó una opción para pagar 11 pesos mediante una tarjeta de débito de una financiera amonestada por la Comisión Nacional Bancaria y Valores (CNBV), a la que el Gobierno Estatal pagaría 5.45 pesos mensuales por cada tarjeta activa. 

Tras semanas de presión ciudadana y legislativa, Lemus acabó cediendo de forma considerable. El Gobierno de Jalisco canceló el aumento de 14 pesos en la tarifa del transporte público, y anunció que el pasaje se mantendría en 11 pesos a partir del 1 de abril, sin importar el método de pago. La rectificación evitó una escalada mayor, pero el costo político fue alto: el gobierno abandonó su postura inicial ante la presión, lo que debilita su capacidad de anticipación y diseño de política pública. 

El episodio del Siapa repitió el patrón. En medio de la crisis por la mala calidad del agua potable, el Gobernador de Jalisco anunció la destitución del director del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (Siapa), Antonio Juárez Trueba. La decisión fue reactiva: la destitución ocurrió horas después de que colectivos, académicos y vecinos exigieran una alerta sanitaria y el relevo del funcionario. 

Legitimidad política. La legitimidad de origen de Lemus es sólida (a pesar de recursos legales y protestas opositoras los tribunales reconocieron su triunfo) y mantiene niveles de aprobación razonables según lo reportan diversos medios de comunicación. Sin embargo, la legitimidad del ejercicio de gobierno durante este trimestre sufrió erosión en al menos tres frentes.

En el flanco del transporte, la movilización popular fue sostenida e intensa. Las protestas contra el aumento de la tarifa del transporte público y la obligatoriedad de usar una tarjeta de débito de una financiera privada, continuaron con la séptima marcha en enero con consignas como en contra de la decisión gubernamental.

La legitimidad del esquema fue cuestionada adicionalmente por los tribunales. El Séptimo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa otorgó una suspensión provisional a 35 estudiantes, determinando que el subsidio al transporte no puede condicionarse a la entrega obligatoria de datos personales a una empresa privada. 

En el terreno legislativo, el conflicto con bancadas de oposición generó fricciones de legitimidad. Los grupos parlamentarios de Morena, Hagamos y Futuro acusaron al Gobernador Pablo Lemus de desinformación, al señalar que el dictamen sobre identidad de género aprobado por el Congreso no autorizaba ni promovía cambios de sexo, y que ni el Congreso ni el Gobernador tienen facultades para cuestionar la vigencia de derechos humanos reconocidos por México en tratados internacionales. 

Un episodio adicional que dañó su imagen fue la detención de estudiantes manifestantes, a quienes Lemus acabó liberando. El Gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, liberó a los cuatro estudiantes detenidos por realizar pintas en Palacio de Gobierno y la Catedral durante una manifestación contra la tarifa del transporte público, acusando que los jóvenes fueron “azuzados” por actores políticos de la oposición. La justificación fue percibida por organizaciones civiles como politización de un hecho represivo: más de 50 colectivos y organismos defensores de derechos humanos, entre ellos Amnistía Internacional, calificaron la actuación policial como una grave violación a las garantías individuales.

Cohesión institucional. La relación entre el Ejecutivo y el Legislativo estatal es el punto más frágil de la gobernabilidad de Lemus. El Gobernador gobierna sin mayoría propia: Movimiento Ciudadano sólo logró ganar en cuatro distritos concentrados en el AMG, mientras que la coalición de los partidos PRI, PAN y PRD ganó tres escaños en el Poder Legislativo. Esta situación de no contar con una bancada legislativa robusta se ha traducido en fricciones sistemáticas. El propio Lemus ha descrito el escenario en términos de confrontación. 

Un episodio que ilustra la ruptura Ejecutivo-Legislativo es el conflicto en Bolaños. En el municipio de Bolaños existe una situación de conflicto entre mestizos y miembros de la etnia wixárika, a raíz de que se aprobó en el Congreso de Jalisco un cambio de régimen de gobierno por uno de usos y costumbres. Esto provocó el cierre de carreteras y el derribo de una escultura icónica, lo que mantiene el clima de confrontación, que a decir del Gobernador Lemus, les fue advertido a los legisladores, pero lo ignoraron. 

La relación con el Gobierno Federal es ambivalente: cordial en lo personal con la presidenta Sheinbaum, pero tensa en lo presupuestal. Lemus ha denunciado en entrevistas que dependencias federales castigan a Jalisco por ser un estado de oposición. Por otro lado, el nombramiento del nuevo director del Siapa por criterios de lealtad personal generó cuestionamientos sobre el criterio técnico frente al político en las designaciones del gabinete.

Estabilidad política. Este es el indicador que registró la mayor caída en el trimestre. El abatimiento de “El Mencho” el 22 de febrero de 2026 fue el acontecimiento más disruptivo para la estabilidad política y el orden público en Jalisco en años recientes. El epicentro fue Jalisco. En Guadalajara, hubo más de 30 puntos de bloqueos y enfrentamientos en toda el AMG. La reacción violenta del CJNG incluyó bloqueos, incendios y tiroteos. 

En materia electoral, el Partido del Trabajo lanzó amenazas de impulsar una revocación de mandato contra Lemus a raíz del tarifazo, aunque sin concreción formal durante el trimestre. El trimestre estuvo marcado por un nivel de conflictividad sociopolítica inusualmente alto para Jalisco, con múltiples frentes abiertos de forma simultánea.

El conflicto por el incremento a las tarifas del transporte público fue el más sostenido. Desde principios de enero se registraron protestas prácticamente cada semana, La conflictividad fue multifactorial: partidos de oposición, colectivos estudiantiles, estudiantes mediante amparos, y el propio Congreso del Estado mediante exhortos formales al Ejecutivo. A este conflicto se sumó en enero el choque legislativo en torno a la ley de identidad de género, con acusaciones de desinformación cruzadas entre el Gobernador y las bancadas parlamentarias opositoras.

El episodio de Bolaños al cierre del trimestre añadió una dimensión étnica y territorial a la conflictividad. El municipio de Bolaños registra una situación de conflicto entre mestizos y miembros de la etnia wixárika, con cierre de carreteras. El Gobernador, visiblemente irritado, responsabilizó a los legisladores: “Si ellos tomaron esa decisión, que vayan a dialogar entre las partes también, a explicarle a la ciudadanía de Bolaños por qué tomaron esa decisión. Los quiero ver allá, no encerraditos en el Poder Legislativo”.  

Desde un análisis de gobernabilidad, la simultaneidad de estos frentes conflictivos —transporte, seguridad, agua, identidad de género, conflicto étnico— indica una capacidad de gestión institucional desbordada, incapaz de contener la conflictividad dentro de los canales institucionales ordinarios.

Deterioro social y episodios violentos. Este indicador registra la lectura más preocupante del trimestre, determinada por la convergencia de tres crisis de naturaleza distinta.

Violencia organizada. Antes del 22 de febrero, el trimestre mostraba avances genuinos en seguridad. El promedio diario de homicidio doloso, según cifras oficiales, en la entidad se redujo 47% entre septiembre de 2024 y enero de 2026, al pasar de 4.80 a 2.55 casos diarios, siendo enero de 2026 el mes con la incidencia más baja de homicidios en los últimos 11 años. Sin embargo, el abatimiento de “El Mencho” trastocó este panorama. En marzo, Jalisco registró 59 homicidios, aunque dentro de la media regional.

Crisis del agua. El deterioro en la calidad del agua durante marzo representó una crisis sanitaria de gran impacto. En diversas zonas de Guadalajara y Zapopan, el agua que llegaba a los hogares presentó coloración, mal olor y presencia de sedimentos. Al menos 176 colonias fueron reconocidas como afectadas, aunque registros independientes elevaban la cifra a más de 450. 

Crisis de personas desaparecidas. Jalisco mantiene una de las crisis humanitarias más agudas del país en materia de personas desaparecidas. Jalisco está entre los que registran el mayor número de personas desaparecidas, con 12,500 casos documentados. Esta crisis adquirió una dimensión política específica en el trimestre, cuando familias de desaparecidos denunciaron intentos de retirar carteles de búsqueda de cara al Mundial. Las familias que colocan los volantes para buscar a sus seres queridos dicen que enfrentan intentos del gobierno por borrar esos rostros de cara al Mundial.

Conclusiones

El primer trimestre de 2026 deja a Pablo Lemus Navarro en una posición de equilibrio precario: no hay síntomas de ingobernabilidad aguda, pero sí un patrón de gobierno reactivo que responde a las crisis cuando ya están desbordadas, en lugar de anticiparlas. La rectificación del tarifazo fue políticamente necesaria, pero reflejó una decisión inicial mal calibrada. La destitución del director del Siapa fue oportuna, pero ocurrió tras semanas de protestas. 

El rasgo más preocupante desde una perspectiva de gobernabilidad no es ninguna crisis en particular, sino su simultaneidad y su naturaleza estructural: el transporte, el agua y los desaparecidos son problemas sistémicos que no se resuelven con cambios de director ni con decretos tarifarios corregidos. El Mundial de Fútbol 2026, que inicia en junio, opera como catalizador dual: obliga a acelerar soluciones de fachada al tiempo que expone ante el mundo las fisuras del modelo de gobierno “al estilo Jalisco”.

Sobre el autor

José de Jesús Gómez Valle es analista político. Profesor Investigador en el CUCSH de la UdeG. Contacta: jose.gomezvalle@gmail.com y en X: @jgomezvalle.

Continúa leyendo
LO MÁS VISTO