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Periodistas requieren cuentas

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Conferencia de prensa AMLO

Las personas que ejercen el periodismo representan los intereses de la sociedad durante el ejercicio de su profesión; especialmente en aquellos casos donde se encuentran frente a servidores públicos para requerirles explicaciones sobre sus actos y omisiones.

Mucho se ha cuestionado sobre si las conferencias matutinas del presidente López Obrador constituyen un mecanismo de rendición de cuentas.

Hay quienes consideran que se trata de un show ocioso para legitimar las acciones que está implementado; mientras que otros las consideran un medio eficaz para acceder a información de primera mano y en tiempo real.

Pluralidad

Lo cierto es que a esas sesiones han acudido periodistas y reporteros de una pluralidad de espacios informativos, nacionales e internacionales, donde tienen la posibilidad de luchar por el micrófono para realizar preguntas en torno a sucesos que repercuten o repercutirán en la sociedad.

Tal es el caso de la venta de huachicol, la Guardia Nacional, las estancias infantiles, los recortes de presupuesto o reglas de austeridad republicana; también la posición de nuestro país frente a la crisis en Venezuela.

Solicitan explicaciones

En la mayoría de ocasiones, más que confirmar informaciones, se solicitan explicaciones en torno al proceder del presidente de la República o de quienes integran su gabinete. Vale la pena recordar los siguientes ejemplos:

1.

Conferencia del 19 de enero de 2019, la reportera de “Milenio”, preguntó en torno a la problemática del huachicol:

“¿Cree que realmente las asambleas ciudadanas van a dar resultados, porque incluso el que una persona se inscriba en todos los programas sociales no equivale a lo que lamentablemente los huachicoleros les pagan por trabajar con ellos?”

2.

Conferencia del 4 de febrero de 2019, le cuestionaron: “Usted en la transición dijo que no se iba a utilizar fracking como método de extracción de petróleo.

Sin embargo, en la partida presupuestal de 2019 de PEMEX hay una cantidad de unos 6 mil millones dedicadas a eso, dos partidas específicamente, y la secretaria de energía Rocío Nahle hace una semana habló del tema y dijo que sí se va a utilizar como una tecnología muy desarrollada.

Entonces, ¿Cuál es su posición y cómo puede explicar esta partida presupuestal para 2019?”

3.

Conferencia del 7 de febrero de 2019, niños reporteros de “Radio Aventureros”, cuestionaron:

“En los últimos años se ha implementado muy alto el número de desapariciones de menores de edad. ¿Qué estrategia emplearía su gobierno para detener esto?”

“En México hay muchos jóvenes con mentes muy brillantes que han ganado premios nacional e internacionalmente y aún siguen estudiando en el extranjero sus doctorados, pero hay un problema como la fuga de cerebros. ¿Qué les diría a esos jóvenes?”.

Como es posible apreciar, en esas ocasiones, los reporteros no solicitaron el acceso a documentos o datos fríos, sino posicionamientos, apreciaciones, percepciones y explicaciones. 

En este caso, de ninguna manera podrían ser atendidas a través de los conductos que prevén las leyes de transparencia en el país.

Líneas “fifi” y “machuchona” a la venta para Guardia Nacional

Fotos: Notimex.

Radio Aventureros

Quienes acuden a las conferencias de prensa de un servidor público de alto nivel, como lo es el titular del Ejecutivo federal, están ahí para demandar justificaciones a nombre de la sociedad en general y de un grupo social en particular, tal como lo hicieron los reporteros de “Radio Aventureros”.

Además de externar su preocupación sobre la desaparición forzada de integrantes de su grupo etario, gestionaron un mensaje hacia las personas que están generando conocimiento a través de programas de investigación nacionales e internacionales.

Es decir, tomaron el micrófono para portar la voz de un sector de la sociedad que ha mostrado su preocupación por el desarrollo de la ciencia y la tecnología en México.

Es por ello que el trabajo de periodistas y reporteros resulta imprescindible para conocer con detalle lo que no se puede obtener de las páginas de Internet, ni de bases de datos crudas, aún y cuando éstas se hallen en formatos abiertos.

Sus habilidades y competencias se configuran como herramientas o instrumentos clave para extraer respuestas claras y oportunas, aún y cuando las interrogantes pudieran resultar un tanto incomodas.

Rendición de cuentas

Ahora bien, más allá de la interesante doctrina que se ha desarrollado en torno a la rendición de cuentas y sus diversas acepciones, si nos abocamos al significado más básico del término, tenemos que, se genera información, se tiene el derecho de allegarse de ella.

Pero también está la posibilidad de exigir explicaciones en cuanto a cómo se actuó en un caso particular, por qué se tomó tal decisión y no otra, cuáles serán las consecuencias o resultados de una política pública, entre muchas temáticas inevitables para mantener la salud de un Estado democrático.

Interacción sociedad-gobierno

Bajo esa concepción, no cabe duda que el trabajo de los profesionales de la información es una vía para requerir cuentas a quienes nos gobiernan; las conferencias de prensa constituyen un espacio idóneo para facilitar esa interacción entre sociedad y gobierno.

Es decir, se configuran en un canal de comunicación sustancial, donde los cuestionamientos que realizan son proporcionales a los intereses de la comunidad.

Quizá se puede mejorar el formato de las conferencias matutinas, a efecto de que se amplíe el tiempo de preguntas y respuestas, dándole la posibilidad de expresarse a una cantidad superior de periodistas y reporteros.

Pero no cabe duda que, independientemente del adjetivo que se le quiera adjuntar, se trata de un ejercicio ciudadano de rendición de cuentas.

Ambiente de respeto

Sin embargo, es dable estimar que, si bien dichas conferencias constituyen un mecanismo favorable para un Estado democrático, éstas se deben desarrollar a partir de un ambiente de respeto mutuo, pues de ello depende su permanencia.

De lo contrario, se llegará a lo que ha provocado el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, convertir las cámaras y micrófonos en instrumentos de guerra con la prensa de aquel país.

El mérito de las conferencias

En suma, el merito de las conferencias de prensa diarias que ha decidido organizar el titular del ejecutivo federal, mucho depende del trabajo profesional de quienes desempeñan el periodismo.

A través de sus intervenciones acuciosas realizan preguntas que corresponden al interés de la comunidad, por lo que se han convertido en un cauce de comunicación para exigir cuentas al Estado, representando a quienes no tenemos la posibilidad de acceder a los micrófonos de Palacio Nacional.


Manuel Bazan Cruz. Es Doctorante en Ciencias Sociales por la UAM. Colaborador de Laboratorio de Innovación Democrática (LID). Especialización en Políticas Públicas para la Igualdad en América Latina (CLACSO). Maestro en Transparencia y Protección de Datos Personales por la UDG. Escribe @bazancruzz @SomosLID

 

 

Etiquetas: LID      Laboratorio de Innovación Democrática

 

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Opinión

Federación multa a la FMF por Fan ID

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Federación multa a la FMF por Fan ID
La multa de casi 43 millones de pesos es por violaciones a la normativa en materia de protección de datos personales. Foto: Especial.

A punto de concluir el Mundial de Futbol 2026, un caso de negligencia y omisiones administrativas relacionadas con la liga doméstica se dio a conocer. La Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno impuso a la Federación Mexicana de Futbol (FMF) una multa de casi 43 millones de pesos por violaciones a la normativa en materia de protección de datos personales relacionadas con el sistema Fan ID (el sistema de identificación digital y biométrica diseñado para registrar a las personas que asisten a eventos deportivos, con el objeto de fortalecer la seguridad y erradicar la violencia en los estadios). 

La resolución de la dependencia federal identificó dos infracciones principales, la primera, no informar de manera adecuada a los aficionados que las fotografías recabadas para generar el Fan ID constituían datos biométricos sensibles, y la segunda, no obtener el consentimiento expreso y por escrito de los titulares para tratar esa información. 

En concreto, la FMF recopiló fotografías de los aficionados para generar el Fan ID, pero en su aviso de privacidad no especificó que dichas imágenes constituyen datos personales sensibles, y la organización únicamente solicitó a los usuarios marcar una casilla en un sitio web para aceptar el tratamiento de sus datos, mecanismo que la autoridad consideró insuficiente al no incorporar firma autógrafa, firma electrónica u otro medio de autenticación. 

La multa evidencia un ecosistema institucional debilitado, donde la protección de datos personales quedó expuesta tras la desaparición del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) y donde el Fan ID nació bajo advertencias que fueron ignoradas. 

En este caso, la sanción revela fallas estructurales en el tratamiento de datos sensibles por parte de la Femexfut  lo que propició que la autoridad concluyera que se cometieron infracciones graves como no informar de manera clara que las fotografías utilizadas para generar el Fan ID eran datos personales sensibles, lo que impedía que los aficionados entendieran el alcance real del tratamiento, así como no obtener el consentimiento expreso y por escrito, como exige la ley para datos biométricos, solamente pedían marcar una casilla en línea, sin firma autógrafa o electrónica. Estas omisiones son violaciones directas a la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares.

Cuando nació el Fan ID lo hizo bajo advertencias técnicas y legales que no fueron atendidas. Se aprobó en 2023 (después de los hechos de violencia en el Estadio Corregidora de Querétaro). Las autoridades lo presentaron como una medida de seguridad para identificar aficionados y restringir acceso a personas violentas.  El INAI, entonces aún existente, alertó públicamente sobre riesgos de opacidad y falta de garantías en el tratamiento de datos biométricos, e incluso inició un procedimiento de sanción contra la FMF por el uso opaco de la aplicación. Las advertencias estaban ahí, pero ni la FMF ni la Liga MX ajustaron sus procesos para cumplir con estándares de consentimiento y transparencia.

El Fan ID surgió como respuesta de la FMF y la Liga MX a la violencia registrada en los estadios, luego de una pelea entre aficionados de Querétaro y Atlas. Se implementó un sistema masivo de reconocimiento biométrico para resolver un problema de seguridad pública sin que existiera, desde el inicio, la infraestructura jurídica y técnica para proteger esos datos. Priorizar la velocidad de implementación sobre el cumplimiento normativo es una decisión que ahora se paga con la sanción. Y algo que debe también preocuparnos es que la causa de fondo, la violencia en los estadios, sigue sin resolverse.

Con la desaparición del INAI se amplifica el impacto de la multa porque ahora no tenemos un órgano constitucional autónomo especializado en un caso que exige supervisión técnica. El proceso sancionador inició cuando el INAI aún existía, pero la resolución final ocurre en un contexto donde el órgano garante ya no está. Esto tiene varias implicaciones críticas. Para empezar, existe un vacío institucional ya que la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno asume funciones sancionadoras sin ser un órgano especializado en protección de datos; hay menor capacidad de vigilancia continua, sin el INAI, no hay una entidad autónoma que supervise el cumplimiento posterior de la FMF o de terceros como la empresa a la que le encargaron el desarrollo de la aplicación (Incode Technologies), y además se sienta un precedente peligroso porque si un actor privado poderoso incumple y la sanción llega tarde, sin un regulador técnico permanente, el incentivo para corregir prácticas es débil.

Durante la implementación del Fan ID la respuesta de la FMF fue defensiva y centrada en la narrativa de seguridad, no en la protección de datos; comunicaron que atenderían recomendaciones del INAI para la correcta implementación del Fan ID, pero no modificaron los elementos esenciales como clasificar las fotografías como datos sensibles, implementar mecanismos de consentimiento robusto y transparentar la relación con la empresa que diseñó la aplicación, así como el flujo de datos.

La comunicación pública de la FMF se enfocó en promover la aplicación como requisito para ingresar a estadios, sin explicar riesgos ni medidas de protección. Esto, en términos de gobernabilidad muestra una priorización de control y seguridad sobre derechos digitales.

Esta multa abre un frente de riesgos operativos para el deporte mexicano y las consecuencias no serán únicamente económicas porque estamos también ante un riesgo reputacional al quedar la FMF marcada como un actor que trató datos biométricos sin cumplir la ley, lo que la debe obligar a rediseñar avisos de privacidad, mecanismos de consentimiento y protocolos de seguridad. Además, la sanción se convierte en un caso emblemático sobre cómo el Estado puede, o no, regular tecnologías de identificación masiva. En un país sin órgano garante autónomo, este caso exhibe la fragilidad institucional para regular tecnologías biométricas en manos privadas.

La sanción a la FMF además de ser un castigo por malas prácticas es un recordatorio de cómo la ausencia de controles institucionales y la falta de transparencia pueden convertir una herramienta de seguridad en un riesgo para los derechos digitales. El Fan ID se aprobó sin garantías suficientes, se implementó ignorando advertencias técnicas y hoy se sanciona en un contexto donde el órgano especializado ya no existe.

El hecho de que la autoridad que hoy sanciona sea una dependencia del Ejecutivo, sin la separación institucional que tenía el INAI, obliga a evaluar con cautela si este tipo de resoluciones son un ejercicio consistente de rendición de cuentas o un caso puntual dentro de un sistema regulatorio con menor autonomía técnica que el anterior. La FMF cometió infracciones documentadas y verificables, y al mismo tiempo el entramado institucional que las vigila hoy es estructuralmente más débil en materia de independencia que el que existía cuando la medida se implementó.

Este caso representa una paradoja política. La sanción que hoy fortalece el derecho a la protección de datos personales fue posible gracias a una investigación iniciada por un órgano autónomo que ya no existe. Eso convierte al expediente del Fan ID en un caso de transición institucional que servirá para evaluar si el nuevo modelo de protección de datos mantiene el mismo nivel de independencia y rigor que caracterizó al INAI.


Sobre el autor

José de Jesús Gómez Valle es analista político. Profesor Investigador en el CUCSH de la UdeG. Contacta: jose.gomezvalle@gmail.com y en X: @jgomezvalle.

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Un memorándum de absolución para el Siapa

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Un memorándum de absolución para el SIAPA

El Gobierno de Jalisco entregó ayer al Congreso del Estado un documento de 421 páginas. Lo llaman “Bases Técnicas para la Priorización de las Intervenciones Estratégicas para la Seguridad Hídrica del Área Metropolitana de Guadalajara”. Un título que, por sí solo, ya es una obra de ficción; hablamos de una obra maestra del ilusionismo institucional.

Porque resulta que las obras ya arrancaron. Doce días antes.

El 2 de julio, el Gobernador Pablo Lemus anunció 31 obras y acciones con 5 mil millones de pesos (mdp) de ejecución inmediata. La instrucción, según sus propias palabras, fue que “arrancáramos las obras de inmediato”. El 14 de julio —ayer— llegó al Congreso el documento que, según su propio texto, “no determina de manera anticipada las soluciones específicas”.

El orden natural de las cosas, en cualquier país con un mínimo de respeto por la planificación pública, es: diagnóstico, análisis, decisión, ejecución. Aquí el gobierno decidió invertir la secuencia: ejecución, y después, si acaso, el diagnóstico. Es como si un cirujano operara primero y, ya con el paciente abierto, pidiera los estudios.

La audacia del texto va mucho más allá de la cronología. Estamos frente a un artefacto diseñado para justificar infraestructura y evadir responsabilidades, redactado con un bisturí sintáctico asombroso. El documento de 89 mil 693 palabras revela su verdadero objetivo: no nombrar el problema. En todo ese océano de texto, hay exactamente siete valores porcentuales. Cero cifras monetarias. Cero cuantificación de pérdidas físicas, pese a que la palabra “pérdidas” aparece 97 veces. Cero menciones de plomo, mercurio, aluminio, metales pesados, coliformes, arsénico, microcistinas o cianobacterias. Cero.

El Gobierno de Jalisco entregó al Congreso un documento sobre una crisis de agua contaminada que nunca nombra un contaminante.

Tampoco nombra una colonia. La palabra “colonia” aparece una vez en 421 páginas. La Comisión Estatal de Derechos Humanos tiene registradas 600 colonias con agua turbia, con olor o contaminada. El gobierno dice que son 200. Una discrepancia de tres a uno.

Es fascinante cómo el Estado utiliza la gramática como mecanismo de absolución.

El documento está escrito en un tiempo verbal que los lingüistas llaman “futuro de la evasión”. Contiene 995 ocurrencias de “deberá” o “deberán”. Una cada 90 palabras. El sujeto de esas 995 obligaciones nunca se identifica. No hay una sola oración con la forma “X hará Y para la fecha Z con un costo de W”. Hay 995 oraciones con la forma “deberá hacerse Y”.

Es la gramática de la promesa sin responsable, del compromiso sin fecha, de la responsabilidad sin rostro; ni en las caricaturas habríamos visto algo similar.

Y, para que no quede duda de que nadie va a pagar las consecuencias, el documento repite 64 veces fórmulas como “no implica”, “no constituye” o “no representa”. Un documento que se exime de responsabilidad 64 veces no es un plan: es un blindaje legal con pretensiones de ingeniería.

El apartado 4.3 contiene lo que el documento llama su “Matriz estratégica de restricciones y capacidades”. Seis restricciones, seis capacidades. Cada capacidad es la negación gramatical de la restricción de la izquierda: si la restricción es “confiabilidad limitada”, la capacidad es “confiabilidad”. Es como si alguien escribiera “problema: tengo hambre; solución: no tener hambre”.

No hay jerarquía. No hay población afectada. No hay costo. No hay indicador.
Y, por supuesto, ninguna de las seis restricciones es la calidad del agua. La salud pública no aparece en ninguna de las veinticuatro celdas del único instrumento analítico del documento.

El texto define “restricción estructural” como “una condición que limita de manera recurrente la capacidad del sistema”. El sistema, dice el texto, es el paciente. Tuberías, plantas, tanques. Un objeto.

Los objetos no tienen voluntad, ni presupuesto, ni Junta de Gobierno, ni responsabilidad.

El documento registra 149 veces que “algo falla”. Siempre es un equipo. Las cosas fallan; las personas, nunca. Cero menciones de “omisión”. Cero “negligencia”. Cero “rezago”.

Las dos únicas veces que el documento nombra a un responsable, nombra al “personal responsable de la operación”. El operador de la válvula, no la Junta de Gobierno. No la Dirección General; mucho menos las Secretarías que encabezan el documento.

Es como si un capitán hundiera el barco y el informe de la tragedia dijera que “el agua entró”.

El documento tampoco menciona el artículo 115 de la Constitución, que asigna a los municipios el servicio público de agua potable. No menciona la Junta de Gobierno del Siapa. No menciona la Recomendación 10/2022 de la CEDHJ, incumplida cuatro años después. No menciona la Matriz de Indicadores para Resultados del Siapa, el instrumento legal que, por obligación, evaluaría su desempeño y resultados.

Esa MIR, por cierto, con un presupuesto de 6 mil 350 mdp, mide el derecho humano al agua con el volumen extraído. No contiene un solo indicador de calidad del agua. Su meta de eficiencia física es 72 por ciento, cuando el propio director del organismo declaró ante el Congreso que la eficiencia real es 50 por ciento.

El organismo puede cumplir su propósito al 100 por ciento mientras entrega agua contaminada a 600 colonias. De hecho, eso es exactamente lo que está ocurriendo.

Las Bases Técnicas no son un plan, aunque sí merecen su propio reconocimiento en el museo del cinismo. Son una justificación ex post, una racionalización de decisiones ya tomadas, un paraguas conceptual lo suficientemente amplio como para que cualquier obra ya decidida encuentre en él una “restricción estructural” que la justifique.

El documento no reduce la incertidumbre de la decisión. Reduce la exposición de quien la tomó: 421 páginas, 995 “deberá”, 64 exenciones de responsabilidad y cero pesos, entregadas doce días después de que las obras arrancaran. No es un diagnóstico. Es un certificado de impunidad con formato PDF.

Los cinco millones de habitantes del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) merecen algo más que un documento que no se atreve a nombrar lo que está pasando. Merecen un gobierno que entienda que el agua no se planea con futuros, menos con la paleta de colores de la “mejora continua”, el gerundio preferido de la gestión pública. El agua se puede y debe planificar con base en evidencia, porque la salud de las personas no es un accidente en el camino de las obras, sino el propósito mismo de cualquier política pública.

El documento de 421 páginas que el Gobierno de Jalisco entregó ayer al Congreso no es un diagnóstico: es una coartada. Tampoco es un plan: es una declaración de buenas intenciones redactada en modo condicional, con el sujeto borrado y las responsabilidades diluidas en el futuro perfecto de lo que “deberá” hacerse, algún día, por alguien que nunca se nombra.

El problema no es que el documento sea malo. El problema es que es exactamente lo que sus autores necesitaban que fuera: lo suficientemente técnico para parecer serio, lo suficientemente vago para no comprometer a nadie, y lo suficientemente extenso para agotar al lector antes de que note que no dice nada.

Mientras tanto, en 600 colonias del AMG, los tapatíos abrimos la llave y sale agua turbia, con olor, con metales que nadie mide, con bacterias que nadie nombra. Siete años de quejas, ahora sin número de registro. Una recomendación de la CEDHJ incumplida. Una eficiencia física que cayó 11 puntos en ocho años. Y un gobierno que entrega al Congreso, doce días después de arrancar las obras, un documento que dice que las decisiones se tomarán después.

El agua no espera. La salud no espera. La verdad tampoco.

Lo que el Congreso debería hacer con estas Bases Técnicas es sencillo: devolverlas al Ejecutivo con una sola instrucción: que las reescriban, esta vez con datos, con responsables, con plazos, con indicadores que se puedan validar y con el nombre de las 600 colonias que hoy beben agua que no deberían beber.

Un gobierno que no puede nombrar el problema tampoco puede resolverlo; y un documento que se exime 64 veces de responsabilidad no es un instrumento de planeación: es un memorándum de absolución.


Sobre el autor

Sergio E. Gómez Partida es consultor en evaluación, gestión para resultados y planificación en sectores público y privado. Información de contacto: sgpartida@gmail.com; en X: @SergioGmezP.

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