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Cultura

Los paisajes desolados de Peter Stamm o la escritura para las relaciones humanas

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Incertidumbre, relaciones humanas,

Para Peter Stamm (Münsterlingen, Suiza, 1963), las relaciones humanas son una maceta con tierra vieja. Objetos inocuos que fácilmente caen en el olvido. Contenedores frágiles que abarcan al material del cual algo brotó en algún momento. Tierra que aún tiene la potencia para sustentar vida, pero tras el paso de los años, ya no con la misma fuerza de antes.

¿Qué viene a la mente cuando uno piensa en las relaciones humanas? ¿Prados fértiles y llenos de color? ¿Tormentas? ¿Monzones? ¿Lluvias desperdigadas? ¿Qué? Yo, como sospecho que muchos de ustedes, no sé en qué pensar cuando lo hago en ese alguien más. Pienso en todas a la vez, o a veces, en ninguna. Son la base de toda civilización, sus cimientos, pero no son rígidas, se mueven y trasladan; a veces por el peso de este gran monolito del cual todos formamos parte, otras tantas por decisión propia.

Reflexión, incertidumbre

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Foto: Alexandr Baranets

Relaciones humanas con sus enredos

En su quinta novela, Tal Día Como Hoy, publicada en editorial Acantilado, Stamm nos presenta sobriamente una reiteración de la historia más vieja del mundo: la historia con el otro. Andreas es un solitario profesor de alemán en Francia. Suizo, en sus 40 y entregado completamente a una soledad casi ontológica; la vida de este personaje transcurre en un suburbio parisino cercano a la escuela donde imparte sus cursos.

En este libro, Stamm explora las interminables posibilidades que surgen cuando el uno se ve inmerso entre los demás. Un trabajo que contempla a la muerte y la soledad como los dos ejes sobre los que giran todo.

Sin embargo, la magia en Tal Día Como Hoy, no se encuentra en la historia (que, según E. M. Forster, es el elemento más básico en cualquier novela. Tan básico que puede llevar al tedio). No, Stamm esconde los miedos que todos vivimos entre sus líneas, esos pequeños horrores que plagan el día a día: saber que la mujer que amas no te ama; llegar fumando a tu cita con el doctor sin saber las noticias que te esperan; viajar a la casa de los padres donde habitan los recuerdos y el pasado; saber que morirás.

Andreas vive un constante duelo. Un duelo por la vida que nunca tuvo, por el amor que nunca le fue correspondido, por las relaciones que sostiene aun cuando sabe que también se acabarán. Sin embargo, sus acciones son calculadas, cifradas; inclusive cuando sigue un impulso, lo hace con mesura y frialdad.

Crisis existencial, incertidumbre

Foto: Hikrcn

Y al final, todo queda en el aire. Al igual que en la vida real, nada es decisivo o determinante, no hay epifanías ni desenlaces felices. Solamente, un punto final.

Al terminar Tal Día Como Hoy es posible que el lector quede en la incertidumbre total. Es un reflejo exacto de lo cotidiano, en donde la verdadera crueldad del autor recae en el hecho de que, más que una novela, es un espejo o ventana a lo gris y triste que puede ser la vida.

Narrador clínico

En un principio, Stamm comenzó a cursar la carrera de Filología Inglesa en la Universidad de Zurich. Sin embargo, al cabo de un semestre decidió cambiar de alma mater y se trasladó a Nueva York, en donde estudió Psicología e Informática. La razón, narró el propio autor en una conversación que sostuvo con Patricio Pron, en el Hay Festival en Gales, es que él siempre quiso narrar, no analizar.

Tras sus estudios, el suizo se internó en los confines de la psicopatología clínica, trabajando así en diversas instituciones psiquiátricas antes de comenzar su corta carrera como periodista una vez de regreso en Europa. Lo anterior, dice el autor, lo dotó de la capacidad de diseccionar las relaciones entre los individuos.

«Pienso en los extremos, en la parte psíquica. Por ejemplo, uno piensa más en sí mismo porque esas no son cosas exóticas, ni los demás son animales salvajes, todos son parecidos a uno; entonces, cuando la gente observa aprende sobre sí misma a la vez”, ha dicho.

En esa misma charla, Stamm también comparte su proceso creativo, que desmitifica el trabajo del escritor como ese oráculo que puede alcanzarse con reflexiones más allá de lo humano y lo aterriza como un simple espectador, cuyo trabajo más importante es generarse preguntas; los intentos de respuesta se convierten en libros.

Relaciones humanas

Con un estilo depurado, Stamm escribe acerca de “las personas y las relaciones entre personas”, como ha dicho el propio autor en numerosas instancias. Una prosa sutil y liviana, casi carente de adjetivos que intenten embelesarla. Estamos frente a un narrador directo que se dedica a describir las acciones de sus personajes; a través de quiénes son, permite echar un vistazo a las pasiones, miedos y motivaciones. El verdadero motor narrativo.

Un escritor que cataloga las emociones con el respeto que le otorga la distancia. No es necesario humanizar lo netamente humano pues Stamm sabe que, al hacerlo, se cae en esa tautología tan recurrente en las novelas de amor rosa o las tragedias negras. Las emociones y las acciones hablan solas, no necesitan de matices ni colores para representarlas. El simple hecho de enunciarlas basta.

Víctor Fernández dice que estudió comunicación en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente. También alega haberse desempeñado como fotógrafo y reportero en diversos medios locales y tiene un gusto malsano por el café soluble con agua fría.

 

 

Laberinto

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