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Opinión

Arte Drag en Guadalajara

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cristina martínez avendaño opinión

La escena drag queen en Guadalajara experimenta un crecimiento significativo y ha ganado visibilidad en la cultura local y nacional. Consideré pertinente tomar este espacio para visibilizar también mis aficiones personales como fan del drag que en los últimos años y en escucha de muchas otras personas, refieren que este tipo de expresión artística está viviendo una época de oro.

Es importante destacar que el arte drag es un medio artístico diverso y multifacético que ha tenido un impacto significativo en la cultura pop y en la conversación en torno a la identidad de género y la aceptación de la diversidad. No hace falta recordar que en los últimos días Wendy Guevara ganadora de la casa de los famosos se convirtió en la preferida de un reality mexicano obteniendo más de 18 millones de votos para ser la ganadora de la casa de los famosos, en lo personal no vi el contenido de este programa, pero creo que marca un hito puntual y significativo en los paradigmas y tabúes que esta comunidad representa.

En Guadalajara, al igual que en muchas otras ciudades, las presentaciones de drag queen suelen tener lugar en bares, clubes nocturnos y eventos especiales. Estos espectáculos combinan actuaciones en vivo, música, baile, vestuario extravagante y un fuerte sentido de la autoexpresión. Los artistas drag suelen interpretar personajes y creaciones únicas, y utilizan la plataforma para abordar temas de identidad de género, diversidad y desafiar las normas sociales.

El término «drag» proviene de la frase en inglés «dressed as a girl» (vestido como una chica) y ha evolucionado para abarcar una amplia gama de representaciones artísticas y culturales. Los artistas drag, conocidos como drag queens y drag kings, emplean trajes elaborados, maquillaje dramático y performances teatrales para llevar a cabo actuaciones en vivo. 

La principal referencia de este mundo en el país es Francis, nacida en Campeche, a quien se le reconoce como la precursora del travestismo y el movimiento drag en México. 

A principios de los 80, Alejandra Bogue también icono como vedette y drag comienza a participar en espectáculos de transformismo, primero en fiestas privadas y posteriormente en el centro nocturno Flamingos, al norte de la capital mexicana. Allí realizaba imitaciones de figuras como Annie Lennox, Nina Hagen, Cindy Lauper y Madonna.

El drag en la televisión mexicana también se consolidó a partir del canal Telehit ya que la Bogue se convirtió en la primera mujer trans en presentarse abiertamente como tal. Otra referencia posterior son las Hermanas Vampiro, compuestas por La Supermana (Daniel Vives), La Superperra (Oswaldo Calderón) y Sergio Alazcuaga que decidieron empezar su propio show a mediados de los 90, inspirado en el cabaret mexicano. 

En 2002 Horacio Villalobos, actor y presentador, creó el programa “Desde Gayola” presentado en Telehit, allí se les dio espacio en la pantalla a personas como Francis, la Supermana, La Roña, La Maniguis y demás.

En Guadalajara de los 80’s nació el bar Monica’s que fue hogar de muchas grandes personalidades actuales como Ricky Lips o legendarias como la Monna Lisa, pionera en Guadalajara que comenzó a llegar con sus vestuarios y a dar shows que le abrieron las puertas al travestismo en el centro nocturno de aquella época.

De forma respetuosa me salto varias etapas y personalidades importantes del drag que me darían para hablar otras 3 columnas más, ya que a donde quiero llegar son las plataformas actuales donde se exhibe y crea contenido de este rubro.

Regresando a la escena internacional Ru Paul reconocido icono de moda y drag, desde 2009 estrena su programa de televisión Drag Race por medio de Logo TV, Vh1 y posteriormente por MTV, donde se reúne lo mejor del talento internacional teniendo ediciones en diversos países como franquicia.

México para entonces no tenía un programa de competencias de drag si no hasta 2017 nace el programa mexicano La Más Draga en youtube, producido por Bruno Olvez y Carlo Villarreal y que cuenta con 5 temporadas, este programa ha sido un éxito y es que Guadalajara aporta con talentosas concursantes y ganadoras de la emisión como Aviesc Who quien ganó la tercera temporada y actualmente es uno de los mejores diseñadores de vestuario con su propia firma de indumentaria y es reconocido a nivel internacional.

Otro programa mexicano que también figuró fue Toma Mi Dinerita de Pepe y Teo en 2020 con tres temporadas transmitido en youtube.

Para 2023 regresando al programa de RuPaul, nace la primera edición de Drag Race México transmitido por Paramount y MTV, donde están seleccionadas ya las cuatro finalistas: Regina Voce de CDMX, Matraka de Guanajuato, Gala Varo originaria de Morelia que radica actualmente en Guadalajara y Cristian Peralta de Tlaquepaque, Jalisco que se figura como uno de los favoritos para ganar esta competencia ya que su talento para el transformismo lo ha llevado a ser reconocido como el mejor en 5 episodios de la transmisión ¡Un orgullo tapatío!.

Sin duda se espera una final memorable para esta primera edición de Drag Race México, el próximo estreno de la sexta temporada de La Más Draga y mayor público y apreciación de la sociedad ante la escena drag que es una parte integral de la comunidad LGBTQ+ en Guadalajara y ha sido una forma poderosa de celebrar la diversidad y promover la aceptación.

 

Sobre la autora
Cristina Martínez Avendaño es licenciada en Diseño para la Comunicación Gráfica por la Universidad Enrique Díaz de León y maestra Gestión y Desarrollo Cultural por la Universidad de Guadalajara.

 

 

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2 Comments
2 Comments
  1. rafael castro rivera

    26/09/2023 at 18:26

    Hola Cristina, se me hizo interesante tu opinión a cerca del tema, esperaba encontrar algún comentario sobre el evento «La + Catrina» que realizamos en el mes de noviembre de 2022 en la Secretaría de Cultura a través de la Dirección de Culturas Populares y Urbanas, en el Centro Cultural Patio de los Angeles ubicado en Analco, precisamente con el objetivo de hacer ver al Drag como un arte en todas sus dimensiones, maquillaje, actuación, canto, dominio escenico, canto, etc., Me dió mucho gusto ser pionero en ese sentido de abrir las puertas de un espacio cultural al arte drag. Durante este año 2023 vamos por la segunda emisión, aunque será sin duda en otro recinto cultural para dignificar y socializar el tan desvalorizado drag y sacarlo de los antros. Saludos cordiales.

    • Cristina Martínez Avendaño

      28/11/2023 at 12:45

      Agradezco mucho tu comentario, la verdad que me sorprendió el impacto que tuvo la columna sobre el tema y la comunidad, ya que a partir de esto me enteré de más lugares como mencionas fuera de los centros nocturnos que también difunden y dignifican el arte drag. Celebro tu aportación ya que desconocía del evento de la «La + Catrina» y a partir de esto me doy cuenta que es muy importante seguir difundiendo e investigando esta forma de expresión, arte y espectáculo que requiere mucha producción y está formando públicos de todas las edades en las diversas plataformas donde se difunde.

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Opinión

Guadalajara y su caótico transporte público. Parte 1

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Luego de 28 años de historia, en 2022 salió de circulación la ruta 380. Foto: UdeG.

Concesiones y traiciones: Cómo la Alianza de Camioneros y el modelo MC secuestraron el transporte de Guadalajara (1980-2025).

Guadalajara no amaneció un día con caos de transporte. Lo construyó pacientemente durante cuatro décadas, ladrillo a ladrillo, concesión a concesión, sobrecosto a sobrecosto. Mientras la mancha metropolitana pasaba de 2.3 a más de seis millones de habitantes, el Estado se retiró de la operación pública, entregó la movilidad a operadores privados y permitió que la captura institucional se normalizara bajo el eufemismo de “modernización”.

Hoy, con el sello de Movimiento Ciudadano, el transporte se ha convertido en una vitrina de negocios públicos disfrazados de progreso, donde las promesas electorales se licúan y las obras se miden en plusvalías, no en minutos ahorrados. Esta no es una crisis técnica. Es una captura anunciada, financiada con dinero público y pagada por quienes ya no caben en los embudos viales que el poder planificó.

I. El gran retiro estatal y la génesis del desorden (1980-1994)
En 1980, el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) rondaba los 2.3 millones de habitantes y contaba con un sistema de transporte imperfecto, pero con cierto grado de coordinación estatal. La ideología de la época dictaba que el mercado resolvería lo que el Estado no podía. El resultado fue la retirada progresiva de la oferta pública y la apertura a concesiones por rutas.

Para 1989, cuando finalmente se inauguró la Línea 1 del Tren Eléctrico Urbano, la población ya superaba los 2.6 millones. Nueve años de retraso entre la necesidad evidente y la primera obra masiva. El Siteur nació como organismo paraestatal con mandato limitado: operar vías férreas, no planear movilidad metropolitana. Sin autoridad para integrar rutas, sin poder sobre concesionarios, sin visión de red, la modernidad nos cayó a “modo charro”.

La Línea 2 llegó en 1994. Fueron quince años sin expansión troncal significativa; mientras tanto, la ciudad crecía a razón de 70 mil habitantes anuales, dispersándose en periferias sin servicios, aunque con un naciente club de “planificadores urbanos” y jugosos contratos de urbanólogos para “definir el rumbo que soñábamos”.

La matemática era clara: por cada kilómetro de tren, llegaban decenas de miles de nuevos residentes. Nadie ajustó la ecuación, simplemente se asumió que los camiones concesionados absorberían la demanda. No lo hicieron, la saturaron mientras los políticos aprendían cómo anestesiar nuestra paciencia.

II. Corrupción, sobrecostos y la hipocresía de las transiciones
El desorden no fue accidental, fue financiado. La Línea 2 se convirtió en el primer escándalo de sobrecosto estructural. Durante la campaña de finales de 1994, Alberto Cárdenas Jiménez capitalizó el descontento por la negligencia criminal del PRI tras las explosiones de 1992.

El discurso panista prometió transparencia y fin al amiguismo. La realidad: El gobierno neopanista tomó posesión en 1995 y sobre el tema… Ni hubo voluntad política ni valor para investigar. El incremento brutal del costo de la Línea 2 se archivó como “complejidad técnica”. El PAN gobernó tres sexenios y el modelo de opacidad se mantuvo intacto.

La transición democrática no trajo rendición de cuentas; trajo cambio de logo y continuidad de negocio; apenas alcanzó a consolidarse un primer BRT, un intento de copy-paste de Bogotá, con cuestionables procesos de negociación en el sexenio de Emilio González Márquez.

Con la salida del PAN, regresó el partido y el patrón se repitió con la Línea 3: Medios como NTR documentaron que los estudios costo-beneficio aprobados por la entonces SHCP inflaron la estimación de la demanda en casi tres tantos respecto a los números reales demostrados ya puesta en operación. ¿Para qué? Simple: “subiendo el beneficio”, se puede “subir el costo” y justificar presupuestos hinchados, con su respectivo “moche” que caracteriza la obra pública cuando los controles son débiles.

El costo oficial rondó los 31 mil 500 millones de pesos (mdp); la obra se entregó con retraso y sobrecostos que nunca se auditaron con rigor independiente. Y no es un partido, es un sistema. Las transiciones (PRI → PAN → PRI → MC) han sido cosméticas. Ninguna ha servido para romper el pacto tácito entre gobierno y operadores concesionarios, con un apodo ganado a pulso: “El pulpo camionero”. La transparencia, efectividad y eficiencia en transporte es hoy equivalente a la que históricamente ha caracterizado al SIAPA en materia de agua.

III. Promesas licuadas: Alfaro, reestructurando; Lemus, LA “Línea 5” y el BRT con nombre de tren
Con la llegada de Movimiento Ciudadano al poder estatal y municipal, el transporte no mejoró; se mercantilizó. Enrique Alfaro prometió una reestructuración enfocada en la modernización y el cambio de modelo hacia un sistema integrado; causó tremendo desorden en los cambios y aumentos de sinuosidad de trazo; además, con la nomenclatura de rutas.

Fiel a su estilo, nos impuso un redondeo: aceptar el robo de 50 centavos de cambio al pagar cada viaje que vino con la “adaptación de la tarifa”, porque “los equipos no podían devolverlo”. Se inauguró un subsidio a los concesionarios, para que “los usuarios no nos viéramos afectados”, pero pagado “con el dinero de las personas, por supuesto”, como aclaraba la diputada que saltó al estrellato en aquella penosa entrevista en Canal 44. Pablo Lemus Navarro, durante su campaña a gobernador, prometió una línea de tren ligero por la carretera a Chapala.

La promesa sonó a progreso, a conexión real para el sur metropolitano. La realidad: en lugar de rieles, ofreció un sistema de camión sobre llantas articulado que, por pura fuerza de marketing político, bautizaron “Línea 5”. No es tren, usa llantas de hule; no tiene capacidad, frecuencia ni infraestructura segregada sobre rieles; se trata de un BRT convencional. Es un autobús con estación elevada y un nombre prestado para vender la ilusión de continuidad. La ingeniería política tapatía alcanzó su cenit: confundir modo de transporte con número de campaña.

IV. Línea 4: Inmobiliaria con tren de adorno y el embudo de López Mateos
Peor aún fue la concesión privada de la Línea 4 del Tren Ligero. Lejos de ser un proyecto de movilidad, constituye un mecanismo de valorización inmobiliaria. Los acuerdos con inversionistas incluyeron plusvalías de suelo, permisos de densificación y exenciones que más parecen fichas de desarrollador que contratos de transporte público.

La obra se realizó con un acuerdo de contraprestación de casi 50 mdp mensuales en un periodo de 36 años. La zona sur, históricamente de clase media en declive, vio multiplicar la vivienda vertical sin que la infraestructura vial se ampliara proporcionalmente. El resultado: López Mateos se consolidó en el embudo perfecto que sufrió la autorización de decenas de miles de nuevas unidades habitacionales y comerciales, pero dejaron una sola vía principal para ingreso y salida. Como si planear el tráfico fuera un concurso de eficiencia inversa.

Los tiempos de viaje en esa zona pasaron de duplicarse a triplicarse; la calidad del aire se deterioró y el nivel de vida colapsó bajo el peso de una movilidad que no sirve, sino que castiga.

V. Camiones de carga, espaldas rotas y muertes normalizados
Más allá de los sobrecostos y la política, está el usuario. Durante años se ha permitido la circulación de unidades con chasis diseñados para transporte de carga o ganado, adaptados con carrocería de pasajeros y un “faldón” para disimular el origen. La suspensión es rígida, pensada para toneladas estáticas o cuadrúpedos, no para cuerpos humanos. Resultado: vibración crónica, lesiones de columna y articulaciones que la salud pública nunca cuantificó.

Peor aún fue la normalización de la letalidad. En los 90 y 00, los medios publicaban anualmente las cifras de muertos por el transporte público: atropellamientos, volcaduras, colisiones por competencia de rutas. Eran récords que la autoridad permitía y la sociedad absorbía como “daño colateral”. Hoy, las estadísticas son más difusas. ¿Mejoraron los indicadores o simplemente se enterraron bajo clasificaciones jurídico-administrativas?

VI. ¿En qué gastamos? Tren vs BRT vs Teleféricos
Guadalajara se jacta de invertir en sistemas “modernos”, pero la comparación revela prioridades invertidas:

Guadalajara gasta en concreto cuando debería invertir en cobertura. La pregunta incómoda es clara: ¿Se puede revertir 40 años de captura con más obra? ¿O necesitamos primero recuperar la autoridad metropolitana, auditar concesiones y construir un sistema que priorice la vida sobre el negocio?

Mientras tanto, los usuarios seguimos subiendo, bajando y saltando en camiones y decisiones políticas que, claramente, no fueron hechos para nosotros.

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Opinión

¿Qué hacemos con el SIAPA? Parte 3

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¿Qué hacemos con el SIAPA? Parte III

Tras haber revisado en las entregas anteriores la anemia financiera y la esclerosis institucional operativa del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), toca ahora hablar de lo que realmente importa: la reconstrucción. Pero antes de sacar la calculadora y el vernier, nos toca mirarnos al espejo como sociedad.

1. Descolonizar el grifo: Más allá del fetiche de la tubería

Durante décadas, en el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) hemos asumido que la gestión del agua sea un “asunto de ingenieros”. Con el respeto que merece la disciplina, pero la gestión hidrosanitaria ha sido colonizada por una visión puramente física que reduce el ciclo del agua a un sistema de presiones, análisis químicos, válvulas y diámetros. Hemos olvidado que el agua no fluye solo por tubos, sino por realidades sociales, marcos jurídicos, vulnerabilidades de salud y equilibrios ecosistémicos.

Es urgente descolonizar el conocimiento hidrosanitario. Necesitamos sentar a la mesa no solo al que sabe de hidráulica o saneamiento, sino al economista que entiende de elasticidad de la demanda, al sociólogo que comprende la segregación urbana, al abogado que defiende el derecho humano al agua y, sobre todo, al ciudadano que recibe el “chocolate” líquido en su casa.

En el bréte mexicano de “querer ser siempre el niño en el bautizo, el novio en la boda y el muerto en el entierro”, nos hemos olvidado de que la construcción conjunta no es un concurso de egos; en este caso, es nuestra balsa de salvamento.

Si no somos capaces de generar consensos y evitar protagonismos estériles, seguiremos ahogándonos en un vaso de agua… sucia. La solución debe ser multidimensional o no será.

2. La arquitectura de la solución: Orientarse a resultados.

Para aquellos que creen que la administración pública es solo “imaginarse en el futuro”, “echarle ganas” o peor, salir en videos, permítanme ejemplificar un ejercicio de Cadena de Valor Público aplicado a la potabilización, ese proceso místico que el SIAPA parece haber olvidado en algún cajón de la colonia moderna.

A. El diagnóstico del lodo

La problemática es clara: Agua con parámetros de turbiedad y presencia de metales fuera de norma en puntos críticos de la red. Las causas no son “el destino” o “el crecimiento urbano”; son el desdén del diseño institucional y su operación: la obsolescencia o caducidad de las plantas potabilizadoras —como Miravalle—, la falta de mantenimiento en los sedimentadores y una red de distribución que parece colador romano.

B. La solución lógica

No se trata de comprar más cloro, sino de atacar las causas: sustitución de tecnologías para el retiro de metales, modernización tecnológica de las plantas y sectorización de la red para evitar la recontaminación.

C. La Cadena de Valor (El “cómo” sin cuentos)

1.  Objetivo de resultado (Propósito): Los usuarios del AMG reciben agua que cumple con la NOM-127-SSA1-1994 (o su actualización) directamente en sus grifos.
Riesgo externo: El estrés hídrico extremo que altere la calidad química de las fuentes superficiales (Chapala/Calderón) o profundas (a mayor profundidad, más contaminación geogénica).

2.  Objetivos de producto (Componentes): Plantas separadoras de contaminantes químicos y metales, instaladas; potabilizadoras rehabilitadas y sistemas de filtración avanzada operando al 100%.

3.  Objetivos de proceso (Actividades): Licitación transparente de tecnologías, mantenimiento preventivo de lechos filtrantes y dosificación automatizada de reactivos.

D. El tablero de control (M&E)

Para que no nos den “atole con el dedo”, necesitamos indicadores de verdad:

Indicador de resultado: IR = [(Muestras dentro de norma) / (Total de muestras en domicilio) × 100]. Fuente: Auditorías externas aleatorias (no las del propio SIAPA).

Indicador de producto: IP = [(Caudal potabilizado bajo norma) / (Caudal de entrada) × 100]. Fuente: Registros de supervisión de producto, al salir de la planta y al ingreso al predio.

Indicador de proceso: IPr = [(Número de datos de verificación aleatoria de proceso de mantenimiento preventivo con cumplimiento / Número total de datos de verificación aleatoria de proceso de mantenimiento preventivo) × 100].

3. ¿Privatizar? El espejismo de la eficiencia empresarial

Aquí es donde el debate se pone picante. Existe una pulsión casi erótica en ciertos sectores por privatizarlo todo, bajo la premisa de que “el gobierno es inepto por naturaleza”. Pero cuidado, la historia de México está llena de instituciones diseñadas deliberadamente para fallar, creando el caldo de cultivo perfecto para la “salvación” privada, que suele ser más cara y menos santa.

El SIAPA es un monopolio natural. Sea público o privado, usted no puede elegir que otra empresa le ponga un tubo diferente en su casa. Por ello, el problema no es la propiedad, sino el arbitraje. La variable crítica no es quién opera, sino cómo se regula, supervisa y sanciona.

El espejo de Aguascalientes (Veolia 1993-2023)

Para quienes suspiran por una concesión privada, miremos el caso documentado por el ITESM (2012). Tras 30 años de concesión a Veolia, una empresa internacional “experta” en agua, los resultados son una bofetada a la lógica del libre mercado:

Problemas estructurales:

1.  Especulación vs. realidad: Se planeó y permitieron crecer la ciudad con criterios inmobiliarios mientras se sobreexplotaba la escasa agua subterránea.

2.  Contratos leoninos: Un título de concesión que no sancionaba el incumplimiento y protegía solo a la empresa.

3.  Autoridad omisa: La CCAPAMA (el regulador municipal) terminó siendo un espectador decorativo de los abusos empresariales.

La numeralia del desastre:

Asimetría obscena: La autoridad cargaba con el 89% de la responsabilidad, pero la empresa se quedaba con el 98% de los ingresos. ¡El negocio soñado!

Eficiencia global de risa: Apenas el 30%. Es decir, de cada 10 litros, 7 se perdían entre fugas y mala cobranza.

El robo del tiempo: Se practicaban retrasos voluntarios en la impresión de recibos para cobrar el agua con tarifas indexadas (más caras) meses después del consumo real.

Salud en riesgo: El agua distribuida incumplía la norma de salud por contaminación geogénica (arsénico y flúor).

Conclusión: El balón está en nuestra cancha

Privatizar no es la respuesta; es solo cambiar de amo en un sistema que carece de látigo (arbitraje). La solución estructural para el SIAPA requiere tres pilares: diseño lógico multidimensional, arbitraje externo estricto y un esquema de asignación de recursos que priorice la equidad, no el beneficio político del gobernante en turno.

Como tapatíos, el reto es mayúsculo. ¿Podremos soltar ese “pequeño marranito exigente” del ego y exigir que el SIAPA deje de ser la “caja chica” (o grande) de la política estatal? ¿Podremos descolonizar nuestra mente y entender que el agua es un derecho, no una mercancía ni un botín electoral?

El comienzo de la solución no está en un nuevo director, ni en “la danza de los millones”, ni en una concesión milagrosa; pasa por enfrentar nuestros propios demonios como sociedad: la fragmentación, la desconfianza, la tentación del atajo y dejar de ser espectadores de nuestro propio desabasto. Si seguimos permitiendo que la gestión del agua sea un secreto de Estado entre ingenieros y políticos, lo único que tendremos garantizado en el futuro será sed… y una cuenta muy alta por pagar.

Es hora de actuar. Por el agua, por la ciudad, por nuestros hijos.

Sobre el autor 

Sergio E. Gómez Partida es consultor en evaluación, gestión para resultados y planificación en sectores público y privado. Información de contacto: sgpartida@gmail.com; en X: @SergioGmezP

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