Jóvenes es hora del activismo político

Es hora de que la juventud mexicana asuma su responsabilidad histórica y se involucre de lleno en el activismo político. El País necesita una inyección de ideas frescas y un ímpetu que sólo las nuevas generaciones pueden aportar.
Ya no podemos seguir confiando en pensadores del siglo XIX, cuyas ideologías, como el marxismo, han demostrado su ineficacia a lo largo del tiempo y han causado más divisiones que progreso.
A medida que nos acercamos a los primeros treinta años del siglo XXI, es evidente que los desafíos actuales requieren soluciones innovadoras, no dogmas anacrónicos.
El activismo juvenil debe ser la fuerza motriz que impulse un cambio real en México. Con su conocimiento de la tecnología, su capacidad para la conectividad y su visión global, los jóvenes están mejor equipados para generar un impacto positivo y duradero.
Las redes sociales, las plataformas digitales y la conciencia colectiva son herramientas poderosas que pueden ser utilizadas para construir movimientos, movilizar a la sociedad y exigir transparencia a quienes nos gobiernan.
Es el momento de dejar de ser simples espectadores y convertirse en los protagonistas de nuestra propia historia.
En este nuevo capítulo para la nación, el liderazgo de los jóvenes no es una opción, sino una necesidad imperativa. La jubilación de las viejas guardias políticas debe ser el primer paso para abrir las puertas a una nueva era de responsabilidad y honestidad.
Es vital que la juventud se involucre para reconstruir el tejido social y político, tomando las riendas del país con un enfoque en la innovación, la sostenibilidad y la justicia. El futuro de México no está en el pasado, sino en las manos y la mente de quienes están listos para construir un siglo XXI a la altura de sus aspiraciones.
Del anacronismo a la frescura: La urgencia de la juventud en la política mexicana
En días recientes, el presidente nacional del PRI, Alito Moreno, convocó a una concentración en el Ángel de la Independencia de la Ciudad de México. Las imágenes, sin embargo, revelaron una preocupante realidad: la mayoría de los asistentes eran adultos y adultos mayores, lo que alimenta la sospecha de la falta de interés de la juventud en la actividad política en México.
Esta aparente apatía generalizada ha sido una constante en los análisis de la vida pública del país, señalando una desconexión entre las nuevas generaciones y los partidos políticos tradicionales.
No obstante, esta falta de participación masiva no significa una carencia de voz. A pesar de que los grandes foros parecen dominados por las viejas guardias, hay casos que demuestran la fuerza de la juventud cuando se atreve a confrontar al poder establecido.
El ejemplo de Victoria Montes de Oca, la estudiante que enfrentó públicamente al senador Gerardo Fernández Noroña llamándolo misógino, es una muestra clara de ello. Con preguntas simples y directas, la joven lo desubicó por completo, evidenciando que la frescura y el atrevimiento de la juventud pueden exponer las inconsistencias de los políticos de carrera, quienes a menudo carecen de respuestas concretas.
La disrupción que la joven Montes de Oca generó en el discurso del senador demuestra que el activismo juvenil, aunque no siempre se manifieste en las calles de manera tradicional, tiene una fuerza innegable. Su valentía subraya el contraste entre la energía y las ideas frescas del siglo XXI, representadas por ella, y el anacronismo de ciertos discursos y políticos.
Este incidente no sólo visibilizó una problemática social, sino que también dejó en claro que es imperativo para la salud de la democracia mexicana que los jóvenes asuman un rol más protagónico y dejen de ser simples espectadores.
La propuesta de retiro: Dignidad y renovación
El vergonzoso incidente del senador Fernández Noroña con el legislador priista Alito Moreno en la tribuna del Congreso es una prueba tangible de que la fuerza física y la agilidad mental, indispensables para el debate político, se ven mermadas por el paso del tiempo. Bastó con un ligero empujón del senador para que Noroña, prácticamente, saliera volando como hoja en otoño.
Esto, sumado al lamentable caso de la ex presidenta de la Cámara de Diputados, Ifigenia Martínez, quien en la toma de protesta de Claudia Sheinbaum se mostró visiblemente frágil y sin la fuerza necesaria para el acto protocolario, evidencia la necesidad de un relevo generacional.
Una mujer con la trayectoria e inteligencia de Ifigenia no merecía una exhibición así; su fallecimiento a los pocos días de este evento refuerza la urgencia de dar paso a nuevas generaciones.
Esta necesidad se vuelve aún más imperativa al considerar las contradicciones de la clase política, ya que Noroña, a sus 65 años, celebró haber recibido su tarjeta del Bienestar, lo que lo hace sujeto al apoyo del gobierno federal, a pesar de haber adquirido, a su dicho, una casa de 12 millones de pesos. Este tipo de actos no solo genera dudas sobre la ética, sino que subraya la importancia de abrir la puerta a los jóvenes con ideas frescas.
El desempeño de Fernández Noroña ante las interrogantes de la estudiante Montes de Oca lo desubicaron totalmente, toda vez que no supo manejar la situación. Con preguntas simples, la joven lo sacó de sus casillas.
Este hecho, aunado a la falta de fuerza para enfrentar un empujón o para rendir una protesta, demuestra que la edad no perdona, ni a los más astutos oradores ni a los más experimentados políticos. Es por eso que, en un país que clama por renovación, es necesario buscar que la clase política, al igual que todos los gobernados, se jubilen de algún cargo público a los 65 años.
La apertura de la puerta a las nuevas generaciones
El establecimiento de una edad de jubilación obligatoria para los legisladores a los 65 años no es una medida discriminatoria, sino una política necesaria para garantizar la vitalidad y la eficiencia del servicio público. Lejos de atentar contra los derechos humanos, esta propuesta abre una oportunidad invaluable para la juventud de México, permitiéndoles ocupar espacios de poder con ideas nuevas y enfoques innovadores.
Es fundamental que la vida política del País se nutra de la energía, la creatividad y la visión de una generación que ha crecido en la era digital y que, por ende, está mejor equipada para enfrentar los desafíos complejos del siglo XXI.
Al abrirle la puerta a los jóvenes, se asegura que las decisiones políticas se tomen con una perspectiva actualizada y acorde con las necesidades de la sociedad contemporánea.
Es hora de dejar atrás las ideas anacrónicas y los dogmas de pensadores del siglo XIX para dar paso a un pensamiento renovado, dinámico y que no esté atado a viejos vicios. La participación activa de la juventud en la política es la única vía para romper con los ciclos de corrupción y estancamiento que han plagado a la nación por décadas.
En este momento crucial para el país, es imperativo que los jóvenes mexicanos asuman su responsabilidad de llevar a México por un nuevo rumbo, con honestidad y compromiso.
La jubilación obligatoria para los políticos de más de 65 años no es un fin en sí mismo, sino un medio para inyectar frescura, transparencia y responsabilidad al sistema político, garantizando así un futuro más prometedor y equitativo para todos.
Jubilación obligatoria a los 65 años y los derechos humanos de los legisladores
La jubilación obligatoria de los legisladores a los 65 años no constituye una violación a sus derechos humanos, sino una medida de salubridad democrática. Si bien el Artículo 25 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos protege el derecho a participar en la vida pública y a tener acceso en condiciones de igualdad a las funciones públicas, este derecho no es absoluto.
Se encuentra sujeto a regulaciones que busquen un propósito legítimo y sean proporcionales, como garantizar la eficiencia, la capacidad y la renovación en el servicio público. La edad, en este caso, se convierte en un criterio objetivo para asegurar que quienes toman decisiones críticas para el país cuenten con la vitalidad y la perspectiva necesarias.
Además, el retiro obligatorio a los 65 años no les impide a los legisladores seguir participando en la vida política del país desde otros espacios, como la academia, el activismo social o el periodismo. Su derecho a la libertad de expresión y a la participación política no se extingue, simplemente se traslada a un ámbito donde su experiencia puede seguir siendo valiosa sin la carga física y la presión de un puesto legislativo.
El derecho a una jubilación digna, contemplado en diversas legislaciones, sí se mantiene e incluso se fortalece, ya que se les permite un retiro con seguridad económica después de una larga carrera, honrando sus años de servicio. No se les está negando su pasado, se está optimizando su futuro y el de la nación.
La medida de la jubilación a los 65 años no es una forma de discriminación por edad, sino una estrategia para garantizar la circulación de ideas y la entrada de perspectivas que se alineen con el siglo XXI.
Proteger el acceso a la función pública no puede ser sinónimo de perpetuar a las mismas personas en el poder hasta su fallecimiento, como en el lamentable caso de la exdiputada Ifigenia Martínez, quien, en la toma de protesta de la doctora Claudia Sheinbaum Pardo como presidenta de la república, a pesar de su gran intelecto, demostró una fragilidad que la vida política en activo no perdona.
Retirar a los legisladores a una edad determinada asegura que la representación política sea un reflejo fiel de la dinámica y la fuerza de la sociedad que representan, una sociedad donde las nuevas ideas y el ímpetu juvenil son indispensables.
Sobre el autor
Fernando Arango Ávila es jurista y académico. Doctor en Ciencias de lo Fiscal, y actualmente cursa un posdoctorado en Derecho. Actualmente, combina su experiencia práctica con su labor investigativa. Escribe: drarango83@gmail.com.
¿Qué hacemos con el SIAPA? Parte 3

Tras haber revisado en las entregas anteriores la anemia financiera y la esclerosis institucional operativa del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), toca ahora hablar de lo que realmente importa: la reconstrucción. Pero antes de sacar la calculadora y el vernier, nos toca mirarnos al espejo como sociedad.
1. Descolonizar el grifo: Más allá del fetiche de la tubería
Durante décadas, en el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) hemos asumido que la gestión del agua sea un “asunto de ingenieros”. Con el respeto que merece la disciplina, pero la gestión hidrosanitaria ha sido colonizada por una visión puramente física que reduce el ciclo del agua a un sistema de presiones, análisis químicos, válvulas y diámetros. Hemos olvidado que el agua no fluye solo por tubos, sino por realidades sociales, marcos jurídicos, vulnerabilidades de salud y equilibrios ecosistémicos.
Es urgente descolonizar el conocimiento hidrosanitario. Necesitamos sentar a la mesa no solo al que sabe de hidráulica o saneamiento, sino al economista que entiende de elasticidad de la demanda, al sociólogo que comprende la segregación urbana, al abogado que defiende el derecho humano al agua y, sobre todo, al ciudadano que recibe el “chocolate” líquido en su casa.
En el bréte mexicano de “querer ser siempre el niño en el bautizo, el novio en la boda y el muerto en el entierro”, nos hemos olvidado de que la construcción conjunta no es un concurso de egos; en este caso, es nuestra balsa de salvamento.
Si no somos capaces de generar consensos y evitar protagonismos estériles, seguiremos ahogándonos en un vaso de agua… sucia. La solución debe ser multidimensional o no será.
2. La arquitectura de la solución: Orientarse a resultados.
Para aquellos que creen que la administración pública es solo “imaginarse en el futuro”, “echarle ganas” o peor, salir en videos, permítanme ejemplificar un ejercicio de Cadena de Valor Público aplicado a la potabilización, ese proceso místico que el SIAPA parece haber olvidado en algún cajón de la colonia moderna.
A. El diagnóstico del lodo
La problemática es clara: Agua con parámetros de turbiedad y presencia de metales fuera de norma en puntos críticos de la red. Las causas no son “el destino” o “el crecimiento urbano”; son el desdén del diseño institucional y su operación: la obsolescencia o caducidad de las plantas potabilizadoras —como Miravalle—, la falta de mantenimiento en los sedimentadores y una red de distribución que parece colador romano.
B. La solución lógica
No se trata de comprar más cloro, sino de atacar las causas: sustitución de tecnologías para el retiro de metales, modernización tecnológica de las plantas y sectorización de la red para evitar la recontaminación.
C. La Cadena de Valor (El “cómo” sin cuentos)
1. Objetivo de resultado (Propósito): Los usuarios del AMG reciben agua que cumple con la NOM-127-SSA1-1994 (o su actualización) directamente en sus grifos.
Riesgo externo: El estrés hídrico extremo que altere la calidad química de las fuentes superficiales (Chapala/Calderón) o profundas (a mayor profundidad, más contaminación geogénica).
2. Objetivos de producto (Componentes): Plantas separadoras de contaminantes químicos y metales, instaladas; potabilizadoras rehabilitadas y sistemas de filtración avanzada operando al 100%.
3. Objetivos de proceso (Actividades): Licitación transparente de tecnologías, mantenimiento preventivo de lechos filtrantes y dosificación automatizada de reactivos.
D. El tablero de control (M&E)
Para que no nos den “atole con el dedo”, necesitamos indicadores de verdad:
Indicador de resultado: IR = [(Muestras dentro de norma) / (Total de muestras en domicilio) × 100]. Fuente: Auditorías externas aleatorias (no las del propio SIAPA).
Indicador de producto: IP = [(Caudal potabilizado bajo norma) / (Caudal de entrada) × 100]. Fuente: Registros de supervisión de producto, al salir de la planta y al ingreso al predio.
Indicador de proceso: IPr = [(Número de datos de verificación aleatoria de proceso de mantenimiento preventivo con cumplimiento / Número total de datos de verificación aleatoria de proceso de mantenimiento preventivo) × 100].
3. ¿Privatizar? El espejismo de la eficiencia empresarial
Aquí es donde el debate se pone picante. Existe una pulsión casi erótica en ciertos sectores por privatizarlo todo, bajo la premisa de que “el gobierno es inepto por naturaleza”. Pero cuidado, la historia de México está llena de instituciones diseñadas deliberadamente para fallar, creando el caldo de cultivo perfecto para la “salvación” privada, que suele ser más cara y menos santa.
El SIAPA es un monopolio natural. Sea público o privado, usted no puede elegir que otra empresa le ponga un tubo diferente en su casa. Por ello, el problema no es la propiedad, sino el arbitraje. La variable crítica no es quién opera, sino cómo se regula, supervisa y sanciona.
El espejo de Aguascalientes (Veolia 1993-2023)
Para quienes suspiran por una concesión privada, miremos el caso documentado por el ITESM (2012). Tras 30 años de concesión a Veolia, una empresa internacional “experta” en agua, los resultados son una bofetada a la lógica del libre mercado:
Problemas estructurales:
1. Especulación vs. realidad: Se planeó y permitieron crecer la ciudad con criterios inmobiliarios mientras se sobreexplotaba la escasa agua subterránea.
2. Contratos leoninos: Un título de concesión que no sancionaba el incumplimiento y protegía solo a la empresa.
3. Autoridad omisa: La CCAPAMA (el regulador municipal) terminó siendo un espectador decorativo de los abusos empresariales.
La numeralia del desastre:
Asimetría obscena: La autoridad cargaba con el 89% de la responsabilidad, pero la empresa se quedaba con el 98% de los ingresos. ¡El negocio soñado!
Eficiencia global de risa: Apenas el 30%. Es decir, de cada 10 litros, 7 se perdían entre fugas y mala cobranza.
El robo del tiempo: Se practicaban retrasos voluntarios en la impresión de recibos para cobrar el agua con tarifas indexadas (más caras) meses después del consumo real.
Salud en riesgo: El agua distribuida incumplía la norma de salud por contaminación geogénica (arsénico y flúor).
Conclusión: El balón está en nuestra cancha
Privatizar no es la respuesta; es solo cambiar de amo en un sistema que carece de látigo (arbitraje). La solución estructural para el SIAPA requiere tres pilares: diseño lógico multidimensional, arbitraje externo estricto y un esquema de asignación de recursos que priorice la equidad, no el beneficio político del gobernante en turno.
Como tapatíos, el reto es mayúsculo. ¿Podremos soltar ese “pequeño marranito exigente” del ego y exigir que el SIAPA deje de ser la “caja chica” (o grande) de la política estatal? ¿Podremos descolonizar nuestra mente y entender que el agua es un derecho, no una mercancía ni un botín electoral?
El comienzo de la solución no está en un nuevo director, ni en “la danza de los millones”, ni en una concesión milagrosa; pasa por enfrentar nuestros propios demonios como sociedad: la fragmentación, la desconfianza, la tentación del atajo y dejar de ser espectadores de nuestro propio desabasto. Si seguimos permitiendo que la gestión del agua sea un secreto de Estado entre ingenieros y políticos, lo único que tendremos garantizado en el futuro será sed… y una cuenta muy alta por pagar.
Es hora de actuar. Por el agua, por la ciudad, por nuestros hijos.
Sobre el autor
Sergio E. Gómez Partida es consultor en evaluación, gestión para resultados y planificación en sectores público y privado. Información de contacto: sgpartida@gmail.com; en X: @SergioGmezP
El trimestre más turbulento de Lemus

El primer trimestre de 2026 resultó ser el periodo más turbulento del gobierno de Pablo Lemus Navarro desde su toma de posesión en diciembre de 2024. Tres grandes crisis concentraron la presión sobre el Ejecutivo estatal: el llamado “tarifazo” al transporte público, que detonó semanas de movilizaciones; el abatimiento de Rubén Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el 22 de febrero en Tapalpa, con la subsecuente ola de represalias violentas; y, al cierre del trimestre, una crisis hídrica que afectó a cientos de colonias del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG).
El telón de fondo de los tres episodios es el Mundial de Fútbol 2026, que convierte a Jalisco en escaparate internacional y eleva exponencialmente los costos políticos de cualquier percepción de desequilibrios.
Eficacia decisional. La eficacia decisional del gobierno de Lemus durante este trimestre exhibe un patrón recurrente: decisiones iniciales polémicas seguidas de rectificaciones bajo presión social. El caso paradigmático es el llamado “tarifazo”. A partir del 1 de abril de 2026, el pasaje del transporte público estaba previsto para pasar de 9.50 a 14 pesos, lo que representaría un aumento del 47.37 por ciento. El esquema era técnicamente discutible: el Gobernador presentó una opción para pagar 11 pesos mediante una tarjeta de débito de una financiera amonestada por la Comisión Nacional Bancaria y Valores (CNBV), a la que el Gobierno Estatal pagaría 5.45 pesos mensuales por cada tarjeta activa.
Tras semanas de presión ciudadana y legislativa, Lemus acabó cediendo de forma considerable. El Gobierno de Jalisco canceló el aumento de 14 pesos en la tarifa del transporte público, y anunció que el pasaje se mantendría en 11 pesos a partir del 1 de abril, sin importar el método de pago. La rectificación evitó una escalada mayor, pero el costo político fue alto: el gobierno abandonó su postura inicial ante la presión, lo que debilita su capacidad de anticipación y diseño de política pública.
El episodio del Siapa repitió el patrón. En medio de la crisis por la mala calidad del agua potable, el Gobernador de Jalisco anunció la destitución del director del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (Siapa), Antonio Juárez Trueba. La decisión fue reactiva: la destitución ocurrió horas después de que colectivos, académicos y vecinos exigieran una alerta sanitaria y el relevo del funcionario.
Legitimidad política. La legitimidad de origen de Lemus es sólida (a pesar de recursos legales y protestas opositoras los tribunales reconocieron su triunfo) y mantiene niveles de aprobación razonables según lo reportan diversos medios de comunicación. Sin embargo, la legitimidad del ejercicio de gobierno durante este trimestre sufrió erosión en al menos tres frentes.
En el flanco del transporte, la movilización popular fue sostenida e intensa. Las protestas contra el aumento de la tarifa del transporte público y la obligatoriedad de usar una tarjeta de débito de una financiera privada, continuaron con la séptima marcha en enero con consignas como en contra de la decisión gubernamental.
La legitimidad del esquema fue cuestionada adicionalmente por los tribunales. El Séptimo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa otorgó una suspensión provisional a 35 estudiantes, determinando que el subsidio al transporte no puede condicionarse a la entrega obligatoria de datos personales a una empresa privada.
En el terreno legislativo, el conflicto con bancadas de oposición generó fricciones de legitimidad. Los grupos parlamentarios de Morena, Hagamos y Futuro acusaron al Gobernador Pablo Lemus de desinformación, al señalar que el dictamen sobre identidad de género aprobado por el Congreso no autorizaba ni promovía cambios de sexo, y que ni el Congreso ni el Gobernador tienen facultades para cuestionar la vigencia de derechos humanos reconocidos por México en tratados internacionales.
Un episodio adicional que dañó su imagen fue la detención de estudiantes manifestantes, a quienes Lemus acabó liberando. El Gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, liberó a los cuatro estudiantes detenidos por realizar pintas en Palacio de Gobierno y la Catedral durante una manifestación contra la tarifa del transporte público, acusando que los jóvenes fueron “azuzados” por actores políticos de la oposición. La justificación fue percibida por organizaciones civiles como politización de un hecho represivo: más de 50 colectivos y organismos defensores de derechos humanos, entre ellos Amnistía Internacional, calificaron la actuación policial como una grave violación a las garantías individuales.
Cohesión institucional. La relación entre el Ejecutivo y el Legislativo estatal es el punto más frágil de la gobernabilidad de Lemus. El Gobernador gobierna sin mayoría propia: Movimiento Ciudadano sólo logró ganar en cuatro distritos concentrados en el AMG, mientras que la coalición de los partidos PRI, PAN y PRD ganó tres escaños en el Poder Legislativo. Esta situación de no contar con una bancada legislativa robusta se ha traducido en fricciones sistemáticas. El propio Lemus ha descrito el escenario en términos de confrontación.
Un episodio que ilustra la ruptura Ejecutivo-Legislativo es el conflicto en Bolaños. En el municipio de Bolaños existe una situación de conflicto entre mestizos y miembros de la etnia wixárika, a raíz de que se aprobó en el Congreso de Jalisco un cambio de régimen de gobierno por uno de usos y costumbres. Esto provocó el cierre de carreteras y el derribo de una escultura icónica, lo que mantiene el clima de confrontación, que a decir del Gobernador Lemus, les fue advertido a los legisladores, pero lo ignoraron.
La relación con el Gobierno Federal es ambivalente: cordial en lo personal con la presidenta Sheinbaum, pero tensa en lo presupuestal. Lemus ha denunciado en entrevistas que dependencias federales castigan a Jalisco por ser un estado de oposición. Por otro lado, el nombramiento del nuevo director del Siapa por criterios de lealtad personal generó cuestionamientos sobre el criterio técnico frente al político en las designaciones del gabinete.
Estabilidad política. Este es el indicador que registró la mayor caída en el trimestre. El abatimiento de “El Mencho” el 22 de febrero de 2026 fue el acontecimiento más disruptivo para la estabilidad política y el orden público en Jalisco en años recientes. El epicentro fue Jalisco. En Guadalajara, hubo más de 30 puntos de bloqueos y enfrentamientos en toda el AMG. La reacción violenta del CJNG incluyó bloqueos, incendios y tiroteos.
En materia electoral, el Partido del Trabajo lanzó amenazas de impulsar una revocación de mandato contra Lemus a raíz del tarifazo, aunque sin concreción formal durante el trimestre. El trimestre estuvo marcado por un nivel de conflictividad sociopolítica inusualmente alto para Jalisco, con múltiples frentes abiertos de forma simultánea.
El conflicto por el incremento a las tarifas del transporte público fue el más sostenido. Desde principios de enero se registraron protestas prácticamente cada semana, La conflictividad fue multifactorial: partidos de oposición, colectivos estudiantiles, estudiantes mediante amparos, y el propio Congreso del Estado mediante exhortos formales al Ejecutivo. A este conflicto se sumó en enero el choque legislativo en torno a la ley de identidad de género, con acusaciones de desinformación cruzadas entre el Gobernador y las bancadas parlamentarias opositoras.
El episodio de Bolaños al cierre del trimestre añadió una dimensión étnica y territorial a la conflictividad. El municipio de Bolaños registra una situación de conflicto entre mestizos y miembros de la etnia wixárika, con cierre de carreteras. El Gobernador, visiblemente irritado, responsabilizó a los legisladores: “Si ellos tomaron esa decisión, que vayan a dialogar entre las partes también, a explicarle a la ciudadanía de Bolaños por qué tomaron esa decisión. Los quiero ver allá, no encerraditos en el Poder Legislativo”.
Desde un análisis de gobernabilidad, la simultaneidad de estos frentes conflictivos —transporte, seguridad, agua, identidad de género, conflicto étnico— indica una capacidad de gestión institucional desbordada, incapaz de contener la conflictividad dentro de los canales institucionales ordinarios.
Deterioro social y episodios violentos. Este indicador registra la lectura más preocupante del trimestre, determinada por la convergencia de tres crisis de naturaleza distinta.
Violencia organizada. Antes del 22 de febrero, el trimestre mostraba avances genuinos en seguridad. El promedio diario de homicidio doloso, según cifras oficiales, en la entidad se redujo 47% entre septiembre de 2024 y enero de 2026, al pasar de 4.80 a 2.55 casos diarios, siendo enero de 2026 el mes con la incidencia más baja de homicidios en los últimos 11 años. Sin embargo, el abatimiento de “El Mencho” trastocó este panorama. En marzo, Jalisco registró 59 homicidios, aunque dentro de la media regional.
Crisis del agua. El deterioro en la calidad del agua durante marzo representó una crisis sanitaria de gran impacto. En diversas zonas de Guadalajara y Zapopan, el agua que llegaba a los hogares presentó coloración, mal olor y presencia de sedimentos. Al menos 176 colonias fueron reconocidas como afectadas, aunque registros independientes elevaban la cifra a más de 450.
Crisis de personas desaparecidas. Jalisco mantiene una de las crisis humanitarias más agudas del país en materia de personas desaparecidas. Jalisco está entre los que registran el mayor número de personas desaparecidas, con 12,500 casos documentados. Esta crisis adquirió una dimensión política específica en el trimestre, cuando familias de desaparecidos denunciaron intentos de retirar carteles de búsqueda de cara al Mundial. Las familias que colocan los volantes para buscar a sus seres queridos dicen que enfrentan intentos del gobierno por borrar esos rostros de cara al Mundial.
Conclusiones
El primer trimestre de 2026 deja a Pablo Lemus Navarro en una posición de equilibrio precario: no hay síntomas de ingobernabilidad aguda, pero sí un patrón de gobierno reactivo que responde a las crisis cuando ya están desbordadas, en lugar de anticiparlas. La rectificación del tarifazo fue políticamente necesaria, pero reflejó una decisión inicial mal calibrada. La destitución del director del Siapa fue oportuna, pero ocurrió tras semanas de protestas.
El rasgo más preocupante desde una perspectiva de gobernabilidad no es ninguna crisis en particular, sino su simultaneidad y su naturaleza estructural: el transporte, el agua y los desaparecidos son problemas sistémicos que no se resuelven con cambios de director ni con decretos tarifarios corregidos. El Mundial de Fútbol 2026, que inicia en junio, opera como catalizador dual: obliga a acelerar soluciones de fachada al tiempo que expone ante el mundo las fisuras del modelo de gobierno “al estilo Jalisco”.
Sobre el autor
José de Jesús Gómez Valle es analista político. Profesor Investigador en el CUCSH de la UdeG. Contacta: jose.gomezvalle@gmail.com y en X: @jgomezvalle.













